Contáctenos  


home :: Notas :: PEDICULOSIS: UN PROBLEMA DE MULTITUDES

PEDICULOSIS: UN PROBLEMA DE MULTITUDES
Buenos Aires, Viernes, 29 abril a las 12:20:43

Pediculosis es la infestación del cuero cabelludo por piojos. Los piojos son parásitos externos que viven de la sangre del género humano, por eso se los llama Pediculus capitis variedad Hominis. Por lo tanto, para poder sobrevivir, necesitan sangre humana y esa necesidad hace que se adapten a todo tipo de ambiente y que tengan alta capacidad para crear resistencia ya que su supervivencia depende de ello. “Hay una frase muy demostrativa que dice que ‘el último piojo morirá sobre la tumba del último hombre’, como diciendo que mientras haya ser humano habrá piojos”, explica el Prof. Adrián M. Pierini, Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan.


Junto al resfrío es una de las enfermedades más contagiosas. Los piojos, o gran parte de ellos, han desarrollado cierta resistencia a la permetrina, uno de los componentes de la mayoría de los productos químicos ya conocidos, una resistencia que explica, en gran parte, la extensión de la epidemia, considerada un problema mundial. El contagio se produce principalmente por cercanía de una persona a otra y más aún entre aquellos que son más susceptibles, es decir, que tienen menos defensa natural contra el parásito. No se sabe a ciencia cierta cuál es el factor que hace que algunas personas se contagien y otras no, sin embargo, se cree que hay factores predisponentes como la temperatura de la cabeza, la calidad del cabello, la grasitud, el ambiente donde el piojo va a multiplicarse.

liendreliendre y piojo


“Se contagian más fácilmente en lugares cerrados donde hay concentración de personas porque el piojo es un bicho que camina y salta de cabeza a cabeza, de pelo a pelo. Excepcionalmente, se puede contagiar a través de contacto con toallas o de gorros. Pero eso es menos frecuente”, explica el Dr. Pierini. Teniendo en cuenta que los piojos se alimentan de sangre humana, entonces, la posibilidad de que sobrevivan en un gorro o en una toalla, sin su alimento fundamental, son escasas. En realidad, pueden sobrevivir así entre 24 y 48 horas. “En los hombres adultos no se ven tanto porque disminuye la cantidad de cabello, hay cambios de ambiente y el cuero cabelludo tiene otra composición en grasas que influye en que no sea el entorno más propicio para los piojos. La higiene también tiene mucho que ver, se ve mucho más en los vagabundos, por ejemplo. En los chicos el tema de la higiene es un poco más aleatorio pero en los adultos es importante”, concluye Pierini

El síntoma más común para detectarlos es la picazón en la zona de la nuca o detrás de las orejas, e, incluso, a veces, pueden observarse en el cabello a simple vista. “La picazón tiene que ver con que, en realidad, el piojo para alimentarse y poder vivir necesita chupar sangre, ése es su alimento, para eso debe picar en la cabeza y, al hacerlo, introduce saliva para hacer esa sangre más líquida y poder absorberla. Esa saliva es la que provoca una reacción alérgica. El que pica no es el piojo ni la liendre sino la saliva que se introduce en la piel y genera una reacción. A medida que va pasando el tiempo y si sigue habiendo nueva inyección de saliva, es decir, nueva picadura, se produce una reacción con granos, y esos granos se infectan con el rascado, empeorando la situación”, sostiene el Dr. Pierini. La única manera de evitar su evolución es la rápida atención y la forma de disminuir el contagio es la revisión de los cabellos con asiduidad, ya que mientras una persona los tenga los puede contagiar. Siempre que alguien tenga piojos los puede trasmitir. “El problema fundamental de los piojos es un problema de educación: hay que educar a los padres para que revisen a los chicos permanentemente. Mientras eso no suceda, seguirá la epidemia de piojos”, dice Pierini.

Ahora bien, como todo animal, los piojos tienen un ciclo de vida y maduración. A través de la cópula, generan huevos que son depositados sobre la piel y llamados liendres. Para que puedan sobrevivir estas liendres son adheridas al cabello y realizan un proceso de evolución dentro del huevo que da como resultado que entre el quinto y el séptimo día, el huevo se abra y surja lo que se llama larva. La larva perdura también 3 ó 4 días y se transforma en ninfa. La ninfa subsiste 3 ó 4 días más y se convierte en parásito adulto. “Ese parásito adulto ya puede volver a copular y reproducirse. Por eso a veces se habla de liendres vacías o liendres llenas, porque la envoltura, una vez que ya dejó salir a la larva ya no tiene capacidad de contagio. No se contagian porque no tienen movilidad, el que sí tiene es el piojo adulto. Pero la liendre es una forma de resistencia del parásito”, explica el Dr. Pierini. Todos los tratamientos que son piojicidas atacan al huevo, a la larva, a la ninfa, a la liendre y a los piojos. Hay peines especiales disponibles para retirar las liendres del cabello. Lo que puede suceder es que, en la primera etapa, la liendre es más resistente y, por esa razón, hay tratamientos que fracasan si no se repiten nuevamente a los siete días para que esos huevos que ya hicieron su evolución puedan ser tratados.

“En tratamientos para piojos hay tres drogas básicas: Lindane, Permetrina y Benzoato de Bencilo. Estas drogas están en tratamientos con diferentes productos. En Inglaterra, por ejemplo, tienen el país dividido en cuatro regiones desde el punto de vista sanitario, y lo que ellos hacen para evitar resistencia es tener en cada una de las cuatro regiones una droga madre distinta y todo aquel que tiene piojos en esa región no puede ser tratado con nada diferente. Cada dos o tres años van rotando la droga que le toca a cada región y de esa manera pretenden tener menos resistencia. Pero todavía sigue habiendo”, expone Pierini.

“En el caso de la mujer embarazada, sin embargo, aquellos productos que poseen Permetrina pueden ser utilizados sin problemas pero aquellos que estén fabricados con Lindane o Ivermectina pueden ser tóxicos”, explica el Dr. Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.

Los tratamientos deben hacerse exclusivamente cuando aparecen los piojos ya que no existen, médicamente, tratamientos preventivos. El examen del pelo, mechón por mechón a la luz, y el remover manualmente los huevos es muy importantes en la prevención de la reinfestación.

No se pueden usar drogas preventivamente pero, sin embargo, hay una serie de medidas de higiene que pueden ser fundamentales para evitar el contagio: realizar un lavado frecuente, revisar la cabeza de los niños todos los días, mantener el cabello corto. Todo esto permite cierto control. “Pero el que tiene predisposición o sensibilidad tiende a repetir los piojos. Lo único que puede hacerse es realizar las medidas de higiene preventivas. No hay otra manera. Y crear conciencia en la gente, ya que la mejor prevención es la educación en la salud” señala Pierini.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
Versión Imprimible  Versión Imprimible