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El aporte de la vitrificación de óvulos al programa de donación de óvulos
Buenos Aires, Jueves, 15 octubre a las 11:00:00

La historia de Victoria, el primer bebé nacido de óvulos donados vitrificados en la Argentina

El descenso de la fertilidad femenina con la edad, combinado con la tendencia creciente de demorar la maternidad por distintas razones-sociales, profesionales, económicas- sugiere que una de las limitaciones principales de los tratamientos de infertilidad hoy en día es el envejecimiento ovárico.



Hoy se cree que la vitrificación es la técnica que será utilizada para preservación de la fertilidad femenina en mujeres con alguna indicación médica pero incluso, comienza a ser una opción válida para aquellas mujeres sanas, sin indicación alguna. Esta técnica presenta algunos beneficios en relación a la criopreservación lenta. El procedimiento es menos complicado, evita la cristalización intracelular que puede dañar la célula aumentando así los resultados de éxito. Además, tiene menor costo en equipamiento y requiere de menos tiempo que el congelamiento lento que demanda al menos 140 minutos. La vitrificación permite transformar un líquido mediante un rápido congelamiento en un sólido altamente viscoso sin cristalización.
“La capacidad de producir y obtener el óvulo que pueda ser fertilizado está relacionada con el número de folículos antrales presentes en el ovario en ese momento y la cantidad de folículos antrales en los ovarios decrece con la edad. La función ovárica está relacionada en forma directa con la edad ya que el período más fértil de la mujer es alrededor de los 25 años, disminuye lentamente hasta los 30 y algo más hasta los 35, acentuándose a partir de ese momento. Para que un embarazo tenga lugar hay una serie de factores que tienen que coexistir y producirse en forma coordinada: el ovario debe liberar un óvulo, debe haber presencia de espermatozoides alrededor del óvulo, las trompas deben estar sanas para poder movilizar al óvulo y que este logre encontrarse con los espermatozoides y que el embrión logre implantarse en el útero. Esto requiere que los óvulos y los espermatozoides cumplan con requisitos de morfología y funcionalidad y cualquier alteración en el mecanismo o en los factores fecundantes puede llevar a la infertilidad”, explica el Dr. Sergio Pasqualini.

Mirta y Fernando soñaban con tener otro bebé.  Ella padece un trastorno genético que aumenta muchísimo el riesgo de tener hijos con Síndrome de Down. “El médico que nos atendíó luego del nacimiento de Julio en el Hospital lucio Meléndez de Adrogué, el Dr. Salgado, genetista nos hizo análisis a mi esposo y a mí luego del nacimiento de Julio- yo tenía 17 años-  y no avisó que yo tenía una alteración genética, que corría demasiados riesgos de tener chicos con Trisomía 21- Síndrome de Down- y bajísimas posibilidades, solamente un 25% de tener hijos sanos. Me quedé con ganas de tener más hijos. A Julio siempre lo llevé al Hospital Gutiérrez y ahí una doctora me preguntó “Mamá, por qué no tuviste más hijos?” y resultó que esa doctora era Diana, la hermana del Dr. Pasqualini. Ella me recomendó y lo fui a ver. Nosotros queríamos tener más hijos.”, relata Mirta Pacheco, mamá del primer bebé nacido con óvulos donados vitrificados en el país.

 

Postergación y congelamiento

Esta conducta social de postergación de la familia estaría asociada a motivos personales, laborales y hasta económicos y enfrenta a los médicos, inevitablemente, con el mayor problema a tratar en la pareja que consulta por infertilidad, que es la función del ovario. Según Pasqualini, “Con el avance de la edad no sólo decrece el número de folículos antrales disponible en los ovarios sino que aumentan los problemas cromosómicos y funcionales de los óvulos. Como resultado, en los últimos años se han realizado gran cantidad de investigaciones para que la ciencia pueda dar respuesta a este problema creciente. Hace unos años, y con el interés de darle la posibilidad a mujeres afectadas por un cáncer de criopreservar su fertilidad para un futuro, teniendo en cuenta las altas chances de sobrevida que hoy en día presentan los tratamientos para el cáncer, comenzaron a obtenerse los primeros resultados en el congelamiento de óvulos. Luego, la preocupación de médicos y científicos fue más allá y, de la misma manera que la criopreservación puede proteger a los óvulos de quimioterapia y radioterapia, comenzó a pensarse en la posibilidad de protegerlos de la pérdida natural y degeneración provocada por el envejecimiento”.

Halitus Instituto Médico fue el primero en nuestro país que en 1996 logró embriones producto de la fertilización de óvulos previamente criopreservados y presentó su primer nacimiento por esta técnica en el año 2000, y su segundo caso en el 2001.

“Cuando fuimos a Halitus hicimos varios intentos fallidos entre el 2004 y el 2008, con diferentes técnicas. Y al final, en 2008 quedé embarazada”, relata Mirta.

“Desde 1998 hasta hoy hemos llevado a cabo 94 ciclos, de los cuales se han descongelado 48 con una tasa de embarazo del 21% (10 casos). Hoy contamos con 4 nacidos vivos, posicionándonos como el centro de mayor casuística del país en criopreservación lenta con el reemplazo del sodio como medio cultivo por la colina (un descubrimiento llevado a cabo en el laboratorio del instituto y adoptado en todo el mundo por la mejora de los resultados). Nos sumamos a los avances mundiales al descubrir en 1998 que una técnica de criopreservación probada anteriormente en ratones en Estados Unidos que consistía en reemplazar la mayor parte del sodio que generalmente contienen los medios de cultivo por una sustancia llamada colina, una base orgánica, evita el efecto tóxico que el sodio produce sobre los ovocitos durante el congelamiento. Este trabajo realizado en nuestro laboratorio tuvo repercusión global, fue citado en varias publicaciones científicas y reconocido por investigadores en todo el mundo”.

Victoria vino al mundo el 1º de mayo de 2009 y Mirta y Fernando Ramírez cambiaron su vida para siempre. “Era tanto el deseo de tener otro bebé que no me importó recurrir a un óvulo donado. Yo la llevé en mi vientre, yo le doy de mamar, yo le doy mi amor. Es mi hija”, dice Mirta, mientras sostiene a la pequeña Victoria en sus brazos.

Criopreservación lenta y vitrificación

Si bien algunos estudios mundiales muestran que no existen grandes variaciones entre las tasas de fertilización, de implantación y de embarazo son similares hay una diferencia sustancial en la tasa de sobrevida de aquellos óvulos vitrificados por sobre aquellos criopreservados en forma lenta. Así la vitrificación abre una nueva opción para aquellas mujeres que llegan al momento de la búsqueda de un hijo con la fertilidad al límite de la edad.

Resultados de estudios realizados durante los últimos dos años mostrarían que las técnicas de vitrificación y posterior descongelamiento de óvulos tienen las mismas tasas de éxito que aquellos procedimientos realizados con óvulos en fresco:

  • 90% de sobrevida luego de congelamiento y descongelamiento
  • Una tasa de fertilización de entre 75 y 90%
  • Una tasa de embarazo de entre 32 y 65%
  • Una tasa de nacidos vivos de más del 50%

(Fertility&Sterility 14 de abril de 2008)
Está en estudio además, el estudio de que no sólo la fertilidad femenina decrece con la edad sino también la masculina pero los procedimientos para criopreservar semen son mucho más simples y con muy buenos resultados desde aquellos primeros intentos cerca de 70 años atrás. Sin embargo, y en esto los médicos ponen énfasis, es importante que no sea presentada como una forma de demorar la fertilidad en la mujer sino que el éxito de esta técnica debería proveer a la mujer que debe postergar su maternidad, por cualquier razón, la oportunidad de concebir a futuro utilizando sus propios óvulos.

Aporte de la vitrificación al programa de ovodonación

“Uno de los aportes de la vitrificación es que nos permite, en caso de que los óvulos de la donante no respondan como esperábamos, contar con óvulos para seguir adelante con ese ciclo. Cuando trabajamos con donantes y receptoras, debemos coordinar ciclos para poder realizar la transferencia en fresco de óvulos y, si al momento de la transferencia esos óvulos donados no respondieron como esperábamos, nos veríamos obligados a cancelar el ciclo. Sin embargo, los óvulos donados vitrificados suelen se útiles como resguardo en estos casos evitando así que debamos cancelar el ciclo en cuestión y comenzar nuevamente”, expresa el Dr. Pasqualini.

Sin embargo, y en esto todos los médicos ponen énfasis, es importante que no sea presentada como una forma de demorar la fertilidad en la mujer sino que el éxito de esta técnica debería proveer a la mujer que debe postergar su maternidad, por cualquier razón, la oportunidad de concebir a futuro utilizando sus propios óvulos.

“Si pudiera le diría a una mujer que tiene que recurrir a la ovodonación que no tiene mucho para pensar. Si desea tener un hijo, no le tiene que importar que sea genéticamente diferente”, concluye Mirta.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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