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EL APOYO PSICOLÓGICO EN LOS TRATAMIENTOS DE FERTILIDAD
Buenos Aires, Miércoles, 02 mayo a las 16:17:29

Diferentes son las etapas que transitan hombres y mujeres durante el proceso que se inicia cuando descubren su infertilidad y que continúa durante el transcurso del tratamiento. El apoyo psicológico durante etapa se vuelve entonces, fundamental.


Los numerosos estudios a la que deben someterse, y a veces fracasos anteriores al logro del embarazo desgastan a la pareja y pueden generar frustración, ira, angustia y hasta culpa. “La vivencia entre hombres y mujeres es distinta ya que cuando no llega el embarazo mujer pone el cuerpo, aporta su útero. El varón esta pendiente, acompañando, sosteniendo. Hay una cuestión social muy de género femenino también y es que las mujeres tienen más permisos para mostrarse vulnerables, sensibles e incluso llorar y el hombre debe poner el hombro y ser el fuerte. Nuestro equipo de psicólogos trabaja para que aprendan a compartir las vivencias”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
Altibajos emocionales. Angustia. Culpa. Las investigaciones realizadas durante los últimos años demostraron que hay un alto grado de sufrimiento psicológico en aquellas parejas que padecen esterilidad. Según Pasqualini, en algunas ocasiones, la pareja o alguno de sus miembros se siente inseguro, con temores diversos y sin saber a quién recurrir para comentar sus inquietudes y ese es el momento oportuno para obtener ayuda especializada. “Aunque cada caso es singular, en general los programas de ayuda psicológica, ya sean consultas individuales, grupales o la asistencia a grupos de co-ayuda son fundamentales no sólo porque brindan la contención necesaria sino por su incidencia en la psiconeuroendocrinología y el aumento de las posibilidades de éxito. El estrés y la ansiedad pueden interferir en los resultados de los tratamientos, por eso es importante trabajar también sobre la preparación emocional de los tratamientos y las técnicas de relajación.”
Lo primero: no aislarse
Las personas que pasan por las distintas etapas de los tratamientos tienen una cierta tendencia al aislamiento que es contraproducente. Es importante que no se retraigan sobre sí mismos y busquen compartir y soliciten ayuda especializada: informarse les permite darse cuenta de que las cosas que les pasan son normales para lo que les toca vivir, hay más gente que siente lo mismo. En busca de este compartir es que los grupos de co-ayuda resultan útiles porque permiten vivenciar un espacio donde el otro es un referente para saber que no son los únicos que pasan por esa situación y tal vez en ese compartir descubran que tienen recursos para aportarse unos a otros. Antes y durante el tratamiento es indispensable que las parejas  aprendan a compartir y eviten aislarse. “También es importante el compartir con otras parejas porque entonces las parejas no llegan a asustarse. Para eso hay que estar en contacto y estar bien informados. Hay que remarcar que estar informados no es intoxicarse de información, hay que buscar lugares fiables y ayuda especializada porque muchas veces navegar sin rumbo por internet en ese estado de vulnerabilidad que las parejas tienen puede generar el efecto contrario: más ansiedad, más dudas. Estar bien informados genera efecto tranquilizador pero hay que saber dónde buscar”, explica Pasqualini.

Los tiempos propios, un desafío
Otro punto importante en este camino es que la pareja respete los tiempos subjetivos: logre mirarse hacia adentro y  mirar a la pareja, comunicarse, vincularse. Reencontrarse en ese proyecto que tienen como pareja y que en ese litado de la vida que hicieron como pareja redescubran que hay un item que es tener un hijo pero seguramente no es el único proyecto juntos. Porque la contrapartida de este respeto de los tiempos es obsesionarse con el tema y eso va en detrimento del vínculo.
“Además, los pacientes tienen una participación activa y esto hay que hacérselos entender en la consulta médica. Todas estas cosas que enumeramos tienen que ver con la posibilidad de pensarse como pacientes activos, esto es, ellos son los protagonistas de esta historia, las decisiones las toma el equipo médico con ellos. Esto tiene que ver con los tiempos subjetivos, con respetarse, y si hay posibilidades de hacer un impasse entre tratamientos y reacomodar las fichas, siempre teniendo en cuenta también el criterio médico, esto genera bienestar en la pareja. El médico especialista y el grupo de psicólogos deben trabajar en equipo con la pareja. Entonces, para afrontar las emociones antes y durante el tratamiento hay un denominador común: acompañarlos en la transición por las diferentes etapas de los tratamientos sean estos de alta o baja complejidad y que puedan discriminar lo imaginado de las posibilidades actuales para que puedan vivir cada intento como una nueva posibilidad” dice el médico, especialista en fertilidad.  

Informarse y compartir
En Halitus Instituto Médico se brinda una charla mensual sobre cómo afrontar las emociones antes y durante un tratamiento de fertilidad. Allí, las psicólogas abren el juego e invitan a un espacio de escucha donde cobra dimensión el compartir, perder el miedo y la idea es que cada una de las personas que participan puedan llevar parte de su historia y aportar con ella algo a los demás. Así, se plantea un espacio generador y disipador de dudas y cada persona tiene un lugar donde poner en común sus inquietudes personales. “La charla es una invitación a participar de los distintos espacios que tenemos en Halitus: el consultorio individual, de pareja y el grupo de co-ayuda. Este grupo es fundamental para compartir con los otros y acompañarse en calmar el dolor en la espera de lograr el embarazo y además es invalorable el aporte a la hora de saber que cuando un integrante hace una puesta en común en el grupo aparece algo distinto y se pone en funcionamiento la identificación, un comportamiento psicológico que es útil para ver si tiene sentido el planteo que el paciente o la pareja se está haciendo. Y esto sólo se da en un contexto de grupo. Pero además, como señala el Dr. Pasqualini es indispensable el trabajo en equipo, esto es, que los médicos especialista hagan la derivación del paciente al área de psicología para que todos trabajemos juntos por el éxito del tratamiento. Nuestro objetivo es acompañarlos para que tengan una mejor calidad de vida durante el tiempo que duran los tratamientos, que sepan que es algo transitable. Apuntalar algunos recursos que la pareja tiene y no los ve por el estado de vulnerabilidad emocional que tienen. La idea es transmitírselo y que se potencien los propios recursos y capacidades de la pareja. Y la puesta en común siempre es un plus”, explica una de las psicólogas del departamento de Halitus, la Lic. Judith Cosogliad.
Cuando una pareja comienza un tratamiento suele llegar a la consulta psicológica por distintas motivaciones, ya sea, por no lograr la paternidad, por la sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo, o por la preocupación por no continuidad genética pero, en cualquiera de esos casos el trabajo en equipo de médicos y psicólogos es la manera de lograr que el período se viva con más fuerza y que la pareja refuerce su vínculo acercándose un poco más al éxito del tratamiento.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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