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Infecciones y embarazo: PREVENCIÓN Y TRATAMIENTOS
Buenos Aires, Lunes, 05 septiembre a las 15:05:54

Un hijo marca un momento de corte en la vida de cualquier mujer porque aparece alguien que depende y necesita de su mamá. En ese momento tan importante de la vida, es preciso poner atención en el cuidado de la salud de esa madre y ese bebé por venir. Durante el embarazo, e incluso antes, es fundamental tener en cuenta algunas medidas de prevención que pueden evitar problemas durante los nueve meses de gestación. Los agentes infecciosos pueden afectar a la madre y causar problemas congénitos al bebé, malformaciones, bajo peso y hasta retraso mental.  Se torna indispensable entonces la consulta médica previa a la búsqueda del embarazo para recopilar información y poder armar la historia clínica de cada mujer, antecedentes de enfermedades, vacunas recibidas, costumbres y un análisis de sangre que confirmará los datos recibidos. A partir de esa investigación el médico brindará un listado de controles y recomendaciones para cada paciente en particular que intentarán reducir al máximo las posibilidades de complicación del embarazo y preservar la salud del bebé por nacer.
Durante este período es esencial ser prudentes ya que pueden, madre e hijo, exponerse a una serie de enfermedades infecciosas que pueden ocasionar inconvenientes. Prevenir es la clave.
“Si bien la mayor parte de las vacunas disponibles en la actualidad no poseen efectos perjudiciales para la salud de la madre o del niño, su utilización durante los meses de gestación tiende a evitarse y se recomienda sólo en casos en que el riesgo de exposición a la enfermedad es alto. Inclusive existen una serie de vacunas que están contraindicadas durante el embarazo como las que están compuestas por virus vivos atenuados, ya dentro de sus complicaciones esta la de presentar una enfermedad atenuada, producido por el virus de la vacuna. Son ejemplos de vacunas a virus vivos atenuados la triple viral, sarampión, rubéola y paperas, o cada componente por separado, Sabin oral, antivaricelosa y la vacuna contra la fiebre amarilla. Por su seguridad y eficacia, las vacunas más recomendadas durante la gestación son la antitetánica, la antineumocóccica y la vacuna antigripal. También, la vacuna antipoliomielítica o vacuna Salk, cuando existe riesgo de exposición y la mujer es susceptible. Además, se recomienda llevar a acabo la aplicación de las vacunas luego del primer trimestre para disminuir los potenciales riesgos que conlleva este tipo de tratamientos”, sostiene la Dra. Liliana Vázquez, Coordinadora del área de Infectología Perinatal del FUNCEI.
Cuando se indica una vacuna a una mujer embarazada se deben considerar tres aspectos: si puede existir un riesgo aumentado de efecto adverso, si el riesgo de exposición de la mujer es alto y si la infección puede ser de riesgo para la paciente o el feto.
En el caso de las vacunas recomendadas debe tenerse en cuenta que en nuestro país existe una reglamentación de aplicación obligatoria del esquema de vacunación antitetánica completo. Esto consiste en la aplicación de 5 dosis presente en las vacunas doble, triple, cuádruple, quíntuple y ahora también séxtuple. La persona que haya recibido por lo menos tres dosis de vacuna antitetánica a lo largo de su vida, puede decir que ha recibido un esquema de vacunación antitetánico completo. “No hay necesidad de aplicarse un refuerzo en cada embarazo, si transcurrieron menos de 5 años de aplicación de la última dosis de vacuna antitetánica”, especifica la Dra. Vázquez. “Y la vacuna contra la gripe también es segura Se recomienda la vacunación antigripal en toda paciente embarazada que curse su segundo o tercer trimestre durante el invierno”


Infecciones

Durante este período existen también una serie de infecciones más frecuentes asociadas con este período como rubéola, toxoplasmosis, sífilis, herpes genital, chagas, Hepatitis B, SIDA y varicela.
La rubéola es una enfermedad que no acarrea complicaciones durante la infancia. Sin embargo, cuando se produce durante el embarazo, puede ocasionar graves daños al bebé. Como el interrogatorio médico generalmente no permite definir con certeza si la paciente tuvo esta enfermedad en el pasado, ya que la rubéola se suele confundir con otras enfermedades que dan brote en la piel antes de embarazarse, es recomendable que toda mujer se realice un estudio de sangre que confirme la presencia o ausencia de anticuerpos específicos. Vacunarse antes del comienzo del embarazo es recomendable”, explica el Dr. Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
En nuestro país, alrededor del 10 por ciento de las mujeres en edad fértil no ha padecido rubéola, y se beneficiaría con la aplicación de la vacuna. Por lo tanto, si poseen posibilidades de enfermarse deberían vacunarse antes del embarazo o durante el puerperio. “Si bien la vacuna antirubeólica esta contraindicada durante el embarazo, no se ha detectado daño fetal en los casos de mujeres embarazadas que recibieron la vacuna accidentalmente. Pero sí se recomienda esperar un lapso de tres meses desde la aplicación de la vacuna al comienzo del embarazo”, refiere la Dra. Vázquez.
La infección por toxoplasmosis no es fácilmente detectable porque se adquiere por el contacto con gatos o al ingerir alimentos contaminados como verduras crudas o carne  poco cocida. El riesgo durante el embarazo es que la infección pueda transmitirse al bebé. Por ello es imprescindible que la mujer en la consulta médica mencione si la ha tenido en algún momento y que se realice un análisis de sangre para determinarlo.
En cuanto a la infección por sífilis, una enfermedad de transmisión sexual, debe estarse atento porque no presenta síntomas y afecta al bebé antes de nacer e incluso recién nacido. Se detecta mediante un análisis de sangre y existe tratamiento antibiótico antes del embarazo.
“El caso del herpes genital, un virus que se transmite por vía sexual y produce úlceras recurrentes, es particular. Si la mujer lo ha padecido varias veces existe riesgo de transmitirlo al bebé durante el parto, es por ello, que es conveniente confirmar el diagnóstico y realizar en todo caso un tratamiento preventivo durante los últimos meses del embarazo para reducir el riesgo de infección al recién nacido”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini.
Otra de las infecciones a la que la mujer debe estar atenta es el chagas. Si bien  una paciente con enfermedad crónica de Chagas tiene un riesgo menor del 5% de trasmitir esta infección durante el embarazo, la mitad de los recién nacidos parecen sanos al momento del nacimiento. Es por ello que el conocimiento de la infección materna es fundamental para realizar el tratamiento y curar al bebé, así evitará complicaciones cardíacas en la adultez.
También de Hepatitis B, sin síntomas, una madre puede contagiar a su hijo recién nacido durante la cesárea o el parto y durante el amamantamiento. Un simple análisis de sangre puede marcar la diferencia.
“Los hijos de madres con hepatitis B deben recibir una vacuna y gammaglobulina específica, en el momento del nacimiento para prevenir la infección del niño sino el bebé contraer la enfermedad con el altísimo riesgo de desarrollar, a futuro, una infección hepática crónica, cirrosis u otras complicaciones. Y el hijo de una madre portadora del virus debe recibir la vacuna y gammaglobulina específica para hepatitis B, dentro de las primeras horas de vida. Desde octubre de 2000 se aplica en nuestro país la vacuna contra la hepatitis B, iniciando la primera dosis horas después del nacimiento, y completando con la segunda dosis al segundo mes de vida, y la tercera a los seis meses”, explica la Dra. Vázquez.
Y por último debería tenerse en cuenta también los antecedentes de varicela. “De no haberla padecido es recomendable que la mujer se vacune antes del embarazo ya que si está embarazada sólo podrá vacunarse luego del nacimiento del bebé porque esta vacuna está contraindicada durante el embarazo. Si se contrae varicela durante los primeros meses puede ser riesgoso para  el bebé pudiendo ocasionar malformaciones congénitas”, refiere la Dra. Vázquez.

SIDA
“El virus de HIV o SIDA merece un capítulo aparte. Este virus de inmunodeficiencia humana puede contagiarse de madre a hijo durante el embarazo, el parto e incluso la lactancia. “Una mujer que busca un embarazo debe realizarse el test y, de darle positivo, recurrir a un tratamiento antiviral durante el embarazo y parto, y luego debe administrarle a su hijo leche maternizada, evitando la lactancia materna. También existe medicación específica para reducir el riesgo de transmisión de una madre infectada a su hijo durante la gestación, de un 25 a un 1%”, sostiene el Dr. Pasqualini.
“En conclusión, es muy importante que las mujeres embarazadas y las que tienen planeado empezar a buscar un hijo realicen los controles mencionados. Prevenir es fundamental para evitar posibles complicaciones que afecten al bebé Muchas enfermedades pueden prevenirse con vacunas y otras evitarse mediante una evaluación y un manejo adecuados”, concluye la Dra. Vázquez.
Prevención y cuidado se convierten a sí en las palabras clave para cuidar la salud de la mamá y de su hijo.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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