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Los adolescentes frente a la sexualidad
Buenos Aires, Sábado, 07 agosto a las 12:32:06

Sexo, palabra clave para los jóvenes. Desde la pubertad se manifiesta en ellos “el deseo” que los acompañará el resto de sus vidas. La forma en que -en esta etapa- se les enseñe a entenderlo, a disfrutarlo y a conocerlo es fundamental para que lleven una vida adulta plena y segura.


Partamos del siguiente concepto: En una sociedad debidamente instruida, no sólo se enseña matemática, historia y geografía, sino que también se instruye acerca de la sexualidad. El objetivo de este tipo de educación es evitar que los adolescentes contraigan enfermedades que pueden evitarse o prevenirse y aprendan a relacionarse con su entorno y con los otros.

En la actualidad, un tercio de los jóvenes se inicia en la vida sexual sin prevención. Los varones suelen iniciarse antes que las mujeres pero ambos en menor o mayor medida están expuestos a los riesgos que implican llevar una sexualidad sin cuidados, de la misma manera que los adultos.

Es más, hoy en día los jóvenes tienen su primera relación sexual a edades cada vez menores, y si bien físicamente están absolutamente preparados, mentalmente no siempre están listos para lidiar con las consecuencias y las responsabilidades que eso genera.

Según una encuesta realizada a 2624 jóvenes, por el Centro Joven de Anticoncepción de Madrid, la edad media de la primera relación de varones y mujeres ronda los 17 o 18 años y el método anticonceptivo más utilizado es el preservativo ya que en numerosas ocasiones saben que no sólo ayuda a evitar embarazos no deseados sino que evita el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Sin embargo la información que manejan no es suficiente: sólo el 18 por ciento conoce todos los riesgos de la falta de protección.

En la Argentina, se estima que el promedio de inicio de las relaciones sexuales en hombres y mujeres es a partir de los 15 años.

Educar a los más jóvenes en cuanto a sexualidad no sólo es necesario para que cuiden su salud y adquieran conciencia acerca de las responsabilidades de tener un hijo, sino que también es importante para que aprendan que la sexualidad es algo natural y puede practicarse sin necesidad de caer en tabúes o represiones antiguas.

El concepto de una sexualidad sana se relaciona con una actitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva y para regularla de acuerdo a deseos y proyectos personales. Este concepto está altamente relacionado con la autoestima y el amor propio, así como también con el amor por el otro.

Una sexualidad sana también requiere de un auto cuidado y de un cuidado del otro e incluye el uso de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y evadir presiones.

Si bien están quienes educan para la abstención (privación de las relaciones sexuales), hay otros que educan de manera tal que se pueda disfrutar de una vida sexual sana sin inconvenientes ni repercusiones negativas.

Sexualidad y sexo
La sexualidad no es únicamente sexo o relaciones sexuales aunque ambas se encuentran altamente relacionadas. La sexualidad es más amplia y si bien incluye las relaciones sexuales tiene que ver con el entorno y la educación.

Para tener un buen contacto sexual es necesario contar con una sexualidad sana.
La pulsión sexual que, según la descripción psicoanalítica freudiana, es la fuerza que empuja a la búsqueda del placer, tiene sus propios caminos desconocidos para el sujeto y sus propias vías de expresión, no todas de orden genital.

Además, la sexualidad mantiene una estrecha relación con la cultura ya que es ésta la que establece reglas implícitas acerca de lo que está permitido y es correcto y lo que no lo es.

Aunque no se puede evitar la expectativa, y ansiedad que produce el no saber absolutamente como es el otro y el temor que genera el encuentro íntimo, gracias a la información y la educación se pueden disminuir los aflicciones e incrementar los conocimientos para descartar tensiones y fomentar actitudes maduras y responsables.


Para tener una sexualidad sana los sujetos deben reflexionar sobre su autoestima y la aceptación que tienen de sí mismos y de los otros, deben pensar en las relaciones igualitarias entre hombres y mujeres, los vínculos afectivos, la comunicación y el diálogo y finalmente la maduración biológica y psicológica que se posee.

Promover valores
El objetivo de la educación sexual debería ser originar reflexiones adultas sobre los valores, sentimientos, actitudes, conocimientos y prácticas propios y ofrecer información para evitar que la ignorancia haga estragos entre la juventud dejando secuelas, en algunos casos irreversibles.

Es tarea de padres, tanto como de educadores brindar conocimientos y asesorar sin prejuzgar ni juzgar, para evitar daños. Además es clave respetar la confidencialidad del adolescente y prestar atención a sus señales y sus demandas que no siempre son claras y explícitas.

Con respecto a las instituciones, estas deberían actuar con el objetivo de disminuir embarazos no planeados, infecciones de transmisión sexual y educar acerca del HIV. (virus de la inmunodeficiencia humana/ SIDA).

De todos modos es necesario aclarar que llevar a cabo esta tarea requiere de tiempo y dedicación y que integrar los viejos y nuevos conocimientos demanda tiempo y participación del conjunto social. Es importante empezar cuanto antes ya que cada segundo cuenta en la veloz vida de cualquier adolescente del siglo XXI.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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