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Ataque cerebral: un cuadro silencioso
Buenos Aires, Jueves, 07 octubre a las 11:00:00

Se calcula que en nuestro país cerca de 100 mil personas tienen un accidente cerebrovascular. También se sabe que es más frecuente en los hombres, que tiene mayor incidencia a partir de los 55 años pero que uno de cada 3 casos son menores de 65 años. Es por ello que, como lo más importante es la prevención y la pronta atención, alertar a la población sobre síntomas y concientización de las posibles consecuencias es fundamental para minimizar los riesgos en caso de que suceda. Lo que hay que saber.



“Un stroke o accidente cerebrovascular se produce cuando el flujo sanguíneo cerebral es interrumpido por la rotura o bloqueo de un vaso sanguíneo cerebral. Su prolongación en el tiempo puede llevar a que el cerebro no reciba sangre ni oxígeno generando la muerte de células cerebrales y un daño permanente. Es la primera causa de incapacidad en el mundo y la tercera causa de muerta. Requiere atención sin demoras y conocimiento para una mejor sobrevida porque no sólo puede dejar secuelas motrices sino que pueden llevar a la depresión, problemas de memoria, cambios de personalidad y hasta trastornos visuales. Todos ellos requieren atención y acompañamiento”, refiere el Dr. Luciano Sposato, consultor de la Clínica de Stroke de INECO.  
Existen dos tipos de ataque cerebral:

  • Isquémico: también llamado infarto cerebral, se produce cuando un coágulo sanguíneo bloquea parcial o totalmente una arteria y por lo tanto a un vaso sanguíneo que irriga al cerebro o, incluso si un coágulo sanguíneo se desprende de algún  lugar del cuerpo y viaja hasta el cerebro donde bloquea el flujo de una arteria provocando la falta de irrigación. Si esa falta de irrigación se produce por el bloqueo de arterias, podemos hablar de arteriosclerosis.
  • Hemorrágico: también llamado derrame cerebral, tiene lugar cuando un vaso sanguíneo cerebral se debilita y se rompe, provocando así que la sangre se difunda hacia el cerebro y causando daño a las células cerebrales.
Ahora bien ¿puede uno darse cuenta de que se trata de un ataque cerebrovascular? Los síntomas más frecuentes y que sirven de alerta son:
  • Falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Se trata del síntoma más frecuente.
  • Problemas repentinos para hablar o entender.
  • Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.
  • Dificultades para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
  • Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad

“Todos los síntomas son súbitos, aparecen de repente. Pero, además, se calcula que uno de cada 4 pacientes que tiene un ataque cerebrovascular sufre un accidente isquémico transitorio antes que ha pasado desapercibido. ¿Cuáles son las señales de alerta? Hormigueo, sensación de adormecimiento o parálisis de la mitad de la cara, brazo y/o pierna del mismo lado del cuerpo; dificultad o incapacidad para hablar; confusión; vértigo asociado a falta de coordinación y ceguera transitoria de un solo ojo. Estos síntomas suelen durar entre 10 minutos y una hora y desaparecen. Pero si se actúa con rapidez puede evitarse el ataque cerebral al percibir estas primeras señales de alerta”, dice el médico.

Factores de riesgo, tratamiento y prevención

Existen algunos factores de riesgo que deben tenerse en cuenta a la hora de pensar el las posibilidades de sufrir un ataque cerebrovascular. Si bien muchos de ellos no son modificables, aquellos que lo son hacen la real diferencia a la hora de prevenir:
•    Presión arterial alta
•    Tabaquismo
•    Diabetes
•    Fibrilación auricular
•    Problemas cardíacos
•    Consumo excesivo de alcohol
•    Colesterol elevado
•    Consumo de drogas (principalmente cocaína)
•    Alteraciones hematológicas
•    Migrañas
•    Uso de Anticonceptivos orales
•    Sedentarismo
•    Obesidad
•    Enfermedad carotídea
•    Dentadura en mal estado
•    Procesos infecciosos

“Pero una persona que ha padecido un ataque cerebrovascular no sólo puede tener secuelas físicas visibles. También debe prestarse atención a signos de depresión, trastornos de ánimo, apatía, desinterés, psicosis, cambios en la personalidad y otras variaciones que requieren la evaluación y el seguimiento médico correspondiente. Este tipo de sintomatología requiere un trabajo multidisciplinario que abarque todos los posibles aspectos afectados: neurológicos, emocionales y conductuales, cognitivos,  e incluso aquellos relacionados a su inserción familiar, social y laboral o académica. Existen distintos programas para trabajar con las personas que han sufrido un ataque cerebrovascular para lograr una rehabilitación y también participa el entorno familiar. Pero además, tenemos programas de prevención primaria y secundaria para personas con alto riesgo. El factor de riesgo más importante para sufrir un ataque cerebral es haber sufrido uno en el pasado. Por este motivo, en nuestro programa de prevención secundaria, apuntamos a disminuir este riesgo mediante un estricto y personalizado control de los factores de riesgo”, concluye el Dr. Sposato.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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