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INFERTILIDAD | Las relaciones sexuales programadas como opción de tratamiento
Buenos Aires, Jueves, 27 noviembre a las 14:15:07

Las posibilidades de lograr el embarazo dependen de tener relaciones sexuales en la época adecuada. Las relaciones sexuales programadas pueden ser la primera solución en casos en que el embarazo demora en llegar, siempre que no existan alteraciones de la ovulación o de los espermatozoides. La importancia del trabajo en equipo y la consulta con el sexólogo.



La ovulación se produce siempre 14 días antes de la fecha de menstruación, esto es, en ciclos de 28 días, la ovulación tiene lugar el día 13 o 14; en ciclos de 35 días, será el 20 o 21. “Siempre dependerá de la duración del ciclo. “Y, si sabemos que el óvulo, una vez salido del ovario, pasadas las 12 horas está envejecido y que los espermatozoides puede albergar en el moco cervical dos o tres días, entonces veremos que hay un margen de unos días para que la relación derive en un embarazo. Las relaciones sexuales programadas incluyen la estimulación ovárica y la evaluación de la fecha de ovulación para poder indicarle a los pacientes el mejor momento para mantener relaciones sexuales. Para poder recurrir a este tratamiento es importante que el moco cervical sea satisfactorio en el momento de la ovulación y que los espermatozoides se presenten en cantidad suficiente y sin alteraciones severas”, expresa el Dr. Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico.

Una palabra clave: deseo

Cuando la pareja está en tratamiento puede suceder que la medicación hormonal, como en tantos otros casos, dispare el deseo hacia un extremo o el otro. Los cambios propios del ciclo pueden generar variaciones en el deseo de la mujer, se produce un alza cuando se acerca la fecha de ovulación (suba de estrógenos). “En algunos casos, los medicamentos del tratamiento pueden producir una disminución en el deseo pero esta disminución puede producirse también por la ansiedad del retraso de la llegada de un embarazo, e incluso lo que les significan los estudios y tratamientos en sí. Es por eso importante el trabajo conjunto y multidisciplinario, especialmente con un médico sexólogo”, dice el médico.
La Dra. Beatriz Literat, médica sexóloga a cargo del departamento de sexología y disfunciones sexuales de Halitus Instituto Médico, sostiene que “Yo creo que la motivación por lograr el embarazo es tan grande, que la pareja intentará un acercamiento amoroso por todos los medios, aún cuando no se sienta físicamente en su mejor condición. Además ambos saben que las molestias físicas o del estado de ánimo que pueda sentir la mujer, por ejemplo, están dentro de un contexto de tratamiento, no son algo patológico, por lo tanto no deberían sentirse asustados o preocupados por ese tema”.
El trabajo conjunto debería incluir en el interrogatorio inicial que la pareja tiene con el médico ginecólogo, preguntas sobre su sexualidad. “Cuando nos consultan, en nuestro cuestionario incluimos para completar un item sobre sexualidad: cuántas relaciones por semana tiene la pareja por ejemplo, pero debemos reconocer que cuesta interrogar sobre el tema salvo que el paciente manifiesta en ese item no tener relaciones. Si bien lo correcto sería profundizar en todos los casos sobre cómo eran las relaciones antes de la existencia del problema y cómo son al momento de la consulta, a  veces se hace difícil. Es por eso que cobra tanta importancia el trabajo multidisciplinario. La sexualidad es algo que nunca debería descuidarse”, sostiene el Dr. Pasqualini.
La Dra. Literat explica que “En los casos en que la disfunción sexual es anterior al tratamiento, se trata de solucionar la disfunción que pueda influir en la infertilidad. Si se puede, simultáneamente con el tratamiento y si no, primero se trata un problema y después el otro. En general, los miembros de la pareja se sienten muy contenidos y aliviados de que un médico sexólogo los entienda, oriente y les de explicaciones de sucesos que para ellos no tenían explicación y, peor aún, no tenían con quien hablarlos. Muchas veces la pareja discutía y peleaba echándose mutuamente la culpa de cosas que, luego, en la consulta les explico que no son culpa de ninguno de los dos. Entonces la pareja se tranquiliza y su relación mejora. En general, cuando las parejas que se encuentran en tratamiento me consultan, trabajamos diferentes técnicas y doy mucha educación sexual, de modo que cuando llega el momento, tienen incorporado un conocimiento tanto teórico como práctico, que les permite comprenderse a sí mismos, a su pareja y entender también que la sexualidad tiene muchas variaciones placenteras. Las mismas permiten ser mucho más creativos y la creatividad implica ser activo, no pasivo”.

Una intervención para el cambio

“Muchas parejas se muestran fastidiosas (sobre todo los hombres), por lo que asumen, una actitud entrometida por parte de los especialistas, que le arrebatan su autonomía. Una vez más el trabajo de la sexóloga es que comprendan que es una indicación médica para poder, con el asesoramiento del experto en fertilidad, lograr una concepción que de otro modo, no se produciría. A veces le digo a la pareja que lo comparen con un personal trainer; si llegan a hacer un ejercicio mal, pueden provocarse un esguince o algo peor; en este caso, el especialista en fertilidad los está cuidando aunque ellos sientan que han perdido la libertad para hacer lo que quieren y cuando lo quieren”, expresa la médica sexóloga.
El Dr. Pasqualini, por su parte, refiere su experiencia en consultorio. “Cuando la pareja viene a la consulta cada una llega con una historia y un presente. Cuando refieren alguna alteración y los asesoramos las reacciones son diversas. Algunos se lo toman con humor y a otros les molesta, algunos sin manifestarlo en ese momento pero tal vez sí oponen alguna resistencia a la hora de proveer la muestra. Lo más frecuente es que el problema provenga de una educación sexual limitada o de la carencia de ella. También a  veces nos encontramos con parejas que poseen una educación sexual que los perjudica y no les permite vivir y disfrutar de su sexualidad con libertad”.

Hombres y mujeres

A veces, suele suceder, que el hombre es más reacio a la consulta sexológica. “Es una vivencia diferente”, dice el Dr. Pasqualini, “El hombre tiene una necesidad que es la erección y muchas veces es más reacio porque para él es más complicado. De todas formas, generalmente el que es más reacio es aquel que presenta algún problema o disfunción. En el caso de las relaciones sexuales programadas muchas cosas deben tenerse en cuenta, en estos casos, la edad del hombre también es un factor importante y hay que trabajar juntos para resolverlo con la pareja. En estos casos, como en los de problemas para presentar la muestra de semen, el Viagra jugó un rol importante. En esos casos también siempre les informamos que pueden ser obtenidas por coito interruptus o utilizando preservativos atóxicos. Y otro elemento que repetimos sin cesar es que un buen sexo es importante también para lograr el embarazo. Desde el punto de vista terapéutico de la fertilidad, la sexualidad es fundamental porque puede ayudar a que un tratamiento funcione. Más excitación implica más flujo sanguíneo en la zona en la mujer y también más producción de espermatozoides en el hombre, por ejemplo. Tampoco es bueno el otro extremo, el hombre necesita abstenerse un par de días para aumentar la cantidad de espermatozoides”, explica.
La Dra. Literat recuerda “varios casos de esposos de pacientes que presentaban disfunción eréctil o del deseo sexual justo en los días de la ovulación de su esposa, con el consiguiente enojo de ella. También en estos casos tenemos soluciones, afortunadamente. Existen tantas situaciones como parejas o personas ya que cada ser humano es único y responde con su conocimiento y con las herramientas de su conciencia, que disponga en ese momento. En nuestros tratamientos, evaluamos con profunda honestidad los cuestionamientos que cada uno tiene y lo importante es que, si la búsqueda del embarazo es un objetivo de ambos miembros de la pareja por igual, ambos invierten su amor, su comprensión y sus ganas de ser más felices en el tratamiento y podemos trabajar en equipo, la pareja y yo. Si solo uno de ellos quiere el embarazo o uno de ellos lo quiere más que el otro, el ego del que lo desea menos puede interferir. La consulta sexológica es indispensable para que una pareja pase de la situación de sentirse víctima o impotente a sentirse protagonista y con la capacidad de manejar sus circunstancias y sus sentimientos”. Y concluye: “A las parejas les diría que pregunten a su especialista en fertilidad todo cuanto deseen preguntar y que después vengan a la consulta sexológica para poner en orden sus  pensamientos, para reconocer cuales creencias o tabúes están equivocados y  se den la oportunidad de aprender más sobre sexualidad, con el objeto de poder armonizar el tratamiento que están haciendo con una vida amorosa más plena, lo cual es absolutamente posible en nuestros días”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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