Una enfermedad neurológica que requiere la atención de todos
Las Epilepsias constituyen la enfermedad neurológica más frecuente en niños y la segunda enfermedad neurológica en adultos. Afectan al 1% de la población; hay actualmente más de 50.000.000 de personas con Epilepsia (OMS, 1999). Si bien la enfermedad puede manifestarse en cualquier momento de la vida, mayoritariamente afecta a niños durante el primer año de vida o adultos mayores de 65 años.
Se origina en el cerebro y se manifiesta mediante crisis reiteradas que pueden afectar la motricidad o la psiquis de una persona. Se producen por una alteración transitoria en la actividad neuronal, un mal funcionamiento temporal de sus funciones cerebrales que genera distintos signos y síntomas. “Una crisis es una alteración de la conducta, súbita, involuntaria y limitada en el tiempo, que incluye cambios en la actividad motora o en la función autonómica, en la conciencia, o en las sensaciones y que resulta de una descarga anormal de un grupo de neuronas corticales. Las epilepsias constituyen una condición crónica caracterizada por crisis recurrentes no provocadas por disturbios metabólicos, tóxicos, ni por lesiones agudas del sistema nervioso central, así lo establece la Liga Internacional de lucha contra la Epilepsia (ILAE 1981) y se agrupan en síndromes (ILAE 1989)”, explica el Dr. Alfredo Thomson, Jefe de Epilepsia del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Algunos posibles síntomas:
* Pérdida de conciencia
* Convulsiones
* Muecas con la cara
* Mirada perdida
* Posturas anormales
* Comportamiento o movimientos inusuales
Generalmente, no es posible establecer la causa exacta por la cual se desencadena esta enfermedad, si bien muchas veces responde a traumatismos de cráneo, tumores cerebrales, lesiones vasculares cerebrales como infartos o malformaciones, infecciones como meningitis y encefalitis, malformaciones congénitas, falta de oxigenación y lesiones en el momento del nacimiento, cicatrices y otras enfermedades sistémicas o hereditarias. No debe perderse de vista que los casos en que se registra un componente hereditario son los menos.
Para un enfermo de epilepsia llevar una vida normal es posible. Requiere únicamente de controles periódicos. La primera razón por la que una persona que está bajo control padezca una nueva crisis es el olvido de la medicación, es por eso que es tan importante. “Algunas veces la privación de sueño, el resplandor de las luces que se encienden y apagan, el cansancio, la ingesta excesiva de alcohol y también la menstruación pueden precipitar una crisis epiléptica. El no tomar la medicación con regularidad, es la razón más frecuente para que una persona epiléptica tenga una crisis”, explica el médico.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza por la historia médica, descripción y duración del evento tanto por parte del paciente como de aquellos que presenciaron la crisis. Los síntomas posteriores que describe el paciente también aportan datos de importancia.
“El diagnóstico de las Epilepsias es eminentemente clínico. La utilización de los distintos tipos de electroencefalogramas (EEG): de rutina, prolongado, ambulatorio de 24 horas y Video-EEG, es para confirmar el diagnóstico”, expresa el Dr. Thomson.
El médico puede solicitar para el diagnóstico:
* Estudios de sangre: Evalúan el estado de salud en general y ayudan a excluir causas metabólicas de crisis como el descenso de azúcar en la sangre por ejemplo.
* Electroencefalograma: Es el estudio que evalúa la actividad eléctrica cerebral obtenida a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo.
Según la necesidad de cada paciente se pueden realizar electroencefalogramas de larga duración (1, 3, 8, 24 horas), así como lo que se denomina video-electroencefalograma que consiste en un estudio donde por varios días se registra la actividad eléctrica cerebral al mismo tiempo que se filma al paciente durante las 24 horas con fines de registrar sus crisis, estudiar dónde se originan las mismas o confirmar si se tratan o no de crisis epilépticas. Es un estudio que se realiza en todo paciente que se estudia para valorar la posibilidad de someterse a una cirugía de la epilepsia.
* Estudios por imágenes como Tomografía computada, que se utiliza en situaciones de urgencia (sobre todo cuando ocurre una primera crisis) por ser un estudio de fácil y rápida realización que valora lesiones cerebrales estructurales agudas y graves que requieran un tratamiento inmediato (hemorragias cerebrales por ejemplo)
También como Resonancia magnética, que es el estudio de rutina que se realiza en todas las personas que se estudian por presentar crisis epilépticas que permite evaluar todas aquellas alteraciones cerebrales que pueden estar vinculadas con las crisis, incluso aquellas que no pone de manifiesto una tomografía.
* Otros estudios complementarios según cada caso en particular
Tratamientos
Existen tratamientos médicos que generalmente son suficientes para mantener la enfermedad y las crisis bajo control, la medicación debe ser tomada con regularidad durante 2 a 3 años- a veces de por vida- y de esta forma desaparecen las crisis en un 80% de los casos.
Según el Dr. Thomson, también docente de la UBA, “Alrededor del 70% de los pacientes que presentan epilepsia de reciente diagnóstico, controlan sus crisis con drogas antiepilépticas (DAE) en mono o politerapia. Los restantes continuarán con crisis a pesar de recibir esquemas terapéuticos adecuados de drogas antiepilépticas. Un pequeño porcentaje de pacientes se beneficiará con un tratamiento quirúrgico de la epilepsia. El 47% de los pacientes con epilepsia de reciente diagnóstico responden a la primera droga, 14% responden a la segunda droga, que se cambió por intolerancia a la primera, sólo el 3% responde a un esquema de 2 drogas. Cuando el paciente, luego de recibir medicación adecuada para sus crisis, no controla las mismas, se dice que es refractario al tratamiento. Pero aún no existe todavía una definición internacionalmente aceptada sobre cuando un paciente debe ser considerado refractario al tratamiento farmacológico. Se acepta que un paciente que continúe con crisis luego de 1-2 años de tratamiento.”
Epilepsia y embarazo
En casos en que la persona que presenta la crisis esté embarazada o padece diabetes debe solicitarse sin demora asistencia médica de urgencia. “Durante el embarazo se aconseja evitar el consumo de cualquier tipo de medicamentos, sin embargo, las mujeres con epilepsia necesitan continuar recibiendo sus drogas antiepilépticas durante todo este período. Los daños de no tomar la medicación y los riesgos de sufrir crisis durante el embarazo son mayores que los asociados con el consumo de medicación antiepiléptica. En cualquier mujer existe un riesgo del 3% de tener un bebé con algún tipo de anormalidad y en caso de estar tomando algún tipo de droga antiepiléptica éste asciende a un 4 - 6%. Sin embargo es real que dicho riesgo se halla incrementado si se toman dosis altas de tales drogas y pueden minimizarse si se siguen determinadas pautas de control médico. Por eso la consulta es indispensable”, describe el Dr. Thomson.
Y continúa: “Los riesgos se reducen manteniendo la dosis mínima necesaria de medicación y recomendando a la madre la ingesta diaria de un suplemento de ácido fólico de 5 mg antes de la concepción”.
El Dr Pasqualini expresó que “Es muy importante que las mujeres con epilepsia hablen con su médico sobre el tratamiento antiepiléptico antes del embarazo. En general, si las mujeres no padecen una crisis por al menos de 2 a 3 años el médico podría considerar la suspensión de la medicación. Si no se evaluará mantener la dosis mínima. Durante los meses de embarazo, los cambios fisiológicos que se producen en el organismo pueden generar variaciones de los niveles sanguíneos de drogas antiepilépticas por lo cual es indispensable un monitoreo periódico”.
El Dr. Thomson explica también que: “Sólo el 1 – 2% de las mujeres con epilepsia pueden tener crisis durante el parto, por lo tanto la epilepsia no es considerada una contraindicación para poder tener un bebé por la vía natural y la medicación deberá ser tomada en forma normal durante todo el trabajo de parto y el período posterior. La clave para tener un niño saludable es la planificación del embarazo, el control obstétrico y de la epilepsia a conciencia”.
¿Qué hacer frente a alguien que sufre una crisis?
* Manténgase calmo y trate de calmar a los demás.
* Ponga algo blando debajo de la cabeza de la persona y evite que se golpee.
* Despeje el área de objetos peligrosos con los que la persona pueda lastimarse.
* Aflójele la corbata, si la usa, la camisa o cualquier otro impedimento alrededor del cuello.
* Busque alguna identificación médica.
* Déle vuelta suavemente colocándola de costado para que la saliva fluya y no entorpezca la respiración.
* NO ponga nada en su boca
* NO le tome la lengua con una cuchara ni ningún objeto duro. No existe peligro que se trague la lengua.
* NO trate de hacerla volver en sí, echándole agua encima o dándole de tomar agua.
* No la agarre para mantenerla quieta.
* Quédese a su lado hasta que la respiración se normalice y la persona se haya recuperado.
* Dígale a las otras personas que es Epilepsia y no drogas o alcoholización.
* Cuando se esté recuperando háblele en forma suave, con voz serena y amistosa.
* Ofrézcale ayuda para volver a su casa o al centro de atención médica.