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LACTANCIA EXITOSA: Los secretos de la conexión madre-hijo
Buenos Aires, Lunes, 28 noviembre a las 09:34:12

El período de lactancia es sumamente importante para crear el lazo único madre- hijo y las madres lo saben. La teta, más allá de brindar la mejor nutrición porque brinda anticuerpos que protegen al bebé de incontables enfermedades, es también comunicación y aprendizaje para la madre y el bebé. Esa conexión permite crear fuertes lazos entre la mamá y el bebé por requiere de ciertos preparativos.
Es conveniente que la madre que entra en el período de lactancia elija una alimentación variada y beba líquidos de acuerdo a su sed. Un vaso de líquido ingerido antes o durante la mamada será suficiente. Además, puede realizar ejercicios físicos si lo desea, en forma moderada, a partir de las 6 a 8 semanas post parto. Esto mejora la aptitud cardiovascular de la madre y no altera el volumen ni la composición de la leche. Sin embargo deben evitarse trabajos aeróbicos excesivos.
Ahora bien, el agrietamiento de los pezones es algo normal si no se prepara las mamas para el momento de la lactancia.


Cuidados del pezón

“Durante el embarazo es fundamental que la mujer mantenga aireada la zona del pezón y la areola, que lubrique con una gota del propio calostro y que exponga la zona al sol entre diez y quince minutos por día. Durante la lactancia es recomendable repetir el procedimiento reemplazando el calostro por la leche. Además, debe tenerse en cuenta que los cepillos y jabones quitan la gratitud natural que recubre la piel del pezón y la areola por lo cual es preferible evitarlos durante este tiempo. Los masajes suaves con movimientos hacia un lado y hacia el otro sobre el pezón, en el sentido de las agujas del reloj, ayudarán a elastizarlos y a hacerlo más prominente favoreciendo después la lactancia del bebé”, explica la Licenciada Alicia Mollo, psicóloga asesora en lactancia.

Postura

Ahora bien, la postura para dar de mamar seguramente será elegida por la madre ante la primera oportunidad de estar con su bebé y sin embargo, algunas cosas deberán tenerse en cuenta. Siempre es recomendable iniciar las mamadas lo antes posible luego del parto ya que de eso dependerá la bajada de leche. Antes de la bajada de leche las mamas estarán irregulares. La leche generalmente baja entre el segundo y el quinto día posterior al parto y la turgencia de las mamas aplanarán un poco al pezón, lo que dificultará la prendida del bebé. Entonces, es necesario colocar calor sobre las mamas y extraer un poco de leche para ablandar el pezón y la areola y así facilitar la prendida y al final de la mamada es conveniente colocar compresas frías para aliviar la congestión.
“Hay que ubicar al bebé pegado al cuerpo de la madre, pegado panza con panza, siempre buscando estar cómodos. La mamá puede estar sentada o acostada y la cara del bebé mirando al pecho, sin girar la cabeza, su nariz y mentón apoyados sobre el pecho de la madre. El estímulo que el pezón tiene sobre el labio inferior del bebé le hace abrir la boca bien grande y prenderse al pezón para iniciar la mamada. La boca del bebé tomará el pezón y gran parte de la areola. Si el bebé no se prende es necesario seguir estimulando y colocar una gotita de calostro o de leche sobre los labios para animarlo sin forzarlo”, sostiene la Lic. Mollo.

                 

¿Cuánto y cuándo darle?

Es difícil calcular cuánta leche a tomado un bebé cuando mama, sin embargo, puede tenerse en cuenta que si el bebé reclama más es importante no negárselo. Generalmente, maman 8 a 12 veces diarias durante las primeras semanas y luego se irán espaciando con el correr del tiempo. Si el bebé se queda tranquilo al cabo de mamar es porque se sació. Las mamadas deben ser cortas, no más de 20 minutos cada pecho y frecuentes, cada dos o tres horas. Siempre es mejor que el bebé no haga pausas muy largas durante la mamada y en caso de que pasen las horas y no llore y no pida, de todas formas hay que darle de mamar porque necesita alimentarse. Todo esto asegurará una buena producción de leche materna y un buen aumento de peso del bebé.
Si el bebé se retira del pecho y pierde el interés por mamar es conveniente retirarlo del pecho, hacerlo eructar y luego colocarlo en el segundo pecho para continuar la mamada. Si no quiere mamar o mama muy poco se recomienda retirar un poco de leche y comenzar con ese mismo pecho la siguiente mamada.
Asimismo, es importante no limitar la mamada del primer pecho para pasarlo al segundo porque la leche rica en grasas está al final de la mamada del primer pecho.
“Si la mujer presenta dolor durante o después de la mamada es probable que la posición no sea la correcta o que se haya producido una pequeña lastimadura o grieta. En este caso hay que tratar la grieta colocando su propia leche y dejando airear pero si hay sangrado puede suspender la lactancia de ese pecho extrayendo la leche y sólo darle al bebé del otro. Si el bebé muerde durante la mamada, lo mejor es retirarlo del pecho y hablarle porque aunque parezca que el pequeño no entiende, en realidad el bebé ya conoce las reacciones de su mamá y aún sin entender el significado de las palabras, entiende sus gestos de no aprobación. Luego de la pequeña charla, hay que volver a acercarlo al pecho y si insiste en su actitud es conveniente retirarlo y ofrecerle un mordillo para que pueda saciar su necesidad de morder”, expresa la psicóloga.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el bebé sea amamantado exclusivamente con pecho hasta los 6 meses y luego ir incorporando alimentos complementarios a partir de esa edad y continuar amamantando hasta los dos años de vida. Además esta organización exhorta a no utilizar anticonceptivos hormonales durante el período de lactancia porque contienen estrógenos que disminuyen la producción de leche materna y acortan el período de lactancia. Para la elección del método más conveniente siempre es recomendable la consulta con un profesional.

Lactancia y anticoncepción

Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo influyen también sobre el deseo sexual de la mujer que disminuye generalmente reduciendo la frecuencia de las relaciones sexuales. Sin embargo, deben tomarse precauciones si no se busca un embarazo enseguida.
“Debe tenerse en cuenta que si bien el amamantamiento tiene un efecto inhibidor de la ovulación y produce un retraso de la aparición de la menstruación disminuyendo la posibilidad de un nuevo embarazo, esto sólo sucede en casos en que se da el pecho 7 veces o más por día, hay mamadas nocturnas y el tiempo de succión total del pecho es de 80 o más minutos por día. Es decir, los primeros 6 meses del período de lactancia podrían ser considerados un método anticonceptivo en sí mismo si al menos el 85% de la alimentación del bebé está constituida por leche materna tanto de día como de noche y si se presenta una amenorrea (ya que se produce una inhibición fisiológica de la ovulación por elevación de la prolactina y la supresión de gonadotropinas). Y es que el efecto anticonceptivo de la lactancia natural se basa en la supresión de la ovulación por los cambios hormonales provocados por la succión del pezón, entonces, cuando mayor es la frecuencia de la succión, mayor es la eficacia del efecto anticonceptivo”, explica el Dr. Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico. Así la posibilidad de la mujer de quedar embarazada se reduce a sólo un 2%.
A amamantar se aprende por lo cual, si bien alimentar a los hijos con leche materna es casi un proceso natural, cualquier dificultar encontrada en ese camino merece una consulta médica porque, con la ayuda adecuada, los pequeños inconvenientes podrán solucionarse a tiempo, el bebé crecerá sano y la madre podrá disfrutar de un acto único de conexión con su hijo.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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