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Marisa Brel: Voy a ser madre... a pesar de todo
Buenos Aires, Jueves, 21 octubre a las 11:00:00

El 5 de octubre, Marisa Brel, periodista, presentó en sociedad su libro “Voy a ser madre…a  pesar de todo”, un relato de sus vivencia para traer al mundo a Paloma, su hija. El libro, publicado por editorial Lumen, describe paso a paso el proceso de su maternidad e invita a aquellas mujeres que están pasando por lo mismo a sentirse acompañadas.



“Llego a ver al Dr. Pasqualini en el 2000 porque yo en el ‘99 tuve un embarazo ectópico -ya hacía dos años que estaba buscando en forma natural- y lamentablemente me descompuse, me internaron de urgencia, me tuvieron que sacar el embrión, me explotó una trompa y el Dr. Roberto Gianni me salvó la vida porque cuando me llevaban a quirófano –cuento en el libro - dijeron ‘se nos va’. Fue muy traumático y ahí vino el diagnóstico. Como yo siempre digo, dentro de lo malo siempre está lo bueno. Para una mujer que desea tener hijos y no lo logra aún, lo mejor es tener un diagnóstico y saber para dónde ir. En ese momento me dicen ‘Tenés que hacerte un tratamiento in Vitro’. Y charlando con nuestro querido y recordado Jorge Guinzburg y Andrea Stivel, mi amiga, que me contenían mucho y hablábamos todas las noches, ellos me dijeron ‘¿Por qué no vas a ver al Dr. Pasqualini?’,  Y yo dije ‘¿A quién?’; ‘El doctor que dicen que es tan bueno, que deja embarazada a todo el mundo’. Y ahí fui a ver al doctor Pasqualini. La anécdota que siempre nos hace reír es que yo fui, puse primera, le dije ‘Mire, mi diagnóstico es éste y yo necesito hacer tratamiento in Vitro y quiero quedar embarazada?. Y él me dijo: ‘Bueno, te vamos a embarazar’. Yo pensé que estaba loco porque además me dijo: ‘Bueno, ¿cuándo querés empezar?’; ‘¡Ya!’. Y ahí empezó el camino con mi amado Pasqua, que es mi Dios en la Tierra”, describe Marisa.

Paloma y el libro

“Como cuento en el libro, mis deseos de tener un hijo creo que nacieron en mi adolescencia o antes, a los 12 o 13 años, o de chiquita por ser hija única que necesitaba tanto tener un hermanito o un bebé para cuidar; y creo que se nace también con eso, ¿no? Hay mujeres a quienes el deseo se les despierta cuando son mucho más grandes. Ayer le preguntaba a Paloma ‘cuándo te preguntan de qué se trata el libro, ¿vos qué decís? ‘Digo que es sobre la búsqueda mía’, me dijo. Yo le cuento, no le miento”, relata la periodista.
“El título es Voy a ser madre a pesar de todo porque a mí no me importaban las piedras en el camino. Yo escribo que las piedras en el camino también tienen que ver con el proceso de un in Vitro y fracasar, otro in Vitro y fracasar, pero lo bueno es que uno- o el médico en realidad- va haciendo un proceso de investigación en el cuerpo de la mujer, se van descartando cosas, o se van sumando cosas… a mi se me sumó, por ejemplo, en el cuarto intento, el tema de la sangre espesa, de la trombofilia. Algo que ni nos imaginábamos y que, gracias a la Dra. Sarto, nos dimos cuenta. Volviendo a lo de ‘a pesar de todo’…Yo no me rendía porque soy una mujer que hasta que no logro mis objetivos en todas las áreas de mi vida, no paro. Practico mucho la ley de atracción desde hace unos años -antes sin saber- y yo me visualizaba embarazada”, cuenta.

Y continúa: “Mi mamá tardó 14 años en tenerme y no sabían por qué, porque en ese momento no existía o no era frecuente ir a un especialista y, seguramente, tuviera que ver con lo de la sangre espesa. Como si fuera poco, yo heredé de mamá y de papá lo de la trombofilia, generalmente se hereda de uno o del otro y a mí me tocó de los dos. Me acuerdo que la llamé y le conté y para mi mamá fue como completar una intriga de su vida. Ahora tal vez con una simple aspirina se puede solucionar”.

“Yo me angustiaba mucho, por eso mucha gente que está leyendo el libro y se sorprende muchísimo con lo que he atravesado. Es que en la televisión siempre se me ve tan sonriente y tan feliz pero bueno, es parte de mi trabajo y también soy una persona muy feliz. En ese momento en mi área profesional estaba muy feliz con lo que me estaba pasando, no era feliz con lo que me estaba pasando con la maternidad. Pero yo era una mujer muy presente porque no bajaba los brazos, que es lo que yo les digo a las mujeres: mientras les de el cuerpo y la cabeza,  no hay que bajar los brazos porque después te quedás frustrada. Yo no hubiera parado hasta no tener un hijo. Ahora, si el doctor me decía bueno…pero no me lo decía porque lo que tenía eran cosas para solucionar. Es más, cuando quedé embarazada de Paloma me acuerdo que se sentaron todos y me dijeron tenés que darte heparina. Y la verdad, yo tengo un tema con las agujas, entonces dije no, no, no. Ellos me dijeron bueno entonces tomá aspirina, aspirina, aspirina y quedé. Sin embargo, si hoy hago un nuevo tratamiento y me dicen date heparina porque no queda otra, yo lo hago. Está en plan un segundo bebé, lo que pasa es que yo hice cuatro intentos más hace dos años y no quedé. Pero también es cierto que estaba muy estresada, yo me equivoqué en aquel momento cuando lo hicimos. Y en este momento siento que parí porque el libro fue todo un proceso, como el del embarazo. Es como que me siento realizada. Tengo 40, vamos a ver el año que viene…” (sonríe)

La vivencia en Halitus

Según Brel, “Yo siempre recomiendo Halitus porque no vas solamente a un ginecólogo o a un especialista, sino que vas a un grupo de contención que es maravilloso, desde la ciencia, desde lo espiritual ahora y desde la terapia que en otros lados no existe. Y para mí fue fundamental, yo sin Claudia Azar en su momento, que trabajaba en equipo con el resto de los profesionales de Halitus, no hubiera podido”.
Sostiene: “Para mí de verdad encontré un Dios en la Tierra en Pasqualini, sentía que sus manos, sus palabras siempre han sido de contención, de amor, de confianza. Cuando el primer día que lo conocí me dijo ‘Te vas a embarazar’, yo me convencí y sé que les pasa a muchas mujeres. Él transmite mucha confianza. También creo que eso formó parte de las razones para no bajar los brazos, de sentir que estaba contenida por el mejor profesional y que no estaba jugando con mi cuerpo sino que me cuidaba cuando me decía que había que parar y me entretenía con estudios para que yo parara porque sino yo seguía al mes siguiente. Y realmente Pasqualini y todo su equipo son un todo”.

Además, recuerda: “El embarazo tampoco fue fácil, ahí me bancaron más todavía, los 9 meses. Porque como si hubiera sido poco, tuve náuseas desde que me embaracé el 9 de marzo del 2002 hasta el 15 de noviembre del 2002.  Me acuerdo que en aquel momento estaba Vicky Smaltino, que  también era mi médica y yo le decía: ‘yo a esta altura ya no sé si quiero tener a Paloma en brazos o que se me pasen las náuseas’…Y fue bravo. En un momento casi la pierdo. Yo tuve una hemorragia tremenda, tremenda, tremenda, no una pérdida. Fue un momento espantoso que me acuerdo como si fuera ayer, fuimos corriendo, con el auto a todo lo que daba hasta Halitus, me hicieron una ecografía y cuando yo fui al baño Pasqua le dijo algo a Carlos que yo no sabía. Pasé el fin de semana y cuando fui a hacerme la ecografía el lunes, me confesaron que Pasqua le dijo a Carlos ‘Si pasa el fin de semana es un milagro’. Estuvo colgadita de un hilito Paloma”.

Para terminar, Marisa Brel deja un mensaje: “A quienes buscan tener un hijo, les diría que si se sienten solas a la hora de este proceso, lean el libro porque yo quiero que el libro sea una amiga, que esté ahí, que si tienen una consulta que se fijen en el libro, que no bajen los brazos, que se cuiden la cabeza, que se cuiden las emociones. Yo recomiendo a Pasqualini porque es mi médico y porque yo obtuve resultados positivos con Pasqualini, no puedo recomendar a otro porque no fui, nunca tuve la necesidad, ni lo haría, no cambiaría nunca de médico. Además, que cuiden a su pareja porque -como yo digo- este proceso o te une o te destroza el matrimonio. El marido tiene que ser el sostén y bajar la ansiedad porque la mujer pone el cuerpo, el alma, el espíritu y es la parte más fuerte, entonces el hombre tiene que poner todo el amor que siente por esa mujer para cuidar ese amor y para esperar a ese hijo. Y que cada tratamiento fallido hay que atravesar el dolor, volver a levantarse y empezar de nuevo si el deseo es muy grande”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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