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Embarazo: de 0 a 9, los cambios de la mamá
Buenos Aires, Jueves, 24 septiembre a las 11:00:00

Si bien un embarazo es evento natural en la vida de una mujer, el proceso que se lleva a cabo en el cuerpo es enorme. Cómo se prepara el cuerpo desde la implantación hasta el nacimiento, qué estudios son importantes y por qué, cambios en la mamá y en su rutina. Todo lo que hay que saber sobre el embarazo y las variaciones corporales, paso a paso.



La placenta es el órgano que relaciona al bebé con su madre y su desarrollo se inicia pocas horas después de la implantación en el útero.
Diez días después de la concepción, el futuro bebé, en estadio de “blastocisto”, ya tiene grupos de células que van a formar por un lado al bebé, y otras células periféricas que darán lugar a la formación de la placenta. Desde ese momento, la relación materno-fetal es funcional a través de dicho órgano. “La placenta toma su forma final al cuarto mes de embarazo, con algunos cambios hasta el final del mismo. Los nutrientes y el oxígeno llegan al feto a través del cordón umbilical a partir de los 45 días de embarazo y gracias a la placenta se llevará a cabo el intercambio aunque no el paso libre de sustancias ya que la misma se comporta como un filtro”, dice Masquef.

La placenta cumple distintas funciones de relevancia

  • Función hormonal: produce gonadotropina coriónica. Esta hormona puede comenzar a detectarse en la circulación de la mamá o en su orina, aproximadamente una semana después de la fecundación, y tiene la función de mantener el cuerpo lúteo, que se forma en el ovario de la mujer luego de la ovulación y es el responsable de producir progesterona, hormona indispensable para mantener el embarazo en su primer etapa. También  produce cambios en el endometrio (cara interna de la matriz) necesarios para la implantación y nutrición inicial del embarazo.

“La placenta es quien se encarga de la producción de progesterona a partir del segundo trimestre del embarazo. También  produce estrógenos. Ambas hormonas son responsables de muchos de los síntomas característicos del embarazo como turgencia mamaria, lenta digestión, constipación, polaquiuria, etc. La placenta realiza para el feto funciones muy parecidas a las del hígado para el adulto, ya que sirve de reserva de nutrientes, modifica algunas sustancias antes de ingresarlas al feto y contribuye a la regularización de la glucemia fetal -azúcar en la sangre-; estas funciones van disminuyendo al desarrollarse el hígado fetal.

  • Función excretora: es a través de ella que se eliminan las sustancias de desecho o tóxicas al feto. Además, es importante remarcar que la placenta humana es ‘hemocorial’, esto quiere decir que las sangres materna y fetal nunca se mezclan.
  • Función respiratoria: Permite el paso del oxígeno de la sangre materna a la fetal y del dióxido de carbono del feto a la madre.
  • Función nutricional: implica el pasaje de nutrientes de la sangre materna a la fetal, hidratos de carbono,  grasas, aminoácidos, vitaminas y minerales, expresa el Dr. Ariel Masquef, médico ginecólogo y obstetra de Halitus Instituto Médico.

El cuerpo cambia y se prepara

Durante el embarazo comienzan cambios en el cuerpo y es bueno que las embarazadas los conozcan para no sorprenderse. Según el Dr. Masquef:
En primer lugar hay que hacerle lugar al bebe, esto se produce a expensas de cambios no solo de la pared abdominal anterior, sino por desplazamiento hacia arriba de órganos pélvico-abdominales. El crecimiento de tamaño del útero conlleva al movimiento de los intestinos y el estómago que desplazan al diafragma y a su vez a los pulmones, disminuyéndoles sus espacios habituales. Lo que explica en un embarazo del tercer trimestre algunos síntomas como la acidez estomacal, el reflujo post ingesta y la dificultad para ventilar. Estos cambios si bien son graduales, se realizan en apenas 8-9 meses, por lo que es difícil el acostumbramiento por parte de las mamás.

  • Algunos de ellos pueden presentarse en la piel, como cambios de pigmentación, mayor coloración en las axilas, cara interna de los muslos y oscurecimiento de la línea media abdominal. Otro cambio frecuente son las estrías, que surgen a partir del segundo mes debido a la distensión de la piel y que pueden prevenirse con cremas con vitamina A- aunque el uso de las mismas no asegura que no aparezcan-. También puede mejorar o empeorar el acné. Es importante saber que todas estos cambios son hormonales y desaparecerán al cesar la causa que las produce: el embarazo. Se recomienda usar pantalla solar ante la exposición al sol.
  • Se producen cambios en las mamas. A partir del segundo mes de embarazo comienza la distensión del tejido glandular mamario, que conlleva al aumento tamaño de los mamas. Los pezones tienen una pigmentación más oscura en la aréola que los rodea. Hay algunos cuidados a tener en cuenta. Por ser los pezones donde desembocan los conductos galactóforos, deben estar muy limpios y es necesario usar un buen sostén. Es indispensable la preparación de los pezones hacia la mitad del embarazo, para hacerlos elásticos y flexibles y permitir, así, una lactación sin dificultad.
  • También hay cambios en el sistema circulatorio. Al final del embarazo la madre bombea alrededor de un litro y medio más de sangre, por lo tanto su corazón trabaja más y se cansa. Pueden aparecer várices y calambres. Son una consecuencia de la presión que tienen que soportar las venas de las piernas, por el mayor peso abdominal. Cuidados: Medias de descanso, drenaje linfático y ejercicios especiales.
  • Se producen modificaciones cardiovasculares: hay un incremento progresivo del volumen plasmático (parte liquida de la sangre), volumen sistólico (sangre que bombea el corazón) y frecuencia cardiaca basal. Anemia dilucional (por aumento del volumen plasmático más precoz que el aumento del número de glóbulos rojos) y ferropénica (disminución del hierro en plasma). Hay descenso de la tensión arterial.
  • La función respiratoria se modifica por el crecimiento del útero, que eleva la posición del diafragma y reduce la capacidad pulmonar (que es el espacio de los pulmones para recibir aire y por el aumento de la frecuencia de la respiración. Puede aparecer Disnea (sensación de falta de aire) y es absolutamente normal en el contexto del embarazo.
  • El aparato digestivo también se modifica. Existe una relajación muscular en el tubo digestivo, produciéndose un aumento del reflujo gastroesofágico, un aumento del tiempo que tarda el estómago en vaciar los alimentos hacia el intestino, y una reducción de los movimientos intestinales. Todo esto produce acidez estomacal y constipación.
  • Modificaciones músculo-esqueléticas: adaptación postural secundaria al mayor tamaño del útero, el centro de gravedad se desplaza hacia atrás sobre miembros inferiores e incremento de la lordosis en columna. Hay edema generado por la retención de líquidos que puede ocasionar compresiones nerviosas y producir el conocido Sindrome del Tunel Carpiano (adormecimiento y cosquilleo en las manos “parestesias”, secundario a la compresión del nervio cubital).

 

Más cambios que requieren de adaptación por parte de la mamá

Es común a inicios del embarazo tener mucho sueño todo el tiempo y ello es debido a los niveles elevados en sangre de la hormona progesterona, la mejor manera de sobrellevarlo es descansando, ya que no hay otra forma.

  • Habitualmente a las embarazadas les cuesta encontrar una posición cómoda para dormir. Algunos médicos obstetras recomiendan la llamada posición en decúbito lateral izquierdo, que consiste en acostarse sobre el lado izquierdo del cuerpo, pero la realidad es que la mejor posición para dormir es aquella con la que la embarazada se encuentre más confortable.
  • Los movimientos del bebe podrán comenzar a sentirlos entre las semanas 18-22 del embarazo. Su percepción depende de varios factores. Las gestantes que ya han tenido otro bebe, perciben los movimientos antes ya que las paredes uterinas son mas distensibles, además de conocer o tener experiencia previa en cuanto a los “movimientos del bebe”. Es habitual que los movimientos se acentúen tras la ingesta de alimentos.
  • Una de las molestias más típicas del embarazo, que se aumenta en los últimos meses de gestación y más especialmente durante el verano, es la retención de líquidos. Se manifiesta como una sensación de pesadez, cansancio e hinchazón de piernas y tobillos, situación que suele incrementarse al final del día. Según el Dr. Masquef, “No debemos olvidar que dos terceras partes del peso ganado al final del embarazo es líquido, por lo que es normal que el exceso se distribuya en el organismo. Deriva de un trastorno circulatorio porque el volumen del útero comprime los vasos sanguíneos que transportan la sangre de los miembros inferiores al corazón. Esa tensión provoca que se acumule líquido en los tejidos. Los cambios hormonales producidos en el embarazo y el aumento del flujo sanguíneo durante la gestación favorecen también que se produzca. En estos casos es importante:
      • elevar las piernas al momento del descanso al menos 15-20cm por encima del resto del cuerpo al menos 20-30min
      • no sobrecargar de sal a la dieta
      • consumir frutas y verduras frescas que contienen altas dosis de potasio necesarias para regular nuestro organismo
      • beber abundante agua
      • duchas frías, pasar el duchador con agua fría por las piernas dando un suave masaje y esto descomprime la tensión de los vasos sanguíneos favoreciendo la circulación de la sangre y reduciendo la hinchazón”.

Los controles

Se recomienda realizar un buen Control Prenatal, que consiste en una serie de consultas que evalúan la progresión normal del embarazo y que descubren de manera precoz la aparición de problemas maternos-fetales. Todas las mujeres deben realizar este control. 
“Se aconseja que las consultas se realicen: 

  • Mensuales hasta la semana 28
  • Cada 2 semanas hasta la semana 36
  • Una por semana desde la semana 37 hasta el parto o la cesárea 
  • Es importante la participación de la pareja en al menos 2 o 3 consultas prenatales.

El cumplimiento del control prenatal disminuye la morbimortalidad materno-fetal.  El objetivo de los mismos es detectar embarazos de alto riesgo que puedan poner en peligro la vida de la madre y/o su bebé.  En el control prenatal se realizará un examen ginecológico, estudios de laboratorio, y ecografías, de acuerdo al criterio médico del obstetra de cabecera.

  • La última ecografía antes del parto se solicita según cada obstetra, pero es recomendable realizarla entre las 36-38 semanas de embarazo, que permitirá estimar el peso fetal, teniendo en cuenta que es un estudio de imágenes con un margen de error del 15-20% en más o en menos aproximadamente. Y sin dejar de considerar que a esta altura del embarazo el feto gana promedio 150grs por semana”, concluye el obstetra.

Las contracciones

El útero es un músculo que se contrae y se relaja al igual que otros músculos de nuestro cuerpo. Por lo tanto cuando se contrae estamos ante una “contracción”. Según Masquef, “Las contracciones son comunes durante todo el embarazo y no implican que la embarazada deba salir corriendo con el bolso en mano hacia el sanatorio a parir, hay que enseñarles a diferenciarlas  de las contracciones verdaderas del trabajo de parto, que son más intensas, no cesan con el reposo ni con el uso de antiespasmódicos y aparecen de manera regular en el tiempo”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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