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Trastornos generalizados del desarrollo: autismo y Síndrome de Asperger
Buenos Aires, Jueves, 04 noviembre a las 11:00:00

Varios son los desórdenes asociados con los trastornos generalizados del desarrollo pero dos se destacan: el Autismo y el Síndrome de Asperger. Este tipo de trastornos tienen en común que manifiestan problemas de socialización, comunicación y comportamiento. Cómo se diagnostica, cómo se tratan y sobre todo como vivir con alguien que lo padece.



Los trastornos generalizados del desarrollo son diversos y en todos los casos, la intervención temprana puede aumentar las posibilidades de que un niño se inserte en una escuela y realice sus estudios normalmente e incluso de ello pede depender el desarrollo de su futura independencia.
“El autismo y su incidencia se encuentra en el centro de un debate tanto en el ambiente médico como público. La gran diversidad de presentación de los síntomas y las distintas hipótesis de su etiología polarizan tanto a profesionales como familias. Los valores más recientes indican que un niño de cada 110 tiene autismo. Estos datos provienen de países desarrollados y en especial de EEUU. Aquí también se instala el debate sobre si el autismo ha aumentado o si quizás hoy la manera de diagnosticar e identificar casos ha cambiado lo cual hace a una más eficiente identificación”, menciona el Dr. Christian Plebst, Director Científico del Depto. Infanto Juvenil y Coordinador de la Clínica de Autismo y Trastornos Generales del Desarrollo del Instituto de Neurología Cognitiva INECO.
El autismo es un desorden cuya característica principal es la poca interacción social, los niños que lo padecen tienen dificultados para establecer contacto físico y hacer amistad con otros niños, prefieren jugar en soledad. Generalmente, los primeros en advertir la dificultad son los propios padres cuya alarma surge a partir de que los bebés no responden a las caricias ni a las sonrisas, no los miran a los ojos cuando le hablan ni sostienen la mirada, no responden a su nombre y les disgusta que los abracen. También suelen alarmarse ante movimientos repetitivos o actitudes como golpearse la cabeza o morderse. Los niños autistas mayormente son sensibles a algunos sonidos u olores no así al dolor o a la temperatura.

Diagnóstico

A partir de estas y otras manifestaciones es que suele realizarse el diagnóstico. Si un bebé no señala con el dedo, no muestra interés por otros niños, no busca interactuar con ellos ni con los padres, habla en forma inusual, con un lenguaje propio y no pretende imitar conductas sociales, si pasa mucho tiempo abstraído en la observación de un objeto o luces, si se muestra molesto ante sonidos fuertes o multitudes, es reacio a los cambios y apegado a las rutinas y recorridos, presenta una memoria destacable y gran destreza para el armado de rompecabezas, los padres deben realizar al consulta con un especialista.
Según el Dr. Plebst, Coordinador desde el año 2007  el curso de Trastornos de Desarrollo de la Universidad de Favaloro, “cuando el cuadro presenta además, buen desarrollo del lenguaje con cuestiones de prosodia y pragmatismo del uso –aunque dificultades de comprensión de conceptos abstractos- y nivel cognitivo, suele diagnosticarse Síndrome de Asperger. Es indispensable identificar si el niño se niega a hablar o si no tiene lenguaje alguno. La evaluación psiquiátrica diagnóstica y una evaluación neurocognitiva son fundamentales para planificar la estrategia teniendo en cuenta los puntos fuertes y los más débiles de cada paciente en particular”.

Tratamiento

Según el especialista, “la terapia de primera línea es el abordaje precoz basado en conceptos de la estimulación temprana. Hasta aquí llega el consenso ya que hay teorías y visiones que respaldan abordajes más conductuales -Análisis Conductual Aplicado...su siglas en ingles, ABA- y otros que indican abordajes madurativos y relacionales -DIR=Floortime, RDI, SonRise- como los de primera elección. A esto se le deben sumar también las miradas médicas, en las cuales los abordajes más "oficiales" no respaldan significativamente la causas adquiridas como intoxicación por metales, pesticidas, vacunas, etc., y las miradas más "biomédicas" hablan de que las causas son externas y hay que tratar precozmente con dietas, suplementos, quelación y cámara hiperbárica. Existe un número de niños que demuestra una respuesta favorable a la implementación de dietas, en particular las dietas libre de gluten, caseína y azúcares. Mas allá del debate que se viene dando hace años en relaciona a que si esto esta relacionado a fenómenos de la causa del autismo, las dietas ya son consideradas por varios sitios oficiales -por ejemplo el NIMH- como abordajes que pueden ayudar a un subgrupo de niños con autismo”.

“Dependiendo de como se conceptualicen las terapias alternativas o complementarias y cual es el abordaje oficial se podrá decir una u otra cosa. Para la mirada médica más tradicional, el abordaje oficial es la intervención temprana mediante abordajes educativos y el juego y esto de los abordajes basados en dietas y complementos serían "alternativos".  Para la mirada biomédica, los abordajes de dietas, etc. son abordajes médicos necesarios, ya que consideran que la causa del autismo es un complejo desorden gastrointestinal-metabólico-inmunológico-neurológico. Dentro de lo más alternativo quizás se pueden mencionar la técnica de NAET, una técnica basada en conceptos de acupuntura y medicina china para tratar las alergias e intolerancias que no cuenta con datos y evidencia científica "oficial", pero que empíricamente y en el relato de padres parece ofrecer beneficios”, concluye el médico.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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