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Entrevista con el Dr. Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación
Buenos Aires, Jueves, 09 octubre a las 17:06:56

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva establece políticas y coordina acciones orientadas a fortalecer la capacidad del país para dar respuesta a problemas sectoriales y sociales prioritarios, así como contribuir a incrementar la competitividad del sector productivo, sobre la base del desarrollo de un nuevo patrón de producción basado en bienes y servicios con mayor densidad tecnológica. Este ministerio fue creado y puesto en funcionamiento en diciembre del 2007 y fue visto como un paso adelante, teniendo en cuenta que Brasil, México y hasta Chile hace años vienen desarrollando organismos científico - tecnológicos, y además, destinan porcentajes sustancialmente más altos de su Producto Bruto Interno a estas áreas. Durante la entrevista en el programa Sentir y Pensar, programa de salud y ciencia conducido por Silvina Chediek y el Dr. Sergio Pasqualini (Canal Metro, jueves 11hs) el Ministro se refirió a varios de los temas que en la actualidad desarrolla el Ministerio.


Hoy en los países desarrollados el conocimiento aplicado sobretodo a la tecnología es el principal motor de desarrollo, ya los recursos naturales no son determinantes. Si uno analiza los países que tienen más recursos naturales, petróleo, gas, etc. y aquellos países que no tienen ninguno de estos recursos pero que elaboran bienes tecnológicos o dan servicios, uno ve que el producto bruto de estos últimos es mucho mayor que el de los primeros. O sea que los países que no tienen recursos naturales pero que elaboran, que aportan conocimiento son los que tienen mejor calidad de vida.
Entonces la creación del ministerio apunta a generar este cambio también en nuestro país. Nuestro país acumuló conocimiento durante mucho tiempo, pero fundamentalmente como un bien cultural, de lo que se trata  es de acoplar esa generación de conocimientos a la producción de riqueza. Riqueza en el sentido de crear empresas, crear puestos de trabajo, diversificar nuestra economía hacia tareas en donde la educación de los profesionales sea el factor determinante. Yo creo que tenemos dos alternativas, o nos incorporamos dignamente en esta economía globalizada o pasamos a ser una especie de reserva ecológica de la Costanera Sur del continente latinoamericano. Porque esto que estoy planteando se está dando en todos los países de la región, cualquier ministro va a tener el mismo discurso porque todos comprendemos que es un desafío que tenemos que encarar y que no hay otra alternativa.

Durante mucho tiempo exportamos cerebros en pie, los estamos recuperando. Estamos por celebrar que ya hemos recuperado más de 400 científicos, hemos hecho una campaña muy intensa en ese sentido y este retorno se debe no sólo a que hemos mejorado salarios, infraestructura, comprado equipamiento sino que se percibe que finalmente en este país la ciencia y la tecnología tiene un rol importante. Para los científicos argentinos eso es un factor fundamental, poder seguir trabajando en forma productiva y sentir que son útiles para el país. Y me parece que este cambio fundamentalmente la creación del ministerio ha sido una señal muy clara que ha provocado este regreso tan significativo de investigadores al país.

El principal cambio cultural que se quiere inducir, dijo el Ministro, es el acoplamiento entre la generación de conocimiento y su aplicación, que implica necesariamente interacción con el sector privado, con las empresas. Ese es un proceso que ya se venía dando pero que se está incentivando en forma notable, destacó, no sólo en cuanto a la transferencia o vinculación entre investigadores y empresas existentes –eso de alguna forma siempre ocurrió y más intenso en la actualidad en cuanto a que las empresas recurran a los investigadores para solucionar problemas específicos o tengan asesoramiento. “Nosotros ahora queremos entrar en una nueva etapa de que a partir del conocimiento creado en instituciones públicas o en empresas existentes se generen nuevas empresas de base tecnológica. Esto requiere no sólo un cambio a nivel psicológico- es decir que los investigadores se den cuenta de que pueden hacer eso- sino también un cambio en la reglamentación que incentive este tipo de actividad y un aporte del capital de riesgo, capital de inversores que vengan a aportar a esos  emprendimientos. Esto es lo que ocurrió en casi todos los países que están creciendo, Irlanda, está ocurriendo en China… Queremos instalar este concepto de que la universidad pública, además de educar, investigar y transferir, tiene que innovar, tiene que proveer de herramientas a sus profesionales para que se desempeñen en el ámbito privado y en la medida de lo posible tener las condiciones para que aparezcan emprendimientos dentro de las mismas. Esto no implica de modo alguno relegar la investigación básica, en realidad estamos acumulando conocimiento y queremos en la medida que eso sea aplicable, tener los mecanismos para que eso ocurra. Estamos apoyando fuertemente la investigación básica, hemos mejorado los salarios, estamos proveyendo el equipamiento, vamos a iniciar ahora un plan de infraestructura en todo el país para proveer con más espacio a los investigadores, hemos incorporado tantos que están muy hacinados en los laboratorios que existen, pero queremos que toda esta inversión que la sociedad hace en creación conocimiento de alguna forma le vuelva en generación de puestos de trabajo dignos y bien remunerados.
Yo creo que lo que hay que recuperar es algo que existió en el país, que era que había empresas que contrataban ingenieros, matemáticos, físicos, químicos y entonces las familias decían “esta es una carrera que tiene un futuro en el país”, durante décadas esto dejó de existir en el país y ahora queremos revertir eso. Hay algunas empresas del área del software que están tomando 30 personas por semana.

Tenemos dos líneas de trabajo fundamentales. Una hemos definido cuatro proyectos estructurales  en los cuales hay que aportar conocimiento para resolver problemas sociales o económicos. En el área de energía tenemos un desafío que es proveer de energía renovable al país, que no se convierta la obtención de energía en un limitante para nuestro crecimiento. En salud tenemos no sólo enfermedades endémicas que tenemos que erradicar de una vez por todas, sino además desarrollar una industria farmacológica local, Argentina puede ser un país que  produzca medicamentos de calidad para el resto del mundo. Tenemos la agroindustria a la que es indispensable aportar valor a lo que estamos exportando y no seguir exportando sólo comodities, sólo granos sino alimento elaborado. De hecho con China acabamos de firmar un convenio para un instituto binacional de elaboración de alimentos para ese mercado y meramente desarrollo social en el cual la tecnología tiene mucho que aportar. Por ejemplo, -y esto lo hemos hablado recientemente con el Ministerio de Desarrollo Social- aportar tecnología para que microempresas, empresas familiares, puedan ser competitivas, puedan agregar valor y  tener obviamente mayores ingresos. Solucionar problemas como el tema del agua, la contaminación con arsénico.

Nosotros hemos hecho todo un capítulo dedicado a ciencia y tecnología en el Plan del Bicentenario. Tiene algunos objetivos presupuestarios,  llegar al 1% del producto bruto en materia de inversión, completar un plan de infraestructura, crear un cierto número de empresas de base tecnológica, lo vamos a hacer también.  En este caso tenemos 3 áreas que hemos pensado que son la biotecnología, la tecnología, información y comunicación, o sea el software y la informática en general, y la nanotecnología. Y en esas áreas creemos que hay posibilidades porque tenemos los recursos humanos altamente capacitados, tenemos inversores que están buscando proyectos en los cuales introducir capital, y me parece que eso va a ser el principal cambio que se va a comenzar a ver ya en el Bicentenario. En este momento el PBI estamos en el 0,5% y casi exclusivamente de aporte estatal, los países más desarrollados se reparten por igual los aportes del Estado y el sector privado. Lo que pasa es que en Argentina el sector privado no tiene todavía una componente de innovación importante, el tipo de empresas que tenemos hoy por hoy no requiere de alto conocimiento como fue la industria informática, o del software o de la microelectrónica en otros países. En la medida que nosotros vayamos diversificando nuestra economía, vayamos incorporando empresas de mayor contenido tecnológico, esta inversión de las empresas va a ir aumentando. Porque aparte para aumentar el aporte estatal que también es necesario hay que tener recursos humanos capaces de usar esa inversión y por eso hay que dar en paralelo un aumento del número de investigadores con los recursos sino uno corre el riesgo de defasar y tener más dinero del que es posible ejecutar en un período dado y eso como funcionario público es una responsabilidad esencial. Por eso estamos trabajando fuertemente en formación de recursos humanos para poder ir incrementando en forma racional el presupuesto.

Un país donde el desarrollo tecnológico tiene un papel fundamental. Como contraste a lo que fue el primer Centenario donde toda la riqueza estaba basada en el potencial agropecuario y se celebró con una visión muy europeizante. Un poco lo que la Presidenta ha planteado como objetivo es algo latinoamericano, federal y basado en ciencia y tecnología. Entonces una de las actividades que estamos promoviendo es la organización de un gran evento de ciencia y tecnología de Latinoamérica que se hará aquí en Argentina, todavía no sabemos en qué ciudad, para el 2010.  Me toca presidir a partir de este año la Reunión de Ministros de Ciencia y Tecnología de Iberoamérica y ahí voy a llevar esta propuesta y la idea es empezar a trabajar en un programa de ciencia y tecnología del Cono Sur. Así como la Unión Europea tiene un Concejo de Ciencia y Tecnología y tiene políticas para la región, también tenemos que empezar a hablar de políticas de ciencia y tecnología para Latinoamérica. Tenemos problemas particulares, desafíos diferentes, el tema de la inclusión social es un desafío común a toda Latinoamérica y no es tan relevante para la Unión Europea, por ejemplo. Tenemos presupuestos más acotados, si queremos lograr desarrollo que tenga impacto en esta región tenemos que aunar esfuerzos para ser más eficientes con los recursos no sólo financieros sino recursos humanos, tenemos que juntar cerebros para tener una innovación que tenga peso, que tenga impacto en la población.

Cuando uno desea mucho algo, corre el riesgo de que se cumpla. Yo en realidad si bien estaba en el laboratorio haciendo investigación en forma específica, desde que volví al país en 1984 que vengo trabajando para mejorar el tema científico. Regresé con esta idea de jerarquizar la ciencia y la tecnología porque cuando uno está afuera se da cuenta de la relevancia que tiene en otros países la ciencia y la tecnología, o sea que vengo trabajando en distintas situaciones. El hecho de ser un científico me permite comprender más fácilmente la realidad, para un funcionario que viene de otra área es un terreno bastante árido. Sigo recibiendo un apoyo muy importante de la Presidenta, de hecho me ha tocado plantearle a la Presidenta la necesidad de mejorar los sueldos del CONICET en momentos de una crisis muy importante que vive el país y a la semana siguiente tenía las instrucciones de dar este aumento o sea que realmente es un tema que le interesa, y le interesa a la ciencia como curiosidad personal pero particularmente este concepto de aplicar la ciencia al desarrollo económico y ella ha recalcado no sólo por ser simplemente un científico brillante sino por haber tenido esta visión, por haber colaborado con empresas y por tener esta capacidad de integrar todo junto el mundo de la actividad privada y el de la actividad científica.

Cuando se creó el ministerio nuestra iniciativa recibió apoyo de todo el espectro político, sería un costo político muy grande para un gobierno futuro retrotraer la situación y desarmar un ministerio, creo que esto no va a ocurrir y que de ahora en más es una política de Estado, porque además si no es una política de Estado esto no funciona. Todas las iniciativas del desarrollo científico llevan muchos años y claramente períodos superiores a un período de gobierno. Entonces esto que ha sido un obstáculo porque justamente es por este defasaje que muchos gobiernos anteriores no han invertido lo suficiente porque pensaban que los réditos se iban a dar en el gobierno de la oposición ahora hemos alcanzado un grado de madurez que esto no ocurre. Realmente se piensa que esto es la única alternativa, todos los partidos tienen en claro este concepto, los gobiernos provinciales están creando ministerios o han jerarquizado la ciencia y la tecnología o están recibiendo fondos muy importantes. Nosotros a través del Consejo Federal de Ciencia y tecnología hemos hecho pequeños aportes a todas las provincias por igual y el efecto ha sido muy llamativo porque las provincias han triplicado ese aporte con fondos propios. En la medida que uno incentiva y en la medida que las provincias pueden dejar sus prioridades y se sienten actores de esta política el compromiso financiero y político es muy grande. Yo creo que esto tiene futuro que finalmente hemos alcanzado las condiciones para que este cambio tenga lugar. 
Nosotros estamos convencidos que quizás en una primera etapa uno puede recibir la filantropía de otros países pero también tiene que fijar sus  propios objetivos y exportar y además tiene que crear la infraestructura- esa es una responsabilidad ineludible del Estado, nosotros en los últimos 4 años ya llevamos invertidos casi 70 millones de dólares en equipamiento de uso común, de alto porte. Hacía más de 20 años que no se compraba equipamiento.

La construcción en las antiguas Bodegas Giol avanza. Tenemos los pliegos de la legislación ya listos, tenemos el presupuesto y para empezar, empezaremos en marzo a más tardar y esperemos que una primera parte, lo que es la remodelación de los edificios ya existentes, donde va a funcionar el ministerio, y la agencia de promoción y el polo científico tecnológico puedan inaugurarse para el Bicentenario, para fines del 2010. Es un complejo muy grande que tiene no sólo la parte de administración sino un instituto interdisciplinario internacional, o sea un lugar donde van a trabajar profesionales de distintas disciplinas, de distintos países, tenemos acuerdos ya con la s Sociedad Max Planck, estamos trabajando en un acuerdo con el Consejo de Investigaciones de Francia, para tener desde investigación biomédica, nanotecnología, supercómputos, digamos un centro donde haya interacción entre disciplinas. Va a haber un museo interactivo de ciencias para enseñar a los profesores de ciencia cómo enseñar ciencia y además, abierto al público. Y luego va a haber un auditorio donde se realizarán actividades de difusión de la actividad científica, una interacción entre le arte y la ciencia. Este programa lo vamos a empezar en breve, un programa de arte y ciencia porque son dos aspectos de los mismo, son dos formas de información que tienen ambas un valor social y económico también y queremos mostrar la interacción entre estas dos áreas de la creación cultural. La ciencia es el arte de lo soluble, el arte de lo que tiene solución decía Peter Medawar, un famoso inmunólogo, Premio Nobel en inmunología. Y la política es al arte de lo posible. Entonces esto de llevar adelante un ministerio es un arte mixto, encontrar soluciones posibles a los problemas.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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