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Cefaleas y migrañas: diagnóstico, tratamientos y prevención
Buenos Aires, Jueves, 11 noviembre a las 11:00:00

La cefalea o dolor de cabeza que afecta aproximadamente un 70% de los adultos al menos una vez en la vida, es una de las consultas más frecuentes y aunque muchas veces se minimiza su importancia, existen distintas causas que pueden provocarla, algunas de las cuales merecen atención médica. La cefalea tensional es el tipo mas frecuente de cefalea primaria y afecta a más de dos tercios de la población. La migraña es un tipo de cefaleas bastante común, con un fuerte componente hereditario y tiene dos variantes: migraña con y sin aura. Cuándo consultar, diagnóstico y tratamientos.



Si bien la mayor parte de los dolores de cabeza no amenazan la vida, la calidad de vida se ve fuertemente afectada si estas se vuelven un dolor debilitante. Lo primero a tener en cuenta es que la cefalea no es algo normal con lo que hay que aprender a vivir sino que una cefalea es una enfermedad y cada vez existen más formas de lograr aliviar el problema. El dolor de cabeza puede estar relacionado con múltiples causas y es fundamental lograr localizar su origen para un correcto diagnóstico y tratamiento.
En la mayoria de los casos, la cefalea puede presentarse de manera esporádica, como una molestia leve y que desaparece ante la ingesta de un  analgésico. Sin embargo, otras veces el trastorno es intenso y puede estar alertando sobre el padecimiento de alguna enfermedad que requiere atención. Las cefaleas son un problema mucho más frecuente de lo pensado y cada tipo de cefalea tiene su tratamiento agudo y crónico. Como regla general, ignorar el dolor no es la solución. La consulta médica para establecer el diagnóstico y para evitar la ingesta frecuente de analgésicos, es indispensable.
“Dentro de las cefaleas debemos distinguir las secundarias, debido a alguna causa identificable como puede ser una infección, una hemorragia u otros trastornos y las primarias, mucho más frecuentes, en las cuales no se puede identificar una causa subyacente. Dentro de las cefaleas primarias las más frecuentes son: la cefalea tensional, la migraña y en bastante menor medida, las cefaleas trigeminales autonómicas, dentro de las cuales la cefalea en racimos es la más frecuente”, comienza el Dr. Daniel Schere, coordinador de la Clínica de Cefaleas del INECO y miembro de la Academia Americana de Neurología, la Sociedad Americana de Epilepsia y la Sociedad Americana de Cefaleas.  

¿Qué síntomas deberían llevar a la consulta?

  • dolor repentino y severo que interfiere con la vida cotidiana
  • dolor que afecta un solo lado de la cabeza o asociado a un ojo
  • presencia de fiebre, pérdida de peso, náuseas, vómitos, debilidad en un lado o visión de luces
  • historia de enfermedad generalizada (cáncer, HIV)
  • comienzo de cefaleas a una edad mayor a 55 años
  • confusión o desmayos
  • dolor que empeora en frecuencia o duración
  • exceso de ingesta de analgésicos

Tipos de cefalea

Los tres tipos más frecuentes de cefaleas son: la migraña, la cefalea tensional y la cefalea en racimos. “La cefalea tensional es la más frecuente con una incidencia de más del 70% en la población general a lo largo de su vida. Afecta a mujeres 3 veces más que hombres y la mayoria de los pacientes nunca consulta a un especialista. La migraña tiene una incidencia menor, entre el 12 y 14% según el estudio, con una fuerte diferencia entre sexos. En mujeres, la incidencia llega al 16-17% mientras que en hombres es del 7-8%. También hay un cambio en la prevalencia con la edad siendo estas mucho más frecuentes entre 15 y 40, seguramente asociado a los cambios hormonales femeninos” agrega el Dr. Schere.
No se ha dilucidado en su totalidad el mecanismo por el que se produce la cefalea pero se conocen varios componentes del mismo.
Según el médico, “hay una hipersensibilización de los receptores de dolor en los vasos sanguíneos ubicados en las membranas que recubren el cerebro, hay una liberación de sustancias pro inflamatorias y otros mecanismos bastante complejos que cumplen un rol pero no explican todo el proceso. La migraña es una enfermedad con un claro componente hereditario, es decir, revisando los antecedentes familiares de los pacientes se suele encontrar múltiples ejemplos de madres, hermanos o abuelos que padecían de migrañas. Lo que muchas veces sucede es que los ataques fueron adjudicados a “un ataque de hígado”. síntomas premenstruales, sinusitis u otra dolencia y solo un interrogatorio adecuado trae a la luz la verdad. Recientemente, un grupo canadiense-inglés descubrió el gen de una proteína que atraviesa la membrana celular -un canal de potasio- que está alterado en todos los pacientes que ellos evaluaron que padecían migraña con aura. Es la primera vez que se descubre un gen con tan alta asociación a la migraña con aura y es un dato promisorio pero lejos está de tener una aplicación clínica en el corto plazo”.

Factores desencadenantes

La cafeína es una de las sustancias con más evidencia de asociación a la migraña pero es importante entender que es un desencadenante, no la causa de la migraña. El coordinador de la Clínica de Cefaleas del INECO sostiene: “El consumo de grandes cantidades de cafeína puede desencadenar una cefalea pero a su vez una pequeña dosis puede ser muy útil en el tratamiento agudo de las migrañas y muchos medicamentos antimigrañosos en el mercado, contienen cafeína. El principal problema surge de la abstinencia de cafeína, es decir, un paciente que consume una determinada cantidad de cafeína decide, con buen criterio, disminuir su consumo pero debería hacerlo progresivamente para evitar desencadenar un agravamiento de su condición. También hay evidencias de que el sobrepeso y la obesidad pueden aumentar la frecuencia de migrañas en pacientes con la enfermedad pero, como sucede con la cafeína, es un factor agravante o desencadenante, pero no es la causa de la migraña”.

Migraña

“La palabra migraña viene del francés ‘hemicranie’ que significa mitad de la cabeza. La migraña es la segunda cefalea primaria en frecuencia y tiene rasgos característicos: dura entre 4 y 72 horas, es unilateral, es de intensidad moderada a severa, suele estar asociada a náuseas o vómitos y puede asociarse a hipersensibilidad a los ruidos intensos, la luz o los olores. Es importante destacar que algunas de estas características pueden estar ausentes. Dentro de las migrañas existen dos subtipos: la más frecuente, llamada migraña común o sin aura y la migraña clásica o con aura. El aura es un fenómeno neurológico que precede al dolor y usualmente se expresa como cambios en la visión, ya sean flashes de luz, líneas centellantes u otras anormalidades. Ocasionalmente causa alteraciones sensitivas, como cosquilleos o adormecimiento. Los pacientes con migraña clásica también pueden tener episodios sin aura. La cefalea tensional esta en el polo opuesto de esta dolencia y muchos de sus criterios diagnósticos son la ausencia de rasgos migrañosos. Todas estas variantes tienen su forma aguda, por lejos la más frecuente, y su forma crónica, que se diagnostica en base a la frecuencia de ataques”, dice el especialista.
El diagnóstico de migraña es clínico. El interrogatorio detallado y dirigido es la herramienta más útil de un especialista en cefaleas. Los estudios complementarios (resonancia magnética, electroencefalograma, análisis de sangre, punción lumbar y otros) ayudan a descartar otras enfermedades y deben utilizarse con criterio.
Según el Dr. Schere, “Es evidente por la diferencia en incidencia de migrañas entre hombres y mujeres que la presencia de estrógeno y progesterona, las principales hormonas femeninas, juegan un rol desencadenante. Muchas pacientes notan agravamiento de la frecuencia e intensidad de sus migrañas cerca o durante los períodos menstruales. La hipótesis actual es que los cambios en niveles en sangre, propios de los ciclos normales -y no las hormonas en sí-, son los responsables de este agravamiento. Otra evidencia del rol que cumplen es el hecho que la mayoría de las pacientes con migrañas notan un mejoramiento después de la menospausia. Desgraciadamente, los intentos de tratar las migrañas exclusivamente con terapia hormonal no dieron los resultados esperados, pero algunas pacientes notan beneficios con dicho tratamiento”.

Cefalea tensional

Es la causa más común de cefaleas y su origen no esta dilucidado aún. La teoría que suponía la contracción de los grupos de músculos del cuello y cráneo como origen del dolor es insuficiente. En personas susceptibles se han descripto múltiples desencadenantes como el stress, la falta de sueño, el ayuno, el forzar la vista o una mala postura. Los síntomas más frecuentes son: presión o tirantez alrededor de la cabeza (clásicamente descripto como ¨como una vincha¨) o cuello, dolor que no empeora con la actividad y ausencia de síntomas migrañosos, como las nauseas y la hipersensibilidad a la luz y los sonidos. 

Cefalea en racimos

“La cefalea en racimos es, por suerte, mucho menos frecuente, afectando al 0,4 % de la población. La intensidad de los ataques es tal que se la ha denominado la “cefalea suicida”, es decir, que ha llevado a pacientes al suicidio. Es más común en hombres y comienza generalmente entre los 30-50 años de edad. Los ataques son más breves –duran entre 15 y 180 minutos- y tienen síntomas asociados que la diferencian claramente de otras cefaleas, como irritación del ojo con inyección conjuntival (“ojo rojo”), lagrimeo, congestión nasal, caída del párpado, cambios en las pupilas y sudoración en cara y frente. Tiene lo que se denomina periodicidad circadiana, que significa que los ataques siguen la secuencia marcada por el reloj biológico interno, ubicado en un área cerebral llamada hipotálamo. Esto se ve reflejado en la regularidad de los ataques, que suelen suceder a la misma hora todos los días.  Se la llama en racimos porque suele aparecer de la nada, perdurar entre 2 y 6 semanas y luego desaparecer sin dejar rastros o síntomas. En los períodos sin síntomas, que pueden durar meses o años, los pacientes no necesitan tomar ninguna medicación. El componente hereditario es menos claro que en migrañas. El tratamiento agudo es específico e incluye oxígeno, triptanos o derivados de la ergotamina”, describe el doctor.

Aparición durante el embarazo

El Dr. Schere explica: “En el embarazo la mayoría de las pacientes con migrañas suelen experimentar un mejoría, particularmente en el segundo y tercer trimestres.  Un porcentaje menor de las pacientes empeoran y estas deberían recurrir a un especialista ya que las medicaciones que se pueden utilizar en el embarazo son distintas, debido a sus mecanismos de acción. Como regla, toda paciente embarazada, sin antecedentes de migrañas, que comienza con una cefalea intensa y abrupta debe acudir a una guardia inmediatamente. Esto se debe a que el embarazo aumenta el riesgo de que la cefalea se deba a una causa que merece atención urgente, como las hemorragias cerebrales y la formación de coágulos. Por eso, toda cefalea repentina e intensa debe ser evaluada a la brevedad, y más aún, en el caso de una paciente embarazada.” 

Tratamiento y prevención

El tratamiento tiene facetas farmacológicas y facetas no farmacológicas, y estas son complementarias y no excluyentes. “Todas las cefaleas tienen tratamiento agudo, es decir medicaciones que ayudan ante la presencia de un ataque. Estas pueden ser analgésicos o medicaciones específicas para la migraña o algunos de sus síntomas. Entre las medicaciones específicas se encuentran los derivados de la ergotamina y el grupo de los triptanos. Estos últimos, representan el primer grupo de medicamentos desarrollados con el fin específico de tratar las migrañas. Ejemplos de estos son el sumatritpan, el naratriptan y el frovatriptan. Todos comparten un mismo mecanismo de acción pero varían en la velocidad de efecto, la duración del mismo y la forma de aplicación. También existen procedimientos que se pueden realizar en el consultorio, los llamados bloqueos de nervios con sustancias anestésicas que pueden ser muy útiles en el tratamiento agudo. Es extremadamente importante también trabajar sobre los posibles desencadenantes o agravantes de las crisis como la depresión, el exceso de analgésicos u otras medicaciones. Es por eso que el tratamiento interdisciplinario es el que tiene mayores chances de ser exitoso. La evaluación psicológica, el trabajo de kinesiología y la terapia son también una  parte importante”, dice el médico.
Dependiendo de la frecuencia y de la severidad de las migrañas, algunos pacientes se benefician de tomar medicaciones o sustancias preventivas. Estos son medicamentos o vitaminas que se toman diariamente para ocasionar una disminución en la frecuencia o intensidad de los ataques en el mediano plazo. El especialista especifica: “El efecto de estos no es inmediato y puede tardar hasta 6 semanas, por lo que el paciente no debe impacientarse. El secreto es  advertir al paciente sobre esta latencia y los posibles efectos secundarios del medicamento elegido. Estos medicamentos fueron desarrollados para tratar otras enfermedades, como la presión alta, la depresión u otros trastornos psiquiátricos o la epilepsia, pero en los últimos años se descubrió su utilidad en el campo de las migrañas. Con respecto a las sustancias naturales, hay evidencias de respuesta al magnesio, la vitamina B6 y un derivado vegetal de las Petasitas.” define el Dr. Schere.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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