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CRIOPRESERVACIÓN DE EMBRIONES Y ADOPCIÓN PRENATAL
Buenos Aires, Martes, 02 agosto a las 12:51:12

La criopreservación de embriones, una necesidad intrínseca de la fertilización asistida, está en el tapete. Y es que en varios países en estos últimos tiempos se estuvo analizando y regulando por ley su realización. En nuestro país se calcula que hay más de 1300 embriones congelados pero aún ninguna legislación específica sobre la fecundación asistida y el destino de los embriones. En la Argentina contamos con posiciones doctrinarias y con un fallo que protege a los embriones existentes hasta la fecha de la sentencia, pero no hay normas de alcance general.
“Lo que nosotros necesitamos es una ley regulatoria no prohibitiva. Una ley que proteja  a los embriones, a las parejas que dieron origen a esos embriones y a los médicos actuantes.  Pero no debe perderse de vista que la fertilización asistida es una solución para muchas parejas infértiles y que la criopreservación es una necesidad, una realidad que existe, porque la fertilización In Vitro se maneja con estimulación hormonal para que el ovario produzca una respuesta mayor a la normal que es de un óvulo por mes y esa respuesta es impredecible y tiene relación, entre otras cosas, con la edad de la mujer. Pero como no todos los óvulos fertilizan y no todos los fertilizados evolucionan y la única guía para saber cuántos pueden fertilizar es la calidad de los espermatozoides y de los óvulos y, aún así, nunca se sabe. Se colocan los óvulos obtenidos con los espermatozoides y, llegado el momento de la transferencia, si hay más embriones de lo que se pueden transferir para evitar el embarazo múltiple, entonces, el resto se criopreserva”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.


Criopreservación: una necesidad

La preservación en frío surge de la necesidad de tomar una decisión sobre los embriones resultantes de una fertilización. Si al momento de la transferencia la cantidad  de embriones conlleva un riesgo de embarazo múltiple, es decir, si han fertilizado más de dos, que es lo recomendable transferir de una vez, debe decidirse entre descartar o congelar los sobrantes. “Pero en no más del 10% de los procedimientos nos encontramos con embriones para criopreservar y como la mayoría de los embriones se detienen antes del sexto día de desarrollo, en muchas ocasiones, los dejamos evolucionar hasta ese momento en el laboratorio para decidir si realmente justifica criopreservarlo, dado que si el embrión se detienen antes del quinto día es porque ese embrión no era viable y por ello se detuvo naturalmente. Así evitamos criopreservar muchos embriones que tampoco hubieran sido viables antes de la preservación. Es decir, que si un embrión no evoluciona de un día para el otro, no aumenta la cantidad de células, está detenido naturalmente y no tiene sentido congelarlo porque tampoco evolucionará, por supuesto, luego de descongelado. Cuanto más tarde se lleva a cabo la preservación menos embriones lograron desarrollarse y vale la pena preservar. Esto nos evita tener embriones congelados en forma innecesaria”, dice  el Dr. Pasqualini.
La criopreservación, plantean algunos, debería prohibirse. “En realidad, en el caso de transferir tres embriones, dado que no se podría congelar ninguno por estar prohibido, comenzarían a aparecer luego de esta ley mayor cantidad de embarazos de trillizos. En Europa, sin embargo, es raro que una pareja que se embaraza de trillizos lo siga adelante y muchas de esas parejas optarían por la reducción embrionaria alrededor de la semana 11 del embarazo. Esa reducción embrionaria, es decir, detener alguno de los embriones implantados, paradójicamente, podría llevarse a cabo dentro de la ley ya que el aborto está permitido. Incluso en Italia, donde se limitó a tres hay que pensar que si el 75% de los óvulos fertilizan, esto sería más o menos 2 de 3 o incluso 3 de 3 pueden evolucionar los tres porque siempre se van a elegir para colocar con los espermatozoides aquellos que parezcan de mejor calidad y que tengan más chances de evolucionar. Ahora, si siempre se obtienen tres, uno puede hasta pensar que en realidad a escondidas se están colocando más de tres óvulos con los espermatozoides y declarando siempre tres. En alguna medida, esto podría estar fomentando el descarte embrionario”, sostiene el Dr. Pasqualini.

Un embrión, ¿una persona?

La primera discusión entre quienes están a  favor o en contra de las restricciones es la de si un embrión es o no una persona. La Cámara de Apelaciones en lo Civil de nuestro país decidió en 1999, en base al Código Civil argentino, que un óvulo fecundado es una persona y debe ser protegida. “La discusión acerca de cuándo un embrión es persona es un callejón sin salida. Porque, lo que yo voy a plantear es lo que dice la Corte Suprema de Justicia de la Nación y lo que dice la Cámara de Apelaciones de la Ciudad de Buenos Aires. Los 2 tribunales han dicho que  desde el momento en que se introduce el espermatozoide adentro del óvulo, hay persona.”, expresa el Dr. Rabinovich.
Sin embargo, el Dr. Pasqualini afirma que “un embrión es una persona en potencia porque no todos los embriones logran desarrollarse y formar personas. Nosotros evaluamos las estadísticas de un año en Halitus y si lo traspolamos a 1000 embriones, esperaríamos obtener al descongelarlos 52 embarazos, de los cuales no se sabe cuántos llegarían a término. No son entonces 1000 bebés. Y además, de 1000 embriones sin congelar se esperan 44 embarazos. Son menos porque no son todos de buena calidad, en cambio, al utilizar congelados son siempre los de mejor calidad. Lo que no quita que aún cuando la mayor parte tiene chances de no ser personas, el trato es para todos por igual porque no se sabe cuál avanzará y logrará desarrollarse”. Esta postura es la misma planteada por el Tribunal Constitucional de España (TCE) que plantea que si el embrión no es viable no posee protección y no contará con tutela constitucional.
La discusión no tiene lugar únicamente en nuestro país, en Estados Unidos y Europa también ocupa un lugar central. En Estados Unidos, este tipo de procedimientos se llevan a cabo hace años y hoy por hoy son una práctica corriente. Recientemente, en España, se presentó una nueva legislación que aún está en el Congreso esperando la sanción legislativa. Establece que se pueden congelar embriones a partir del momento mismo en que la pareja se constituye como infértil y permite su utilización ya sea para reproducción humana como para investigación científica. Admite el diagnóstico previo y no existe un límite de embriones a fecundar, incluso, contempla la posibilidad de descartar embriones o donarlos para fines científicos, algo que la mayor parte de los países europeos no comparte, pero la misma ley deja terminantemente prohibida la clonación.
En Italia, por otra parte, la ley es mucho más restrictiva. No permite colocar más de tres óvulos con los espermatozoides para intentar la fertilización porque la criopreservación no es una opción y lograr más de tres embriones, obligaría al descarte de los sobrantes. “De esa manera como muchas veces hay óvulos que no fertilizan o fertilizan mal, se reducen así las posibilidades de obtener un embrión viable y lograr el embarazo. Reducen las chances de éxito del tratamiento, le quitan muchas posibilidades a las parejas infértiles y prologan muchas veces el tratamiento con un costo emocional y económico mucho mayor”, sostiene el Dr. Pasqualini.
“Es necesaria una ley que proteja a los embriones. Esa ley debería tratar todo lo inherente a la cantidad de óvulos que se fecunden, el tipo de fecundaciones que se hagan, la criopreservación, entre otras cosas”, manifiesta el Dr. Rabinovich.

La necesidad de una ley

“Una ley que proteja a los embriones es imprescindible, estamos todos de acuerdo. Los que están haciendo esta actividad están en una situación de inseguridad absoluta. En este momento no tienen parámetros y esto es algo que el sistema jurídico tiene que tratar de evitar. O sea, tiene que tratar de dar seguridad a la gente. Y realmente yo entiendo que quienes están trabajando en estas cosas necesitan también tener reglas claras”, expresa el Dr. Rabinovich-Berkman, Asesor Legislativo en la Comisión de Salud del Senado de la Nación.
La criopreservación es una manera de dar a esos embriones otra oportunidad en condiciones más favorables. “La preservación en frío de embriones, en realidad, es una opción para evitar descartarlos, algo a lo que nos oponemos. Hay que tener en cuenta que los procedimientos son costosos no sólo económicamente sino también emocionalmente y, de esta manera, criopreservando embriones se reducen ambos. Además, congelarlos permite que, llegado el momento, si la pareja no quisiera más hijos incluso tiene la posibilidad de donarlos”, explica el Dr. Pasqualini.
“Otro de los fallos de la Cámara de Apelaciones en lo Civil en nuestro país, en 1999, fue que debía realizarse un censo de todos los embriones congelados e individualizar a los padres. Los centros de reproducción asistida se opusieron terminantemente por considerarlo una violación al derecho de la intimidad y al secreto profesional. La ley aparece como una necesidad hoy, sin embargo, no debería ser restrictiva para evitar perjudicar a aquellas parejas que padecen la infertilidad. Si bien se han presentado al menos 26 proyectos para regular la reproducción asistida, sólo cuatro llegaron al parlamento y nuestro país reclama un marco legal para estas prácticas. La Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva considera que hay puntos fundamentales a tener en cuenta para lograr regular la aplicación de estas técnicas. En primera instancia debe reconocerse a la esterilidad como una enfermedad, en beneficio de todas aquellas parejas estériles. Además, impedir el descarte o la destrucción de embriones, la experimentación y la clonación con fines reproductivos. Y crear un ente regulador que lleve un registro de los procedimientos y de los embriones criopreservados, protegiendo la intimidad de las parejas y de los embriones.
En esta dirección también el Dr. Ricardo Rabinovich fue nombrado tutor de los embriones criopreservados. “El tutor sustancialmente es una especie de apoyo en defensa de la persona que no se puede defender por sí misma. No reemplaza de ninguna manera en este caso a los padres, nadie les va a sacar la Patria Potestad ni nada por el estilo y el tutor lo que va  hacer en este caso es ayudar al asesor de menores porque sobre todo en Capital Federal están absolutamente abarrotados”, explica Rabinovich.

Proyecto de adopción prenatal

 “Es urgente trabajar en este tema desde la adopción prenatal. A mí me interesa prioritariamente la situación de los embriones congelados que nadie quiere. La situación de los embriones congelados cuyos papás están interesados en implantarlos, no importa cuando, hoy, mañana o pasado, me preocupa infinitamente menos que la de los otros. Creo que todos estamos de acuerdo en que hay que tener un sistema de adopción prenatal. Yo redacté un proyecto de ley que lo presentó el Senador Luis Falcó en el Senado el año pasado, y está en trámite parlamentario ahora. Para regular la adopción prenatal, el Dr. Rabinovich afirma que “sustancialmente hay que tomar como base la ley de adopción vigente, que es lo que hemos hecho en el proyecto que presentó el Dr. Falcó. Tomamos la adopción normal y modificamos aquellos aspectos para permitir que se aplique a embriones. Lo que no podemos seguir haciendo es la donación de embriones porque cuando damos en adopción, antes se hace un estudio de la pareja o de la persona adoptante para ver su estado psicológico, sociológico, socioambiental, entre otras cosas. El primer paso sería ver cuáles son los embriones que nadie quiere, citar a los padres y preguntarles si realmente tienen interés y, si dicen que no, entonces abriremos una lista de adoptantes y comenzaremos a procesar los pedidos de adopción como se procesan los pedidos de adopción normales. Yo creo que tendríamos que unir todas las fuerzas para apoyar ese proyecto. Mientras no salga la ley, y la ley va a tardar, podríamos usar la ley actual de adopción por analogía”, sostiene el Dr. Rabinovich.

Donación, adopción

 “Los niños nacidos de embriones van a tener entonces el mismo régimen que los niños adoptados y van a tener el derecho, después, de averiguar cuáles son sus padres biológicos. No podemos en un país con la historia del nuestro ocultar a un niño su identidad. Aún si tomamos la idea de que es potencialmente una persona, tiene derecho a conocer su identidad, no podemos negarle a un hijo el derecho de que conozca quienes son sus verdaderos padres biológicos y si estamos estableciendo este sistema de donaciones fuera del ámbito de los tribunales llegaremos a eso. En el caso de la donación de semen o de óvulos es igual porque lo privamos de la mitad de su identidad. Incluso hay una cuestión de alimentos y sucesoria. No podemos generar seres humanos de segunda, tenemos que hacer las cosas bien. Entonces, tenemos que procurar que todos los mismos derechos que tiene el ser humano generado “in cama”, los tenga el ser humano generado In Vitro”, sostiene el Dr. Rabinovich.
“En cuanto a la donación de semen y óvulos, si por ley se llegase a decidir que no fuera anónima, eso no podría obligar a los padres a informar a su hijo la forma en que fue concebido, eso es una decisión muy íntima. Y si el niño quisiera buscar sus orígenes, tampoco creo que pudiera plantearse el tema de alimentos o sucesión, debería quedar en claro en la ley que se redactara. Aunque no fuera anónimo, creo que no debería incluir ninguna responsabilidad por parte de aquellos que lo donan. Y con respecto a la donación de embriones criopreservados, uno lo que quiere es fomentar que la pareja que posee embriones preservados en frío los done a una pareja que los necesita o los quiere para evitar el descarte, si a todo el dolor que esto seguramente les significa le sumamos una responsabilidad, aún cuando sólo en el 15% de los casos se logra el embarazo, tal vez al final sea esa una manera de fomentar el descarte embrionario. El descarte embrionario, por otro lado, tampoco es evitable si la pareja decide hacerlo porque nadie puede impedir que esa pareja traslade esos embriones a un lugar donde el descarte embrionario sea aceptado”, explica el Dr. Pasqualini.
La cuestión de la criopreservación sigue planteando polémica y, de un lado y del otro, intentan definir cuál es el mejor plan de acción a seguir. El primer paso parece ser un marco legal que regule la aplicación de técnicas de reproducción asistida por la cual han llegado al mundo más de 2 millones de niños en el mundo. Y la primera coincidencia es que lo que se busca es que los embriones tengan una oportunidad de vivir.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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