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OBSTETRICIA | Controles prenatales: antes de nacer
Buenos Aires, Viernes, 01 agosto a las 10:39:23

La modificación de los hábitos antes del embarazo es lo más beneficioso para el bebé, pero muchos embarazos no han sido planificados. Cuando esto sucede, es importante comenzar a recibir atención prenatal desde un principio y con regularidad, y modificar cuanto antes cualquier hábito potencialmente perjudicial para el embarazo. Es importante hacer hincapié en una alimentación balanceada, el abandono del cigarrillo y del alcohol, el control del peso y adecuado descanso, además de la inmunización contra la rubéola y la hepatitis B.


Los embarazos se clasifican en dos tipos: bajo riesgo (sin patología) y alto riesgo (con patología). De acuerdo a esto se determinará la periodicidad de las consultas prenatales y los estudios a solicitar.
Al iniciar el control prenatal es fundamental, si no se ha hecho con anterioridad en la consulta preconcepcional (antes de llegar al embarazo); detectar alteraciones de riesgo como: diabetes, hipotiroidismo, hipertensión, etc; los cuales pueden ocasionar serios inconvenientes durante el embarazo y exigen un seguimiento médico cuidadoso.
Para esto se realiza una historia clínica cuidadosa, donde se interroga acerca de antecedentes patológicos, familiares y personales y se solicita un estudio de sangre minucioso donde se solicita hemograma completo, glucemia, hormona tiroidea, serologías de infecciones perinatales (HIV, VDRL, Toxoplasmosis, Chagas, VHB, VHC, Rubéola) y Urocultivo. Además, se recomienda a todas las mujeres intentar reducir el estrés antes, durante o después del embarazo ya que no es bueno para su salud y tampoco para la del bebé. Los resultados de algunos estudios sugieren que el exceso de estrés puede aumentar el riesgo de parto prematuro, de un bebé con bajo peso al nacer e incluso, de un aborto espontáneo.
Es importante también que toda mujer conozca que debe comenzar la ingesta de ácido fólico 3 meses previos al embarazo, en dosis de 1 mg como mínimo para reducir el riesgo de la aparición de defectos del tubo neural, en especial aquellas con antecedentes de hijos con estos defectos.

Controles

En general, las visitas al médico se realizan mensualmente hasta la semana 32, en que comienzan los controles cada 15 días. Luego de la semana 36, las consultas son semanales.
A partir de estos estudios, se pueden determinar la presencia de alteraciones; algunas de las desarrolladas más adelante:

Glucemia:
A toda mujer con factores de riesgo:
* Antecedentes de diabetes gestacional: aumenta un 50% el riesgo de repetirla.
* Antecedentes de obesidad: el 10% de las mujeres obesas presenta diabetes gestacional.
* Antecedentes de hijos macrosómicos (alto peso): se calcula que
* un 9% de las mujeres presenta diabetes gestacional.
* Familiares diabéticos
* Edad: las mujeres de más de 30 años, entre un 7 a 8% presenta
* diabetes
 
“Se debe realizar detección de diabetes gestacional, para lo cual se realiza prueba de tolerancia oral a la glucosa -conocida como P75- entre la semana 24 y la semana 28. Si este estudio da normal, puede descartarse la presencia de diabetes gestacional. En caso que la paciente haya  presentado Diabetes gestacional en embarazo previo, se puede realizar este estudio entre la semana 16 y 18 y en caso de dar normal, repetirlo en semana 28”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director médico de Halitus Instituto Médico. Si la mujer presenta diabetes gestacional debe recibir el tratamiento adecuado. Este tratamiento incluye automonitoreos de los niveles de glucosa, si los valores son correctos sólo requerirá de una dieta rigurosa en caso contrario puede ser necesario tratamiento con insulina. Luego del embarazo, la mayor parte de estas mujeres vuelven a presentar valores normales y no padecen de diabetes, sin embargo, poseen un 40% de probabilidades de volver a desarrollarla en un nuevo embarazo y sobre todo un 30% de probabilidades de padecer diabetes fuera de los mismos.

Tiroides: Una mujer que padece hipotiroidismo puede embarazarse pero si el hipotiroidismo es importante, hay altas posibilidades de que la mujer no ovule todos los meses, y le llevará un mayor tiempo para lograr el embarazo. Está reportado que el estado hipotiroideo puede llevar a abortos durante el primer trimestre e hipotiroidismo congénito, por ello es importante hacer el diagnóstico y comenzar el tratamiento antes de que se busque embarazo. Ya que el cuadro es muy sensible al tratamiento con sustitución hormonal.
Durante un estado hipertiroideo no es muy común tener problemas para lograr el embarazo pero puede suceder. Según el Dr. Pasqualini, “el problema aquí será controlar bien al feto, porque los anticuerpos que producen el hipertiroidismo en la madre suelen atravesar la placenta y provocar un estado similar en el feto causando retardo de crecimiento intrauterino, feto muerto, aborto, parto prematuro y manifestaciones cardiovasculares. El conocimiento del antecedente de hipertiroidismo es fundamental porque estos anticuerpos pueden permanecer elevados aunque la madre ya no padezca clínicamente el hipertiroidismo, por ejemplo, si recibió una dosis de radioyodo, pero sí afectar al feto”.

Anemia: Con un simple hemograma puede hacerse un control y detectar este trastorno. En caso de detectar anemia el tratamiento es mediante suplementos de hierro.
“En cuanto  a las infecciones perinatales, la presencia de inmunidad previa en varicela, rubéola, toxoplasmosis y Hepatitis B evitan la posibilidad de padecer las mismas durante el embarazo, de allí lo importante de valorizar la realización de la consulta preconcepcional par en caso de ser necesario realizar la prevención higiénico dietética o la inmunización pasiva con vacunas”, expresa el Dr. Pasqualini.
 
Toxoplasmosis: En la mujer embarazada que ya posee los anticuerpos, tampoco hay enfermedad si este parásito ingresa, pero en aquellas que no han estado en contacto con él, y que por lo tanto no tienen dichos anticuerpos, el germen puede atravesar la placenta, llegar al feto y dar alteraciones que van desde leves a muy severas. Por ello es importante la búsqueda de los anticuerpos durante el embarazo, y si están ausentes, hacerse los dosajes trimestrales, para detectar una infección durante el embarazo y realizar tratamiento antibiótico correspondiente a tiempo o cumplir con las medidas preventivas correspondientes(para embarazadas sin anticuerpos): evitar contacto con felinos n inmunizados, no ingerir carne mal cocida, lavar bien las verduras o hervirlas, no tomar leche no pasteurizada, no realizar jardinería sin guantes o lavarse las manos bien antes de ingerir alimentación cruda.

Rubéola/Sarampión/Paperas: En general las vacunas hechas con virus vivos atenuados, están contraindicadas en la embarazada debido al riesgo de transmisión al feto, por lo tanto las vacunas contra estos virus, no pueden ser aplicadas en el embarazo. Las pacientes sin anticuerpos deben ser vacunadas tres meses antes de que busquen embarazo, o durante el puerperio inmediato.

Hepatitis B: “Debe considerarse aplicarla durante el embarazo si no ha sido aplicada con anterioridad. Está preparada con partículas virales y no con virus enteros, por lo que es segura para el feto. La hepatitis B puede causar una enfermedad severa en la embarazada y el feto por lo que debe inmunizarse a las pacientes de riesgo”, sostiene el especialista.
La recomendación en cuanto a la profilaxis antitetánica, consiste en que aquellas pacientes que no presenten acreditado el esquema completo o presenten dosis previa mayor a 10 años de antigüedad, debe recibir una dosis adicional durante el embarazo.

Urocultivo: se solicita este estudio en la semana 24 aunque la embarazada no presente síntomas de infección urinaria, principalmente en aquellas con antecedentes de este tipo de infección ya que la presencia de una bacteriuria asintomática (bacterias en orina, sin cumplir criterios de infección) o infección urinaria certificada, se debe realizar tratamiento antibiótico completo para prevenir la amenaza de parto prematuro.

“En el segundo trimestre del embarazo se deben repetir un hemograma completo, el examen de toxoplasmosis y, en caso de factores de riesgo, el test de diabetes en el embarazo. Y por último, en tercer trimestre la mujer debería realizarse estudios prequirúrgicos -solicitados en todos los sanatorios-: Electrocardiograma (ECG) y riesgos cardiológicos, hemograma completo, coagulograma e infecciones perinatales”, especifica el médico.

Estudios ecográficos y controles

En cuanto a los estudios ecográficos, es de importancia fundamental la realización de una ecografía transvaginal precoz cuyo objetivo es determinar la ubicación del embarazo, su vitalidad y confirmar la edad gestacional. En caso de deseo de la paciente se puede realizar una ecografía de screenig cromosómico (semana 11-14), que evalúa síndrome de Down y otras trisomías; un scan anatómico en la semana 20, que es una ecografía minuciosa para determinar ausencia de malformaciones fetales; una ecografía 4D en la semana 26-27; luego, ecografías obstétricas para controlar crecimiento fetal y, en las últimas semanas de gestación, una ecografía para confirmar presentación fetal -en caso de dudas-. El número de ecografías depende de cada caso en particular, no existiendo un número máximo ni mínimo. También existe la ecografía doppler fetal que valora los flujos de sangre a través de los vasos fetales (arterias y/o venas), y sirve para valorar el bienestar fetal. Estos últimos se utilizan en embarazos de alto riesgo, en circunstancias especiales (Retardo de crecimiento, hipertensión gestacional, trombofilias, diabetes, etc). En casos determinados, es necesario realizar ecocardiografía fetal, estudio minucioso de la anatomía y de la actividad cardíaca fetal.
Según el Dr. Pasqualini, “los monitoreos fetales son estudios que evalúan el bienestar fetal, el momento de su realización depende del tipo de embarazo -alto o bajo riesgo- y de la patología que sufre la embarazada. En general, en los embarazos de bajo riesgo se puede iniciar los controles semanales a partir de la semana 38, aunque esto depende de cada profesional, en caso de alto riesgo esto dependerá de cada caso en particular”.

Alimentación y aumento de peso

Un párrafo aparte merece el tema de la alimentación y el aumento de peso. “Es importante una consulta inicial con una médica nutricionista para evaluar la necesidad calórica individual de la embarazada e indicar el plan nutricional correspondiente. La cantidad de calorías que debe consumir una embarazada depende de la edad, peso teórico y actividad física. No obstante en el segundo trimestre deben agregarse entre 200 y 400 calorías por día. Aumentar de peso sólo lo necesario también es parte importante de un embarazo saludable y dependerá de la contextura física de cada mujer, y para ello, es necesaria una dieta nutritiva y balanceada”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director Médico de Halitus Instituto Médico.
“También es necesario incrementar el consumo de calcio y de hierro porque el cuerpo requiere mayores cantidades de estos elementos en esta etapa, y también es importante aumentar la cantidad y la calidad de las proteínas fundamental para el desarrollo de tejidos. También evitar el alcohol y el tabaco que pueden causar defectos de nacimiento”, concluye el especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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