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Ovodonación: Pasado, presente y futuro de la donación de óvulos
Buenos Aires, Jueves, 08 julio a las 11:00:00

La donación de gametas es un tema que siempre genera polémica. Hay países que lo prohíben, generando un tráfico mundial de pacientes que buscan realizar el tratamiento en donde está permitido. Pero además, la tendencia marca que a partir de la demora de la búsqueda del primer embarazo a edades cada vez más avanzadas de la mujer, la donación de óvulos crece fuertemente. Las razones, la historia y el futuro.



Historia de la criopreservación y la donación de gametas

Desde que en 1866 el fisiólogo y antropólogo  italiano, Paolo Mantegazza, reportó sus hallazgos de que el semen puede ser preservado al reducirse la temperatura, el desarrollo de la criopreservación fue paralelo al de la inseminación artificial en animales y, fue el éxito comercial de ésta, lo que ayudó a que el estudio de la criopreservación seminal humana progresara. Lo que realmente cambió las técnicas de congelamiento de semen fue el uso del glicerol, que provee las condiciones adecuadas para que el espermatozoide sobreviva a temperaturas bajo cero. La primera vez que se realiza con éxito la congelación de material seminal de varias especies fue en 1949 cuando el equipo del Dr. Polge en Cambridge usa por primera vez el glicerol como agente crioprotector y actualmente el glicerol es uno de los medios usados en la criopreservación de blastocistos humanos. Este hecho supuso un espectacular desarrollo de los sistemas de congelación de todos los tipos de células (espermatozoides, células sanguíneas, tejidos, ovocitos y embriones) y la paulatina implementación del uso de semen congelado en la inseminación artificial bovina. Pero, además, permitió el avance, mucho más lento de la criopreservación de ovocitos humanos. Desde los ´80 varias líneas de investigación surgieron para estudiar la biología de la criopreservación de ovocitos de mamíferos. Desde aquellas que exploraron variaciones en los medios de congelación y en las sustancias crioprotectoras utilizadas, hasta el desarrollo de diferentes metodologías.
En 1990, la vitrificación apareció como la solución mágica para remediar la baja supervivencia de los ovocitos post-descongelación, pero pronto aparecieron varios trabajos demostrando problemas genéticos de origen ovocitario y de defectos durante el desarrollo fetal con esta técnica. La mayor preocupación al criopreservar ovocitos maduros (en el estadio de metafase II) es el daño que se puede causar a la estructura que "sostiene" a los cromosomas en su lugar, que se llama Huso Meiótico. De esta manera, la solución inteligente pareció ser la criopreservación de ovocitos inmaduros (en el estadio de vesícula germinal), donde los cromosomas aparecen prolijamente protegidos por una cubierta, que es la membrana nuclear. Sin embargo, la inmadurez de estos ovocitos representó el gran problema, ya que el potencial de desarrollo de los embriones formados a partir de ellos, manifestó grandes deficiencias. Y, así, se volvió sobre la criopreservación de los ovocitos maduros (metafase II). Finalmente, en 1997 nace el primer bebé luego de la criopreservación lenta de ovocitos en Metafase II, realizada por el grupo de Porcu y colaboradores. A partir de ese momento, los resultados, en términos de sobrevida, tasas de embarazo y de implantación, luego de sutiles modificaciones de los protocolos existentes, han mejorado. Recién en 1995, Hunter publica en Human Reproduction la primera vitrificación de oocitos y el primer embarazo lo publica Kuleshova en 1999.

De la mano de la criopreservación y la Fertilización in Vitro: la donación

“La idea de congelar empezó hace mucho tiempo con el descubrimiento de que los espermatozoides podían congelarse a nivel nieve, es decir, en un cadáver a nivel nieve se veía que los espermatozoides permanecían vivos. El avance fue muy grande cuando se supo que los crioprotectores protegían a la célula cuando se la enfriaba a temperaturas muy bajas evitando que se cristalizara. Esto permitió que el espermatozoide, una célula mucho más pequeña que un óvulo que posee un citoesqueleto más complicado, pudiera criopreservarse mucho antes. El adelanto se aplicó luego en ganadería y finalmente en humanos. Con el advenimiento del ICSI- inyección intracitoplasmática- su uso disminuyó, teniendo en cuenta que podía utilizarse un único espermatozoide para lograr la fecundación de un óvulo y muchos hombres que debían hasta entonces recurrir a semen donado contaban con una nueva opción. Hoy en día, se recurre al congelamiento de semen en aquellos casos en que la función reproductiva está en riesgo, como ser pacientes que van a ser sometidos a quimioterapia o a cirugía, o en el caso de hombres que realizan un tratamiento de fertilización in Vitro con escasos espermatozoides y entonces se congela esa muestra aunque no sea muy buena ya que cuando vuelvan por un segundo embarazo su muestra siempre va a ser igual o peor”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.     

Y continúa: “Luego del éxito con el congelamiento de espermatozoides, comenzamos a preguntarnos ¿cómo congelar óvulos? Se descubrió que su citoesqueleto es mucho más sensible lo que llevó a  intentar con distintas técnicas hasta probar el congelamiento de óvulos inmaduros, que contienen todavía los 46 cromosomas en su núcleo, y cuando el óvulo madura elimina la mitad para unirse con los del espermatozoide maduro. Son las únicas células del cuerpo que conservan la mitad de los cromosomas para que cuando se mezclen en la fertilización conformen una nueva célula de 46 cromosomas, con el aporte del material genético del padre y la madre. Sin embargo, el congelamiento de óvulos inmaduros no dio buenos resultados y las técnicas se fueron perfeccionando hasta que se cambiaron los constituyentes del medio de cultivo- nosotros hicimos nuestro aporte por parte de nuestro Director de laboratorio, el Dr. Carlos Quintans, con el reemplazo del sodio por la colina- y luego, con el advenimiento de la vitrificación de óvulos, que es semejante a la formación de un vidrio- aspecto vítreo- también llamado congelamiento rápido de óvulos en vez de llevar a cabo la criopreservación lenta, se consiguieron mejores resultados. Hoy contamos con una gran mejora de la parte técnica y esto dio lugar a que la donación de óvulos que se realizaba en mujeres con fallas ováricas tempranas –mujeres jóvenes que perdían su función ovárica- ahora se lleve a cabo también en mujeres de más edad que postergaron su maternidad por diferentes razones. El secreto del congelamiento es una buena técnica y tener un buen óvulo”.

De la criopreservación a la donación

La criopreservación de gametas, a su vez, fue la que impulsó la posibilidad de la donación, tanto de semen como de óvulos. La ovodonación aparece con la fertilización in Vitro, ante la necesidad de extraer los óvulos del cuerpo de la mujer para fertilizarlos en laboratorio. La donación de óvulos surge en un tiempo en que ocurren otros cambios sociales, además, iniciados a partir del surgimiento de la píldora anticonceptiva en los ´60 que permitió a las mujeres planificar la familia y postergar su deseo de ser madres por razones sociales, laborales y personales de distinta índole. Esta tendencia a la postergación de la maternidad hoy es aún más marcada y hace que las mujeres lleguen a la consulta con un promedio de edad de 37 años. Si tenemos en cuenta que la función ovárica está relacionada en forma directa con la edad ya que el período más fértil de la mujer es alrededor de los 25 años, disminuye lentamente a partir de los 30 y algo más luego de los 35, acentuándose a partir de ese momento, la consulta para buscar el primer embarazo alrededor de los 37 años, es tardía. Incluso muchas parejas que tienen su primer hijo con óvulos propios, llegan tarde en edad para el segundo o el tercero y deben recurrir a la opción de la ovodonación. “Esto hace que los médicos cada vez más recurramos a esta opción. Así, nosotros en 2007 teníamos 144 parejas que debieron recurrir a la ovodonación, en 2008, 252 y en 2009 el número de parejas se elevó a 300. Pero, además, es que el porcentaje de éxito que manejamos en 2008-2009 en estos tratamientos ronda un 55%. Aunque no sólo la edad de la mujer es importante, también la edad del hombre, si la mujer está en pareja  o sola, el entorno familiar del futuro bebé… hay que pensar en el futuro bebé. Estamos actualmente en una situación en que la demora en la búsqueda hace que la donación de óvulos sea una realidad cuando la función natural se pierde sabiendo que disminuye con la edad. Y estamos viendo parejas hoy en día que buscan su primer hijo con óvulos propios pero, por la edad, su segundo hijo lo buscan por donación de óvulos”, relata Pasqualini.
Ahora bien, no todas las mujeres pueden ser donantes. Para ello cualquier mujer sana de entre 21 y 32 años sin antecedentes hereditarios, clínicos de importancia, ni problemas de fertilidad puede donar.
“Para aceptar a una mujer como donante se le realiza previamente una historia clínica para descartar antecedentes hereditarios y personales de importancia, así como una consulta ginecológica, genética y una entrevista con la psicóloga. Se le realizan estudios de laboratorio para descartar enfermedades infectológicas y genéticas (cariotipo). Estos estudios no tienen costo alguno para la donante. El tratamiento que recibe la donante es el mismo que se realiza para toda fertilización in Vitro, es decir, estimulación con medicación hormonal inyectable, controles ecográficos y análisis de sangre. La donante recibirá estimulación hormonal y luego se realizará la recuperación de óvulos por punción transvaginal, luego serán donados. Es importante explicar que donar óvulos no adelanta la menopausia y no afecta de manera alguna la posibilidad de embarazo en el futuro y, además, que es anónimo, es decir, la donante y la receptora no se conocen mutuamente. También es importante aclarar que donar es un acto altruista y voluntario”, expresa el médico.

Ovodonación: contarle a un hijo sobre su origen

La pareja receptora se prepara para el tratamiento completando todos los exámenes preliminares requeridos de ambos, consultando con las psicólogas que tienen experiencia en guiarlos para elaborar dudas que pudieran originarse con el embarazo resultante de una donación. En las consultas psicológicas se aborda la capacidad que tiene esa pareja de ser mamá y papá más allá del material genético y se trabaja sobre la ambivalencia que les genera la donante. Además, asisten a la consulta con su médico del equipo para coordinar la donación. Durante esta consulta, se discute el proceso de donación, las autorizaciones correspondientes, la terapia de reemplazo hormonal para preparar el útero y el endometrio, y los medicamentos que se usan durante el tratamiento. También se evalúan las características físicas de la pareja y de la donante.
Deben estar preparados psicológicamente para la idea de la importancia de la decisión de ser padres más allá de traer al mundo un bebé con diferente carga genética y para contarle a ese hijo sobre su identidad. Durante las consultas ser padres no se plantea como algo biológico sino que lo fundante en la identidad de ese niño es el cumplimiento de las funciones paterna y materna. Pero además, es trascendente que se trate el tema de contarle a ese hijo sobre su origen o no, cuándo hacerlo, quién lo hará, cómo, etc. Los psicólogos ayudan a despejar esas dudas y planear a futuro para minimizar el impacto de la noticia. En Halitus creemos que es fundamental, hablarlo y trabajarlo con anterioridad para afrontar el tema de la mejor manera posible.

El futuro

Los avances en congelamiento de óvulos permiten pensar en un banco de óvulos y en un futuro cercano, incluso en que cada vez más óvulos congelados hayan sido estudiados genéticamente. Lo genético juega un rol importante porque el 50% de los embriones que se forman naturalmente en mujeres mayores de 35 años son anormales, a los 38 años el 65% son anormales y a los 40 años el 80%. Generalmente, estos embriones detienen su desarrollo naturalmente y muchas malformaciones del embrión tienen relación con malformaciones en los óvulos. En este contexto, cobra relevancia un estudio como la biopsia de corpúsculo polar que permite evaluar genéticamente al óvulo. Consiste en extraer los corpúsculos polares del ovocito una vez realizada la aspiración de ovocitos y realizar una evaluación genética.
A futuro, otro de lo hechos relevantes es la ley de fertilización asistida. Es importante pensar que, la prohibición de la donación de óvulos perjudica, como la mayor parte de las veces, a los menos pudientes y, teniendo en cuenta que la postergación de la maternidad es una tendencia cada vez más fuerte, la ovodonación es una opción a la que cada vez se recurre más. En este contexto también debe pensarse en el crecimiento del turismo reproductivo. Actualmente, las parejas que habitan en un país donde existe algún tipo de restricción legal para la realización del tratamiento que necesitan, basta tomar un trasporte y movilizarse a otro país para poder optar por la realización de ese tratamiento. Las leyes prohibitivas no son útiles, hay que siempre pensar en una ley que regule, que ayude a médicos y pacientes a trabajar mejor. Es por ello, que a partir de los avances en este campo, cada vez insistimos más en la necesidad de informar a la gente y de recurrir a la criopreservación para preservar la fertilidad a futuro.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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