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BEBÉS POR ENCARGO: Cuando un hermano es el remedio
Buenos Aires, Lunes, 17 abril a las 18:28:29

La aprobación reciente de una ley española que permite generar un hijo sano cuyas células sean compatibles con las de su hermano enfermo para poder curarlo mediante trasplante o donación reavivó la polémica. Idas y vueltas en las que se juega la vida.

La llegada de un hijo al mundo es siempre  motivo de festejo. Un hijo cambia la vida de quienes lo rodean pero si, además, quienes lo rodean necesitan de ese hijo para salvara  otro hijo, el deseo es aún mayor.



La selección genética de un embrión que puede ser implantado en el útero materno mediante un tratamiento de fertilidad asistida puede llevarse a cabo utilizando el método de Diagnóstico Genético Preimplantatorio que permite descubrir anomalías genéticas de enfermedades congénitas, pero también transferir aquel embrión que sea histocompatible con el hijo enfermo y así poder contar con un donante que cure la afección y le salve al vida.
Ante la posibilidad de que una pareja que tuvo un hijo con alguna enfermedad hereditaria repita el problema en otro de sus hijos, el DGP puede ser una herramienta fundamental ya que el objetivo no es sólo lograr un embrión sano sino, además, que sea genéticamente compatible con el otro hijo enfermo de la misma pareja.
Distintas técnicas desarrolladas en los últimos tiempos permiten ayudar a un niño enfermo con Anemia de Fanconi, Síndrome De Wiscott-Aldrich, Talasemia, Leucemia y otras enfermedades,  trayendo al mundo un hermanito que será HLA, compatible o histocompatible, ya que cuando este niño nace las células madre de su sangre de cordón servirá para salvar a su hermano enfermo. Esta aplicación del Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) es sólo otra de las varias ventajas de estudiar al embrión antes de la implantación.
“Esta técnica permite traer al mundo un hijo con las mismas características histocompatibles para poder utilizar las células madre de la sangre de cordón para resolver el problema de salud de su hermano. La selección del embrión a transferir es uno de los beneficios de las técnicas de fertilización asistida que mediante el uso de la técnica de DGP permite estudiar el embrión a partir de una sola célula y determinar su sanidad antes de ser transferido al útero de la mujer. Es ese mismo estudio el utilizado para determinar la compatibilidad”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
Durante cierto tiempo la identificación de las personas se basó fundamentalmente en el análisis de antígenos leucocitarios humanos (HLA), estos son los denominados antígenos de trasplante. Esos marcadores además de ser informativos por ser muy polimórficos, en general, pueden asociarse con prevalencias a determinado tipos de patologías, es decir, esa persona que es caracterizada por un par de tales marcadores probablemente pueda ser susceptible a desarrollar una diabetes o ser más sensible al ataque de determinada bacteria. Están asociados a aspectos del tipo inmunológico.
Células madre e histocompatibilidad
Ahora bien, ¿qué son estas células madre? “Las células madre, son células que tienen características particulares: son indiferenciadas-no especializadas-, son células primitivas con la habilidad de multiplicarse y dividirse por períodos prolongados de tiempo y son potencialmente capaces de desarrollarse hasta generar distintos tipos de células del cuerpo humano. Aquellas que se encuentran en el cordón umbilical del bebé, además, son exactamente compatibles para el hijo (son propias), tienen también mayor probabilidad de ser compatibles entre los miembros de una familia porque son inmunológicamente inmaduras y toleran mejor los antígenos extraños en quienes deben recibir un trasplante. Entonces, inmediatamente después de que el bebé es separado del cordón se extrae con una jeringa la sangre que hay en su interior. Mediante un procedimiento se separan las células madre, se le añade una solución crioprotectora para que el frío no las destruya y la muestra se va enfriando progresivamente hasta alcanzar una temperatura de 196º bajo cero, dentro de unos tanques de nitrógeno líquido. Al momento de ser utilizadas se descongelan y se inyectan por vía intravenosa al paciente que lo necesite”, explica el Dr. Pasqualini.
El procedimiento, entonces, se llevaría a cabo una vez detectado aquel embrión histocompatible y sano. “El procedimiento exige, en primer lugar, estimular la producción de óvulos en la madre, para conseguir la mayor cantidad posible de óvulos que, una vez fecundados, se someterán a una selección genética: habrá que escoger los embriones que no padezcan alguna enfermedad genética y los sanos que sean histocompatibles con el hermano enfermo, para evitar un posible rechazo. Lo importante es que sólo necesitamos de una célula para estudiar, el desafío de esta técnica es a partir de una única célula saber cuáles son sanos genéticamente e histocompatibles. El diagnóstico genético preimplantatorio permite seleccionar un embrión genéticamente idéntico. Antes de transferirlo, se realiza esta técnica al embrión cuando está en estadío de 8 células (72 horas) y al día siguiente o a las 48 horas ya podrá saberse si ese embrión es sano e histocompatible. De los embriones sobrantes también hay que hablar.  Si bien algunos no serán sanos y detendrán naturalmente su evolución, los que fueran sanos pero no histocompatibles pueden congelarse para futuros tratamientos de esa misma pareja o pueden donarse a otra pareja que los necesitara. Depende de la decisión de la pareja en cuestión”, dice Pasqualini.

En el mundo

En Alemania, la ley únicamente permite el uso de DGP para implantar ese embrión y lograr el embarazo. En Inglaterra, por otra parte, está permitido realizar el DGP para detectar enfermedades genéticas e implantar únicamente aquellos embriones sanos en el útero materno y recientemente fue utilizado para asegurarse no sólo que fuera sano sino que además fuera donante compatible para salvar a un hermano que sufría una enfermedad incurable. Sin embargo, dejó asentado que se evaluará cada caso en particular.
También en Holanda el tema ocupó un lugar central en este último tiempo. Si bien la ley hoy limita la aplicación de técnicas de fecundación artificial a fines reproductivos, aunque los embriones sobrantes pueden ser usados para investigación con el permiso de los padres, se está evaluando legalizar la producción de embriones in Vitro como fuente de células madres para trasplantar a pacientes con enfermedades degenerativas.
En febrero de este año, el procedimiento de seleccionar entre varios embriones aquel que sea compatible con un hijo enfermo de la misma pareja para que sus células madre del bebé recién nacido puedan ser el remedio para el hermano mayor fue aprobado por ley en España. Este procedimiento ya se practicaba en Bélgica con éxito. “Esta nueva ley española, aprobada por el Congreso, no establece límite para la producción de embriones pero no contempla la posibilidad de seleccionar activamente el sexo del bebé. Sin embargo, no debe perderse de vista que el sexo no es una enfermedad y no podemos igualarlo al diagnóstico de enfermedades pero al realizar un estudio cromosómico es inevitable al estudiar los distintos cromosomas y saber el sexo del futuro bebé. Esa información le pertenece a la pareja. En nuestro país todo esto no tiene regulación aún.”, expresa el Dr. Pasqualini.
Si bien la utilización de estas técnicas puede generar alguna polémica, tal vez teniendo en las manos la posibilidad no sólo de traer una vida al mundo sino de salvar una vida en riesgo deba ocupar el centro de la escena. Aunque la necesidad de regulación sea cada día más necesaria. Miremos hacia el futuro porque el futuro puede ser hoy.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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