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Nutrición: embarazo, lactancia y puerperio
Buenos Aires, Jueves, 24 marzo a las 11:00:00

La vulnerabilidad que significa para la salud de una mujer la etapa del embarazo, requiere, especialmente a nivel nutricional, seguimiento y atención para garantizar un buen desarrollo del bebé, desde el crecimiento intraútero y a lo largo de su infancia, y para conservar el bienestar de la mujer. Existen requerimientos nutricionales especiales para llegar a destino en el mejor estado de salud. Cuáles son y qué hacer en casos nutricionales especiales.





Según la OMS, el embarazo representa un periodo de gran vulnerabilidad desde el punto de vista de la salud y la nutrición, pues determina en gran medida el bienestar de la mujer, del feto y de la infancia del  niño que va a nacer. Y esto requiere desde el punto de vista médico un enfoque integral de esa mujer. La nutrición juega entonces un rol no menor, teniendo en cuenta que de ellos dependerá la evolución del embarazo, el desarrollo del bebé y el estado de salud de la mamá. En este contexto, la planificación de un embarazo es importante, no sólo porque permite cambiar hábitos que serían nocivos para el buen crecimiento del bebé sino también porque permite lograr un embarazo con un peso adecuado que garantice los nutrientes necesarios para ese crecimiento. “Un peso materno insuficiente antes del embarazo puede ser causa de infertilidad y es un factor de riesgo para el bajo peso al nacer de un bebé. Aún más que si la madre no sube de peso lo necesario a lo largo de los nueve meses. Un peso materno excedido, un sobrepeso u obesidad antes del embarazo, pueden llevar al desarrollo de diabetes gestacional, hipertensión arterial o eclampsia y si el embarazo no es planificado, una vez embarazada no es recomendable llevar adelante una dieta hipocalórica”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.

La importancia del ácido fólico

Durante esta etapa –y por eso es relevante la planificación- el consumo adecuado de ácido fólico es muy importante porque esta vitamina es fundamental para el buen desarrollo del sistema nervioso del bebé, especialmente los primeros 20 a 30 días del embarazo, cuando la mujer aún no sabe que está encinta.
Según la Lic. Lucía Molina, del Departamento de Nutrición de Halitus Instituto Médico, “el ácido fólico es una vitamina que tiene poca estabilidad y biodisponibilidad, por eso es recomendable incorporar a la dieta:

  • Alimentos ricos en ácido fólico como vegetales color verde oscuro (acelga, espinaca, brócoli) y legumbres (lentejas, porotos)
  • Alimentos fortificados con ácido fólico. En nuestro país, desde el 2002,  todos los alimentos elaborados con harina de trigo son fortificados con 2,2mg de ácido fólico por cada kilo de harina. Es entonces importante incorporar panes, pastas secas, galletitas.
  • Suplementos de ácido fólico. La planificación del embarazo permite que la mujer ingiera 1mg durante al menos 3 meses antes de dejar de utilizar métodos de anticoncepción y hasta al menos la semana 12 de embarazo”.

Primer trimestre

Durante los primeros tres meses la atención de la mujer está puesta en combatir los posibles síntomas de malestar que pudieran presentarse: cansancio, sueño, náuseas, vómitos. “Estos últimos ocurren en un 70% de los embarazos y tienen algunas indicaciones nutricionales que pueden ayudar a disminuirlos:

  • Disminuir el volumen de cada comida
  • Ingerir líquido entre comidas
  • Evitar alimentos con alto contenido graso
  • Evitar acostarse o realizar movimientos bruscos inmediatamente luego de comer

A nivel alimentario, el primer trimestre presenta requerimientos de Omega 3 y Omega 6, presentes en aceites vegetales que deben ser incluidos –como condimentos (crudo) en el almuerzo y la cena diarios de la embarazada. Una de las principales fuentes de omega 3 son los pescados, que deberían incorporarse al menos dos veces por semana en la alimentación. Otras alternativas son el aceite de canola, las semillas (principalmente las de lino), frutos secos  y algunos alimentos fortificados”, expresa la licenciada.

Segundo trimestre

La nutricionista explica que : “Si bien en esta etapa hay mayor demanda de energía, esto no significa que la mujer deba ingerir alimentos por dos sino que debería incorporar alrededor de 300kcal por día, lo que podría significar añadir a la dieta una colación como una infusión con un pancito o un yogur y una fruta. También comienza la necesidad de ingerir al menos 25grs más de proteínas pero en la dieta que generalmente siguen las mujeres de nuestro país esto no suele ser un inconveniente”.
A partir de la mitad del embarazo, aproximadamente la semana 20, es indispensable cotejar los niveles de hierro porque es cuando suelen verse disminuidos y, en estos casos, es importante agregar un suplemento para evitar la anemia que tanto riesgo representa para el buen desarrollo del bebé. También es importante explicar a la embarazada que para su correcta absorción, el hierro debería ingerirse fuera de las comidas y con un jugo cítrico- la vitamina C mejora la absorción.
“Ya a partir del segundo trimestre se deben incorporar al menos 3 porciones de alimentos ricos en calcio, ya que las demandas de este mineral para la osificación del bebe comienzan a estar presentes”, agrega la especialista.

Tercer trimestre

“Lo fundamental en esta etapa es recordar la importancia de calcio, y de ser posible incorporar 200 mg extras a fin de cubrir el 100% de las necesidades maternas y fetales. Para ello basta con una porción más de lácteos por día”, dice Molina.

También suele aparecer algunos episodios de constipación propios de la compresión de los órganos que genera el bebé. Hay que alentar a las mamas a que consuman frutos, verduras y cereales integrales.
Otro síntoma que quizá se experimenta es la acidez. Para ello es necesario comer varias veces al día pequeños volúmenes de alimentos, no acostarnos inmediatamente después de comer y tomar líquidos entre comidas.

Ejemplo dieta tipo para el embarazo

Desayuno y merienda: una taza de leche o un pote de yogur, un pancito pequeño y una fruta. Los lácteos fortificados con hierro son una alternativa útil y los descremados tienen la misma cantidad de calcio con lo que deben preferirse.

Colación: (a partir del segundo trimestre): un pote de yogur con una fruta o una infusión con leche y una barrita de cereal o un sándwich de queso fresco y vegetales. Si fuera necesario un suplemento de hierro, incorporarlo con un jugo cítrico.

Almuerzo y cena: En una de las comidas principales incluir una porción de carne (ya se carne de vaca, pollo o pescado) acompañada con verduras de todo tipo y color, crudas o cocidas. Condimentar la preparación con una cucharada sopera de aceites vegetales y culminar la comida con una fruta.
En la otra comida incorporar un cereal o legumbre (arroz, fideos, pastas, tartas, lentejas, milanesas de soja, etc.) siempre acompañado por verduras, condimentadas con aceite vegetales. También es importante culminar con una fruta.

La licenciada Molina describe: “En el caso de que la mujer embarazada tenga edad avanzada no hay diferencias en el plan alimentario, sólo puede observarse una mayor adhesión y compromiso por el tratamiento nutricional y es importante el suplemento de ácido fólico antes del embarazo y durante el primer trimestre. Hay corrientes que sugieren continuar en este grupo de mamas la suplementación con acido fólico durante todo el embarazo. El embarazo durante la adolescencia exige aún mayores cuidados ya que no sólo debe atender las necesidades nutricionales del bebé sino también de la madre, aún en crecimiento. El hincapié está puesto en la cantidad de calcio: debe ingerirse una porción más de lácteos teniendo en cuenta la demanda materna”.

Vegetarianismo y embarazo

No existe un solo tipo de vegetariano, existen formas que abarcan desde quienes no consumen carnes rojas y pollo y sólo incluyen pescados en la dieta hasta quienes no consumen ni carnes, ni lácteos ni huevos. Estos últimos casos son un poco más complicados, especialmente cuando el embarazo demanda más, a partir del segundo trimestre. De una manera u otra, es una decisión a respetar.
Según Molina, “En mujeres que realizan este tipo de dieta es importante observar, especialmente a partir del segundo trimestre, el aporte de proteínas de alta calidad, el hierro, la vitamina B12 y los folatos, el zinc, el selenio, el calcio y algunos ácidos grasos de cadena larga como el omega 3.También es interesante tener presente que las mujeres vegetarianas sueles ser abiertas a la incorporación de semillas, legumbres y algas que son parte importante del plan nutricional”. 

Alimentación y embarazo múltiple

Si un embarazo único exige atención a los requerimientos nutricionales, aún más lo hace un embarazo múltiple. ¿Cómo organizar la alimentación de una mujer que debe responder físicamente a los requerimientos nutricionales de dos bebés o más? “En estos casos debe tenerse presente que las mamás suelen padecer con mayor frecuencia malestares gastrointestinales por la presión que los bebés ejercen a medida que crecen en el útero. Se recomienda fraccionar la dieta en 6 comidas diarias para evitar los malestares y aumentar en un 10 a 15% las calorías respecto de un embarazo único. Sin embargo, debe estarse atento a los requerimientos de calcio y hierro. Se recomienda aumentar las porciones de calcio a 4 a lo largo del embarazo y suplementar con hierro para evitar la anemia”, describe la nutricionista.
El Dr. Pasqualini menciona que “En Halitus implementamos una encuesta para que todo paciente que concurre al instituto pueda saber de manera rápida y sencilla si es necesario concurrir a una consulta con un especialista en nutrición para que, dependiendo del motivo de la etapa de su vida, pueda sugerirle cambios en su alimentación habitual”. “A partir de una serie de preguntas es posible dilucidar si un paciente requiere orientación nutricional y esto es fundamental tanto para aquellas personas que transitan un embarazo, para aquellas que lo buscan, para quienes lo han transitado o simplemente para aquellos que desean estar en forma. Una buena nutrición es sinónimo de buena salud y bienestar. Es importante”, remarca la especialista.

La importancia del calcio en la dieta de pacientes con problemas hematológicos

Las pacientes que presentan desórdenes hematológicos durante el embarazo, es decir, aquellas que ante la sobrecarga que el embarazo significa para el cuerpo desarrollan distintas patologías hematológicas que pueden causar complicaciones para el logro del embarazo o para la implantación, suelen ser tratadas con medicación que incluye la heparina. “El tratamiento prolongado con heparina aumenta a futuro el riesgo de osteoporosis y si a eso se le suma que durante el embarazo una mujer no consume las cantidades adecuadas de calcio, esto también puede condicionar el desarrollo de osteoporosis futura. Es por eso que hay que hacer hincapié en la necesidad de cubrir las recomendaciones de calcio desde el primer día de gestación. En un inicio deben cubrirse el 100% de las recomendaciones en el primer trimestre -3 porciones- y a partir del segundo trimestre, se sugiere una porción más. De todas formas, es frecuenten que se recurra a la suplementación farmacológica con calcio para evitar daños futuros en los huesos de la mamá. Pero aún estando suplementada se deberán continuar cubriendo las recomendaciones nutricionales de calcio como en cualquier embarazada. Además, el calcio suele traer aparejado algunos síntomas gastrointestinales, por lo que hay que acompañar con el resto de los elementos incorporados en la dieta para evitar malestares frecuentes como constipación y acidez.

Lactancia y alimentación

Si bien la lactancia pede llevar a un descenso de peso de la madre, requiere de supervisión médica para asegurarse de que no existan restricciones en la alimentación que puedan afectar la buena composición nutricional de la leche materna. Y si bien las necesidades nutricionales de una mujer que amamanta son mayores que en aquella que no lo hace, teniendo en cuenta que las calorías son necesarias para la producción de leche materna, no debe perderse de vista que las reservas grasas almacenadas durante el embarazo suelen cubrir los primeros meses de lactancia. Debe sumársele un plan alimentario que refleje el aumento de peso logrado durante el embarazo y el peso de ese momento. También hay un requerimiento mayor de proteínas en esta etapa que no suele presentarse como un problema en nuestro país donde la dieta normal suele incluir gran cantidad de proteínas permitiendo que esto, sumado a que la mujer no presenta menstruación, no genere un descenso en las cantidades de hierro.
Aquellas mujeres que desean bajar de peso en esta etapa pueden llevar adelante un plan con restricciones moderadas – siempre bajo supervisión profesional- que incorpore los nutrientes necesarios para lograr una cantidad y calidad adecuada de leche materna. La dieta hipocalórica podrá ponerse en marcha una vez finalizada la lactancia materna. En líneas generales se buscará disminuir los alimentos ricos en azúcares, grasas e hidratos de carbono y se fomentará el consumo de lácteos descremados, frutas, verduras, cereales integrales y carnes magras.
El ejercicio físico en esta etapa debe ser consultado con el obstetra pero es recomendable realizar actividad moderada y no más de tres veces por semana para ayudar al descenso de peso postparto. El peso normal idealmente debería recuperarse entre 6 y 10 meses después del parto, siempre dependiendo del peso ganado durante el embarazo. Y luego de finalizada la lactancia con un plan alimentario reducido en calorías y actividad física moderada podrá llegarse a un peso adecuado. Lograr un peso adecuado entre embarazos es importante para evitar la acumulación de kilos y para cuidar la salud de la madre y de los futuros bebés.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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