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Cataratas y patologías oculares con riesgo de pérdida de la visión
Buenos Aires, Jueves, 18 noviembre a las 00:00:00

Existen algunas patologías oculares, algunas muy sintomáticas y otras más solapadas, que pueden llevar a la pérdida irrecuperable de la vista. Hay quienes las padecen sin saberlo y ven disminuidas sus capacidades visuales sin darse cuenta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que en el mundo hay alrededor de 37 millones de ciegos y un 75% de estos casos son prevenibles o tratables. Además, la organización estima cerca de 124 millones de personas con deficiencias visuales, mayormente de personas de 50 años o más. Con prevención y detección tempranas se evita la pérdida de visión y de calidad de vida de quienes las padecen. Cuáles son, a qué estar atentos para prevenir y cuándo consultar.



Distintas son las patologías que pueden afectar a hombres y mujeres de diferentes edades. Si bien algunas de ellas dan avisos, otras se desarrollan silenciosamente y pueden llevar a la pérdida irreversible de la vista. El glaucoma, la retinopatía diabética, la maculopatía relacionada con la edad y los traumatismos son las más frecuentes. También es importante el desarrollo de cataratas.
“En primer lugar creo que es muy importante consultar periódicamente al oftalmólogo, aún sin síntomas, para descartar el glaucoma que es una enfermedad absolutamente silenciosa y grave. Fuera de esta advertencia, uno debe consultar ante cualquier tipo de disminución visual en uno o en ambos ojos”, comienza el Dr. Julio Fernández Mendy, Médico Oftalmólogo, Director Asociado del Instituto de la Visión.

Glaucoma

El Glaucoma es una enfermedad ocular que -si no se controla- causa pérdida de la visión por lesión del nervio óptico. Afecta uno de cada 200 personas debajo de los 50 años y se incrementa a 1 cada 10 por encima de los 80 años de edad. Esta lesión se produce por varios factores entre los cuales el aumento de la presión intraocular (PIO) es el factor de riesgo más importante. Además, existe una mayor predisposición familiar.
Según el Dr. Fernández Mendy, “El Glaucoma Primario de Angulo Abierto es la forma más frecuente. Comienza con la perdida de la visión en la periferia y, con el tiempo puede comprometer la visión central. Al principio el paciente no nota la falta de visión lateral hasta que ésta se hace muy importante y se puede llegar a la ceguera. Por esto es llamado ‘el ladrón silencioso de la visión".
Lo que se pierde de visión, no se recupera, por lo cual el diagnóstico precoz es esencial. No hay que esperar a experimentar algún síntoma. “Existen otras variantes como el glaucoma de ángulo cerrado -que puede producir síntomas agudos importantes- y los glaucomas secundarios y congénitos, que presentan síntomas particulares”, continúa el médico.
“En el glaucoma la prevención es indispensable y consiste en detectarlo y tratarlo antes que provoque una lesión, por lo que resulta imperioso evaluar la presión intraocular, el campo visual y la excavación del nervio óptico. En la mayoría de los casos el glaucoma puede controlarse, aunque no curarse, bajando la presión intraocular con medicación en gotas, láser y/o cirugía; para evitar el deterioro de la visión.  Las gotas son, típicamente, el primer paso del tratamiento”, sostiene.

Maculopatía

Maculopatía significa enfermedad de la mácula. La mácula es una zona de la retina que es con la que vemos en detalle, la que nos sirve para leer y distinguir los colores.  “La maculopatía es una enfermedad que afecta la visión central de la retina y que puede deberse a muchas causas, aunque la costumbre es referirse a  la “degeneración macular relacionada con la edad” (DMRE), cuando hablamos de maculopatía. La DMRE afecta a los mayores de 60 años y es la causa más frecuente de disminución de la visión en los países desarrollados. En Estados Unidos la prevalencia va en aumento en la medida que la expectativa de vida aumenta, 15 % de los mayores de 80 tienen una forma avanzada de la enfermedad”, explica el oftalmólogo.
Los síntomas iniciales pueden ser:

  • Disminución de la visión en un ojo
  • Dificultad en la lectura
  • Visión ondulada de las líneas rectas
  • Visión de una mancha negra central

Según Fernández Mendy, “Existen medidas generales que se sugieren para disminuir la incidencia como controlar la presión arterial, los niveles de lípidos en sangre, evitar el tabaquismo, utilizar suplementos nutricionales como vitaminas y minerales. No obstante ninguna de estas medidas garantiza la no ocurrencia de la patología”.

Cataratas

La prevalencia de catarata aumenta con la edad, puede  alcanzar al 40 ó 60% en los mayores de 70 años y existe una frecuencia ligeramente mayor en las mujeres. “El término catarata se utiliza para nombrar todo tipo de opacidad del cristalino y esa opacidad del cristalino compromete el eje visual, es decir, cuando afectan el centro, producen visión borrosa, falta de enfoque, visión de halos alrededor de las luces, cambio de la percepción del color, etc.  Esta afección de la visión es reversible, a diferencia del glaucoma y otras enfermedades que son irreversibles y, que por ser solapadas al principio, son más graves”, expresa el Dr. Fernández Mendy, Director asociado del Instituto de la Visión.
El diagnóstico se realiza en el consultorio del oftalmólogo con la lámpara de hendidura, que es el instrumental básico que existe en todo consultorio. No se necesita ningún examen complementario para diagnosticar la presencia de una catarata, sí para detectar si además de la catarata existe otra patología concomitante que pueda estar afectando la visión también.
Según el especialista, “Existen algunos factores de riesgo. En algunas cataratas, el uso de corticoides, algunas radiaciones, los traumatismos, etc. Y En algunos tipos de cataratas, mucho menos frecuente que las seniles, existe una herencia autosómica dominante o recesiva y en algunas muy poco frecuente ligadas al cromosoma X. En la actualidad el único tratamiento efectivo es la cirugía. Cuando la visión está alterada y limita las tareas habituales, se opera. Hoy no ‘hay que esperar que madure la catarata’. La cirugía consiste en extraer el cristalino, que está opaco, reemplazándolo por otro transparente que llamamos lente intraocular”. Y concluye: “La facoemulsificación es la técnica actual de cirugía de la catarata que consiste en emulsificar el cristalino, con ultrasonido, para poder aspirarlo, a través de una incisión de 2.2 ó 2.7 mm y colocar allí la lente intraocular. Es importante saber que no existe ninguna medicación que prevenga la aparición de cataratas, por eso la mejor prevención de patologías oculares, siempre, es la consulta periódica con el oftalmólogo”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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