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DIABETES Y EMBARAZO: CUIDADOS ANTES, DURANTE Y DESPUÉS
Buenos Aires, Viernes, 08 abril a las 08:39:40

La diabetes es una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, esto es, aquella persona que la padece no segrega adecuadamente insulina, que es la encargada de bajar el azúcar en la sangre. Así, el nivel del azúcar en sangre, la glucemia, aumenta generando efectos no deseados en el cuerpo.


 

Diabetes gestacional

Durante el embarazo, de acuerdo a las últimas estadísticas, entre el 3 y el 4% del total de la población desarrolla diabetes gestacional. La diabetes gestacional es una forma de diabetes que desarrollan mujeres que no tenían la enfermedad antes de embarazarse y, generalmente, una vez transcurridos los nueve meses, la enfermedad desaparece pero, si tiene nuevos embarazos, la probabilidad de que reaparezca es mayor que entre quienes no la han tenido. Pero, además, “la mujer que tiene diabetes gestacional quintuplica el riesgo de presentar diabetes a futuro. Es decir, si en la población general, hombres y mujeres de la Argentina de más de 40 años, hay un 10% de diabetes tipo 2, del adulto, aquellas mujeres que tuvieron diabetes durante el embarazo pasan a tener un 50% de este riesgo”, explica el Dr. Leonardo Mezzabotta, integrante del departamento de Obstetricia de Halitus Instituto Médico.


Este tipo de diabetes, asintomática, pasa desapercibida y, por ello, el diagnóstico es uno de los puntos importantes a tener en cuenta. La única forma de diagnosticarla es haciendo un estudio de laboratorio que se llama Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa que debe solicitarse después del sexto mes porque en la segunda mitad del embarazo comienzan a intervenir hormonas placentarias en el crecimiento del bebé, que como efecto colateral aumenta los requerimientos de insulina.


Las embarazadas, en respuesta, producen mayor nivel de insulina. Pero si no poseen esa capacidad de responder produciendo suficiente insulina para satisfacer las necesidades extraordinarias del embarazo, aumentan los niveles de azúcar en sangre y esa mujer desarrolla diabetes gestacional. Otro elemento de suma importancia es la relación de este tipo de diabetes con el alto peso fetal y sus consecuencias sobre el bebé. La diabetes gestacional tiene influencia directa sobre el crecimiento del bebé, pudiendo generar macrosomía fetal (alto peso) ya que el bebé recibe a través de la placenta toda la glucosa acumulada en sangre. “Tener un bebé grande implica la posibilidad de un parto traumático tanto para el bebé como para la madre. Y, en general, un bebé de alto peso significa un parto prematuro, cesárea y un aumento de la posibilidad de desarrollar algunas complicaciones una vez que nace como la dificultad para regular la glucemia, dificultades respiratorias, etc. Para seguir el crecimiento del bebé es fundamental realizar ecografías periódicas”, sostiene Mezzabotta.


La prevención, entonces, se inicia con identificar la enfermedad, tratarla durante el embarazo y, periódicamente, hacer el control de laboratorio para estar en sobre aviso en caso de una futura diabetes. Es fácil de tratar en la mayoría de los casos porque lo único que requiere es controlar la glucemia y una dieta con restricción de hidratos de carbono que debe ser elaborada por un nutricionista. Un porcentaje de las pacientes puede requerir insulina.


“En la diabetes gestacional además, hay factores de riesgo a tener en cuenta. En estos casos no puede dejar de solicitarse el estudio. Por ejemplo, aquellas con más de 30 años de edad, obesas, con madre o padre diabético. También aquella con antecedentes de chicos de alto peso o que ella misma haya nacido con alto peso o con antecedentes de diabetes en otros embarazos. Hasta tal punto estos factores son importantes que, hoy por hoy, se piensa que aquellas mujeres que no los tuvieran no deberían hacerse el estudio porque su posibilidad de presentar diabetes gestacional son bajas”, explica el Dr. Mezzabotta.

 

Diabetes pregestacional

Una situación diferente, es el de aquellas mujeres con diabetes previa al embarazo. Esta forma de diabetes, llamada diabetes pregestacional, es mucho menos frecuente que la gestacional ya que se da en 3 al 5 por mil de los embarazos. Dentro de ella, se reparte en partes iguales entre la forma juvenil o tipo 1 y la del adulto o tipo 2. Es importante tener en cuenta que la diabetes del adulto está considerada en el mundo hoy como una epidemia.


“La diabetes pregestacional, a diferencia de la gestacional, de no ser tratada presenta todos los síntomas de la diabetes, claramente identificables, como sed, hambre o pérdida de peso y las pacientes, generalmente, conocen su enfermedad antes de quedar embarazadas y saben manejarla. Es necesario retomar el control con el diabetólogo para actualizar tanto la cantidad de calorías ingeridas como la dosis de insulina. Lo más importante en este tipo de diabetes es que el control y el seguimiento debe hacerse en lugares que estén preparados para atender embarazos de alto riesgo y recibir recién nacidos que puedan necesitar cuidados intensivos. Y si en general cualquier embarazada se beneficia con la planificación del embarazo, en diabetes es crucial”, sostiene Mezzabotta.


El ácido fólico, es recomendado en toda embarazada por sus efectos benéficos sobre la conformación del bebé y también es importante en los casos de diabetes pregestacional. “Los estudios han demostrado que el consumo de la cantidad recomendada de este compuesto desde tres meses antes y durante el primer trimestre de embarazo puede disminuir el riesgo de presentar defectos congénitos en sistema nervioso y columna vertebral, como, por ejemplo, espina bífida, anencefalia, labio leporino o fisura palatina. También se ha comprobado que las mujeres con niveles de ácido fólico muy bajo tienen más probabilidad de dar a luz a un bebé prematuro y de bajo peso al nacer. En el caso de diabetes gestacional, la ingesta de ácido fólico no genera beneficios diferentes de los que aporta a un embarazo normal pero, en el caso de la diabetes pregestacional, es más importante porque las diabéticas previas tienen más chances de presentar deformaciones congénitas y el ácido fólico ayuda a prevenirlas”, explica el Director de Halitus Instituto médico, el Dr. Sergio Pasqualini.


En todos estos casos, la planificación familiar, la pronta detección y el buen diagnóstico juegan un rol destacado tanto en la búsqueda de un embarazo como en la evolución de una futura mamá con diabetes. La elección del personal idóneo y un lugar preparado para tratar embarazos de alto riesgo son fundamentales para llevar adelante un embarazo sin complicaciones, un parto no traumático y para traer al mundo un bebé saludable.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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