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MENOPAUSIA Y OSTEOPOROSIS
Buenos Aires, Martes, 29 agosto a las 15:48:13

La atención debe centrarse en la alimentación y la actividad física durante la juventud y los chequeos en edad adulta son la mejor prevención. Qué debe tenerse en cuenta para evitar las consecuencias de la osteoporosis.


truación por  la detención de la función ovárica, entre las mujeres argentinas se da alrededor de los 52 años y se calcula que el 40% presentan síntomas. Es por ello que este momento en la vida de una mujer, caracterizado por 12 meses consecutivos sin menstruación, debería ser asimilado como un momento natural y centrarse en el tratamiento de los síntomas para permitirle a la mujer mantener una buena calidad de vida.

Síntomas
Los síntomas más frecuentes de este período son los sofocos, fatiga, vértigo, sudoración, insomnio, irritabilidad, incontinencia urinaria, hipertensión arterial, sequedad vaginal, cambios de ánimo, obesidad, entre otros. Es importante prestar atención a la aparición de osteoporosis – disminución de la densidad de los huesos- el principal problema de salud de esta etapa. Aunque son el tejido más resistente del cuerpo humano, los huesos pasan permanentemente por un proceso de formación y reabsorción que genera una renovación continua pero esta propiedad se ve alterada por los cambios producidos durante el período de la menopausia. En la mujer, durante el período fértil los altos niveles e estrógeno mantienen la densidad ósea dentro de parámetros normales pero ante el descenso de los niveles de estrógeno durante la menopausia se incrementa el debilitamiento del hueso llamado osteoporosis. La osteoporosis se define como una enfermedad sistémica de los huesos, que implica una pérdida cuantitativa de la densidad mineral ósea (DMO) y alteraciones de la micro estructura; facilitando la aparición de fracturas que no se producirían ante su densidad mineral ósea normal. Sus síntomas más frecuentes son el dolor agudo generalmente en la zona lumbar, la cadera, los hombros, la muñeca y las manos.

Cambios y consecuencias
 “Durante esta etapa se producen diversos cambios hormonales, fundamentalmente una baja en los niveles estrogénicos, que implican una descalcificación y reducción de la masa ósea. Esto es lo que muchas veces da lugar a la aparición de la osteoporosis, una de las dolencias principales de esta etapa que se caracteriza por la destrucción de mayor cantidad de masa ósea de la que el cuerpo elabora. La principal consecuencia que trae aparejada es riesgo mayor de fracturas; la osteoporosis se plantea cuando hay fracturas, si no hay fractura no hay osteoporosis. Y como consecuencia de las fracturas, en el caso de la fractura de cadera, la morbimortalidad y la incapacidad. Y en cuanto al aplastamiento lumbar, en la columna, la principal consecuencia es el dolor que muchas veces las imposibilita a llevar una vida cotidiana normal”, explica la Dra. Rosana Molina, del Departamento de Climaterio y menopausia de Halitus Instituto Médico.
Este es un proceso relativamente rápido, progresivo e irreversible a menos que se tome medicación para contrarrestarlo.

Masa ósea y edad
Desde niños, el proceso de formación de los huesos alcanza un máximo que se denomina el "pico de masa ósea" y se alrededor de los 35 años. Posteriormente, con el paso de los años el proceso de destrucción del hueso se torna más relevante y se va produciendo un descenso de esa masa ósea. Este declive se acelera en las mujeres después de la menopausia y también en los hombres a partir de los 65 años. Aunque forma parte del proceso normal del envejecimiento, en algunas personas el pico de masa ósea alcanzado es más bajo o se produce una pérdida más pronunciada dando lugar a la osteoporosis, una enfermedad que se calcula que afecta al 0,6% de la población mundial. Entre el 30 y el 50% de las mujeres postmenopáusicas padecen de osteoporosis. Entre las mujeres mayores de 50 años 1 de cada 4 tiene niveles normales, 2 de cada 4 presenta osteopenia (una disminución leve de la masa ósea, más frecuente que la osteoporosis) y 1 de cada 4 padece de osteoporosis. Según los parámetros de la Organización de la Salud, puede hablarse de osteopenia cuando la densidad del hueso es entre 1 y 2,5 puntos menor a lo normal y se considera osteoporosis cuando la diferencia es mayor a 2,5. En el hombre, la pérdida ósea aumenta después de los 40 años en forma constante reduciéndose a razón de un -1% anual. El diagnóstico de osteopenia es fundamental para una prevención de la osteoporosis. Es allí donde cobran importancia el cambio en la alimentación, las isoflavonas, el calcio, la Vitamina D y el ejercicio físico que contribuyen al mantenimiento de la masa ósea.

Diagnóstico
Para diagnosticarla se llevan a cabo una serie de estudios físicos, de laboratorio y radiológicos y fundamentalmente, una densitometría que permite mayor exactitud en la medición de la densidad ósea. Este estudio consiste en la evaluación de la densidad mineral de los huesos que están formados por una matriz celular, una matriz no mineralizada (proteínas y colágeno) y una matriz mineralizada formada por cristales de calcio, magnesio y flúor. Es en esta última donde se produce la pérdida mayor.
Según la Dra. Molina, “si la densitometría muestra que la osteoporosis establecida, la densitometría debería repetirse una vez por año, y en caso de que no mostrara osteoporosis, cada dos años. Hay una gran discusión en torno a cuándo debería una mujer realizarse la primera densitometría ósea. Lo que pasa es que como es una epidemia silenciosa, no la tenés hasta que la paciente se fractura. Ideal sería que cuando la mujer entrara en menopausia supiera con qué masa ósea lo hace pero ninguna sociedad internacional avala la densitometría de base”.

Factores de riesgo
Además, la médica explicó que existen una serie de factores de riesgo:

•  Menopausia Precoz
•  Delgadez y/o corta estatura
•  Antecedentes familiares
•  Fracturas previas
• Vida sedentaria
•  Ingestión de medicamentos como corticoides, antiulcerosos, anticonvulsivantes, etc.
• Alimentación pobre en calcio y vitamina D y alto consumo de alcohol, café y tabaco.
• Enfermedades previas como hipertiroidismo, enfermedad celíaca, colitis ulcerosa, insuficiencia renal crónica, cirrosis biliar primaria, etc.

Tratamientos
Según la Dra. Molina, “los principales tratamientos para la osteoporosis son los bifosfonatos, del grupo de los alendronatos; la terapia de reemplazo y una vez que la enfermedad ya está establecida es fundamental la incorporación de calcio y Vitamina D. Esta vitamina permite fijar el calcio, es por eso que aparece como un aporte nutricional frente a la deficiencia hormonal que provoca una disminución de la masa ósea y una descalcificación de los huesos. También por eso se les dice a las mujeres que tengan exposición al sol, porque el sol permite sintetizar vitamina D y la vitamina D permite la absorción de calcio a nivel intestinal”.
Según algunos estudios, como alternativa, también podrían ser incorporados en la dieta isoflavonas, calcio y Vitamina D (o D3) como prevención para las mujeres peri y postmenopáusicas. Las isoflavonas son sustancias vegetales que se encuentran fundamentalmente en la soja o en otras legumbres y con capacidad terapéutica para actuar como estrógenos débiles en el cuerpo. Reducen  significativamente los sofocos (entre un 40 y un 75%), ayudan a mantener el peso ideal y tienen una acción protectora del sistema óseo minimizando el riesgo de fractura. Y, además, otro de los efectos beneficiosos de las isoflavonas de soja es la reducción del riesgo cardiovascular, ya que actúan disminuyendo los niveles de colesterol total y reduce la formación de la placa de ateroma a nivel vascular.
A raíz de todos los beneficios de las isoflavonas en el aparato cardiovascular la FDA en 1999 autorizó que se denomine como alimento saludable a la soja y sus derivados.

Prevención
La mejor prevención para esta dolencia es en la etapa infantil o de la juventud seguir una dieta adecuada, con calcio y lácteos, realizar ejercicio físico con regularidad; en la adultez realizar controles para detectar y modificar aquellos factores que incidan sobre la pérdida de masa ósea y una vez presentada la osteoporosis es fundamental evitar las fracturas en estos pacientes por lo cual la actividad física de acuerdo a la capacidad es muy importante porque permite prevenir caídas. “Es muy importante el rol de a alimentación también en etapa de menopausia sobre todo por los requerimientos de calcio de la mujer, son entre 1,3 gramos y 1,5 gramos, es por eso que se recomienda ingerir yogur, leche y quesos. Y aunque muchas mujeres aseguran que esta ingesta las llevaría a un aumento de peso, es indispensable que comprendan que los productos descremados, bajos en contenido graso, poseen los mismos requerimientos de calcio que los otros. De esa forma se puede controlar el peso sin descuidar la incorporación de calcio. Y además, el tomate y otras verduras, el pescado y otros alimentos tienen altos niveles de calcio y deberían ser incorporados a la dieta”, dice la Dra. Molina.
La toma de conciencia y la atención a los primeros síntomas pueden ser el secreto de una mejor calidad de vida.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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