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CÓMO CUIDAR EL FUNCIONAMIENTO CEREBRAL Y EVITAR ACCIDENTES
Buenos Aires, Miércoles, 21 junio a las 14:14:24

El cerebro es el órgano que diferencia al ser humano de otras especies animales, consume una quinta parte de nuestra energía y funciona como sistema de control que permite la comunicación entre las partes del cuerpo y el mundo exterior. Su mal funcionamiento genera serios problemas.


Un ataque cerebral es una enfermedad que afecta las arterias del cerebro y provocar una lesión cerebral que puede afectar gravemente al cuerpo. Se produce cuando un vaso que lleva sangre y oxígeno al cerebro se tapa o se rompe, y cuando el flujo sanguíneo hacia el cerebro es alterado de alguna manera, las células nerviosas no reciben la sangre y el oxígeno necesario llevando a que algunas de ellas mueran y otras sean dañadas. Sin oxígeno, las neuronas no pueden funcionar y mueren en pocos minutos. Y si las neuronas no funcionan, la parte del cuerpo que controlan tampoco puede funcionar. Los devastadores efectos de un ataque cerebral son a menudo permanentes, porque las células cerebrales muertas no se pueden reemplazar. Este tipo de problemas son la segunda causa de muerte en el  mundo industrializado y la principal incapacidad duradera en adultos, por eso requiere la inmediata atención de un especialista.
“Un TIA, o ataque isquémico transitorio, es un “mini-ataque al cerebro” que ocurre cuando un coágulo sanguíneo tapa brevemente una arteria. Los síntomas de un TIA son señales de aviso de un ataque al cerebro, pero suelen durar sólo unos pocos minutos. Un 10 por ciento de los ataques cerebrales son precedidos por TIAs. Los TIAs son una fuerte señal de riesgo de un ataque cerebral”, explica el Dr. Sebastián Ameriso, Jefe del Departamento de Neurología Vascular del FLENI. Los ataques cerebrales isquémicos son el tipo más usual de ataque al cerebro. Representan más del 80 por ciento de todos los ataques, suelen ocurrir durante la noche o temprano por la mañana y los síntomas se desarrollan en pocos minutos o van empeorando durante varias horas. Los ataques de este tipo se tratan con medicamentos como con atención intensiva y también hay medicinas para reducir la inflamación del cerebro que a veces ocurre después.
Pero no todos los ataques cerebrales se deben a coágulos sanguíneos que bloquean alguna arteria. Del 15 al 20% ocurren cuando se rompe un vaso sanguíneo dentro o cerca del cerebro. Eso es un ataque cerebral hemorrágico. Según el Dr. Ameriso, “las personas que tienen ataques cerebrales hemorrágicos son más jóvenes, a menudo, este tipo de ataques se asocia con un dolor de cabeza muy fuerte, náusea y vómitos y los síntomas suelen aparecer repentinamente. Algunos medicamentos pueden controlar tanto el sangrado adicional como la presión arterial alta consecuencia de este tipo de ataques. Podrían recetarse otras medicinas para reducir la inflamación del cerebro que ocurre después y hasta podría ser necesaria una cirugía, dependiendo de la causa y la magnitud de la hemorragia, generalmente utilizada para reparar un aneurisma o eliminar un coágulo sanguíneo”.
Señales de aviso de un ataque al cerebro:
• Falta de sensación o debilidad repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo
• Confusión repentina, problemas repentinos para hablar o entender
• Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos
• Problemas para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o de coordinación repentinos
• Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa conocida
Si bien los síntomas aparecen en forma repentina, las causas de un accidente cerebrovascular suelen estar presentes muchos años antes.

Diagnóstico y prevención
“Es crítico diagnosticar un ataque al cerebro mientras está ocurriendo, ya que el tratamiento para los ataques cerebrales depende del tipo, la causa y —en ciertos casos— la ubicación de la lesión cerebral. Para diagnosticar un ataque cerebral, se necesita descartar los TIA (ataques isquémicos transitorios) y otras condiciones con síntomas similares. También hay que determinar el tipo de ataque cerebral. El tratamiento es distinto si se trata de un ataque cerebral isquémico o de uno hemorrágico”, explica el médico neurólogo.Las pruebas de diagnóstico examinan el aspecto y el funcionamiento del cerebro y el suministro de sangre. Pueden ser pruebas de imágenes como:
o Tomografía computarizada (TC) es una prueba clave porque proporciona información valiosa sobre la causa del ataque y sobre la ubicación y gravedad de las lesiones al cerebro y suele ser una de las primeras pruebas hechas a un paciente con síntomas de un ataque cerebral.
o También se recurre a la Resonancia magnética (RM), que también muestra la ubicación y gravedad de las lesiones al cerebro pero con una imagen más nítida y detallada, a menudo utilizada para detectar lesiones pequeñas y profundas.
o Otra prueba es el cateterismo o arteriografía que consiste en inyectar sustancias especiales en la sangre y tomar una radiografía. Es una prueba especialmente valiosa para diagnosticar aneurismas y malformaciones en los vasos sanguíneos, y para obtener información sustancial antes de la cirugía.
o También puede ser necesario realizar pruebas de flujo sanguíneo como estudios de ultrasonido (Doppler), TC y RM que proporcionan informes detallados sobre las condiciones de las arterias.
“El diagnóstico es fundamental para la selección del tratamiento porque, por ejemplo, los tratamientos con medicamentos que disuelven los coágulos, como los con TPA, sirven sólo para ataques cerebrales causados por arterias taponadas. Los ataques cerebrales son prevenibles en su gran mayoría. La investigación demuestra que se puede actuar para prevenir esos ataques, reduciendo y controlando sus factores de riesgo y realizándose estudios periódicos”, sostiene el Dr. Ameriso. Algunos factores de riesgo sólo requieren de un cambio por parte del paciente:
* El factor más importante del ataque cerebral es la presión arterial
* Fumar cigarrillos u otras formas de tabaco
* Diabetes Mellitus.
* Enfermedad de las arterias carótidas. Las arterias carótidas del cuello llevan la sangre al cerebro. Una arteria carótida dañada por una acumulación grasosa en placa en su pared interior podría sellarse con un coágulo sanguíneo y causar un ataque cerebral.
* Los ataques isquémicos transitorios (TIA)
* Fibrilación auricular y otras enfermedades cardíacas. En la fibrilación auricular, las cámaras superiores del corazón se contraen en forma irregular, en lugar de latir eficazmente. Eso hace que la sangre se acumule y se coagule, aumentando el riesgo de un ataque cerebral. La gente con otras enfermedades del corazón también tiene mayor riesgo de un ataque cerebral.
* Ciertos trastornos de la sangre. Un recuento alto de glóbulos rojos hace más probables los coágulos, aumentando el riesgo de un ataque cerebral.
* Colesterol alto.
* Inactividad física y obesidad.
* Alcohol en exceso. Tomar en promedio más de una copa diaria (mujeres) o más de dos diarias (hombres) aumenta la presión arterial. Una borrachera puede causar un ataque al cerebro.
* Uso de drogas ilegales. El uso de drogas intravenosas implica un alto riesgo de un ataque al cerebro. También el uso de la cocaína se ha relacionado con los ataques al cerebro.
Existen otros factores de riesgo que no pueden controlarse como envejecer, el sexo del paciente ya que los hombres tienen más ataques cerebrales que las mujeres, pero las mujeres son las que más mueren debido a esos ataques; la herencia y la raza, dado que las personas cuyos parientes consanguíneos han tenido ataques cerebrales tienen más riesgo de tener también un ataque o haber tenido un ataque al cerebro anterior.

Tratamiento
No todos los problemas cerebrovasculares provocan e mismo daño en dos personas diferentes, suele depender del área cerebral afectada ya que distintas áreas regulan el habla, la memoria, la atención, el juicio, el aprendizaje o el movimiento.
“Un accidente cerebrovascular puede tener consecuencias diversas, desde hemiparesia, debilidad en un lado del cuerpo o hemiplejía, parálisis de un lado del cuerpo, Afasia, dificultades con el habla y el lenguaje o disfagia, dificultad al tragar, disminución del campo visual y dificultades de percepción visual, pérdida de control de las emociones y cambios de humor, cambios cognitivos como problemas de memoria, juicio, solución de problemas, aislados o combinados o cambios conductuales como cambios de personalidad, lenguaje o acciones inapropiados. La prioridad máxima del médico después de un ataque cerebral es prevenir las complicaciones derivadas del ataque actual y prevenir otro”, expresa el neurólogo del FLENI.
Los tratamientos incluyen la administración de anticoagulantes, asistencia hospitalaria, rehabilitación y, en casos excepcionales, cirugía. Las terapias con células madre aún están en investigación. Una vez que ha pasado la crisis inmediata de un ataque cerebral y el paciente se ha estabilizado médicamente, es hora de considerar una terapia de rehabilitación. Debido a los efectos de un ataque al cerebro, el paciente tal vez deba cambiar o reaprender uno o varios aspectos de su vida diaria. La rehabilitación podría contrarrestar algunos de esos efectos. La velocidad y cantidad de la mejoría dependen de la extensión de la lesión cerebral y del éxito de la rehabilitación. Algunas mejoras son espontáneas y dependen de cómo funciona el cerebro después de la lesión.
Pero el mejor tratamiento para el accidente cerebrovascular es la prevención. Una dieta sana, ejercicio físico, evitar el sobrepeso, el alcohol, el tabaquismo y minimizar los factores de riesgo pueden hacer la diferencia.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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