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Embarazo:el sistema inmunológico al centro de la escena
Buenos Aires, Jueves, 14 octubre a las 11:00:00

Distintas son las razones por las que un embarazo puede no llegar y se calcula que un 15% de la población mundial en edad fértil deberán enfrentarse con las dificultades a la hora de lograr la gestación. Una vez descartadas las causas más frecuentes aparecen las posibilidades de que el problema resida en el funcionamiento del sistema inmunológico. De qué se trata y qué puede hacerse.



El embarazo puede no llegar por causas ováricas o espermáticas, hormonales, metabólicas, anatómicas o genéticas, entre las más frecuentes. Cuando todas esas causas más conocidas que pueden influir en la reproducción ya han sido descartadas, el 80 por ciento de las pérdidas reproductivas están asociadas a un desbalance del sistema inmune. Existen una serie de factores internos y externos que pueden generar ese desequilibrio inmunológico que puede derivar en abortos recurrentes o en infertilidad.
Y llegamos entonces a hablar de un momento clave en la búsqueda de un embarazo: el momento de la implantación. Para que el embarazo tenga lugar es necesario que el embrión logre implantarse en el endometrio del útero materno. Allí existen glóbulos blancos capaces de reconocer la herencia de moléculas paternas expresadas por el embrión, y por lo tanto, extrañas para el cuerpo materno. Sin embargo, en condiciones normales ambos coexisten en contacto íntimo y en un ambiente de tolerancia que favorece la implantación, la formación de la placenta, el desarrollo embrionario y por lo tanto llevan al éxito del embarazo.
La especialista Gabriela Gutiérrez, a cargo del departamento de investigación y desarrollo de Halitus instituto Médico, explica: “Es necesario que exista un equilibrio. No sólo es importante evitar que células del sistema inmune reconozcan como extrañas a células del embrión que se está implantando, sino también debe evitarse que exista un daño en el endotelio, es decir, en la pared interna de los nuevos vasos que se están formando para lograr una circulación entre madre e hijo. Es fundamental lograr proteger estos nuevos vasos sanguíneos que luego formarán la placenta y para ello, existen en el cuerpo unas células especializadas que cada mes cambian totalmente de función esperando la posibilidad de lograr el embarazo, y eso continúa por acción hormonal si el embarazo se produce. Fuera del endometrio, estas células especializadas atacarían a las células extrañas al cuerpo materno, en este caso, las células del embrión lo serían y, sin embargo, durante el embarazo son las encargadas de proteger y contribuir al desarrollo de los vasos sanguíneos que permitirán el avance de ese embarazo. Se las conoce con el nombre de “asesinas naturales” (NK) por el rol que tienen en la defensa inmunológica, y, sin embargo, cuando están presentes en el endometrio en el momento de la implantación, se transforman en “angiogénicas” o “reguladoras”. Actualmente, pueden ser medidas en sangre o en un tejido que se extrae del endometrio con un catéter- un procedimiento bastante simple-. Así, pueden compararse los niveles presentes en sangre y en endometrio”.

Y continúa: “Sin embargo, existen una gran cantidad de factores externos e internos que pueden provocar un desequilibrio inmunológico y llevar a la infertilidad o el aborto recurrente. Entre ellos, los más estudiados clínicamente son:

  • la producción elevada de anticuerpos dirigidos contra moléculas propias (anticuerpos antifosfolípidos, antitiroglobulina, antiespermáticas, etc.)
  • el desbalance de células NK angiogénicas
  • el desbalance en la producción de citoquinas -mensajeros químicos entre los linfocitos- inflamatorias y anti-inflamatorias, en sangre y en el endometrio en el momento de la implantación.

El Dr. Pasqualini agrega: “Varios años atrás, nosotros medíamos la función del endometrio por el estudio histológico, es decir, tomábamos la biopsia, la enviábamos al patólogo y nos informaba día a día en que momento del ciclo se encontraba la mujer. Para nosotros siempre fue y es un dato importante porque el embrión debe ser transferido en la ventana de implantación que coincide con los 5 a 7 días posteriores a la ovulación, porque ese es el momento en el cual se expresan esas células de las que habla Gabriela que cambian su función para permitir la implantación. En otro momento no es posible realizarlo  porque el útero no está hormonalmente preparado por los estrógenos y la progesterona, que a su vez van a permitir que se infiltren esas células reguladoras evitando que el cuerpo de la madre rechace al embrión”.

Tratamiento

“Nosotros comenzamos hace tiempo a investigar la aplicación de nuevas alternativas diagnósticas que nos permitieran detectar la predisposición de algunas mujeres a desarrollar estos problemas, y de esa forma encontrar una nueva alternativa terapéutica más exacta. Hoy en día hay varias posibilidades de tratamiento, pero siempre es fundamental establecer en primera instancia el tipo de problema, esto significa que es importante primero diagnosticar si hay o no un problema inmune y si es del tipo autoinmune o aloinmune. En función de todo esto entonces podemos decidir cómo actuar a partir de allí”, dice Gutiérrez.

La terapia con linfocitos -glóbulos blancos- paternos ha sido la pionera, pero hoy en día se encuentra limitada en su recomendación. También se utiliza la terapia con gammaglobulina endovenosa, recomendada únicamente en pacientes que muestran autoanticuerpos o pocas células NK angiogénicas. Existe además el uso de drogas del tipo anti-TNF-alfa utilizadas para el tratamiento de la artritis reumatoidea, cuyo efecto benéfico esta aún en estudio. “Asimismo, la Heparina de bajo peso molecular está siendo investigada por su rol inmunoregulador”, dice la experta.
“La novedad es que nuestro departamento de investigación ha venido trabajando en una investigación que nos ha permitido estudiar la sangre y el endometrio en la ventana implantatoria y analizar las dos subpoblaciones, las “malas” y las “buenas”. En la mayor parte de las clínicas se estudian las NK en sangre periférica, es decir se toma una muestra de sangre y se miden y se analiza el número total. Pero en nuestra investigación tenemos ya resultados en pacientes en las que en sangre aparentemente estaba todo normal y al estudiar las dos poblaciones en endometrio encontramos un desbalance.
Debe existir un delicado balance entre mensajeros moleculares embrionarios y maternos, que controlan el proceso de invasión del embrión en el útero y la llegada de oxígeno a través de la sangre materna. El sistema inmunológico debe ser el regulador de este equilibrio y las fallas en el sistema inmune materno se asocian a fallas repetidas de la implantación. De todo eso se trata la investigación y las alternativas de tratamiento. A pesar de que existen en el mundo numerosos centros de medicina reproductiva que ofrecen estos estudios y tratamientos, en nuestro país no están suficientemente difundidos en sus alcances y limitaciones”, dice la Dra. Gutiérrez.

Nuestros resultados

“Tenemos algunos resultados preliminares de nuestro grupo de trabajo en pacientes estériles con fallas de implantación. Estos resultados demostraron que este grupo de pacientes presenta un aumento del número total de las NK citotóxicas, es decir, las “malas”, presentes en el endometrio en la ventana de implantación. Este resultado no guardó correlación con los mismos niveles medidos en muestras de sangre periférica. Además, pudimos observar que el tratamiento pre-gestacional con Heparina de bajo peso molecular – enoxaparina- logró contrarrestar los niveles alterados de esta subpoblación de células NK endometriales y lo llevó a valores normales como los que presenta el endometrio de una mujer fértil. En base a este resultado entonces, la enoxaparina podría ser un potente inmunomodulador y podría ser utilizado en aquellas pacientes estériles con fallas repetidas de implantación y con un número elevado de células NK citotóxicas endometriales. Estos rersultados fueron publicados en la revista Journal of Reproductive Immunology 2010 y fueron seleccionados para una presentación oral en el XI International Congress of Reproductive Immunology de agosto 2010 realizado en Australia”, especifica la especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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