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Embarazo y diagnóstico de cáncer de mamas
Buenos Aires, Jueves, 14 mayo a las 11:00:00

Durante el embarazo es necesario estar atentos para vigilar cualquier posible cambio en la glándula mamaria, entre esos cambios, aquel que pudiera alertar sobre la presencia de cáncer de mama. Los tumores, ya sean benignos o malignos, tienen la misma incidencia y básicamente igual tratamiento como cuando se presentan fuera del período de embarazo o puerperio. Lo más importante es que, ante cualquier duda, la mujer debe acercarse y consultar.



Si bien el embarazo no plantea un peor pronóstico, muchas veces se demora el diagnóstico de cáncer de mama porque la mujer confunde los síntomas con molestias ocasionadas por el embarazo y consulta más tarde.
“Cuando hablamos de cáncer de mama y embarazo, en realidad, hablamos del carcinoma de mama diagnosticado durante el embarazo o hasta un año después del parto. De 3000 embarazadas, 1 puede estar asociado a cáncer mamario y de 100 casos de cáncer de mama diagnosticados, 1 a 3 pueden asociarse a un embarazo o puerperio. Se calcula que alrededor de un 10% de mujeres mayores de 30 años pueden padecer un cáncer de mama asociado al embarazo o la lactancia y esto a su vez, tiene relación con la postergación de la maternidad. No debe perderse de vista que uno de los factores de riesgo para cáncer de mamas es la edad. Estas cifras podrán variar porque la mujer logra quedar embarazada a mayor edad y el cáncer mamario ocurre en personas más jóvenes que antes. Respecto del diagnóstico, la demora se produce por distintas razones: La primera es que, en general, se llega al diagnóstico entre 5 a 15 meses luego del inicio de los signos y/o síntomas, esto significa que hay una tendencia a detectarlo en estadio más avanzado por un retraso en la consulta. Otra razón que dificulta el diagnóstico son los cambios del embarazo y lactancia como edema, hipertrofia y más consistencia. Y en tercer lugar, puede haber un bajo índice de sospecha por que se presta más atención al embarazo que al examen mamario”, sostiene el Dr. Juan Isetta, del departamento de Patología mamaria de Halitus Instituto Médico.

“Durante el período grávido-puerperal, al igual que fuera de él (en cuanto a frecuencia y forma de presentación), pueden aparecer algunos nódulos benignos o malignos. Los tipos de tumores que se diagnostican en el embarazo o puerperio son iguales que los de la mujer que no está transitando estas etapas. La detección temprana depende fundamentalmente de la realización del examen médico y de los estudios periódicos. Es por eso que la mujer debe estar atenta a los cambios y no pasarlos por alto, ante cualquier duda es fundamental consultar al especialista sin miedo y sin demora. Lo importante es que siempre es posible el tratamiento adecuado a cada caso”, dice el médico.

“Las conductas preventivas por parte de la paciente y de diagnóstico precoz por parte del profesional, sumadas, lograrán el mejor resultado en beneficio de la salud de la mujer”, agrega el director de Halitus Instituto Médico, Dr. Sergio Pasqualini.

Diagnóstico y controles

Según el especialista, “Es recomendable que la paciente tenga un examen físico, mamografía y ecografía previo a buscar un embarazo. En caso de que no lo haya realizado con anterioridad, es importante realizar el examen físico en el primer trimestre y post parto ya un alto porcentaje de los casos es diagnosticado por examen físico: detección de un nódulo. Para ello juega un rol importante el auto examen. Ante la sospecha de lesión maligna también puede solicitarse una mamografía, con protección abdominal si hay embarazo, y, en este caso, en este caso, aunque tiene entre 25 y 37% de falso negativo porque es menos sensible, no por ello menos específica. Siempre es necesario complementar el diagnóstico con una ecografía mamaria bilateral que resulta útil por la radio- densidad mamaria y la inocuidad para el feto”.

El Dr. Sergio Pasqualini, explicó que “el examen mamario es un examen de rutina, es por eso que a las pacientes se les pregunta cuándo fue el último chequeo mamario, y si el tiempo que ha pasado es importante, se les pide que realicen nuevos estudios como parte de la rutina antes de comenzar con la búsqueda del embarazo. Cuando una mujer viene a consultar por infertilidad, es importante antes de comenzar cualquier tratamiento hacer una revisión de las mamas, es por ello que las derivamos al departamento correspondiente”.

“Algunos otros estudios pueden realizarse para establecer el estadio y para determinar que el cáncer no se haya expandido a otros órganos, sin embargo es importante saber que hay algunos que deberían tratar de evitarse”, dice el médico:

Evitar radiografías no estrictamente necesarias, como la radiografía de tórax. Se hará con protección abdominal, si se considera necesario realizarla.

  1. No realizar estudios con material radioactivo. No se conoce su seguridad sobre el feto (centellograma óseo, por ejemplo)
  2. Para realizar ecografías no hay contraindicación.
  3. Para distintos órganos como hígado, huesos  o cerebro es útil la Resonancia Magnética Nuclear, sin contraste.
  4. Laboratorio: la rutina de sangre no tiene restricción alguna. Ecografía hepática: Sin riesgo fetal.
  5. TAC (Tomografía Computada): Puede obviarse. Si fuera necesario puede realizarse con protección abdominal.

 

¿Qué hacer ante la sospecha de cáncer?

“Lo más importante, siempre es no perder tiempo, obtener una histología frente a toda masa sospechosa. La citología no es conveniente porque suele dar falsos positivos, por ello es siempre muy importante avisar al anátomopatólogo del estado grávido o puerperal de la paciente. Tampoco es necesaria la supresión de la lactancia durante la investigación diagnóstica ni para la punción biopsia; pero sí es relevante estar atentos a que existe mayor riesgo de fístula láctea e infección en caso de cirugía o biopsia incisional”, expresa el Dr. Isetta.

Tratamientos

  • Tratamiento quirúrgico: lo antes posible. Es el recurso de primera línea.“Durante el primer trimestre se recomienda mastectomía con reconstrucción post parto. En otros trimestres puede considerarse cirugía conservadora. También puede evaluarse la posibilidad de adelantar el parto para comenzar con radioterapia”, dice Isetta.
  • Tratamiento radiante: fuera del embarazo
  • Tratamiento sistémico: “Puede realizarse Poliquimioterapia en el segundo y tercer trimestre. No en el  primero debido al riesgo elevado de aborto o aumento de riesgo de malformación pasando de 1,5% -lo normal- a 14-23%”, alerta Isetta. Y continúa “Las consecuencias principales de la Poliquimioterapia sobre el feto son retardo de crecimiento o parto prematuro, aunque la frecuencia es baja y se tomarán los recaudos necesarios para disminuir este riesgo”, sostiene Isetta.

“El tratamiento es similar a la no embarazada en igual estadio y edad, es importante interrumpir lactancia si recibe Poliquimioterapia o Tamoxifeno. Si se trata de una mujer que ha tenido cáncer de mamas y busca embarazo, la sugerencia de esperar 2 o 3 años luego del diagnóstico, por el riesgo de recidiva y concensuar y orientar según pronóstico de la enferma. También es necesario tener en cuenta que hay una restricción de lactancia por causa mecánica quirúrgica, es decir, alteración del complejo areola pezón o tumorectomía central, radiante (fibrosis) o ambas. Y que el volumen de leche de la mama operada e irradiada puede ser menor. Pero sobre todo, es importante recalcar que lograr un embarazo luego del cáncer, o un cáncer de mama que se presenta durante el embarazo no empeora el pronóstico de la paciente” concluye el mastólogo.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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