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La subfertilidad en el hombre, la mujer y la pareja
Buenos Aires, Jueves, 03 marzo a las 11:00:00

Hace unos años un término nuevo apareció en el ámbito de la reproducción asistida: el de subfertilidad. Este nombre se utiliza para referirse a una mujer, a un hombre o incluso a una pareja que ve reducida por alguna razón sus posibilidades de lograr un embarazo. No significa esto que sea imposible de lograr sino que enfrentan inconvenientes que reducen sus chances. Años atrás una pareja solía tener todos los hijos que la naturaleza le daba, pero incluso entre aquellos que decidían no cuidarse podían llegar a tener un hijo, o dos o tres, según su grado de fertilidad. Por eso, ahora se habla de subfertilidad, esto significa que existen distintos grados de fertilidad y no siempre deberíamos hablar entonces de infertilidad.





Se recurre al término subfertilidad cuando las alteraciones que presenta la mujer, el hombre o la pareja no son una causa de imposibilidad de embarazo sino que la probabilidad de que suceda está disminuida por dichas alteraciones, es decir, describe una fertilidad reducida, en que la no concepción no deseada se prolonga en el tiempo. Al referirse a infertilidad -o esterilidad como sinónimo de ésta- se hace referencia con posibilidades esporádicas de concebir espontáneamente. Así es que entonces, es preferible hablar de subfertilidad y no de infertilidad y el grado de subfertilidad estará relacionado con el tiempo que la pareja lleva de búsqueda.
“Muchos son los ejemplos que uno podría dar de subfertilidad. Ejemplos de ello muchas veces pudimos verlo en una tía, o en una abuela en cuya época la anticoncepción no existía con todas las variantes y la masividad con que existe hoy y a la mujer no le preocupaba tener todos los hijos que su naturaleza le permitía, tampoco existían las técnicas y tratamientos que hoy existen para buscar nuevos embarazos si estos no llegan. En aquella época algunas mujeres tenían muchos hijos, otras tenían uno solo, y otras dos o tres…ejemplos claros de distintos grados de fertilidad”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
Para que un embarazo tenga lugar hay una serie de factores que tienen que coexistir y producirse en forma coordinada: el ovario debe liberar un óvulo, debe haber presencia de espermatozoides alrededor del óvulo, las trompas deben estar sanas para poder movilizar al óvulo y que este logre encontrarse con los espermatozoides y que el embrión logre implantarse en el útero. Esto requiere que los óvulos y los espermatozoides cumplan con requisitos de morfología y funcionalidad y cualquier alteración en el mecanismo puede llevar a la subfertilidad.

Subjertilidad en la mujer

“Como decimos siempre, la función ovárica está relacionada en forma directa con la edad ya que el período más fértil de la mujer es alrededor de los 25 años, disminuye lentamente hasta los 30 y algo más hasta los 35, acentuándose a partir de ese momento. El ovario femenino y con él la fertilidad femenina declinan a partir de la primera menstruación. Inicialmente ese declive es muy lento pero a la edad de 37 ó 38 años aproximadamente, cuando se cree que el ovario tiene cerca de 25.000 folículos, el descenso de la fertilidad se acelera hasta que alrededor de los 1000 folículos, se alcanza la menopausia, a la edad de 51 o 52 años”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini.
Hoy en día, mediante una ecografía al inicio del ciclo se evalúa el tamaño de los ovarios y la cantidad de microfolículos presentes en los mismos en los primeros días del ciclo, y con el análisis de algunas hormonas como FSH -los niveles de FSH se elevan a medida que la mujer envejece-, LH, tiroides y Antimulleriana que mide la reserva de óvulos inmaduros del tejido ovárico, es posible obtener datos de la reserva ovárica y compararlos con la media de la edad de la mujer. Estos estudios pueden ser analizados en relación a la edad de la paciente y permiten determinar el estado de la reserva ovárica. Si surgiera alguna alarma, podemos aconsejar buscar el bebé sin demora y no dilatar por motivos triviales o intentar congelar óvulos.
Pasqualini explica: “El funcionamiento del ovario y el del testículo son diferentes y, sin embargo, son comparables en algunos aspectos. El ovario tiene una cantidad fija de óvulos inmaduros que es máxima a los siete meses de vida intrauterina, al nacer, una mujer tiene entre 1 millón a 3 millones de óvulos en un estadio inicial de desarrollo, en la pubertad se calcula que quedan 300 a 400 mil, esto significa, hay de 7 mil a 8 mil disponibles por mes hasta llegar a la menopausia. Cada mes, uno de los folículos madura y ese óvulo sale de la trompa y espera la fertilización. A diferencia de esta cantidad fija de óvulos con los que nace una mujer, cantidad determinada genéticamente, en los hombres la producción de espermatozoides es permanente. Sin embargo, ambos son comparables”.

Subfertilidad en el hombre

La fertilidad y las características sexuales de un hombre son dependientes del funcionamiento normal del sistema reproductivo masculino. En el caso de los hombres, para quienes hace ya unos años varios estudios establecieron que la edad también jugaba un rol importante en la fertilidad, un simple espermograma, a cualquier edad, permite ahondar en las posibles causas en caso de que el conteo esté por debajo de los niveles normales. Como con otros órganos del cuerpo, si la función normal no ocurre puede ser necesaria la intervención médica. Entonces, es recomendable realizarse un espermograma entre los 25 a 30 años y un chequeo andrológico para, en caso de que se presentara alguna anomalía -un bajo conteo, un varicocele- resolverla con tiempo y sin demora, y por otro lado, criopreservar semen para su eventual uso futuro.

En la pareja

El concepto por el cual la pareja es importante y en general al hablar de problemas de fertilidad lo hacemos en términos de problema de pareja, tiene su explicación en que las condiciones que uno y otro miembro presenta deben ser analizadas como un todo. Con esto quiero decir que una pareja infértil o subfértil no logra el embarazo ya sea porque él presenta una alteración o ella o los dos. Sin embargo, tal vez si cada uno de los miembros hubiera formado otra pareja distinta, ninguno de los dos presentaría infertilidad. Porque si el problema fuera masculino pero ese hombre formara pareja con una mujer muy fértil, tal vez se produciría el embarazo de todas formas y el mismo caso se daría al revés, un hombre muy fértil con una mujer cuya alteración fuera leve. Es por esto que siempre decimos que la subfertilidad es un problema de pareja, que puede tener su origen en el hombre, en la mujer o en ambos.

Buenas relaciones sexuales: un tema central

El embarazo que no viene, el requerimiento de la fecha en la cual tener relaciones, la necesidad de abstinencia previa, muchas veces genera situaciones que pueden complicar las relaciones sexuales porque comienzan a tener un único objetivo y a veces cuando se evalúa la sexualidad de una pareja hay variaciones que marcan un antes y después en la sexualidad. “La sexualidad es algo que nunca debería descuidarse y hacemos énfasis en que hay que ocuparse del tema por dos razones fundamentales. Primero porque la sexualidad es muy importante en una pareja y en segundo lugar, una buena vida sexual hace que cada relación sexual que se mantiene en la pelvis de la mujer y en el hombre, la cantidad de sangre que fluye se ve aumentada enormemente. Y todos nuestros tejidos se alimentan por el aporte de la sangre, más cantidad de sangre en ovarios y útero de la mujer agradecidos, por ejemplo. Entonces cuanto más esté fallando la mujer, más importante es que la relación sexual sea buena. La vida sexual siempre debe ser tenida en cuenta. Por eso, un elemento indispensable en la búsqueda de un bebé y que repetimos sin cesar a nuestros pacientes, es que un buen sexo es importante también para lograr el embarazo. Desde el punto de vista terapéutico de la fertilidad, la sexualidad es fundamental porque puede ayudar a que un tratamiento funcione. Más excitación implica más flujo sanguíneo en la zona en la mujer y también más producción de espermatozoides en el hombre, por ejemplo. Por todo esto, nosotros incluimos en nuestra encuesta algunas preguntas sobre las relaciones sexuales y además trabajamos en forma multidisciplinaria también con médicos sexólogos, andrólogos, psicólogos y otros especialistas para lograr que la sexualidad sea un éxito en la pareja”, dice el Dr. Pasqualini.

Alimentación y estrés: dos elementos relevantes

Pero además, hay una serie de elementos que a la hora de la consulta deben ser tenidos en cuenta. “Es importante que ambos miembros de esa pareja estén llevando adelante una alimentación adecuada. No es la primera vez que hacemos hincapié en la importancia de una dieta balanceada para lograra el peso adecuado teniendo en cuenta que tanto el sobrepeso como el bajo peso o incluso una leve variación en el peso pueden generar cambios hormonales que afecten la fertilidad. Es por ello que nosotros en Halitus insistimos en la consulta con la nutricionista y en que completen la encuesta alimentaria que sirve de base para armar un plan de alimentación personalizado. Y otro elemento que juega un rol fundamental, y esto está probado, es le nivel de estrés. El estrés puede generar cambios a nivel hormonal y del funcionamiento del aparato reproductor del hombre y la mujer que pueden afectar la fertilidad. Para ello, creamos el programa la mente y el cuerpo que dispone de distintas opciones para aprender a manejar el estrés mediante distintas técnicas de relajación, meditación, visualización otras técnicas de stress Management. Este programa funciona muy bien y ayuda a las parejas además, a transitar las distintas etapas del tratamiento más tranquilos, más esperanzados, y a conseguir una mejor calidad de vida permitiendo así optimizar los resultados de cualquier tratamiento. Las medicinas complementarias son importantes porque nos ayudan a los médicos y a la pareja a centrarnos en mejorar las posibilidades de lograr un embarazo”, concluye el especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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