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Ley de reproducción asistida: un debate vigente
Buenos Aires, Jueves, 01 octubre a las 11:00:00

Más de 30 años después, la reproducción asistida ya no es polémica. Hoy nadie discute de los beneficios que las distintas técnicas pueden reportar a los pacientes y, sin embargo, sobre la necesidad de una ley que la regule aún hay muchos puntos en los cuales no se logra un acuerdo y no debe perderse de vista que el tema de una legislación es algo serio. Más de 30 años después, la reproducción asistida ya no es polémica. Hoy nadie discute de los beneficios que las distintas técnicas pueden reportar a los pacientes y, sin embargo, sobre la necesidad de una ley que la regule aún hay muchos puntos en los cuales no se logra un acuerdo y no debe perderse de vista que el tema de una legislación es algo serio.



Si bien la reproducción asistida ha sido más y más aceptada por la población general a lo largo de los últimos 30 años, aún hoy la necesidad de una ley regulatoria y no prohibitiva es centro del debate entre médicos, legisladores, abogados, religiosos y gente común.
Hoy en día, tanto en Argentina como en el resto del mundo, miles de bebés nacen anualmente producto del avance de estas técnicas que llevan a muchas familias a cumplir el sueño de concebir y ser padres. Sin embargo, paralelamente a la gran contribución de científicos y especialistas que permanentemente buscan opciones para las distintas dificultades que pueden presentarse en la búsqueda de un embarazo, legalmente aparecen otras problemáticas que es necesario abordar, entender y regular.
“Aún no se está considerando el tema de una legislación acerca de la reproducción asistida con la seriedad que se merece. Lo más importante es que la ley esté bien hecha, que sea útil para regular las formas, los beneficios y que no sea sólo para ayudar a aquellas parejas de bajos recursos. La posibilidad de acceder a un tratamiento de fertilidad a través de cobertura social hace la diferencia entre disponer o no del tratamiento. Hoy por hoy, legalmente no está contemplado en las prestaciones médico obligatorias (PMO) y, por lo tanto, no existe obligatoriedad ni para el Estado de proveer esos servicios en forma gratuita y extendida, ni para las obras sociales y prepagas de tenerlo dentro de sus prestaciones obligatorias. Ahora bien, es cierto que la gran mayoría de los pacientes accede a medicina reproductiva con grandes esfuerzos económicos pero la problemática de una ley de reproducción asistida es mucho más compleja y la discusión no debería circunscribirse al plano meramente económico.”


Las leyes en el mundo y el turismo reproductivo

“¿Qué podría considerarse una buena ley? Una buena ley sería aquella que regulara los distintos procedimientos y prácticas sin quitarle posibilidades a la técnica en sí, es decir, contemplando los intereses de la pareja, de los embriones, y de los médicos y profesionales actuantes. Por supuesto que puede continuarse sin una ley, de hecho no existe una todavía y seguimos trabajando. Sin embargo, una buena ley creo que es necesaria”, dice Pasqualini.
Dentro de la Unión Europea existen diferencias importantes respecto de la reglamentación sobre el acceso a tratamientos de infertilidad. Hay países en donde casi no hay barreras para el acceso para mujeres solteras, lesbianas o de edad avanzada. En otros países, como Italia, la ley es sumamente restrictiva. En febrero de 2004, el Senado italiano aprobó la Ley 40/2004 de reproducción asistida. Su concepto es fácil de resumir: todo prohibido. No al uso de gametos de donante (óvulos o espermatozoides), no al útero portador, no a la criopreservación de embriones y se restringe el acceso a fertilización asistida sólo a parejas heterosexuales estables. No hay posibilidad de investigación clínica sobre embriones. La criopreservación de embriones se admite en caso de que la salud de la mujer se vea comprometida al momento de la implantación quedando pendiente tan pronto como la situación sea revertida.  El acceso a técnicas de reproducción asistida sólo para los casos derivados de problemas de esterilidad o infertilidad que no puedan ser resueltos de otra manera.  Respecto del   consentimiento informado, no posibilidad de revocarlo una vez llevada a cabo la fecundación del ovocito.
Según el Dr. Pasqualini, “prohibir criopreservar embriones significa riesgo de embarazos múltiples. Y tratarlos bien significa, en muchos casos, preservarlos a la espera de un mejor momento para trasferirlos. Fertilizar menos cantidad de óvulos que el indicado por la técnica implica exponer a la mujer a una situación de estrés y ciclos de medicación específicos para una baja probabilidad de lograr un embarazo. No hay que olvidar que la mayor parte de las parejas que se someten a estos tratamientos tienen problemas de infertilidad. Es decir, el origen de la patología es la calidad de sus óvulos y espermatozoides y cualquier restricción en la implantación de embriones y criopreservación debe tener motivos puramente médicos y evaluados para el caso en particular y no debería ser nunca resultado un número azaroso y uniformizado. Las técnicas vienen desarrollándose y perfeccionándose  por años para aumentar las chances y las leyes prohibitivas no hacen más que reducirlas nuevamente”.
Y agrega: “Estas diferencias de criterios traen aparejada la posibilidad de que aquellas personas que no están en condiciones de acceder a los tratamientos en su país de residencia busquen soluciones en el exterior, fuera de sus países de origen.  En consecuencia, nace el concepto de “turismo reproductivo”. Pero esto abre además las puertas a la desigualdad: aquellas personas en condiciones de afrontar los gastos viajarán a otros países en la búsqueda del hijo soñado y así  las diferencias sociales basadas en lo económico se acentúan y las soluciones sólo están a la mano de a aquellas personas que estuvieran en condiciones económicas de acceder a un tratamiento en el exterior”.
Por lo tanto, para poder pensar en una ley seria, no limitante, inclusiva y no prohibitiva es necesario conocer toda la información posible sobre reproducción asistida. “La comprensión clara y científica del desarrollo embrionario y las técnicas que se utilizan es clave a la hora de elaborar pautas claras de regulación de la actividad sin minimizar las posibilidades de gestación,  a la hora de crear juicios éticos sobre las distintas terapias y a la hora de evaluar la criopreservación de embriones. Las preocupaciones de un lado y del otro son muchas y las posturas también. No debemos perder de vista que los países que lograron una ley equitativa de amplio consenso  popular fueron aquellos que encararon la problemática a partir del estudio sistemático y serio de las opciones dejando de lado argumentos limitantes de débil sustento”, concluye el médico.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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