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LA FALTA DE DESEO Y LOS MECANISMOS DEL CUERPO
Buenos Aires, Martes, 29 mayo a las 14:02:43

Al hablar de falta de deseo sexual está claro que la referencia es a la falta de ganas. Sin embargo, ¿cuál es la diferencia con la falta de excitación y cuáles son los mecanismos del cuerpo que se ponen en juego durante una relación sexual?


A más actividad sexual, más salud. A partir de esa premisa es que los seres humanos deberían plantearse los problemas que pudieran presentarse en sus relaciones de pareja y consultar en caso de insatisfacción. La sexología es definitivamente, un área médica que debe ser atendida.
La falta de deseo sexual, especialmente tan escuchada de boca de las mujeres, a veces se presenta como un tema no tan claro. Sin embargo, lo primero que debe tenerse en cuenta es que falta de deseo y falta de excitación no es lo mismo. Existen cuatro tipos de disfunciones sexuales: una es la alteración del deseo, y es “No tengo ganas”, que es la más frecuente y la más difícil. La segunda, es alteraciones de la excitación, “Si tengo ganas pero no me excito”, es la falta de flujo vaginal fundamentalmente, de lubricación. La tercera es “Sí tengo ganas, sí me excito pero no tengo orgasmos o son malos”. Y la última es dolor. La respuesta sexual entonces, tiene cuatro fases, el deseo, la excitación, el orgasmo y la relajación o detumescencia y cada una de ellas lleva al placer, a reproducirnos, a mejorar la intimidad de la pareja, la autoestima y además, y esto es lo que menos se escucha, lleva a que nuestro sistema inmunológico funcione mejor y así estar más saludables.

Falta de deseo vs falta de excitación
“La inhibición del deseo sexual es una disfunción de la sexualidad que se produce por causas de origen orgánico, como el déficit de Testosterona, el Hipotiroidismo, enfermedades sistémicas que comprometen las funciones metabólicas como la anemia o la insuficiencia renal, o por causas de orden emocional como el Síndrome 
de aversión al sexo, las secuelas de abusos sexuales, los conflictos con la pareja y con el propio rol de género o con el propio cuerpo, entre muchas otras causas. La disfunción excitatoria se produce cuando, a pesar de estar presentes los mecanismos detonantes del deseo sexual, existen alteraciones que impiden progresar a la respuesta sexual, por ejemplo, enfermedad diabética que impide que los vasos sanguíneos cumplan la función necesaria para producir el llenado adecuado de sangre en la pelvis femenina o masculina, que darán lugar a la erección o lubricación, o cirugías o traumatismos que han comprometido el funcionamiento del sistema vascular o nervioso y que 
por lo tanto no permiten que la excitación se produzca. En términos psicológicos, cualquier temor o conflicto que impida el progreso de la respuesta sexual, por ejemplo, el miedo al embarazo, la ansiedad por el desempeño, la aparición en el pensamiento de ideas inhibitorias (mandatos familiares o religiosos, creencias populares, etc.), la 
falta de confianza en la pareja, podrían ser causa de DE o inhibición de la excitación sexual”, dice la Dra. Beatriz Literat, sexóloga especialista en disfunciones sexuales de Halitus Instituto Médico.
Está demostrado que, cuando una persona tiene más actividad sexual, el organismo hace un esfuerzo equivalente a un ejercicio físico, pone en marcha mecanismos hormonales y vasculares, el cerebro, los sentidos, el sistema músculo-esquelético, y libera neurohormonas, llamadas endorfinas, relacionadas con aquellas actividades que nos dan placer, como reírse o hacer algún deporte, y ayudan a mejorar el sistema inmunológico. 
Pero también que, algunos medicamentos, drogas ilegales y situaciones normales como la lactancia, el climaterio en algunas mujeres, los posoperatorios, o el estrés causado por múltiples factores también pueden a llevar a la falta de deseo en la mujer.

¿A qué prestar atención?
Según la médica, si se trata de deseo debe prestarse atención a síntomas como la falta de impulso sexual o libido y a la ausencia de fantasías. En el caso de falta de excitación, debe atenderse en el hombre a la disfunción eréctil y en la mujer a la ausencia de lubricación vaginal. La pérdida de fantasías sexuales es el primer síntoma de la falta de deseo sexual, porque no solamente existen las ganas o la inclinación a tener relaciones, sino también existen las fantasías. Al hablar de falta de deseo sexual entonces, se hace referencia a ese poco interés de una persona a tener actividad o relaciones sexuales o fantasías. En cambio, la “excitación sexual” es la segunda etapa de la respuesta sexual. El primer escalón de la ruta que recorre la respuesta sexual humana es de carácter neurohormonal y parte del cerebro, en una zona llamada sistema límbico. Intervienen neurotransmisores (sustancias químicas) que permiten la activación o inhibición del deseo sexual. Al activarse, se agregan mecanismos vasculares que inician la fase de excitación que en el varón está representada por la erección del pene y en la mujer por la lubricación genital y las sensaciones de placer.

“En el deseo sexual hay componentes neurológicos y hormonales. En la excitación hay componentes neurológicos, hormonales y además, hay un componente vascular. Es por ello que el hombre puede tener deseo, pero no necesariamente tener una erección, y la mujer puede sentir deseo y no estar lubricada. Esa es la diferencia fundamental. En la excitación sexual ya interviene el corazón, aumentando la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria”, expresa la Dra. Literat.

¿Qué hacer para estar mejor?
Estas disfunciones tienen consecuencias en los pacientes: sensación de "ser diferente", por no pasarle las cosas que le suceden a los demás, disminución de la autoestima, peleas con la pareja, hasta depresión. Pero además, si se parte de la idea de que una relación sexual es otra forma de comunicación, es importante tener en cuenta otros elementos. La médica asegura que la mejor manera de mejorar la relación con una pareja es preguntarle explícitamente sobre sus gustos y contarle a su vez sobre aquello que le agrada y estar informados, ya sea mediante libros de divulgación científica, sitios oficiales y serios de Internet o charlas de profesionales o incluso una consulta porque todo eso puede enriquecer una relación sexual. “Lo más importante es estudiar a los pacientes, hacer un diagnóstico y dar el tratamiento que corresponda, de acuerdo a la causa. Si es orgánica, tratar el síndrome y si es medicamentosa, reemplazar el 
medicamento por otro, si es hormonal, buscar un tratamiento de recuperación hormonal. Si es de causas traumáticas o quirúrgicas, rehabilitación y si las causas son emocionales o por falta de conocimiento sexual, realizar un tratamiento psicosexológico. Muchas 
veces las causas son múltiples, por lo tanto el tratamiento es multidisciplinario”, sostiene.

Sexualidad y genitalidad no es lo mismo
Pero además- dice Literat- es indispensable poder distinguir entre sexualidad y genitalidad. Se supone que la sexualidad entendida como un acto de comunicación con el otro, conlleva algo mucho más amplio que el contacto genital propiamente dicho. Genitalidad es un contacto de los órganos genitales. “Si toda la sexualidad fuera sólo eso, sería muy limitada. Para que entre en funcionamiento la escalera de la respuesta sexual es necesario que se pongan en acción los sentidos: vista, gusto, tacto, oído y olfato”, expresa. Todos juegan un rol importante en generar estímulos que a su vez ponen en movimiento mecanismos de liberación de sustancias químicas, neurotransmisores, que son recibidas y captadas por el cerebro y que permiten poner en acción nuevas sustancias químicas, produciéndose una cascada que va a conducir a estas fases del deseo, excitación y orgasmo.  A veces que la falta de deseo o de excitación es tan intensa que los pacientes ya no quieren dar ni besos ni realizar juegos sexuales, entonces es indispensable indagar la etiología del problema para que el tratamiento no esté equivocado y no se pierda más tiempo.

“La sexualidad es una forma de relacionarse muy poderosa para una pareja y contribuye a su unión y persistencia por eso creo importante mencionar, además, que la existencia de un proyecto común, las perspectivas de familia, el compartir de valores e intereses tiene una incidencia fundamental en una relación de pareja porque aportan comprensión y cuidados mutuos, y llevan a una intimidad creativa. Lo que veo en la consulta es que si las parejas basan su relación solamente en los aspectos eróticos, esto termina agotándose y la relación termina”, concluye la especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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