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La vida, ¿comienza A los 40?
Buenos Aires, Domingo, 03 octubre a las 20:51:53

Tener un hijo es parte del proceso natural del ser humano de nacer, crecer, reproducirse y morir es por eso que a toda pareja le llega el momento en que la búsqueda de un bebé se vuelve necesaria.


La búsqueda del embarazo, sin embargo, se ha ido retrasando en el tiempo y en el mundo actual, hay mujeres que por distintos motivos, sobre todo laborales, desean embarazarse después de los 40 años y otras mujeres que, sin buscarlo, quedan embarazadas a esa edad. En general, estas últimas ya tienen otros hijos y, creyendo que ya no iba a sucederles, dejan de tomar los recaudos como lo venían haciendo. Es así que cada diez embarazos, cinco rondan los 40 años.

Según el Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico, “cuando una mujer de 40 años consulta a los médicos para quedar embarazada rápidamente, se realizan estudios fundamentalmente tendientes a evaluar la reserva ovárica desde el punto de vista reproductivo así como otros parámetros. A partir de estos estudios se detecta si es factible seguir adelante con el tratamiento que corresponda y saber así a corto plazo si es una de las privilegiadas que logran embarazarse después de los 40 años”.

Cada tratamiento varía según el caso particular, los antecedentes personales y los causales de infertilidad que se encuentren.
Ahora bien, la mujer de más de 40 años puede presentar dos situaciones distintas: que consulte a los médicos ya embarazada o que la consulta se realice porque desea quedar embarazada, ya sea con o sin pareja.

En el primer caso, los médicos acompañarán ese embarazo realizando el seguimiento necesario para llegar al parto tomando todos los recaudos. Pasqualini explica que “se recomienda a las mujeres embarazadas de más de 40 años realizar los estudios prenatales que pueden anticipar algunos problemas de salud del bebé y así tomar los recaudos necesarios para solucionarlos cuanto antes”. En el segundo caso, los médicos deben antes de encarar la búsqueda, los médicos evaluar el estado clínico y psicológico de la mujer para saber si se encuentra en condiciones de sobrellevar el embarazo y para, dada la edad de los padres, estimar qué será del niño por nacer en caso de lograr el embarazo.

Esto es, los médicos deben estudiar a la potencial embarazada desde lo físico, ya que el embarazo implica una sobrecarga para el cuerpo y, después de los 40, conlleva mayores posibilidades de complicaciones como la hipertensión o la diabetes. Los estudios revelan que es dos veces más probable que una mujer de más de 35 años desarrolle alta presión arterial y diabetes que una mujer de entre 20 y 30 años. Aquellas madres primerizas a los 40 tienen un 60% más de probabilidades de desarrollar alta presión arterial y cuatro veces más probabilidades de contraer diabetes durante el embarazo. También se debe estar alerta porque hay más riesgo de detención del embarazo y de complicaciones. Tanto es así que estas embarazadas son consideradas de alto riesgo.

Aún más cuidado se debe tener si el embarazo es gemelar o como ocurre, excepcionalmente, trigemelar. Es por ello que estas embarazadas requieren un seguimiento y un control más exhaustivo que los embarazos logrados antes de los 40 años.

Así como es más difícil lograr el embarazo es más frecuente el aborto en los primeros meses. Esto es debido a que ese embarazo producto de un óvulo de más edad tiene más posibilidades de ser portador de alguna anomalía genética o, en algunos casos, portador inclusive de trombofilias que pueden llegar a ser más frecuentes con más edad.

A los 40 años, existe el doble o el triple de probabilidades de que el feto presente enfermedades genéticas o malformaciones congénitas que en mujeres de entre 20 a 30 años.
Existen 400 tipos de anormalidades cromosomáticas, el Síndrome de Down representa casi la mitad del riesgo de las anormalidades a causa de la edad materna. Aunque cerca del 75% de los bebés con este síndrome nacen de mujeres menores de 35 años, las probabilidades de que el bebé lo padezca aumentan conforme aumenta la edad de la madre. Es así que a los 25 años existe una probabilidad entre 1250, a los 30 hay una probabilidad entre 952, a los 35 años una probabilidad entre 378, a los 40, existe una probabilidad entre 106 y a los 45 años una probabilidad entre 30.
“Es por esta mayor frecuencia de anomalías genéticas que se asesora sobre la conveniencia de realizar estudios para confirmar la normalidad de ese embrión ya sea por estudios ecográficos u hormonales (no invasivos) o por métodos invasivos, como la punción de las vellosidades coriales alrededor de las 11 semanas o por el estudio del líquido amniótico (amniocentesis) alrededor de las 15 semanas”, aclara Pasqualini. Alrededor del 95% de las mujeres que se someten a la amniocentesis o a la muestra de villus coriónico reciben la buena noticia de que su bebé no tiene estos trastornos cromosómicos.

Las ecografías son el método más simple de prevención y son, además un estudio de rutina. Permite confirmar los latidos y movimientos fetales, el número de embriones y la localización placentaria, permite ver el crecimiento y la ubicación uterina y alerta de posibles complicaciones en el parto. El uso de los ecógrafos 4D suma a las posibilidades de diagnóstico de la ecografía tradicional en 2D y la ecografía tridimensional o 3D, la recientemente llamada 4D -cuarta dimensión que está representada por el movimiento de la imágen en tiempo real, sumado a las tres dimensiones de alto, ancho y fondo. El ecógrafo posibilita a los profesionales investigar diversas patologías con una herramienta clínica dinámica en tiempo real, ya que permite observar diferentes partes del cuerpo del bebé como también de cualquier paciente, de manera que realiza los cortes a modo de tomografía computarizada del órgano que se está estudiando y, posteriormente, el aparato digitaliza su reconstrucción tridimensional.

Los análisis genéticos también son de utilidad ya que arrojan datos sobre la existencia o no de malformaciones y son útiles, además, para detectar cualquier tipo de problema genético. No se trata de técnicas difíciles pero pueden aportar información trascendente sobre el bebé.
“El estudio y tratamiento para intentar lograr el embarazo debe ser lo más rápido posible dado que luego de los 40 años el declinar del funcionamiento ovárico puede ocurrir en cualquier momento y hasta en forma sorpresiva.
Si las evaluaciones hormonales están dentro de valores normales se intentará de distintas maneras obtener algún óvulo viable (fundamentalmente modificando las estrategias del manejo del ovario según el caso). El obtener algún óvulo viable es la limitante más frecuente para poder lograr el embarazo y va a depender de la habilidad del médico para poder lograrlo si es que existe esa posibilidad”
, sostiene Pasqualini.
Si luego de la evaluación o después de varios intentos fallidos no se lograse, comienza a evaluarse la posibilidad de utilizar un óvulo donado como alternativa para logra el embarazo.

Esta alternativa que puede ser previamente conocida por la pareja y hasta aceptada, puede que no los convenza y hasta que no se acepte nunca o que, si bien existe un rechazo inicial, con el correr del tiempo sea finalmente aceptada.
“La donación de óvulos para la mujer de más de 40 años es una alternativa válida que aumenta las posibilidades de lograr el embarazo a más del 50% y que, por otro lado, disminuye la probabilidad de alteraciones genéticas dado que las mujeres que son aceptadas para el programa de donación de óvulos son mujeres de menos de 32 años”, explica Pasqualini.

Para reducir los riesgos, entonces, la mujer debe realizarse los controles prenatales, seguir una dieta alta en ácido fólico y muy nutritiva, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco y no consumir ningún medicamento sin receta expresa de su médico. Y es recomendable que se realice el monitoreo cardíaco fetal, ecografía con Doppler y análisis genéticos para asegurarse el buen desarrollo de su embarazo.


Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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