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Adoptar: una manera de ser padres
Buenos Aires, Martes, 09 agosto a las 10:36:55

Tener un hijo es un acto de amor y un proyecto de pareja pero el amor que se construye entre padres e hijos no sabe distinguir entre padres biológicos y adoptivos. La adopción es un tema de alto contenido emocional y psicológico pero también legal, que sigue generando polémica. Generalmente, la pareja se enfrenta a la decisión de adoptar ya cuando la imposibilidad de gestar a sus propios hijos, incluso de la mano de la ciencia, es un hecho. Pero en los últimos años, la ciencia y la tecnología han avanzado tanto que pocos son los problemas para los cuales no exista una respuesta, sólo que muchas veces esa respuesta tarda más de lo tolerable en llegar. Ese momento en que la pareja decide que no seguirá adelante con los tratamientos para lograr el embarazo puede llegar apenas terminados los estudios o tardar años en llegar. Sin embargo, muchas veces, las parejas parecen no alcanzar el punto del “basta” y son los médicos quienes pueden hacer la propuesta de la adopción, al menos como una consideración realista de las posibilidades.
“Para nosotros todo vale. En general, la donación de óvulos puede resolver los problemas de fertilidad que presenta una pareja, pero si el problema está en el útero de la mujer, por ejemplo, o el caso es muy complicado, para nosotros la adopción siempre es una opción válida. Incluso para aquellas parejas que no quieren recurrir a la ovodonación y que contemplan la idea de adoptar. En realidad, para nosotros es una alegría que tengan un hijo y adoptar es recibir como hijo”, explica el Dr. Sergio Pasqualini Director de Halitus Instituto Médico.
“Adoptar no significa ni más ni menos que ser padres, con los mismos deberes, las mismas responsabilidades y los mismos derechos que un padre biológico y para el niño significa tener una familia. Es un vínculo de filiación que se crea a partir de una sentencia de adopción. La adopción es siempre en función del interés del niño, no del adulto, porque no existe un derecho constitucional a ser padre pero sí hay un derecho constitucional de todo niño a estar incorporado en el seno de una familia”, señala la Dra. Ángeles Baliero de Burundarena, Asesora Adjunta de Menores del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires.


Cuando decir “basta” se hace difícil

Pero también debe tenerse en cuenta que esa pareja llega al momento de la decisión de adoptar con una gran mochila de desencantos y dolores del cuerpo y del corazón, resultado del costo sentimental y físico de la búsqueda incansable del embarazo. “Hay que tener en cuenta que hay algunas diferencias entre la adopción y la donación de óvulos. La adopción no parte del embarazo y conlleva potenciales conflictos que no existen con la ovodonación. La donación de óvulos por su parte, permite buscar características similares de la donante, se lleva el embarazo adelante, generalmente no produce la posterior inquietud de la búsqueda del origen y el niño no ha pasado por una situación de abandono. De todas formas, ambas situaciones deben ser consideradas por la pareja y es una decisión de a dos”, sostiene el Dr. Pasqualini.
Decidir cuál es el momento de decir “basta” a todos esos tratamientos no sólo es algo difícil para una pareja sino que exige total colaboración del médico que los atiende y una contención psicológica que es crucial no sólo para entender que la infertilidad es un problema de dos sino que la solución también debe buscarse en conjunto. Luego, siempre es recomendable que esa pareja se tome un tiempo para recomponerse y determinar juntos los pasos a seguir. El camino de la adopción tampoco es tarea fácil y requerirá de toda su paciencia y su actitud.
Cuando Gladys y su marido llegaron al consultorio del Dr. Pasqualini traían pocas esperanzas de lograrlo pero sentían que debían intentarlo al menos una vez. Gladys fue operada de varios miomas antes de intentar con la fertilización In Vitro. “No descartes la adopción porque el tuyo es un caso difícil”, recuerda que le dijo el doctor. En 1999 luego de intentar con tres embriones que finalmente no prendieron, Gladys se embarcó en una búsqueda que no se detendría hasta lograr lo que quería: tener un hijo. Era tal el deseo de ser madre que el ajuar del bebé esperaba en su casa ya antes de embarcarse en el primer avión y comenzar el recorrido de las provincias.

Primeros pasos

“La guarda con fines de adopción debe ser otorgada judicialmente y la entrega en guarda para adopción consiste en que un niño se va de su familia biológica y el Juez de familia, previa evaluación de antecedentes de postulantes para recibir en su familia a un niño, decide que esa familia puede hacerse cargo de este niño. No es transitorio. Es como el paso previo a la adopción. Ese paso previo es que durante 6 meses esa familia y ese niño son observados, no para que la mamá se pueda arrepentir de la entrega del niño sino para chequear cómo se vincula el menor con esa familia elegida. El trámite de adopción en sí mismo es un trámite muy simple. El tiempo anterior al otorgamiento de la guarda es de espera, es todo el camino que deben recorrer los futuros adoptantes para ser considerados candidatos para adopción y en este momento en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires hay mil personas que están en condiciones o que están en una lista para adoptar”, expresa la Dra. Burundarena.
Es por eso que Gladys hizo contacto con diferentes juzgados. Y además, la ley exigía que ella y su marido estuvieran casados, así que así lo hicieron antes de pasar las varias entrevistas y evaluaciones. La adopción en nuestro país puede ser unilateral, si es requerida por una mujer sola o un hombre solo, o de a dos, en tanto sean un matrimonio, no pareja o concubinos, porque la ley apunta a que ese niño tenga padre y madre en donde ambos tengan la Patria Potestad sobre ese hijo, y en caso de no estar casados, uno tendría la Patria Potestad y el otro no tendría ningún vínculo con el niño.

Búsqueda y adaptabilidad

Cuando la carpeta estuvo lista comenzó la búsqueda de Gladys y su marido que daría finalmente con Matías. El objetivo era claro: Gladys y su marido querían un hijo. Los orfanatos y los asilos estaban poblados de niños pero no estaban en adopción.
El presupuesto de la adopción es el abandono, es decir, cuando un niño o bebé no posee la atención de sus padres, le faltan los elementos para el desarrollo de su persona y de su personalidad y carece de la posibilidad de establecer vínculos con esa familia biológica, se considera que está abandonado. Pero si la razón para entregar en adopción a un niño es la falta de recursos económicos, la ley prevé una colaboración del Estado para intentar que esa mujer sostenga la maternidad.
“Nosotros como organismo judicial cuando se nos presenta una situación de un niño en situación de abandono, se puede decretar el estado de adoptabilidad de ese niño y a partir de ese momento se empieza la búsqueda del adoptante. En este momento acaba de salir el decreto que reglamenta el registro único de adoptantes a nivel nacional, donde se incorporarán todos los legajos de aquellas personas que estén inscriptas en las distintas provincias para adoptar. Antes esto no existía y cuando uno quería adoptar había que dirigirse al Consejo Nacional del Menor y la Familia y armaban una carpeta de antecedentes, con una evaluación y la historia de vida y ese legajo se aceptaba y quedaban incorporados al listado de pretensos adoptantes. A partir de marzo de este año, ese listado que se hacía en el Consejo Nacional se traspasó al Consejo de los derechos de niños, niñas y adolescentes que están en Bartolomé Mitre 648 8° piso y ahí funciona el Registro de adoptantes de la Ciudad de Buenos Aires, con gente capacitada para realizar las evaluaciones”, dice la Dra. Burundarena.

Los registros, los juzgados

Hoy hay registros de adoptantes en cada provincia. Antes, las personas que querían ser adoptantes recorrían las distintas provincias buscando niños en adopción. Hoy por hoy, si las provincias adhieren a este registro, todo estará centralizado. Pero todavía no todas las provincias han adherido, es este un proceso de transición. Y las provincias que no adhieran se seguirán manejando como hasta ahora.
También la ley anterior preveía que las madres que no querían o no podían hacerse cargo de sus hijos, tenían la posibilidad de concurrir a una escribanía y, por escritura pública, otorgar a favor de un matrimonio o de un tercero la guarda preadoptiva. Eso quedó prohibido con la nueva ley que entró en vigencia desde 1998, con la cual se suprimió la guarda por escritura pública y es obligatoriedad desde la ley que la guarda sea judicial. Así se detuvo en gran medida la posibilidad de tráfico. Existen, además, dos tipos de adopción: la adopción simple y la adopción plena. La adopción plena tiene lugar cuando se rompen los vínculos de sangre que ese niño tiene con su familia biológica y se establecen por orden de la ley nuevos vínculos familiares con los adoptantes y el resto de la familia del adoptante y la Patria potestad la ejercen los padres adoptivos. En la adopción simple, se respetan los vínculos de sangre con la familia biológica y la familia adoptante tiene la Patria Potestad pero el niño no pierde contacto con su familia biológica.
Finalmente, un día llegó el llamado del juzgado de Posadas “Hay un niño de 1,900 grs para adoptar en el Hospital Municipal”. Gladys había soñado con una nena pero no desoyó el llamado del destino. Viajó a Posadas junto a su marido y a su cuñada, pediatra, y la sorpresa fue aún mayor cuando al llegar a la nursery la enfermera señaló un bebé casi diminuto, intubado, prematuro. Gladys se aterrorizó, petrificada ante la visión de aquel bebé pequeñito que peleaba por su vida, se retiró un momento y lloró, pero volvió para adoptarlo. Nadie le decía cuáles podían ser las consecuencias de un bebé nacido prematuro, si es que las había. Matías pesaba 900 gramos, tomaba 1 centímetro de leche y vomitaba. Gladys pasaba entre 7 y 8 horas cuidándolo, besándolo, mimándolo. Lentamente, el bebé fue aumentando la ingesta de leche y llegó a pesar un kilo y medio en sólo cinco días. “Yo no me sentí la madre de Mati, sentí que era un puente para salvarle la vida” cuenta Gladys.
El juez decidió darles a Gladys y su marido la guarda urgente por prematurez y en un eterno viaje en ambulancia con custodia médica, Matías fue trasladado a Buenos Aires, al Sanatorio Otamendi. Allí estuvo un mes recibiendo los estímulos, el amor y la ayuda de Gladys, su marido y su familia. “Los prematuros tienen que poder succionar para comer y no cansarse y regular la temperatura corporal antes de que les den el alta, así que ese era nuestro plan. Lo estimulábamos todo el tiempo y al final, en un mes nos fuimos a casa y Mati ya pesaba 2250grs. Yo lloré cuando salí del sanatorio y vi que nadie me lo sacaba, que había hecho todo bien, subí al taxi y le di las gracias a mi marido pero recién cuando Mati cumplió 7 meses yo dormí 7 horas”, relata Gladys.

Adopción : condiciones

“Ser madre adoptante no es lo mismo que ser madre biológica y uno puede ser madre adoptante si no reconoce la diferencia. Es necesario establecer una buena relación de crianza sobre la base de la verdad. No es una relación biológica, es una relación vincular”, dice Gladys.
“Para poder adoptar, un adoptante debe cumplir con ciertas condiciones: debe ser mayor de 30 años, salvo en los casos que tengan al menos 3 años de casados o que acrediten la imposibilidad de tener hijos; residir en el país al menos 5 años anterior a la guarda que se les otorga; la diferencia de edad entre adoptante y adoptado no debe ser menor de 18 años y los candidatos deben ser evaluados psicológica, social y familiarmente. Así, los extranjeros pueden adoptar siempre y cuando acrediten una residencia mínima de 5 años en el país, ya que en Argentina se realiza adopción internacional. Los argentinos que viven afuera y quieren adoptar no son tenidos en cuenta para la adopción. Lo que marca la posibilidad no es la nacionalidad sino el arraigo en nuestro país en los últimos 5 años, esto también se hizo para evitar las adopciones internacionales. Colombia, por ejemplo, trabaja con Suecia porque en Suecia no hay bebés pero ellos tienen en el Ministerio de Salud Sueco existe todo un departamento de adopción en donde se prepara a las parejas para ser adoptantes de un niño de una etnia diferente, de un continente diferente y tienen hasta pisos diferentes por continente y hacen una carrera que dura como 3 años. Estudian para ser adoptantes, que no me parece mal porque hay que estar preparados para preservar la identidad de los niños”, indica la Dra. Burundarena.

Derecho a la identidad

La nueva ley tiene previsto que a los 18 años, los chicos puedan ir a ver su legajo de adopción, es por ello, que quienes trabajan en esta nueva metodología del registro nacional, sugieren que esté el trámite de guarda adosado al trámite de adopción. Dado que la ley permite que la guarda puede ser otorgada en una provincia y el juicio de adopción puede realizarse en el domicilio particular del adoptante y eso daría lugar a que un trámite y el otro quedaran archivados en lugares diferentes y el niño no podría así conocer su origen, es que se recomienda que se aúnen los expedientes. Esto hace al derecho a la identidad del niño, como tiene previsto la ley.
“Cuando nos llamaron y nos avisaron que habías nacido, te fuimos a buscar. No estuviste en la pancita de mamá sino en la de una mujer que te quiso mucho pero no podía cuidarte por eso te dio a nosotros para que te amáramos mucho. Sos el mejor regalo que me dio la vida”, le explicó hace un tiempo Gladys a Matías. Gladys no esconde le pasado de Matías, todo lo contrario. Tiene varios álbumes de fotos con su estadía en el hospital de Posadas, en el Otamendi, con el resto de la familia cuando era un bebé y recién había llegado a Buenos Aires. Pero además, guarda todos los papeles legales en una carpeta, hasta los del traslado en ambulancia, y las fotos de Mati son una colección de caras amigas, desde enfermeras y doctores a simplemente gente que acompañó todo ese momento de lucha, aquí, y en Posadas, donde todavía van de visita.
Hoy Matías tiene casi 5 años y sonríe. Mira Shrek en video, le gustan los chupetines aunque come pocos y siempre está preocupado por compartir. Le encantan los animales, tiene muchísima energía y adora a su mamá. Matías volvió a nacer aquel día en que conoció a su nueva familia y hoy es el dueño de su vida y de su identidad.
La adopción se presenta entonces como una opción válida para quienes quieren ser padres y para los niños es una manera de darles la familia que, por derecho constitucional, les corresponde. Respetar sus derechos es una manera de hacer niños felices.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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