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Volver al futuro
Buenos Aires, Miércoles, 19 abril a las 13:56:09

En los últimos años, más aún desde el descubrimiento del genoma humano, la tecnología biológica ha alcanzado avances insospechados. Aquí los usos más asombrosos de la información del ADN y las posibilidades de la biotecnología, en permanente desarrollo. El futuro es hoy.


Desde el secuenciamiento del genoma humano (y de los otros genomas: bacterias, plantas, virus) a esta parte, el avance de la biología molecular y de la biotecnología ha tomado un nuevo rumbo. Y es que esta tecnología que consiste en el uso de organismos biológicos que están en la naturaleza y pueden ser transformados por el hombre, para producir bienes y servicios está fuertemente basada en los avances de la investigación científica. Es casi imposible de diferenciar el límite entre ciencia y tecnología, esa frontera es casi inexistente entre la biotecnología y la biología molecular.
En 1973 se publicó el primer trabajo científico que fue la base de lo que se denomina ingeniería genética: tomar el gen de un organismo y colocarlo en otro organismo. El gen es lo que lleva la información genética para hacer proteínas, es una secuencia de bases (moléculas químicas) y que en su conjunto determinan nuestro genotipo. “El genotipo es la composición de todos nuestros cromosomas, cada persona tiene uno. Es lo que nos hace particulares pero no determina todo lo que somos porque podemos tener pelo largo o más corto pero no sólo por los genes sino también por cómo nos educaron, qué comimos, dónde vivimos. La ingeniería genética implica que el hombre aprendió a manejar y a dominar la información genética y esto es un gran avance para la ciencia pero aún más para la producción. Al tomar el gen de un organismo y colocarlo en otro, cambio las características de los organismos”, especifica el Licenciado Alberto Díaz, especialista en biotecnología.
En el ADN de una persona existe una secuencia específica o varias, que determinan, su identificación a través de su filiación (su origen familiar). Lo que se planteó y logró el Proyecto Genoma Humano fue determinar cada una de las bases químicas que componen nuestros cromosomas, es decir, determinar su secuencia. “Esto es, tenemos 3 mil millones de moléculas (bases nitrogenadas) que conforman todos nuestros cromosomas pero dentro de esos 3 mil millones yo tengo una cierta secuencia, que son unas 3 ó 4 que son específicas mías, son muy chiquititas, es lo que determina que yo pueda ser identificado y además tiene una relación con mis hijos y con mis padres o mis hermanos. Esto es lo que permite identificar a personas. Fuimos uno de los primeros países en utilizar este conocimiento para identificar a los “desaparecidos” de la dictadura militar del 76”, expresa Díaz.
El proyecto genoma humano marca un punto de inflexión. Pero en realidad no es el fin sino el comienzo de algo. Con el proyecto de genoma humano se elaboró una especie de diccionario y ahora comenzaron a analizarse las aplicaciones de este descubrimiento, esto es lo que se llama la genómica funcional, que consiste en qué características tienen esos genes, qué producen, cómo hacen. El proyecto genoma humano es, además, el más importante para nosotros como especie pero incluso ya puede hablarse de los proyectos genomas porque se ha hecho la secuencia del arroz, de la mosca, de los virus, de las bacterias. Eso permite comprender a nivel genético cómo las bacterias se relacionan con el humano o con los animales y puede analizarse cómo tratar de eliminarlas o al menos de controlarlas para beneficio del hombre, tanto para la salud humana como para los alimentos. “Por ejemplo, haber hecho la secuencia del arroz, del maíz, permite tratar de explotar mejor ciertos genes que hacen que el arroz crezca en lugares donde no tiene el clima ni el terreno para crecer, o aún en el lugar en que se cultiva pueden existir ciertos contaminantes y entonces es posible manipular a nivel genético aquello que tiene que modificarse para que pueda crecer. O hay ciertas proteínas que produce el arroz que hay mucha gente que es alérgica, entonces inhibirlas para que pueda ser comido por esa gente”, dice Alberto Díaz.

Nuevos medicamentos: cambios en la industria farmacéutica. Nuevas empresas de biotecnología.

Tal vez el cambio más importante es el que se produjo en el sector salud con la aparición de nuevos medicamentos que antes era imposible fabricar industrialmente. Así, la biotecnología permite fabricar proteínas humanas, como la Insulina, en escala industrial y con seguridad biológica. Introdujo biofármacos ya conocidos como insulina y hormona de crecimiento, pero ya no extractivas de animales sino que los nuevos avances permiten lograrlos a partir de proteínas humanas. Otras nuevas moléculas que revolucionaron la terapéutica en medicina son la eritropoyetina, los factores  estimulantes de colonias (para producir glóbulos blancos), interferones, etc. Estos descubrimientos introducen nuevos conceptos y terapias como la terapia génica, es decir, el ADN como medicamento. También nuevas vacunas más específicas como la vacuna contra la hepatitis B.
A partir del Proyecto Genoma Humano se genera la “genómica” que permitirá desarrollar medicamentos de manera más específica, dando lugar también a la farmacogenómica, es decir medicamentos relacionados a los perfiles genéticos de las personas.
Este manejo de la información genética llevó también a revolucionar los sistemas diagnósticos en salud, sobre todo basados en la genética molecular para identificar a los agentes infecciosos o para patologías como cáncer, enfermedades genéticas, diagnóstico preimplantación, etc.

Todo esto fue posible y está siendo posible por esta unión entre ciencia e industria, es decir el uso del conocimiento para desarrollar nuevas tecnologías y productos. Fue necesario la creación (constante) de nuevas empresas de biotecnología donde los científicos juegan un rol esencial y pasaron a interactuar con los nuevos empresarios.

Alimentos transgénicos: el por qué de la polémica

Pero la biotecnología es una tecnología horizontal y genérica, o sea, que impacta de alguna manera como lo hace la informática, en todas las producciones. En el caso de los alimentos transgénicos es igual. Según Díaz, “Yo puedo tomar una información genética de un organismo y se la transfiero a la planta para mejorar mi producción o hacer el alimento que queremos tener los humanos. Con los alimentos, yo puedo diseñar un alimento que posea una característica especial manejando la información genética. No lo podría hacer con los humanos no sólo por razones generales sino por razones éticas. Pero ¿qué implica esto? Hasta ahora lo que se ha hecho es tomar el gen de una bacteria que está en la tierra y colocarla a la soja y hacerla resistente, por ejemplo, a un herbicida. La ventaja es que cuando tiro el herbicida a la soja no la afecta, en cambio las plantas salvajes son destruidas. En cambio si esa soja no tiene ese factor de resistencia, cuando tiro el herbicida afecta a la soja también porque es una planta. De esta manera puedo mejorar el rendimiento, reducir los costos, afecto menos al medio ambiente. Y lo mismo hago con otras  características, entonces logro mejorar la producción”.
Ahora, toda la polémica que se generó en torno a este tipo de alimentos está directamente relacionada con las posibilidades que esto implicaba y los beneficiarios de estos avances. La primera generación de esas semillas transgénicas benefició a los productores, para los consumidores no representó absolutamente nada. Es decir, que la soja sea resistente a los herbicidas no daña ni beneficia al consumidor. “Si los productos fueran como los medicamentos que nos beneficiaran a nosotros directamente, la discusión hubiera sido distinta. Porque si tiene riesgos pero me beneficia es una cosa pero al no beneficiar al consumidor y sólo beneficiar a los productores, se generan las críticas. Estas críticas llevan a tres puntos fundamentales. El primero es que estas modificaciones puedan afectar la salud humana. Esto no se ha demostrado y además te diría que los alimentos que vienen de las semillas transgénicas están mucho más controlados que los que comemos comúnmente porque pasan por montones de análisis antes de llegar a plantarse. El segundo punto es el riesgo del medio ambiente, o sea, que como estas plantas poseen genes que no existen en la naturaleza normalmente, estos puedan ser transferidos a otras plantas y generar que esa resistencia que a los herbicidas pase a otras plantas y complique la situación. En realidad, eso se controla. Y el tercero, es sobre los efectos socioeconómicos. Estas tecnologías favorecen a aquellos que tienen mayor capacidad financiera, a los grandes productores. Entonces en el caso de los medicamentos, hay PyMes, pero en el caso de los alimentos es más complicado porque existen pequeños productores, y hay que lograr que esas tecnologías sean incorporadas en todos los casos. Allí otra vez la discusión no es sobre la tecnología en sí sino sobre cómo la uso”, especifica el docente de la UNQ y coordinador del Programa de Biotecnología del INTI.

Biotecnología y ética

Esta tecnología se rige por parámetros de la bioética, es decir, la ética de las ciencias biológicas pero, además tiene especificidades propias porque manipula información genética. “La ética juega un rol fundamental. Porque yo dije fabrico insulina, fabrico una vacuna, todo eso entra dentro de lo que son medicamentos tradicionales. Pero es más, yo puedo interferir sobre el genoma de una persona. En casos en que resolvemos una enfermedad no hay dilema pero en otros casos sí”, sostiene Díaz.
Por el proyecto genoma humano, por ejemplo, una cosa que se hace muy rápidamente es diagnóstico de enfermedades no sólo genéticas a partir del material genético. Entonces, es posible establecer a partir de que el ADN presenta una mutación, que un problema aparecerá dentro de 40 años en ese hombre o mujer. Esta información puede ser sumamente valiosa por ejemplo para análisis pre-laborales, aunque la ley acá no lo permite, porque entonces permite determinar mediante un simple análisis de ADN si esa persona puede desarrollar determinada enfermedad a futuro y no contratarla. Si bien siempre se dice que debe tenerse en cuenta la relación de esa persona con el medio ambiente, se manejan probabilidades. No debe perderse de vista que los humanos se desarrollan entre le genotipo y el medio ambiente. Este tipo de información debe ser tratada éticamente. “Acá no se está haciendo pero en Inglaterra están permitiendo a las aseguradoras que utilicen esta información y o no te aseguran o te aseguran a tasas impagables. Este es uno de los temas de la bioética”, relata Díaz.

El futuro: Conciencia y responsabilidad

“Lo primero que se está produciendo es una revolución productiva en general, industrial, al lado de eso se producen grandes cambios en la economía, se habla de biosociedades, se habla de la bioeconomía y esto es muy fuerte. Afecta a toda la producción industrial. En Estados Unidos, por ejemplo, hace 4 ó 5 años hay un montón de proyectos que ya están encaminados para desarrollar nuevos combustibles, nueva energía apoyada en la biomasa pero manejando la información genética, entonces yo voy a tratar de que el maíz produzca mucho más alcohol para que yo pueda hacer el biocombustible y olvidarme del petróleo. Todo esto habla del futuro de la humanidad. Entonces, esto es una gran revolución y necesita mucho control y regulación”, describe el licenciado.
En Argentina, existe para casos específicos, Lo que ocurre es que en Argentina en la medida que esto se desarrolle requerirá de más regulaciones. Lo mismo ocurre en diferentes países del mundo. “De todas maneras, lleva una reflexión ética sumamente importante porque estamos trabajando con material genético, tiene que ver con todas nuestras especies. Hay que ser concientes y desarrollar las tecnologías con conciencia y responsabilidad”, concluye Alberto Díaz.
Los avances tecnológicos implican grandes cambios para la humanidad y deben ser tratados con responsabilidad y respeto de las especies. Para ello, la regulación y el control son fundamentales, siempre dentro de parámetros que permitan el desarrollo de la ciencia y mejorar la vida de la gente. Pero hoy en día esos cambios se dan a un ritmo tan vertiginoso que la ética personal y el compromiso ubican a los investigadores, científicos y estudiosos en el centro de la escena. Hoy, los descubrimientos plantean una nueva forma de mirar el mundo y el futuro ya está aquí.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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