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TERCERA EDAD | LOS “NUEVOS VIEJOS”
Buenos Aires, Sábado, 14 julio a las 19:08:19

La asamblea mundial del envejecimiento estableció arbitrariamente en 1982 los sesenta años como el comienzo de la vejez y sin embargo, a esa edad las personas son todavía muy activas. Los cambios sociales y de expectativa de vida permiten mirar a la “vejez” con otros ojos. Cuáles son los prejuicios y cómo respetar a la gente de más edad dejando de lado los prejuicios.


“Viejos son los trapos”, rezaba un antiguo refrán. Hoy, ya dentro del siglo XXI, la vejez plantea aún un tema más o menos conflictivo según sea la historia personal, experiencias, fantasías y represiones de cada uno.
Según, el Dr. Leopoldo Salvarezza, Médico Psicoanalista, Psiquiatra, Geriatra, ex Profesor titular de la Cátedra de Tercera Edad y Vejez de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, “históricamente, hay dos formas predominantes de enfocar el tema de la vejez. Una es la que postula la teoría del desapego que plantea que a medida que la persona envejece y pierde interés por las actividades y objetos que lo rodean, se aísla más del entorno, de problemas ajenos y reduce la interacción con los otros. Este alejamiento tiene relación con la redistribución de las capacidades sensomotrices a medida que declinan y a la vez, lo protege de confrontaciones y situaciones angustiosas. Ese desapego, un proceso planteado como universal, inevitable e intrínseco, cumple entonces también una función social que permite que se produzca un correcto desarrollo de las generaciones más jóvenes. El paso planteado por esta teoría es entonces tomar distancia de los viejos como un paso previo necesario para su muerte y es, sin dudas, la más arraigada en la sociedad. La segunda teoría, la “Teoría de la actividad o del apego” sostiene que los viejos deben permanecer activos tanto tiempo como sea posible y que deben buscarse sustitutos ara aquellas actividades que ya no puedan realizar. Esta creo, será la única manera de hacerles sentir que la vida todavía vale la pena de ser vivida. Creo que el secreto del buen envejecer estará dado por la capacidad que tenga una persona de aceptar y acompañar las declinaciones inevitables sin insistir en mantenerse joven a cualquier precio, y esto no quiere decir que renuncie sino que hay que mantener una lucha activa para obtener el máximo de satisfacción con el máximo de las fuerzas que en ese momento se dispongan.”

Viejismo y prejuicios

 “Aquello que podríamos llamar ‘viejismo’, es un prejuicio, un estereotipo y una discriminación de la gente joven hacia la gente vieja que remite al miedo de envejecer y por lo tanto, al deseo de distanciarnos de las personas mayores que constituyen un retrato posible de nosotros mismos en el futuro. No es indispensable ser joven para vivir la vida y para gozar de ella, basta con mantener activo el deseo, no importa los años que se tengan”, dice el psicoanalista.
Los datos de la realidad muestran otra cosa. En la década del ’50 se llevó a cabo en Inglaterra una encuesta que mostró que el 250 por mil, es decir, un 25%, de la población vieja decía presentar problemas de salud mental que requeriría tratamiento profesional en un futuro cercano. Y aunque los datos parecen confundir, no debe perderse de vista que  el 25%, es decir, 1 de cada 4 viejos tiene problemas de salud mental, hay que ver que entonces, 3 de cada 4 son sanos. De esta forma, la creencia que asocia la palabra viejo a enfermo no es real. ¿Pero cómo cambiarla?
“El término vejez cambió su significado hace algunos años. Antes se decía que esta etapa se iniciaba a partir de los 65 años y se sobreentendía que, salvo excepciones, comenzaba una franca declinación de las funciones físicas y psíquicas de las personas y se daba por sentado que se estaba muy próximo al límite de la vida humana. Hoy día este concepto ha cambiado mucho, la ciencia ofrece una expectativa de vida cercana a los cien años y las poblaciones de más de 65 años en el mundo crecen cada vez más, superando en algunos países a los jóvenes, algo de lo que hemos hablado en otro momento sobre el déficit de bebés en el mundo y cómo las poblaciones han envejecido por la alta proporción de personas mayores que han extendido su expectativa de vida y la baja cantidad de nacimientos”, expresa el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
 “Creemos que la gerontología tiene una deuda con la sociedad: todavía no ha podido proporcionar una definición de vejez que no asiente solamente en los aspectos deficitarios. Uno de los prejuicios más extendidos es el de que los viejos son todos enfermos o discapacitados. Así queda asociado viejo con enfermo y terminan por incidir incluso en los propios viejos. La vejez no tiene buena prensa porque no se ha logrado dar una definición positiva de vejez. Siempre se hace hincapié en lo que ya no tienen o lo que no tienen tiempo de tener. Una de las cosas que debería rescatarse es que se piensa a los viejos como frágiles cuando en realidad son los sobrevivientes de un montón de gente que quedó en el camino, son los que resistieron, son los que llegaron. Y la experiencia también debiera ser algo positivo de la vejez.”

Salud y vejez

Ahora bien, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como “un estado de completa satisfacción física, mental y social y no solamente por la ausencia de enfermedad” y sin embargo, especialmente entre los médicos,  se valúa salud en cuanto a presencia o no de patología y según el nivel de funcionamiento satisfactorio o no  de lo físico, lo mental y lo social. “Como se planteó en el Comité de Expertos de la OMS en 1974, lo que una persona vieja puede, o cree que puede, parece ser más la medida de la salud que la ausencia de patología.  La medida de la salud entonces debe incluir no sólo el resultado de los exámenes de laboratorio sino cómo el individuo se siente frente al impedimento o cómo ese impedimento interfiere con su rutina de vida. No podemos perder de vista que con la edad el prejuicio establece que crecen los impedimentos y también la enfermedad, sin embargo, distintos estudios muestran que es más una creencia que una realidad y que muchas de las declinaciones en algunas de las habilidades se deben más a la falta de entrenamiento y al apartamiento de la actividad que al proceso de envejecimiento en sí. Así planteada la vejez no es una enfermedad en sí misma sino que esta última puede-y lo hace- influir negativamente sobre aquélla. Y aunque aún se desconoce el proceso de envejecimiento, las diferencias que se presentan de persona a persona, aún teniendo la misma edad. Esto tiene relación con la exposición a distintos factores de incidencia como el cigarrillo, el alcohol, la polución ambiental, etc, pero sin ninguna duda existe cierta independencia entre ellos, la enfermedad, y la vejez”, expresa el Dr. Salvarezza, también miembro de la Asociación Gerontológica Argentina.

Sexualidad en la tercera edad

La persona es sexuada desde el nacimiento y la sexualidad es una parte de la vida que la acompañará en todo el transcurso de ella.
“Las personas que tienen sesenta, setenta y ochenta años tienen derecho al disfrute de su vida entera en plenitud, incluyendo la sexualidad. Esta sexualidad varía con los años pero está presente, es una forma muy fuerte de comunicación en una pareja a cualquier edad, e incluso puede ser muy importante para el buen tránsito por etapas del envejecimiento porque refuerza el sistema inmunológico”, dice el dr. Pasqualini.
“Hay una creencia socialmente instalada de que los viejos no tienen deseos y no son seres atractivos. Pero creo que es muy importante tener en cuenta que el atractivo no se basa sólo en el aspecto físico, (la aparición de canas o la caída del cabello, las arrugas o los cambios corporales), sino que el carisma, la calidez, la honestidad y el respeto son factores fundamentales para generar atracción. La sexualidad es algo que existe en el ser humano desde que nace hasta que muere, influye en la sensación de sentirse vivo y combate la soledad” sostiene el Dr. Salvarezza.

Y concluye: “La gente se ha familiarizado más con los viejos porque ahora hay más, todos tenemos alguien cercano de edad. La vejez no es algo que está allá, en el futuro y que no alcanzará algún día, día que por procedimientos más o menos mágicos podríamos alejar a voluntad. La vejez es algo presente y actual y la llevamos adentro activamente. Los seres humanos vivimos y al vivir, también envejecemos. Toda la sociedad debe tener en cuenta que la mayoría llegará a viejo, por lo cual, deberían ponerse en la piel del viejo que van a ser. Tomar conciencia de esta realidad es la herramienta fundamental que permite alejar la visión prejuiciosa de la vejez. ¿Cuándo se es viejo? Imposible definirlo. El envejecimiento es un proceso ineludible pero ser viejo es una decisión subjetiva individual, depende de uno”.


Más información: Dr. Leopoldo Salvarezza 4815-3778

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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