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LENGUAJE: DE LA ACCIÓN A LA PALABRA
Buenos Aires, Viernes, 24 junio a las 10:17:12

El lenguaje es ese conjunto de signos que permite a los hombres expresarse y la comunicación es la base de la sociedad. Es por ello, que es tan importante el desarrollo del lenguaje en los niños ya que será la manera de relacionarse con el mundo que lo rodea.


El desarrollo del lenguaje no tiene que ver solamente con emitir sonidos y palabras, el lenguaje es más que hablar, tiene que ver con la capacidad que tiene el niño de expresarse, de comunicarse con el cuerpo, con los gestos, y luego con la palabra. El desarrollo del lenguaje es un proceso. Al principio el niño empieza a jugar con sonidos, sílabas y tiende a repetirlas, le da placer escucharlas y el adulto pone en palabras aquello que el bebé hace y así empieza a darse el vínculo en la comunicación. El niño va a aprendiendo a relacionarse y a hacerse entender a partir de ese vínculo. El cuerpo habla, el tema es cómo el adulto le pone palabras y decodifica esas expresiones.
“Si la mamá y el bebé están bien conectados se produce de manera natural, hay una empatía, una relación cuerpo a cuerpo que hace que esta mamá se de cuenta de lo que ese bebé necesita y actúe en consecuencia, cómo acompaña las acciones es lo que le va dando palabras y ordenando el mundo de ese bebé. El bebé no es pasivo porque todavía no habla, entiende todo, quizás no las palabras exactas pero si la idea general, la manera, el tono, el gesto. El lenguaje no es una palabra vacía, es una palabra llena de sentido”, expresa la Lic. Libenson.
Al principio el lenguaje es acción, el niño muestra lo que quiere y la mamá cuando el niño señala y dice palabras frase como “ahí agua” valida lo que el chico dijo al mostrarle que lo entiende. En ese diálogo entre esa mamá y ese bebé se va construyendo la comunicación. Según como sean esos primeros entendimientos será la manera en que el chico después va a animarse a expresarse. En ese camino, a veces, corregirlo en demasía puede llevar a inhibirlo.



Cuando el niño no habla

Las razones médicas por las cuales un chico no habla pueden deberse desde la hipoestimulación, conflictos de la esfera afectiva, razones neurológicas que no se trata de una afectación orgánica sino funcional y lo auditivo. Hay causas sensoriales, neurológicas, psicológicas, afectivas, sociales y socioculturales.
“Las razones por las cuales un chico habla mal, pueden estar relacionadas con causas orgánicas estructurales, por ejemplo un chico con una fisura en el labio o en el paladar, puede ser por razones también neurológicas funcionales, un chico con problemas en el procesamiento de la atención o de la memoria va a construir las palabras, las cadenas de fonemas que forman las palabras de manera alterada y no se les entiende. Un niño que a lo mejor tiene más de 2 o 3 años, que es la edad hasta la cual admitimos que la pronunciación no sea muy precisa pero que se sigue sin entender, lo entiende sólo la mamá, es un niño por el cual es necesario consultar”, sostiene la Licenciada Liliana Haller, Jefa de la Unidad de Terapia del Lenguaje del Hospital Roca.
Cuando un chico habla mal o no habla, lo ideal es realizar una consulta al pediatra quien realizará la derivación que considera pertinente, si se sospecha algo del orden de la hipoacusia, lo derivará al otorrinolaringólogo para realizar una serie de estudios auditivos y luego se evaluará la posibilidad de derivarlo a la fonoaudióloga. Si ya el pediatra conociendo los antecedentes del niño desestima el compromiso auditivo probablemente pida directamente una evaluación del lenguaje a la fonoaudióloga. En la evaluación del lenguaje se observará si utiliza el lenguaje oral tanto para expresarse como para comprenderlo y si los niveles del lenguaje coinciden con lo esperable para la edad cronológica de este niño.
“Una evaluación del lenguaje puede llevar más de una sesión porque habitualmente los niños no quieren hablar con gente no conocida, se inhiben. Generalmente se realiza a través del juego y después con tests que evalúan la comprensión y la expresión del lenguaje. Cuando el papá sospecha que el niño no escucha porque no reacciona ante el golpe de una puerta o pide que le suban el volumen muy alto de la televisión es importante que concurra al pediatra o al otorrino para realizarse los estudios auditivos. Los fonoaudiólogos somos profesionales de la salud que realizamos las evaluaciones y los tratamientos por solicitud del médico”, señala la Lic. Haller, Doctora en Fonoaudiología.

Ni yo, ni tú: él

“Que los chicos hablen en tercera persona es normal, la apropiación del yo llega más tarde porque eso tiene que ver con una integración de la personalidad del chico, con una conciencia de sí mismo, que  no se logra de manera automática. Nombrarse con el nombre propio es normal. A los 4 o 5 años un chico ya tiene que empezar a nombrarse por sí mismo pero las primeras palabras, generalmente, aparecen alrededor de los 6 meses. Las primeras palabras se esbozan en el transcurso del primer año y hay una progresión en el aprendizaje pero no necesariamente hay una edad para hablar de determinada manera, cada chico aprende a su ritmo”, dice la Lic. Libenson.
El medio que lo rodea es de por sí estimulante para el niño y acrecienta el vocabulario ya que el chico por curiosidad natural todo lo que mira lo va a tocar y va a preguntar, de alguna  forma, sobre eso. Lo importante es estar atentos a esa curiosidad que el niño naturalmente tiene. Hay recursos como libros, canciones, cuentos, ir al cine, al teatro, todo lo que sea disfrutable ayuda. Poder hablar de lo que hicieron durante el día también incentiva a hablar, en realidad estimula la comunicación, es por ello, que la intervención y participación de los padres en este proceso de aprendizaje tiene mucha importancia.

Lenguaje y escolaridad

“La derivación del maestro tiene que ser en cuanto detecta que algo del lenguaje no sólo expresivo sino comprensivo del chico no funciona. Si el niño no sólo tiene problemas de expresión sino algún problema en la comprensión de consignas que puede estar dada por la falta de atención normal pero tal vez existe alguna otra cosa. Ya a partir de la salita de 3 se lo puede derivar porque hay evaluaciones para niños de esta edad. Las evaluaciones se hacer mediante le juego porque la vida de un niño es jugar y a través del juego van a desplegar todas sus posibilidades cognitivas, lingüísticas, sociales, afectivas”, indica la Lic. Haller.
Tampoco debe perderse de vista que, dependiendo la edad del niño, muchas veces hay chicos que oyen bien pero no responden a los papás porque no les prestan atención y esto no siempre es voluntario, “a veces los niños tienen dificultades en el procesamiento atencional y no existen aparatos que midan esto a nivel clínico”, explica la Dra. en Fonoaudiología.
Cuando un chico no habla lo principal es preguntarse si no hay alguna anomalía orgánica que lo lleve a eso, porque puede no ser únicamente un tema del vínculo entre la mamá y el bebé.
“A un fonoaudiólogo se lo consulta lo más tempranamente posible según el criterio del médico. Afortunadamente, en los últimos años los médicos nos derivan más tempranamente pero los fonoaudiólogos podemos intervenir desde que son bebés. Si se sospecha por antecedentes por ejemplo neonatales que puede haber una hipoacusia o un problema neurológico o alguna patología más severa, la intervención temprana es necesaria porque pasan muchas cosas antes de que emerja el lenguaje. Los estudios auditivos no son cruentos. Cuanto más pequeño más global es la respuesta del niño pero la intervención fonoaudiológica para detección de audición tiene que ser lo antes posible y para detección de posibles trastornos del lenguaje yo diría que a partir de los dos años. A menos que exista un antecedente que justifique hacer las pruebas antes”, indica la Lic. Haller.

Expresión y lenguaje: una manera de vivir

Para que un niño pueda hablar por sí mismo, tuvieron que poder hablar con él, darle recursos. Hay que entender que el lenguaje no es sólo pronunciar mal o hablar poquito sino también todo lo que puede comprender y si esto no está adaptado a su edad cronológica esto va a impactar en los aprendizajes formales de la escuela porque a medida que vaya avanzando en los grados el lenguaje tiene más responsabilidad en el aprendizaje y si hay problemas de lenguaje va a evidenciar dificultades de rendimiento. “El lenguaje muchas veces es la punta del iceberg, es lo que más se ve pero generalmente hay otros factores asociados. Cuando se trata de un trastorno del lenguaje importante se mejora pero no se cura”, señala la Lic. Haller.
El objetivo del lenguaje tiene que ver con que somos seres sociales, con nuestra necesidad de comunicarnos. “El lenguaje nos permite relacionarnos, comunicarnos como seres sociales, es el nexo con el otro. Hablar con los niños les permite desarrollar su pensamiento y hablarles en primera persona los ayuda a apropiarse del mundo que los rodea. La palabra otorga sentido a los objetos y a los hechos y es por ello que enseñarle a un chico a apropiarse del lenguaje lo capacita para descubrir el mundo y relacionarse con los demás”, expresa Libenson.
Así, con palabras, el niño comienza a pasar del lenguaje de la acción al lenguaje de las palabras. Y entonces los niños podrán expresar lo que sienten, piensan y viven en el día a día. Ayudarlos a expresarse es una manera de enseñarles a vivir.

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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