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Mioma uterino y liquen vulvar: condiciones que requieren atención sin dilación
Buenos Aires, Jueves, 16 septiembre a las 11:00:00

Los fibromas o miomas son tumores benignos frecuentes que provocan distintos síntomas a los que no hay que dejar pasar. El liquen, por otra parte, es un trastorno autoinmune que puede generar grandes cambios en la calidad de vida de una persona, hombre o mujer. De no ser tratado puede causar cambios permanentes en la arquitectura física y en algunos casos, hasta progresar a un cáncer. La consulta temprana y la atención a los síntomas son primordiales. Qué hay que saber sobre estas afecciones y  cómo tratarlas.



Los fibromas o miomas uterinos son tumores benignos del músculo uterino, frecuentes, cuyo origen es desconocido aunque su crecimiento se debe a causas hormonales, y que suelen afectar al 35% de mujeres pre-menopáusicas con mayor incidencia entre 35 y 50 años de edad. Pueden ser asintomáticos, de hecho se calcula que más de un tercio de los fibromas no tienen síntomas y son de lenta evolución, sin embargo de presentarse algún síntoma la consulta ginecológica y la ecografía se hacen indispensables. Los síntomas más frecuentes de la presencia de miomas uterinos son:

  1. Menometrorragia. Es el aumento del volumen y duración del sangrado durante la menstruación y el sangrado entre las reglas. Además suele asociarse con la expulsión de abundantes coágulos y anemia.
  2. Presión o dolor por compresión, pesadez o disconfort  localizado en pelvis, espalda, flanco o miembros inferiores. También puede haber dolor durante el acto sexual.
  3. Síntomas gastrointrointestinales como estreñimiento y distensión abdominal por gases.
  4. Síntomas urinarios con aumento la frecuencia urinaria y dificultad del vaciado.

Cuando una paciente perimenopáusica (en etapa del climaterio) que quiere conservar su útero pero no es su  deseo tener más hijos, que sufre de miomas sintomáticos múltiples y de pequeño tamaño de difícil resolución quirúrgica o médica es recomendable la embolización uterina. Y también cuando los tratamientos habituales fallan o presentan dificultades, cuando existen limitaciones por parte del paciente por algún trastorno en la coagulación importante o riesgo aumentado para la cirugía pelviana. “Los miomas uterinos pueden ser causa de menstruaciones abundantes y prolongadas, la mujer puede referir síntomas por compresión de órganos vecinos e incluso la presencia de miomas puede llevar a la infertilidad.
Si bien el diagnóstico es clínico en base al examen físico, su confirmación se hace por ecografía. La Resonancia Magnética Nuclear y la histeroscopia (en mioma submucoso) son metodologías de mayor precisión diagnóstica y empleadas en segundo término. Por otra parte, la Resonancia Magnética también es la metodología más precisa para evaluar la retracción de los fibromas del útero y la disminución de la vascularización de miomas en las pacientes tratadas mediante embolización”, explica el Dr. Pasqualini
La embolización uterina consiste en la interrupción del flujo sanguíneo de las arterias, es decir, en la dificultad de la sangre para transitar por las arterias del cuerpo. El procedimiento es simple y no exige anestesia general, consiste en colocar pequeños y largos tubos dentro de las arterias del útero, desde un pinchazo en las arterias femorales (en las piernas) y realizar el cateterismo de las arterias uterinas en la pelvis y la inyección selectiva de sustancias que obstruyen la circulación de dichas arterias. Esto permite contener la hemorragia a través de la inyección de tapones endovasculares que sellan las arterias sangrantes. Se realizan con el control de rayos X en una sala de Hemodinamia especialmente adaptada a estos fines.

“La retracción en volumen post embolización de los miomas varía entre 35 y 60% y continúa hasta un año después de haber realizado el tratamiento. En los tumores uterinos malignos sangrantes en forma persistente que no responden al tratamiento radiante y quimioterápico que no son posibles operar, la embolización permite un control eficaz del sangrado en 80 a 90% de los casos. En los miomas uterinos sintomáticos debido a sangrado importante también es sumamente eficaz, duradero y seguro el tratamiento mediante embolización uterina. Sin embargo en estos casos, es necesario siempre establecer la indicación de este tratamiento en conjunto con el ginecólogo considerando los demás tratamiento existentes para los fibromas (hormonal, quirúrgico, etc) y el caso particular del paciente. En la embolización uterina normalmente la internación posterior es de 1 día y es aconsejable reposo domiciliario de 5 días. La utilidad de la embolización es máxima para los miomas que causan síntomas por sangrado o dolor; resulta algo menos eficaz para tratar miomas por efecto de masa aunque en éste último caso la respuesta es beneficioso entre el 55 y 75% de las pacientes tratadas. Las complicaciones relacionadas con la embolización uterina son afortunadamente poco frecuentes y excepcionalmente de gravedad. Está demostrado en numerosas publicaciones médicas que el embarazo es posible luego de la embolización uterina por mioma; sin embargo no existe en la actualidad información de suficiente tiempo de evolución que aclare la inocuidad de la embolización en las mujeres en edad fértil. Por lo tanto debe analizarse cada caso en particular para seleccionar el o los tratamientos más adecuados para la paciente con miomas sintomáticos y deseos de fertilidad”.

Liquen

Las lesiones que pueden afectar la vulva suelen ser una consulta frecuente. El liquen, en sus distintas variantes, no es una de las afecciones más frecuentes pero sí una de las menos conocidas por los pacientes, lo que lleva a demorar la consulta en detrimento de su salud y su calidad de vida.
Hay dos tipos de liquen que merecen atención: el liquen plano y el liquen escleroso.

Liquen plano

El liquen plano es una afección dermatológica -de causas desconocidas pero probablemente autoinmune- que provoca inflamación de la piel y las membranas mucosas. Puede presentarse en forma generalizada como una erupción corporal o únicamente en la vulva y/o vagina y no es contagioso. La mitad de las mujeres que presentan liquen plano en algún otro lugar del cuerpo también lo presentan en la vulva.
Hay tres tipos de liquen planos y el más severo es el liquen plano erosivo que puede resultar en destrucción de la arquitectura, incluyendo en pérdida de los labios menores e incluso en estrechamiento del introito, el ingreso de la vagina.

Suele afectar a las mujeres en la postmenopausia, de entre 50 y 60 años, quienes manifiestan los siguientes síntomas que pueden presentarse en forma permanente o intermitente:

  1. Prurito
  2. Dolor en la vulva
  3. Aumento del flujo vaginal
  4. Ardor o quemazón genital
  5. Sangrado post coital

Algunas pacientes pueden ser asintomáticas o tener síntomas mínimos.

El diagnóstico se realiza a partir de las lesiones específicas y puede solicitarse una biopsia para avalar dicho diagnóstico. Las lesiones de liquen plano presentes en la zona genital y en la boca son persistentes y suelen ser resistentes al tratamiento. Si bien algunos casos se han reportado sobre un leve aumento del riesgo de malignidad en las mujeres que presentan liquen plano, la relación entre liquen plano y la malignidad de las células de la zona genital no ha sido establecida.

El manejo de todas las afecciones vulvares requiere educación, modificación de conductas y medicación. Es importante hacer hincapié en la higiene de la zona. El tratamiento de primera línea consiste en medicación tópica, generalmente cremas con corticoides- a veces supositorios con la medicación- o antiinflamatorios, estos últimos especialmente si se trata de una recurrencia o si se asocia con otro tipo de infección bacteriana. Durante la primera semana de tratamiento, se recomienda además realizar baños de asiento para hidratar la piel y hacerla más receptiva a la medicación y el abandono del tratamiento va a provocar el retorno de los síntomas por lo cual, luego de las primeras 12 semanas de tratamiento la dosis y frecuencia de la medicación se irá ajustando de acuerdo a la respuesta.

Liquen escleroso

El liquen escleroso es un desorden dermatológico crónico benigno y progresivo que causa que la piel se afine, se torne blanquecina y arrugada y puede generar picazón y dolor. Se desconoce su verdadera prevalencia pero se estima que una de cada 30 a 50 mujeres que se acercan a consultas ginecológicas y alrededor de 1 de cada 300 a 1000 pacientes que asisten a la consulta dermatológica presentarán esta condición. Afecta mayormente a las mujeres postmenopáusicas y aunque puede desarrollarse en cualquier lugar del cuerpo, suele aparecer en los labios vaginales y en la zona anal. En los hombres puede presentarse en la cabeza del pene provocando que la piel de la zona se tense, se angoste y puede provocar erecciones dolorosas, pérdida de la sensibilidad o problemas para orinar.

Sus causas son desconocidas pero existen algunas investigaciones que apuntan a factores genéticos. No es causado por una infección y tampoco es contagioso.

Si bien puede presentarse un cuadro asintomático, los síntomas más frecuentes son:

  • Adormecimiento y dolor en la vulva
  • Picor vulvar y/o anal que puede llegar a interferir con las horas de sueño
  • Sangrado, fisuras y dolor anal, especialmente durante el coito
  • Dispaurenia- dolor durante el coito
  • Pueden aparecer puntos blancos en la piel alrededor de los labios vaginales, afinarse, arrugarse, rasgarse y a veces puede presentarse un color púrpura por el sangrado dentro de la piel o incluso cicatrices.

El diagnóstico se lleva a cabo por examen físico y se confirma con una biopsia. Las mujeres afectadas por este tipo de liquen vulvar que padecen de la afección presentan un riesgo aumentado de cáncer vulvar, por eso, el diagnóstico temprano, el tratamiento efectivo y la biopsia juegan un rol fundamental.
El tratamiento apunta primordialmente a disminuir los síntomas y evitar que el cuadro progrese. Mayormente es un tratamiento con medicación oral y ungüentos tópicos y, generalmente, si el paciente presenta inconvenientes sexuales se recomienda la consulta con el sexólogo. En los casos en que la progresión llevó a la fusión de determinadas zonas de la piel puede requerirse recurrir a una cirugía y, en algunos casos en los hombres, la solución es realizar una circuncisión. Si no es tratado este tipo de liquen puede progresar y generar cambios permanentes en los genitales, como que los labios vaginales externos se encojan cubriendo el clítoris. Incluso puede generar un estrechamiento de la vagina, fisuras y desgarro de la piel en la zona genital provocando que la actividad sexual o que el examen genital resulten dolorosos. También puede causar lesiones en la parte superior del cuerpo. Es importante señalar que este tipo de liquen no afecta a los órganos reproductivos internos de manera alguna.

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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