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APNEA Y RONQUIDO: CÓMO DORMIR TRANQUILOS
Buenos Aires, Lunes, 09 octubre a las 09:37:04

Muchas veces durante la noche se descansa mal por problemas de sueño. Otras, porque el ronquido del de al lado no permite el buen descanso. Cómo solucionar el problema y lograr que todos duerman tranquilos.


De costado, boca arriba, boca abajo. No hay caso. El ruido es ensordecedor y el que ronca no se da cuenta. Pero la casa tiembla.
Aunque no hay estadísticas oficiales, se calcula que aproximadamente el 45% de la población de cada país ronca o sufre de apnea de sueño. Y esto no sólo modifica la conducta de quien ronca y a largo plazo, aunque parece una dolencia simple, puede generar complicaciones sino también influye en la calidad de vida de quienes lo rodean. Si bien el ronquido leve no es un problema de salud grave y el roncador puede no modificar esa conducta en toda su vida, aquellos que presentan apnea deben sin dudar hacer una consulta médica porque el cuadro podría agravarse.
“Lo primero que hay que saber es que roncar no es normal. El ronquido es una manifestación de naturaleza hereditaria determinada por una subobstrucción de las vías aéreas superiores. Las familias roncadoras se perpetúan. El ronquido es una vibración. El proceso es sencillo de explicar. ¿Por qué hace ruido una trompeta? Porque el aire pasa a gran velocidad por un orificio estrecho y si hay algo en el camino, vibra. Cuando una persona duerme, si la faringe se estrecha, el aire pasa a más velocidad y si hay algo que obstruya, golpea y vibra, generalmente es el ruido del velo del paladar. Las personas que roncan habitualmente suelen presentar algunas características como el engrosamiento de los tejidos de la garganta, flaccidez en la zona y un paladar aumentado, entre otras. Lo principal es siempre hacer un diagnóstico certero y para ello la consulta con un especialista es fundamental”, dice el Dr. Horacio Encabo, director del laboratorio de sueño de la Fundación de Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia (FLENI).

¿Cuándo preocuparse?

La manifestación de estas patologías es de fácil identificación pero muchas veces se le resta importancia. La somnolencia excesiva durante el día y dormir mal durante la noche son problemas a los que hay que prestar atención. “Dormir menos horas no necesariamente es una señal de alarma ya que el sueño envejece, como envejece la piel o el pelo. Uno duerme distinto, menos y más fragmentado a medida que avanza la edad pero el dormir mal es un síntoma por el que debería consultarse, especialmente si después el paciente tiene sueño durante el día”, completa el Dr. Encabo.
La apnea es un cuadro más importante que se calcula que afecta a entre un 2 y un 4% de la población adulta y, en general, lleva a la consulta porque los ronquidos son de un sonido ensordecedor e intolerable y muchas veces entrecortados, como interrumpidos por una pequeña pausa. “Cuando una persona dormida intenta respirar sin éxito durante un momento, esta respiración entrecortada, generalmente inconciente, no sólo provoca una pérdida en la calidad del descanso sino que muchas veces puede influir en la presión arterial y en el ritmo cardíaco y tener consecuencias diurnas como somnolencia excesiva y fatiga. No dormir lo necesario también tiene un impacto sobre los sistemas hormonales e inmunológicos, y parece agravar afecciones respiratorias, digestivas y cardíacas”, explica el neurofisiólogo.
Las principales complicaciones que aparecen con esta patología están relacionadas con la somnolencia excesiva que hace que estas personas tengan más accidentes de tráfico, con un riesgo hasta tres veces mayor que las personas que no lo padecen, y accidentes laborales. Pero además, los cuadros de apnea severas llevan fundamentalmente a dos perturbaciones importantes: la tensión arterial y la arteriosclerosis.
“Uno de los elementos principales que caracterizan a las apneas es el número de pausas por hora que realiza el paciente. El número de pausas respiratorias que se producen por hora de sueño determina que el cuadro de apnea sea leve, moderado o severo. Un estudio realizado en Estados Unidos, donde este es un cuadro muy común que afecta a la población, sobre todo por el problema de obesidad que presentan, mostró que entre quienes tienen más de 20 pausas por hora de sueño el 66%, o sea dos tercios, son hipertensos arteriales y la hipertensión lleva a la arteriosclerosis además.”, concluye el Dr. Encabo.
“Como existen otros trastornos que pueden presentar síntomas similares es fundamental el buen diagnóstico. El diagnóstico es bastante sencillo:
*mucho sueño diurno (más del habitual)
*ronquidos intensos
*en la familia alguien que lo vio dormir y detecta las pausas respiratorias
Si estos tres elementos están presentes, el paciente presenta un cuadro de apnea. Pero además, es esencial realizar un estudio de sueño o polisomnografía en el que se registran el flujo del aire, la frecuencia cardiaca, el esfuerzo ventilatorio, el nivel de oxigenación sanguínea y, cuando es posible, las fases del sueño. Estos datos permitirán establecer el grado de severidad de la dolencia y así establecer el tratamiento más adecuado y generalmente estas variables fisiológicas se observan en una clínica del sueño que no es más que un sector donde la persona es observada mientras duerme”, expresa el médico.

Tratamientos

Lo primero que debiera tener en cuenta un paciente que sufre de apnea es que hay comportamientos que no es recomendable tener antes de ir a dormir. Por ejemplo, no tomar alcohol en cantidad porque uno de los síntomas más característicos de este cuadro es la somnolencia diurna y está fuertemente relacionada con los llamados microdespertares, es decir, despertar luego de cada apnea. El alcohol, como los psicofármacos, empeoran fuertemente el cuadro porque al paciente se le hace difícil despertarse luego de cada apnea para respirar, de esta manera el cuadro se complica aún más.
Son variados los tratamientos disponibles para tratar esta dolencia, pero además van acompañados de un seguimiento del peso, una dieta libre de alcohol y una exclusión del uso de sedantes para dormir ya que todos estos elementos favorecen el padecimiento de apneas.
* Máscara de presión o cPAP: Se utiliza con éxito hace más de 15 años y consiste en un aparato que envía aire a una determinada presión a través de un tubo y hasta una máscara que se coloca sobre la nariz o sobre la nariz y la boca, venciendo la resistencia planteada por la obstrucción y permitiendo el normal flujo aéreo y evitando las pausas en la respiración.

* Cirugías: Para pacientes que no toleran bien el tratamiento de cPAP y con alteraciones anatómicas puede ser necesario someterlos a una cirugía de las vías aéreas superiores. Esto permitiría una mejor tolerancia y eficacia del tratamiento con cPap e incluso mejorar los síntomas ocasionados por la dolencia.

*  Prótesis bucales: Son utilizadas fundamentalmente para pacientes con deformaciones maxilofaciales; se colocan en la boca y originan un adelantamiento de la mandíbula.

“Siempre debe tenerse en cuenta que la evaluación es indispensable para determinar el tratamiento más conveniente según el paciente y el caso particular y que existe una solución a esos trastornos molestos. La consulta con el especialista es primordial y el control de los factores que puedan estar influyendo en la dolencia también. Un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado pueden permitirle a una persona, o a más, dormir tranquilos”, concluye el médico.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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