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Testimonio | Día de la madre
Buenos Aires, Jueves, 16 octubre a las 10:24:49

Gabriela, Ernesto y Lucía, con su sonrisa enorme, sus ojos pícaros y celestes y algo de vergüenza hoy disfrutan del día a día y sueñan con agrandar la familia.
Ante de conocer a Ernesto, Gabriela debió afrontar en 1998 una operación en la que fue necesario extirparle el ovario derecho. Tenía endometriosis y quistes de ovario. Además, presentaba problemas de Tiroides que requirieron de tratamiento con medicación. Al conocerse, el antecedente de Gabriela, si bien era conocido también por Ernesto no parecía un impedimento para lograr la tan ansiada familia conjunta. Sin embargo, con el correr de los meses, la preocupación ocupó un lugar y decidieron consultar. En el 2003, llegaron a Halitus y tuvieron suerte, Lucía llegó luego del primer intento. En el día de la madre, su historia es un aprendizaje y un homenaje a todas las mujeres que son madres o sueñan con serlo.


“Había perdido un ovario siendo muy joven y venía de diagnósticos que no me daban mucha esperanza de poder ser mamá naturalmente así que con todos los estudios fuimos a verlo al Dr. Pasqualini y, la verdad, tuvimos suerte porque en tres meses llegó Lucía. Enseguida vino Lu, él nos explicó el método que nos aconsejaba de acuerdo a nuestro caso y salió todo bien, siempre estuvimos muy acompañados. Yo venía con una pérdida de un embarazo anterior hacía como 10 años y entre que perdí ese primer embarazo y hasta que quise volver a quedar nunca más lo logré. Hicimos un ICSI, creo que es uno de los más específicos”, cuenta Gabriela, hoy de 37 años, sentada a la mesa del programa Sentir y Pensar.

La endometriosis es una enfermedad de causas inciertas que afecta aproximadamente alrededor de un 40% de las mujeres en edad reproductiva con dificultades para lograr el embarazo. Si bien muchas de ellas lograrán la gestación desconociendo que poseían algún grado de endometriosis, otro grupo no lograrán el embarazo por razones ajenas a la endometriosis pero en la búsqueda de las causas descubrirán que la poseen y finalmente un grupo no logrará la gestación a causa de esta dolencia. Es decir que entre un 20 y un 40 % de las mujeres infértiles padecen algún grado de endometriosis y sin embargo, esto no implica que la causa de esa infertilidad sea la endometriosis. Muchas veces, la infertilidad tiene otras causas. Existen dos tipos de endometriosis: la endometriosis uterina interna, en la cual la capa basal del endometrio invade la pared muscular del útero, esas glándulas responden menos a las hormonas, cambian menos durante el ciclo y puede alterar la pared del útero y afectar en algunos casos la fertilidad; y la endometriosis uterina externa que se divide a su vez, en peritoneal, aquella que genera focos en esa zona, y la endometriosis quística ovárica que se manifiesta por la presencia de un quiste en el ovario. Es quiste puede perjudicar mecánicamente el desarrollo folicular en ese ovario. En caso de quiste, la única manera de eliminarlo es mediante una operación, sin embargo, en caso de que la mujer esté buscando un embarazo, según el caso, puede operarse o llevarse a cabo una técnica de fertilización in Vitro y si el quiste molesta, puede ser punzado previamente y luego realizar la técnica. Ahora bien, la punción no elimina el quiste, éste volverá a aparecer a las 2 ó 3 semanas pero ese tiempo le dará la oportunidad de realizar el procedimiento.

“El caso de Gabriela y Ernesto es algo que suele verse, alguien que ha pasado por una cirugía con un diagnóstico de endometriosis, endometriosis es el tejido que normalmente está dentro del útero pero por fuera, y que a veces se manifiesta como quistes en los ovarios y es muy común que esos quistes se operen. Pero cuando uno piensa en la parte reproductiva, debe evaluar bien si realmente es conveniente operar o no porque al realizar la cirugía siempre es inevitable extraer parte del tejido ovárico sano adherido, desvascularizás, porque hacés un corte en el tejido ovárico, es decir seccionás vasos sanguíneos y se corre el riesgo de que esa mujer pase a tener una cierta falla ovárica en relación a lo que debería ser por la edad. Cuando nos consultó estábamos en ese tema y por eso el planteo del tratamiento de fertilización in Vitro por ICSI fue hecho en lo que nosotros llamamos un ciclo natural, es decir, sin prácticamente medicación. Porque cuando el ovario empieza a fallar y se lo estimula con medicación convencional para realizar el procedimiento de fertilización in Vitro, se produce a veces una respuesta paradojal: el ovario no responde. En esos casos debés bajar la medicación y comenzar a conocer el ovario. Con Gabriela tuvimos la suerte de que en el primer intento dio resultado, cosa que no siempre ocurre”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico y co-conductor del programa.

Problema: falla ovárica. La importancia del tiempo

“Cuando empieza a haber una falla ovárica de cualquier magnitud es importante el factor tiempo, es decir, la edad. Hay embarazos que pueden lograrse a los 20 y por ahí ya a los 25 no. A veces, la consulta te permite lograr un embarazo y por eso cuando las parejas consultan siempre hay que intentar no perder tiempo, más aún porque las consultas llegan cada vez más tardíamente. Hay que pensar que en una mujer de 33 ó 34 años todo el tiempo invertido en lograr el primer embarazo es tiempo perdido para lograr o buscar un segundo embarazo porque a lo mejor a los 36 su funcionamiento ovárico está flaqueando. Ya extraer un ovario es el 50% de la masa ovárica, no estoy diciendo que es lo que se debería haber hecho en el caso de Gabriela, pero muchas veces la endometriosis recidiva, vuelve y eso complica el cuadro, están mejor de su endometriosis pero peor de su funcionamiento ovárico. Por eso siempre la cirugía del ovario debe ser llevada a cabo por médicos especialistas y el consenso de la punción del quiste previo a realizar un procedimiento de fertilización in Vitro y no la extirpación del quiste, todavía no es algo que todos manejan. Hay opiniones contrarias”, expresa el especialista.
Cuando hay un quiste en el ovario comprime el tejido sano circundante y entonces no puede formarse el folículo que tiene que crecer, por un problema mecánico, pero antes de un tratamiento, en un ciclo anterior ese quiste puede ser punzado, se aspira el líquido que en general es posible, y se descomprime ese quiste. Según Pasqualini, “ese quiste siempre se vuelve a formar porque sino no se operarían y siempre se punzarían, pero eso permite ganar el tiempo para que en el ciclo siguiente pueda formarse el folículo- o los folículos si es con estimulación ovárica- y poder intentar el logro de un embarazo. Ese sería además el mejor tratamiento para ese quiste, por los nueves meses de hormonas en alto nivel que se produce durante un embarazo. Es decir, el mejor tratamiento para la endometriosis es el embarazo pero muchas veces el embarazo no viene por la endometriosis”.

El respaldo y la contención

“Cuando la conocí ella me contó todo lo que le había pasado pero pensábamos que podíamos lograr el embarazo naturalmente. Pero intentamos, intentamos y veíamos que no era tan fácil. Ahí tomamos la decisión de realizar algún tratamiento y buscarlo porque la idea era no rendirse. Lo que juega muy en contra en la ansiedad. Para mí era fácil hablarle a ella para que se mantuviera tranquila y no estuviera ansiosa pero a ella la ansiedad le jugaba muy en contra y si bien es una persona joven, cuando estaba embarazada para tener a Lucy, tenía la psicosis de que ya era grande entonces entre el problema que tenía, el tiempo para solucionarlo, sentía que los años se le venían encima y la ansiedad, costó. Pero nosotros sufrimos la ansiedad antes de llegar a Halitus por el hecho de que no teníamos mucha información sobre qué hacer. Empezamos a recorrer despacio los caminos, empezamos a tener respuestas negativas, no nos atendían bien, no teníamos información clara, no nos explicaban exactamente lo que teníamos que hacer y todo eso fue lo que vivimos más amargamente. En realidad, en un momento ella volvió a la doctora que la atendió de muy jovencita y la doctora, que la conoce, le recomendó por como era ella y por como estaba  en ese momento, ver al Dr. Pasqualini. Cuando vinimos por suerte fue muy rápido y toda esa ansiedad se disipó y tuvimos la suerte de que al primer intento salió un gol de media cancha”, cuenta Ernesto. Y Gabriela acota: “Yo creo que la ansiedad me jugó más en estos tres años que no venía el segundo que con Lucía. Porque con ella no sabía con qué me iba a encontrar, lo que era un ICSI, lo que era una aspiración de óvulos. Al saber ya el segundo cómo es la cosa, al pasar el tiempo y los intentos fallidos ahí es cuando me jugó más en contra el tema de la ansiedad. Y como decía Sergio, el tiempo en mi caso juega en contra. El primer día de la madre estaba embarazada de 7 meses, me sentía una madre plena. El embarazo y parto de ella fueron espectaculares, no tuve problemas durante el embarazo, trabajé hasta unos días antes de que naciera, fue un parto divino y mis miedos no tenían fundamento. Lucía tiene una relación muy estrecha con sus tres hermanos, van juntos los cuatro para todos lados. Vacaciones, lo que sea…” Ernesto continúa: “Mis hijos Sofía, Federico y Sebastián, recibieron muy bien la llegada de Lucía. Están muy contentos Y para esta segunda oportunidad la verdad es que un poco nos dormimos porque fue tan bien y tan fácil el primero que dijimos, queríamos regular el tiempo, esperemos, total vamos y funciona. Y cuando empezamos tuvimos los problemas que no tuvimos antes”.

El Dr. Pasqualini sostiene: “Si la pareja te permite trabajar podés lograr más. La evaluación previa y a partir de allí el tratamiento a llevar a cabo puede dar como resultado un embarazo. Pero si no se logra, especialmente en alta complejidad, la información de cada fracaso es de suma utilidad para evaluar con la pareja si puede seguir y definir cómo hacerlo. Al día de hoy, una de las cosas más novedosas es el co-cultivo de endometrio, esto es cultivar el embrión con células del endometrio de la madre. Otro tema importante es la posibilidad de realizarle al embrión recién fertilizado una biopsia y estudio genético. Siempre apuntamos a buscar ese único óvulo viable que necesitan y cada fracaso anterior que han tenido Gabriela y Ernesto sirve para saber que frente a una situación diferente, con la tranquilidad de ya haber tenido un éxito, seguir trabajando. Incluso la ansiedad es diferente, más ansiosa estaría si no hubiéramos logrado nada. Hay éxitos que uno logra y que realmente son satisfactorios, como el de ellos que se logró en la primera vuelta y no tuvieron noción de lo que era…y muchas veces eso se logra manejando el ovario y no forzándolo con tanta medicación. El tratamiento con la medicación convencional cuando funciona es el que mejor lo hace pero cuando no funciona, a veces uno puede ver que no va a funcionar de antemano porque  notás que la masa ovárica está funcionando forzada…en ese momento uno opta por trabajar de forma diferente, con ciclos con poca medicación. Hay que seleccionar bien y dar el tratamiento adecuado para cada pareja en particular.”

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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