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Vivir la andropausia en plenitud es posible
Buenos Aires, Jueves, 21 abril a las 11:00:00

Durante años se habló de los síntomas y de los riesgos que la mujer debe enfrentar al producirse el déficit hormonal en la menopausia, sin tener en cuenta los cambios que se producen en el hombre por la disminución de la testosterona. La testosterona, hormona sexual masculina, es indispensable para el desarrollo y conservación de los caracteres sexuales masculinos como la aparición de la barba y pelos del cuerpo, el incremento del tamaño de los genitales, la voz más grave y la distribución de la grasa corporal típica de un varón. Además, es fundamental para el mantenimiento del deseo sexual, la función eréctil y la eyaculación. Cambios en la andropausia, el momento de la menopausia masculina.





Según estadísticas publicadas en la Revista Argentina de  endocrinología y  metabolismo en su número de julio/septiembre de 2007, alrededor de los 40 años se produce un descenso lento y progresivo – se cree que es de 1 a 1,5% por año - de la producción de esta hormona y como hace ya unos años que comenzó a darse mayor importancia a los síntomas que produce la andropausia en el hombre y mayor divulgación de los mismos, más hombres se acercan a la consulta.
Andropausia es un término creado para cotejar los cambios producidos en el hombre con el correr de los años con aquellos producidos en la mujer durante su menopausia. Si bien tanto la menopausia como la andropausia son etapas de la vida de la mujer y el hombre donde se manifiesta una disminución de la producción hormonal, ambos procesos se viven en forma diferente y no son tan similares. Los síntomas de la andropausia pueden pasar mucho más desapercibidos ya que la caída hormonal no es tan abrupta y al contrario de lo que sucede en la mujer, la llegada de la andropausia en el hombre no significa un cese total de la función reproductiva, ya que la producción de espermatozoides continúa. La andropausia es un proceso que se manifiesta en forma lenta y progresiva, a veces imperceptible, producto del descenso del nivel de andrógenos (hormonas sexuales masculinas) con el paso de los años. Si bien la edad de comienzo es muy diversa, en líneas generales, los primeros síntomas comienzan hacia los 50 años. Y además, hay una diferencia marcada: mientras que en la menopausia la mujer debe enfrentar mayormente cambios físicos, en la andropausia, el hombre tiene cambios físicos sutiles pero en cambio debe enfrentar predominantemente cambios psicosociales. El sentimiento de pérdida de masculinidad y potencia sexual puede dar lugar incluso a una baja autoestima y pérdida de confianza y repercutir en la relación de pareja.

Diagnóstico y factores de incidencia

Existe una gran dificultad para determinar la prevalencia de andropausia y esto radica en que existe un gran debate con respecto a los criterios diagnósticos a tener en cuenta. Se calcula que aproximadamente un 30% de los hombres entre 60 y 70 años tienen niveles de testosterona disminuidos en sangre. Este porcentaje asciende a un 50% en hombres entre 70 y 80 años. La expectativa de vida en los últimos años ha ido en aumento, esto hace pensar que la prevalencia del déficit androgénico irá aumentando progresivamente. (Según datos de Friedrich Jockenhovel: Male Hypogonadism. UNI-MED, 2004).
El hombre con deficiencia de andrógenos comienza a sentir sutiles alteraciones en sus actividades diarias y cambios en su cuerpo. Estos cambios fisiológicos son un proceso individual, que se manifiesta en forma diferente en cada hombre dependiendo de algunos factores que pueden acelerar el inicio de los síntomas.
“Factores hereditarios, enfermedades cardiovasculares, malos hábitos tales como el alcohol el cigarrillo o drogas, el sedentarismo, la diabetes mellitus, hipertensión arterial y situaciones de stress pueden influir en un comienzo precoz de la andropausia. Una actitud positiva en la vida, realizar actividad física, llevar una alimentación sana, desprenderse de malos hábitos, asumir responsabilidades y sentirse valioso para la sociedad pueden evitar en parte -o retrasar- el declive funcional y psicológico de la andropausia. En conclusión, desarrollar el “autocuidado” es el secreto para afrontar con éxito estos cambios”, enumera el Dr. Andrés Vázquez, andrólogo de Halitus Instituto Médico.
La forma de diagnosticar la andropausia también ha sido objeto de debate. Básicamente, el diagnóstico consiste en evaluar las manifestaciones clínicas referidas por el paciente y en la exploración física. Pero esto no es suficiente, siempre se debe apoyar el diagnóstico en parámetros bioquímicos, así, la evaluación básica con síntomas andropáusicos debe incluir una historia psicosocial, médica, un examen físico y exámenes de laboratorio hormonal a través de la medición de los niveles de testosterona en sangre, tanto de testosterona total como biodisponible (fracción activa de la testosterona). Asimismo, “existen diversos cuestionarios que orientan al profesional hacia el diagnóstico de andropausia. La andropausia muchas veces se subdiagnostica ya que los síntomas son vagos y con gran variación de persona a persona. Además, es importante no olvidarse realizar un laboratorio general y un control protático con la medición del PSA (antígeno prostático especifico) y tacto rectal previo a la instauración del tratamiento por andropausia”, expresa el especialista.


Síntomas y tratamiento

“Los cambios producidos en la andropausia son en forma progresiva y sin cambios bruscos y por ello,  el hombre suele vivir dichas alteraciones como una forma natural del paso del tiempo. Pero es importante saber que muchos síntomas tales como irritabilidad, disminución del deseo sexual, problemas de erección, desgano, depresión esconden el inicio de una andropausia y podrían paliarse con un tratamiento sustitutivo adecuado. El paso de los años no es un pretexto para no sentirse bien y pleno en el área sexual pero si tras la instauración del tratamiento hormonal sustitutivo esos síntomas persisten, es aconsejable una asistencia psicológica. Además, antes y durante el tratamiento hormonal es recomendable realizar exámenes periódicos de próstata. Al contrario de los que muchos piensan, la terapia hormonal sustitutiva no induce a cáncer de próstata pero puede estimular la progresión de un adenocarcinoma de próstata latente” sostiene el médico.
La terapia de reemplazo hormonal en los hombres también tiene contraindicaciones. No debe utilizarse en pacientes con cáncer de próstata o mama, en pacientes con sospecha de cáncer de próstata por tacto rectal o por PSA (antígeno prostático especifico) elevado, en pacientes con hiperglobulia (aumento de los glóbulos rojos) o hiperviscocidad de la sangre y en aquellos con falla cardíaca severa no controlada. Uno de los pilares fundamentales para una buena calidad de vida consiste en realizar los controles periódicos. “Es conveniente que todos los hombres a los cuales se les ha diagnosticado andropausia y se encuentran en tratamiento hormonal sustitutivo se realicen controles prostáticos  periódicos a través del PSA y el tacto rectal. Por  otra parte,  es importante un control periódico de los niveles de testosterona  para determinar la dosis correcta del tratamiento teniendo en cuenta que las fluctuaciones de testosterona circulante sueles verse acompañadas de variaciones en la respuesta clínica produciendo disconfort en el paciente. Y finalmente, es esencial también realizar controles de glóbulos rojos porque el tratamiento con testosterona podría aumentar los niveles de estos glóbulos en sangre y agregar controles hepáticos por toxicidad hepática”, dice el andrólogo y urólogo de Halitus Instituto Médico.
“En Argentina, las opciones terapéuticas disponibles son: Testosterona intramuscular cada 4 semanas, Testosterona intramuscular de acción prolongada cada 3 meses, Testosterona en gel transdérmico de aplicación diaria en piel o Testosterona oral, en cápsulas. Y no es de menor importancia sugerirle al paciente cambios de estilo de vida  como realizar actividad física, bajar de peso o evitar el cigarrillo y aceptar  asesoramiento psicológico de ser necesario.”, describe el Dr. Vázquez.
El declive se produce en forma gradual y en todas las funciones fisiológicas del hombre pero también en el área cognitiva y física. El Dr. Vázquez explica: “Los síntomas de la andropausia se manifiestan en tres aspectos diferentes. Un aspecto sexual, con disminución en el deseo sexual, dificultad para mantener y lograr una erección o requerimiento de mayor tiempo entre una erección y otra, menor cantidad de erecciones nocturnas, reducción de las fantasías sexuales, mayor necesidad de estímulos visuales y físicos para lograr una relación sexual satisfactoria, disminución de la calidad del semen y por lo tanto, también de la capacidad reproductiva. En el aspecto cognitivo – mental se manifiestan mediante dificultad para concentrarse, disminución de la actividad intelectual, reducción de la habilidad para orientarse  en el espacio, falta de estímulos para encarar nuevos proyectos de vida, irritabilidad, cansancio, depresión, cambios del carácter. Y en cuanto a los aspectos generales, distintas son las manifestaciones de la andropausia: pérdida de la masa muscular y aumento de la grasa abdominal, pérdida del cabello y crecimiento de vello en fosas nasales, orejas y cejas, falta de apetito, insomnio, mayor frecuencia miccional y alteración en la fuerza del chorro miccional, osteoporosis con mayor propensión a fracturas patológicas, arrugas y resequedad de la piel”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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