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ALZHEIMER: EJERCITAR LA MEMORIA, LA MEJOR PREVENCIÓN
Buenos Aires, Martes, 27 junio a las 15:24:01

Hace 100 años una mujer en Munich presentó los síntomas del mal que afectaba la corteza cerebral y el Dr. Alois Alzheimer lo describió por primera vez. Qué hay que saber antes de asustarse por un olvido, la importancia de ejercitar la memoria para prevenirla y los últimos avances en el área.


El mal de Alzheimer es una enfermedad crónica y progresiva, asociada a la degeneración del tejido cerebral referida a un grupo de trastornos cerebrales que causan pérdida de la memoria y deterioro de las funciones mentales con el transcurso del tiempo. Las neuronas, a diferencia de otras células del cuerpo, no tienen la capacidad de dividirse, como aspecto negativo que impide la recuperación de las células perdidas, pero presentan una elevada capacidad de adaptación que puede suplir las funciones de otras células que se mueren. Se estima que aproximadamente un 10% de los individuos de 65 años padecen de algún grado de enfermedad de Alzheimer, un mal que en la Argentina afecta a más de 400 mil personas. Esta cifra incrementa paulatinamente con la edad, alcanzando un valor cercano al 50% para la población mundial mayor de 85 años. Más de 100,000 personas mueren anualmente a causa de la enfermedad de Alzheimer, lo cual la convierte en la cuarta de las principales causas de mortalidad entre los adultos, después de cardíacas, el cáncer y apoplejía. En la Argentina tenemos entre 450 y 500 mil pacientes con demencias por Alzheimer, ya sea solo o combinado con patología vascular. Es la más frecuente causa de demencia senil.
“Está aumentando la prevalencia de la enfermedad por un aumento de la edad poblacional y cuanto más añosa es una persona más riesgo de padecerla tiene una persona. Debe tenerse en cuenta que los mayores de 80 años tienen un 50% de posibilidades de padecer Alzheimer y entre los mayores de 60 años, uno de cada 20 tienen la enfermedad”, alerta el Dr. Ignacio Brusco, Director del Centro de Funciones Cognitivas y Enfermedad de Alzheimer del Hospital de Clínicas.
No tiene cura y no están claras las razones por las que se produce, parece ser una predisposición genética, factores inmunológicos y factores ambientales. En la actualidad sólo existe un tratamiento sintomático y neuroprotector que evita su aceleramiento, por ello es importante su detección temprana, es decir detectar la enfermedad en la fase inicial.

Síntomas:

* Disminución gradual de la memoria
* Cambios de personalidad
* Ansiedad
* Dificultad en la ejecución de movimientos corporales
* Irritabilidad
* Alteraciones del sueño
* Conductas impredecibles
* Desorientación
* Disminución de la capacidad para desempeñar tareas de rutina
* Incapacidad para discernir
* Dificultades del aprendizaje
* Pérdida de las destrezas verbales
“El Alzheimer es una enfermedad en la cual el cerebro envejece más rápido que el cuerpo, las neuronas mueren más rápidamente de lo que debieran y esto genera un deterioro cognitivo. Un bebé tiene muchas más neuronas que un adulto y las neuronas mueren naturalmente  alo largo de la vida de una persona. Pero si se produce una mayor muerte de neuronas de la que debería, lo que se llama suicidio neuronal masivo, entonces hay que estudiar las causas y buscar tratamiento”, sostiene el Director de de la Asociación Alzheimer Argentina.
Junto con el daño neurológico la enfermedad también altera la conducta y produce síntomas neuropsiquiátricos: en una alta proporción (75%) apatía (indiferencia, desgano), y en menor medida alucinaciones y delirios, insomnio y depresión. Ahora bien, si usted lograra preguntarse si debido a los olvidos recurrentes, la desorientación o si tiene dificultades para explicarse  puede estar comenzando a sufrir Alzheimer, la respuesta es que no es probable. “El paciente con Alzheimer no suele tener conciencia de los síntomas y en general no asiste a la consulta sino que alguien lo lleva hasta ahí y es probable que los síntomas que usted manifiesta se correspondan con estrés, depresión, algún medicamento o alguna otra enfermedad. Pero es importante reconocer que el Alzheimer es un trastorno de la memoria reciente y empeora día a día”, dice el Dr. Brusco.

Desde que la Enfermedad de Alzheimer se declara, puede durar entre los tres y quince años; durante los cuales el enfermo va perdiendo sus facultades. “Pueden diferenciarse dos tipos de memoria, la memoria episódica y la semántica. Tomemos un ejemplo para que sea más claro. La primera sería recordar el nombre de la película y la segunda sería recordar de qué se trataba. Lo primero que se pierde es la memoria episódica pero si esto sucede repetidamente y la persona tiene más de 60 años es fundamental realizar la consulta al neurólogo”, expresa el presidente de la Asociación Neuropsiquiátrica Argentina (ANA). Afecta a hombres y mujeres casi por igual pero el riesgo aumenta con la edad, generalmente aparece luego de los 65 años pero puede afectar a pacientes de 40 o 50 años. Existen pocos casos donde la enfermedad del Alzheimer se torna familiar. En estas situaciones, hay una relación directa entre uno de los genes y el trastorno. Según el momento en que se presenta la enfermedad pueda clasificarse en:
* Presenil o temprana: de inicio precoz, generalmente con clara relación familiar. Comienza antes de los 65 años y es de curso más rápido.
* Senil o tardía: de inicio tardío, aparece después de los 65 años, en su mayor parte es esporádica y de curso lento. Este tipo representa más del 95 % de los casos.
Causas y prevención
Aún no se tiene información suficiente sobre las causas de esta enfermedad ni las medidas necesarias para ayudar a su prevención. Sin embargo, se sabe que esta enfermedad es más común en personas de edad avanzada. Existe evidencia que llevar un estilo de vida sana puede ayudar a reducir riesgos personales. No todas las personas tienen la misma memoria y el mecanismo de captura de información puede estar afectado por el estrés, trastornos de ansiedad, depresión, la mala alimentación, la falta de vitamina B12, ácido fólico y proteínas, y, en algunos casos, por estrés postraumático. Lo fundamental es averiguar a qué se debe el trastorno de memoria, para  solucionar los problemas. Y lo que no debería hacerse es estimular la memoria con fármacos, sino ejercitarla. Estudiar, hacer actividades intelectuales, leer, ver televisión, jugar juegos de ingenio.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, los médicos utilizan una serie de pruebas y herramientas que evalúan las respuestas físicas, emocionales y de comportamiento. Se evaluará la memoria de la persona, inicialmente con preguntas acerca de hechos presentes y acontecimientos del pasado. También se le realizará una detallada evaluación y pruebas neuropsicológicas.
Luego, podrán solicitarse pruebas de diagnóstico por imágenes, análisis de sangre e incluso un diagnóstico genético.
La medicina ha avanzado sobre el cuerpo humano en general pero no en su parte neuronal. Existen algunos avances preventivos, como la ingerencia de vitamina E o analgésicos pero, hoy por hoy, un tratamiento a tiempo en ancianos con los primeros síntomas del Alzheimer, sólo puede reducir la enfermedad en un 30 ó 40 por ciento. Actualmente, el Alzheimer se trata con vitamina E, anticolesterásicos (aumentan un neurotransmisor asociado con la función cognitiva y conductual), antidepresivos (incrementan la capacidad reflexiva) y antipsicóticos (evitan los delirios y alucinaciones). Las drogas funcionan retardando la progresión pero no curan la enfermedad. De todas formas no debe olvidarse que cada evolución es radicalmente diferente, dado que cada persona tiene su individualidad, un cierto nivel intelectual y una determinada contención familiar y que cualquier tipo de tratamiento debe ser determinado por un médico especialista.
“Cuanto más estudio tiene una persona menor es el riesgo de padecer la enfermedad porque la estimulación de las neuronas y las redes neuronales que se construyen exigen una actividad intelectual permanente y disminuye el riesgo”, describe el Dr. Brusco.
Si bien no hay que alarmarse si la falta de memoria es esporádica. A veces es por preocupaciones pasajeras, exceso de actividad o cansancio, ante la aparición de trastornos de la memoria, sin tener en cuenta la edad que se tenga, siempre lo mejor es consultar a un médico. Y nunca perder de vista que a la memoria hay que ejercitarla.


Dr. Ignacio Brusco
Asociación Alzheimer Argentina
4553-3610

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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