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Embolización: Otra Opción
Buenos Aires, Viernes, 29 octubre a las 09:31:39

Los fibromas o miomas uterinos son tumores benignos del músculo uterino frecuentes, cuyo origen es desconocido aunque su crecimiento se debe a causas hormonales, que afectan al 35% de mujeres pre menopáusicas con mayor incidencia entre 35 y 50 años de edad.


Está presente con o sin síntomas en aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y consiste en la proliferación anormal de células musculares benignas en la pared del útero.
Se calcula que más de un tercio de los fibromas no tienen síntomas y son de lenta evolución, sin embargo pueden en alrededor del 40% de las pacientes causar algún tipo de síntoma. En estos casos, la consulta ginecológica y la ecografía se hacen indispensables.
“Si bien el diagnóstico es clínico en base al examen físico, su confirmación se hace por ecografía. La Resonancia Magnética Nuclear y la histeroscopia (en mioma submucoso) son metodologías de mayor precisión diagnóstica y empleadas en segundo término. Por otra parte, la Resonancia Magnética también es la metodología más precisa para evaluar la retracción de los fibromas del útero y la disminución de la vascularización de miomas en las pacientes tratadas mediante embolización”, explica el Dr.Guillermo Eisele, del Departamento de Embolización y Terapéutica endovascular de Halitus Instituto Médico.



Síntomas
Los síntomas más frecuentes de la presencia de miomas uterinos son:

  • Menometrorragia es el aumento del volumen y duración del sangrado durante la menstruación y el sangrado entre las reglas. Además suele asociarse con la expulsión de abundantes coágulos y anemia.
  • Presión o dolor por compresión, pesadez o disconfort localizado en pelvis, espalda, flanco o miembros inferiores. También puede haber dolor durante el acto sexual.
  • Síntomas gastrointrointestinales como estreñimiento y distensión abdominal por gases.
  • Síntomas urinarios con aumento la frecuencia urinaria y dificultad del vaciado.

“Los fibromas con síntomas persistentes de sangrado y dolor requieren algún tipo de tratamiento pudiendo en la actualidad emplearse una variedad de diferentes tratamientos desde médicos a intervenciones quirúrgicas, cada uno con sus propias ventajas. Entre los tratamientos más recientes se destaca la embolización uterina que ofrece una importante mejoría de los síntomas en la mayoría de pacientes tratadas y escasas complicaciones” dice Eisele. La embolización de miomas fue introducida en Francia en 1995 si bien existe experiencia del empleo de la embolización como tratamiento en ginecología y obstetricia desde 1979.
Los miomas sintomáticos son la indicación más frecuente de la histerectomía en Estados Unidos si bien en la actualidad se han desarrollado otros tratamientos alternativos: hormonoterapia, miomectomía quirúrgica (extracción por cirugía laparoscópica, histeroscópica o por laparotomía), crioterapia, miolísis y embolización de arterias uterinas.


¿Cuándo se recomienda la embolización?
En los casos de miomas uterinos o fibromas, este tipo de tratamiento es recomendable cuando se asocian en una misma paciente distintas circunstancias. “Las pacientes perimenopáusicas que quieren conservar el útero pero no desean tener familia, que sufren de miomas sintomáticos múltiples y de pequeño tamaño de difícil resolución quirúrgica o médica son las más apropiadas para la embolización uterina” sostiene Eisele. Resulta un tratamiento apropiado cuando hay una dificultad o fracaso de los tratamientos habituales, ya sea médico o quirúrgico a cielo abierto, endoscópica o laparoscópica. También cuando existen limitaciones por parte del paciente por algún trastorno en la coagulación importante o riesgo aumentado para la cirugía pelviana.

En las hemorragias post parto si bien la mayoría de pacientes responden a los tratamientos conservadores como masajes uterinos, medicación específica, raspado o taponamientos, entre un 1 y un 2% no responden y constituyen un sangrado importante en general causado por debilidad de los tejidos del útero (atonía uterina), acretismo placentario o desgarro del canal del parto. En estas pacientes la histerectomía urgente luego del parto presenta alta morbimortalidad materna lo cual hace fundamental detectar cualquier factor predisponente previo al parto para tomar en lo posible medidas preventivas. Es aquí que el uso de la embolización uterina resulta muy beneficioso ya sea en el control preventivo como también en hemorragias obstétricas graves persistentes. La sencilla y rápida implementación, la detección de lesiones arteriales no sospechadas, la hemostasia en más del 90% de casos con bajas complicaciones y la posibilidad en algunos casos de conservar el útero y la fertilidad hacen de la embolización uterina una herramienta bien adaptada a este tipo de enfermedades. Como ventaja adicional, la embolización uterina y no impide la aplicación de otros tratamientos médicos o quirúrgicos en forma asociada.
También se benefician pacientes con sangrado por cánceres uterinos, de cuello o de cuerpo de útero y sus complicaciones (fístula recto-vaginal sangrante por ejemplo) y malformaciones arterio-venosas uterinas donde el control de las hemorragias es mayor al 90% de los casos.

Procedimiento
El procedimiento es simple y no exige anestesia general. “La embolización consiste en la interrupción del flujo sanguíneo de las arterias que alimentan los miomas uterinos conduciendo a una atrofia y detención del sangrado de dichos fibromas”, sintetiza Eisele.
Desde una punción en la ingle se realiza el cateterismo de las arterias uterinas en la pelvis y la inyección selectiva de sustancias que tapan la circulación de dichas arterias. “Es sencillo de realizar y no lleva más de 30 o 40 minutos en total; se emplea anestesia local en el punto donde uno introduce el catéter en la ingle, y luego se posiciona el extremo distal de este pequeño tubo plástico de 1,5mm de diámetro en las arterias que van al útero”explica Eisele. A continuación se inyectan cuidadosamente por el catéter en las arterias uterinas, pequeñas partículas que viajan con el flujo circulatorio hasta obstruirlo. Tanto el cateterismo arterial como la embolización uterina se realizan con el control de rayos X en una sala de Hemodinamia especialmente adaptada a estos fines.

Postoperatorio y resultados
El postoperatorio de los miomas lleva generalmente sólo un día de hospitalización, y está dedicado al tratamiento analgésico debido a la reacción inflamatoria y necrosis de los miomas causados por la embolización. Es necesaria una recuperación posterior ya en el domicilio de 4 o 5 días hasta el control completo de los síntomas postembolización. “El objetivo de la embolización es disminuir el tamaño, circulación arterial y vitalidad de los miomas dejándolos en su lugar; la embolización no los quita de su lugar, es por ello que debe tenerse la seguridad de que son miomas benignos y no tumores malignos.

“La retracción en volumen post embolización de los miomas varía entre 35 y 60% y continúa hasta un año después de haber realizado el tratamiento. En la mayor parte de los casos esto es suficiente para terminar con los síntomas de pesadez, compresión y sangrado con escasa posibilidad de reproducción. En ese sentido, quizás sea una de las mayores ventajas de la embolización uterina”, sostiene Eisele

Los miomas menores de 5 centímetros antes de la embolización resultan indetectables luego de obtener el efecto de este tratamiento. La satisfacción de las pacientes tratadas con embolización es alta: entre 80 y 97% y la desaparición o mejoría de la metrorragia con retorno a una menstruación normal varía entre 82 y 94% de pacientes. La mejoría de los síntomas de dolor por compresión por la presencia de un fibroma varía entre 91 y 94% y la mejoría del dolor menstrual entre 70 y 79%. Así, el éxito global es de 90% dado por las pacientes sin necesidad de otro tratamiento adicional.
El fracaso de la embolización uterina en miomas, en cambio, varía entre 6 y 19%.

Complicaciones
“La complicación fundamental es el dolor que es consecuencia relacionada al efecto terapéutico. La embolización al quitar la irrigación del mioma e infartarlo produce importante dolor por la liberación de factores inflamatorios a la circulación sanguínea y para lo cual hay que dar un adecuado tratamiento analgésico. No es éste un inconveniente mayor pero que debe ser tratado desde el momento mismo de iniciar la embolización uterina. En las embolizaciones uterinas por causa obstétrica o tumoral este efecto es mucho menor ya que por un lado se emplean otros materiales de embolización y por otro no se genera el infarto muscular como en el caso de los miomas”,dice Eisele.
La amenorrea postembolización uterina es generalmente transitoria durante 3 o 4 meses y ocurre entre 1 y 15% de las pacientes con mayor posibilidad de ser definitiva en las mayores a 45 años.
En el punto de punción pueden presentarse raramente complicaciones como por ejemplo hematoma, fístula arterio-venosa o seudoaneurisma.
También en el caso de los miomas submucosos se puede presentar el parto o la expulsión del mioma necrosado en 3 a 7% de las pacientes y cifradas en 1% aunque de importancia por su posible evolución, las infecciones uterinas postembolización excepcionalmente pueden requerir de cirugía e histerectomía.
Los efectos de la embolización sobre la fertilidad no están aún claramente definidos ya que si bien se han reportado numerosos embarazos postembolización, también se ha demostrado que parte de las partículas embolizantes liberadas en las arterias uterinas puedan llegar a la circulación arterial del ovario.



Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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