Contáctenos  


home :: Notas :: Vacuna contra el HPV: Cuándo y por qué aplicarla

Vacuna contra el HPV: Cuándo y por qué aplicarla
Buenos Aires, Martes, 26 diciembre a las 15:42:41

En diciembre 2006 sale a la venta una nueva vacuna contra cáncer de cuello uterino cuyo factor precursor es el HPV (Virus del Papiloma Humano) que causa el 99,8% de los cánceres de cuello uterino y que afecta a 300 millones de mujeres por año: 30 millones padecen lesiones leves, 10 millones patologías más severas y 500 mil desarrollan cáncer de cuello uterino.




La infección por HPV es una enfermedad que en general afecta a mujeres jóvenes. “Hay muchos tipos de HPV, un grupo de ellos produce lesiones de bajo grado que son controladas fácilmente y otro grupo genera lesiones de alto grado que progresan a la malignidad si no se las trata. Hay distintos tipos del virus, se calcula que más de 100, y pueden provocar distintas lesiones planas o vegetantes en el cuello, la vagina, la vulva y en la región perianal. El tipo 16 y 18 son los que más frecuentemente se asocian al cáncer de cuello uterino y pertenecen al grupo de alto riesgo junto con el 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 68, 73 y 82. El HPV de 6 a 11 son virus de bajo riesgo y se asocian con verrugas genitales. Del grupo de HPV de alto riesgo, el HPV está presente en el 53% de los cánceres y el HPV 18 en el 15%, o sea que entre los dos, suman casi un 70% de presencia en lesiones malignas. El HPV es una infección denominada Human Papiloma Virus, que afecta preferentemente la mucosa del aparato genital tanto en la mujer como en el hombre, es un factor necesario para el desarrollo del cáncer uterino no único. Hasta hoy hemos contado con una prevención secundaria realizando PAP, colposcopia, captura híbrida para diagnosticar y tratar estas lesiones impidiendo que progresen. A partir de ahora vamos a contar con una vacuna que impide la infección viral de estos dos HPV oncogénicos (HPV 16 y HPV 18)”, explica la Dra. Diana Moreno, del Departamento de Patología Cervical de Halitus Instituto Médico.
Dos tercios de las infecciones por HPV se adquieren en los dos primeros años de actividad sexual. Y el 50% de las mujeres sexualmente activas tendrán  uno o más tipos de HPV infectando su aparato genital a lo largo de  su vida. Es por ello que se habla de la importancia de la vacuna.
“La vacuna es tetravalente y brinda inmunidad para virus de bajo riesgo (HPV6 y HPV11) que son los que producen las verrugas genitales, y virus de alto riesgo (HPV 16 y HPV 18) que son los que frecuentemente se asocian al cáncer uterino. Esta vacuna reduciría en un 95% de los casos el cáncer asociados a estos tipos virales. La misma se aplicará en tres dosis e inmunizará a las pacientes por cinco años. Si consideramos que la mayoría de las infecciones se producen en la juventud, en los primeros dos años de actividad sexual, esta vacunación en principio se indicará antes del inicio de las relaciones sexuales. Todavía no tenemos claro la vacunación a varones que son reservorio de infección y podrían transmitirla sexualmente. Hay varios interrogantes para plantear pero sin duda este magnífico avance científico nos protegerá de un porcentaje importante de cánceres de cuello uterino”, continúa la especialista.

HPV: los números de la afección y la necesidad de prevención

El cáncer de cuello uterino afecta a 500.000 mujeres por año en todo el mundo, de ellas, 230.000 mueren. El 80% de los casos de cáncer uterino se presenta en países subdesarrollados y es una de las tres primeras causas de muerte oncológica. En Argentina, la incidencia es de 30 mujeres entre 100.000 con una mortalidad de 5 cada 100.000, en la provincia de Buenos Aires, es de 2.7 cada 100.000 y en Formosa, por ejemplo, es de 15 en 100.000. Desde 1999 la Agencia Internacional para Investigación del Cáncer (IARC) categorizó al HPV 16 y HPV 18 como carcinogenéticos.
“Podemos hablar de dos tipos de prevención. La prevención secundaria es la pesquisa de lesiones intraepiteliales por PAP. La sensibilidad de la detección es del 51% con una especificidad del 98%. La reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) incrementa la sensibilidad para detección de DNA de HPV. Este estudio consiste en que, por intermedio de la reacción en cadena que se hace mediante la extracción de secreción del cuello uterino o mediante el estudio del tejido extraído, por ejemplo, por biopsia, los médicos pueden obtener la tipificación individual del virus. La captura híbrida, en cambio, si bien también es un estudio simple que se realiza mediante la extracción de muestras de secreción de endocervix y fondos de sacos vaginales, es utilizada para la detección de HPV de alto y bajo riesgo pero no detecta la tipificación del virus.

La vacuna

Ahora, podemos hablar también de una prevención primaria, que evita la infección del agente etiológico, a través de la aplicación de la nueva vacuna que permitiría prevenir entre el 60 y el 70% del cáncer uterino y reduciría el 95% de los casos de cáncer asociados a los tipos virales 16, 18 (alto riesgo), 6 y 11(bajo riesgo). Esta vacuna sería aplicable a las pacientes antes del comienzo de las relaciones sexuales ya  pacientes con un PAP y una colposcopía negativas. Se estima que las tres dosis tendrán un costo de uno $2800- 2900”, expresa al Dra. Moreno.
La aplicación consistiría en tres dosis y la inmunidad decrecería en 5 años. La política de prevención secundaria del cáncer de cuello mediante PAP ha permitido reducir tanto la incidencia como la mortalidad por esta enfermedad y la inmunoprofilaxis deberá hacer del cáncer de cuello uterino una patología prevenible y reducir hasta un 70% la incidencia de la enfermedad. Sin embargo, según la Dra. Moreno, el surgimiento de esta vacuna plantea también algunos interrogantes “¿Qué pasará con la vacunación a los varones? ¿Cuál es la efectividad de la vacuna por distribución del HPV? Y además, hay algunos aspectos socioculturales que pueden condicionar la aceptación de una vacuna contra una enfermedad de transmisión sexual, especialmente siendo que este tipo de decisiones recaerá seguramente sobre los padres de una niña. Todos estos aspectos deben ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar la efectividad de la vacuna sin perder de vista que nos encontramos ante un nuevo paradigma que plantea el desafío del uso de una vacuna para prevenir el cáncer”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
Versión Imprimible  Versión Imprimible