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HPV: prevención y tratamientos
Buenos Aires, Viernes, 03 diciembre a las 08:37:48

En Argentina se calcula que hay más de un 20% de las mujeres sexualmente activas que padecen HPV. HPV significa infección por Papiloma Virus Humano. Son virus que afectan preferentemente la mucosa del aparato genital tanto en la mujer como en el hombre. Hay distintos tipos del virus, se calcula que más de 100, y pueden provocar distintas lesiones planas o vegetantes en el cuello, la vagina, la vulva y en la región perianal.



Aproximadamente el 4.8% de las mujeres recibe un diagnóstico de HPV en alguno de sus tipos y preferentemente entre las mujeres jóvenes, de entre 20 y 25 años.
“Si bien es considerada una enfermedad de transmisión sexual, se ha demostrado que también se puede trasmitir por instrumental contaminado, autoinoculación- inoculación por la misma paciente por contacto con material contaminado- e infección espontánea en personas con bajas defensas o inmunodeprimidas”, explica la Dra. Diana Moreno, del Departamento de Patología Cervical De Halitus Instituto Médico.
Así, se estima que una de cada diez personas es portadora del virus y una de cada cien tiene verrugas visibles. Las lesiones pueden ser planas o de aspecto verrugoso. Pueden ser externas y visibles por la propia mujer o asintomáticas (sin síntomas) y sólo diagnosticadas por el ginecólogo.

“En las lesiones preneoplásicas (antes del cáncer o displasias) e invasoras del cuello uterino se ha comprobado la presencia de algunos tipos virales llamado de alto riesgo”, sostiene la Dra. Moreno.

Cuello sano
Lesión plana en cuello uterino

Si bien la mayoría de los tipos de HPV no tienen consecuencias graves, el 99,7 por ciento de los cánceres de cuello de útero se vinculan con la infección por papiloma virus humano (HPV), el virus aparece así como la mayor causa de cáncer de cuello de útero. En la Argentina, la incidencia de cáncer cervical es de 32,5 mujeres por cada 100 mil habitantes y este es un promedio que sube notoriamente en poblaciones rurales siendo la primera causa de muerte por tumores malignos en la mujer en algunas provincias del norte. Por año, de cada 100 mil mujeres, 10 mueren por cáncer de cuello uterino en la provincia de Buenos Aires y es la segunda causa de muerte de mujeres con cáncer. La totalidad de la mortalidad por cáncer de cuello llega a 6,7 por cada 100.000 mujeres, cada año, lo cual delata que en la mayoría de los casos no se detecta a tiempo.

Tratamiento del HPV

“El tratamiento consiste en tratar la expresión viral, o sea, la lesión que provoca el HPV. Los tratamientos varían según las características de la lesión”, dice Moreno. Si bien hay casos en que la lesión puede desaparecer espontáneamente, mayormente necesitan tratarse. Puede lograrse con topicaciones, crioterapia, láser, LEEP u otros. El tipo de tratamiento varía según la lesión de la paciente, la extensión y el acercamiento al canal de la lesión. Las topicaciones suelen realizarse una vez a la semana, se aplican distintas sustancias que cauterizan la zona y no presentan complicación alguna. Por otra parte, la crioterapia se realiza de una sola vez, sin anestesia y la regeneración del tejido lleva al menos un mes. El láser requiere la asepsia de un quirófano y prácticamente no tiene postoperatorio. El LEEP es una técnica quirúrgica, que permite extirpar tejido y así poder realizar un estudio histológico, un diagnóstico. Se realiza con anestesia local y la única complicación posible es la hemorragia.
“Aún se está desarrollando una vacuna, está en etapa de experimentación pero se calcula que para el 2006 o el 2007 podrá ser utilizada para pacientes no infectadas. Se estima que tendrá un tiempo de inmunidad, se calcula que aproximadamente cada cuatro años la paciente deberá volver a vacunarse. Lo que se logra mediante esta vacuna es que la paciente no se contamine con el virus”, se esperanza la Dra.
La curación o el impedimento de la infección viral se logrará cuando se pueda vacunar a las pacientes antes de que inicien su vida sexual. Esto no depende sólo de tener a disposición la vacuna sino también de lograr tener recursos para que la misma sea accesible a toda la población.

Lesión vegetante en cuello de útero Lesión vegetante en vagina

Dos elementos deben tenerse en cuenta. En primer lugar es necesario tener presente que aunque afecta principalmente a las mujeres y que puede no presentar ningún síntoma, el hombre se puede infectar, es por ello que a toda mujer que se le diagnostica infección por HPV se aconseja el control de su pareja. “También que el HPV puede ser transmitido al bebé en el parto por lo cual, si se diagnostica infección viral durante el embarazo, si la misma presenta lesiones planas se puede esperar y se controla hasta el momento del parto; si en cambio presenta lesiones vegetantes se debe solucionar para evitar la contaminación del bebé y en caso de que esto no fuera posible, se indica una vía alta (cesárea)”, explica Moreno.

“En segundo lugar que, si bien no todos los virus progresan a más patológico, los llamados de alto riesgo se asocian a otros factores como, por ejemplo, alteraciones inmunológicas, genéticas, etcétera, que pueden con el tiempo progresar a cáncer de cervix”, explica la Dra. Moreno. Aquellas pacientes inmunodeprimidas, por ejemplo, tienen más posibilidades de tener infecciones, el tabaco funciona también como un factor predisponerte, aquellas mujeres que tienen HIV también son más propensas a tener infecciones”.

Finalmente, es crucial la prevención que puede empezar ya en la adolescencia, evitando así la incidencia de factores como el tabaquismo o el inicio precoz de las relaciones sexuales.
“El uso del preservativo, la monogamia, no compartir baños de inmersión, ropa interior o toallas higiénicas y mantener las medidas de higiene básicas marcan la diferencia. Además, es fundamental destacar la importancia de un control periódico en las mujeres, ya que la realización de una citología y una colposcopía anual puede ser la manera de detectar y tratar lesiones. Las lesiones en la mucosa son visibles al examen colposcópico y se diagnostica con una biopsia dirigida (estudio histopatológico). El PAP (Papanicolau), además, da presunción de infección. Una vez diagnosticado se realiza la tipificación viral (captura híbrida)- es decir, se identifica el tipo de virus- que puede diagnosticar la presencia de virus de bajo o alto poder oncogénico, es decir, que puede progresar a un cáncer de cuello o no. Y una vez diagnosticado, de acuerdo al tipo de paciente y las características de la lesión se elegirá el tratamiento adecuado”, concluye la Dra. Moreno.

“Por último, quiero dejar en claro que el diagnóstico de infección de HPV no significa que la mujer vaya a padecer un cáncer de cuello uterino, si realizan el control citocolposcópico cervical, el diagnóstico precoz y el tratamiento si es necesario evitará la progresión de la infección”, concluye la Dra. Moreno.

Es importante saber entonces que lo que se trata es la manifestación viral pero el virus puede quedar latente en la célula y presentarse nuevamente en otro momento. Es por ello que los chequeos periódicos son la mejor manera de prevenir.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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