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Intentos de Fertilización in vitro: ¿cuándo decir basta?
Buenos Aires, Jueves, 21 julio a las 11:00:00

La fertilización in Vitro no siempre es más efectiva que las relaciones naturales para lograr un embarazo. Si una pareja es fértil el embarazo llegará en forma natural en la mayoría de los casos. Ahora, si la pareja no es fértil, ¿cuán infértil es? ¿Qué es importante tener en cuenta de los tratamientos de alta complejidad? ¿Cuándo decir basta?





Hace un tiempo que comenzó a utilizarse un término nuevo: subfertilidad. Se recurre a él cuando las alteraciones que presenta la mujer, el hombre o la pareja no son una causa de imposibilidad de embarazo sino que la probabilidad de que suceda está disminuida por dichas alteraciones, es decir, describe una fertilidad reducida, en que la no concepción no deseada se prolonga en el tiempo. Hay mujeres que se embarazan enseguida y otras que se embarazan luego de una búsqueda de 11 meses o 2 años. Al referirse a infertilidad -o esterilidad como sinónimo de ésta- se hace referencia con posibilidades esporádicas de concebir espontáneamente. Así es que entonces, es preferible hablar de subfertilidad y no de infertilidad y el grado de subfertilidad estará relacionado con el tiempo que la pareja lleva de búsqueda.
“Si la mujer es fértil no hay mejor forma de lograr el embarazo que la natural pero depende de su grado de fertilidad. Hace años, incluso sin métodos anticonceptivos, había familias con diez hijos y otras con uno o dos, a muchos de esos de uno o dos, es a quienes hoy les hacemos procedimientos de fertilización in Vitro”, comienza el Dr. Sergio Pasqualini, Director Científico de Halitus Instituto Médico.  
“La mayoría de las veces, la pareja llega a la instancia de un in Vitro sin un motivo firme, pero con ciertos elementos que podrían ser motivo de que ese embarazo no llegue. Morfología de los espermatozoides un poco baja, algo que te haga presumir que el funcionamiento ovárico no es ideal. Esos motivos surgen de la evaluación de la pareja. Si no hay una indicación precisa y va pasando el tiempo, si las trompas están permeables y hay una cantidad aceptable de espermatozoides que te permite aplicar una técnica de baja complejidad, como la inseminación, y vos hiciste dos o tres y no funcionó, llega el planteo de fertilización in Vitro. Muchas veces se hace porque pasó el tiempo, el embarazo no llega, se hicieron los estudios y no se encontró nada en esos estudios -lo que no quiere decir que no sea nada- y al realizar la técnica de fertilización in Vitro, suelen aparecer los motivos de por qué el embarazo no llega”, expresa el médico.
Al llevar a cabo una inseminación, si fracasa, es poca la información que puede aportar sobre las razones por las cuales el embarazo no llega. Pasqualini aclara: “Sí puede saberse si se vio el o los folículos pero no se sabe siquiera si estaba el óvulo en su interior, si éste era de buen aspecto o no, si se encontraba con los espermatozoides, si fertilizaba o no,, si se formó algún embrión que luego se detuvo o no implantó. Sin embargo, al realizar el tratamiento in Vitro, se punzan los folículos donde deberían encontrarse los óvulos, se podrá evaluar esos óvulos, clasificarlos, podrán ser colocados junto con los espermatozoides, ver cuántos fertilizan y cuántos evolucionan de esos embriones formados y qué aspecto tiene cada embrión cuando se lo va a transferir. El aspecto es la morfología, es la forma de clasificarlo. Se está trabajando científicamente todavía para poder hacer una clasificación funcional”.

¿El éxito de una fertilización in vitro de qué depende?

“No es de utilidad cuál es el porcentaje de la técnica sino las posibilidades reales de esa pareja en su caso particular. La chance está dada por el motivo por el cual se lleva a cabo el tratamiento. La respuesta, por lo tanto, es particular. No es igual realizar el mismo tratamiento a parejas con distintas situaciones. No es lo mismo que una mujer tenga un problema mecánico – como ser las trompas afectadas, todo lo demás normal-o que el hombre tenga baja cantidad de espermatozoides o la mujer más de 40 años, a la hora de evaluar las posibilidades. Las respuestas que se obtienen luego de una fertilización in Vitro son muy importantes para seguir adelante. A veces comenzamos con un diagnóstico masculino y el tratamiento falla porque aparece algo femenino nuevo, la mujer responde mal a la estimulación ovárica”, explica el especialista en fertilidad.

¿Cuando se hace ICSI (inyección intracitoplasmática)?

El Dr. Pasqualini aclara: “Cuando contamos con los óvulos y los espermatozoides, existen dos formas de colocar los espermatozoides con los óvulos: La fertilización in vitro convencional o por inseminación, que consiste en permitir a los espermatozoides nadar en el medio de cultivo para que algunos se adhieran a la cáscara del óvulo- la llamada zona pelúcida- y uno, sólo uno lo penetre permitiendo la fecundación. La otra variante es inyectar un espermatozoide dentro de cada óvulo, y esto es ICSI. Se lleva a cabo cuando hay una sospecha o una certeza de problemas en la calidad espermática o cuando los óvulos presentan algún problema que pueda ser subsanado al colocar el espermatozoide dentro”.
Ahora bien, la mayoría de los embriones se detienen – y los ven los médicos y biólogos cuando lo hacen- en los primeros días. “Cuando una mujer tiene 35 años y se realiza un in Vitro sabés que el 50% de los embriones que se formaron son anormales genéticamente. Cuando tiene 38 años sabés que el 65% serán anormales y cuando tiene 40 años el 80% serán anormales. Lo que pasa es que la naturaleza es tan sabia que permite seguir adelante a muy pocos, y la mayoría se detienen. Algunos de ellos no detienen su desarrollo en los primeros días y lo hacen una vez que implantaron, antes de la semana 9 de desarrollo, por eso la frecuencia de embarazos que se detienen antes de la semana 9, cuando hacés una fertilización in Vitro, es de un 20%.Cuando el embarazo se produce de forma natural es de un 15%. Esto tiene sentido porque cuando hacés un procedimiento estás tratando parejas con problemas para embarazarse y entonces es lógico que haya un mayor índice de pérdidas que cuando el embarazo se logra naturalmente, ya sea por causas genéticas de los embriones o causas como trombofilias u otros problemas hematológicos”, agrega Pasqualini.

¿Qué pasa ante un fracaso en reproducción asistida?

El fracaso es más frecuente que el éxito, sin embargo, uno se sorprende cuando el embarazo no llega. Según el médico, en estos casos, es importante responder dos preguntas: “La primera, esta técnica es buena para esta pareja? Si la respuesta es afirmativa, la segunda pregunta es ¿cómo la repito? Esto significa qué estudios le agrego a esta mujer en base a los resultados y la información que recibimos de este tratamiento y antes de realizar otro intento. Es frecuente que ante un fracaso  con transferencia de embriones de buen aspecto, uno piense que el no embarazo tuvo que ver con un problema de implantación. Uno empieza a evaluar distintos elementos en base a ese tratamiento fallido que te lleva muchas veces a pensar en otras opciones y no las piensa antes porque muchas veces, la evaluación por ejemplo, de la trombofilia, da elevado el marcador en muchas mujeres en las que no es un impedimento para lograr el embarazo. Ese mismo marcador, analizado luego de un intento fallido, implica otra lectura”.
Si finalmente la decisión es repetir el tratamiento es importante evaluar cómo repetirlo. “Si la respuesta fue buena a la estimulación, puede repetirse con el mismo esquema, pero si no fue así, deben evaluarse otras formas de manejo del ovario. Cuando aspiramos 20 óvulos, nos ponemos contentos cuando podemos tener un bebé entre nosotros pero tal vez 19 óvulos no fueron viables. En algún momento, con nuestro biólogo hicimos una evaluación de la cantidad de embriones que llegaban a ser un bebé nacido y contabilizamos que de entre 1000 embriones nacieron 44 bebés. Y contamos embriones y no óvulos sino hubieran sido muchos más porque hay óvulos que no fertilizan. Entonces, hay que ver que tal vez la respuesta a la estimulación es buena pero la fertilización no, a veces mucho no es mejor. Y como este ejemplo, hay muchas cosas a tener en cuenta, tal vez es mejor ante una mala respuesta por ejemplo, hacer un ciclo natural porque el ovario no responde bien a la medicación”, menciona el ginecólogo especialista en fertilidad.
Y concluye: “¿Cuándo decir basta? El “basta” podés decirlo después de un procedimiento fallido. Si la respuesta es que la técnica es buena y vale la pena seguir, siempre frente a cada fracaso es importante buscar de cambiar algo si hace falta para lograr el éxito. Y también puede indicarse no seguir adelante luego de un sólo intento fallido, como aconsejar hacerlo luego de varios intentos fallidos. Pero fundamentalmente es importante que la pareja quiera seguir”.

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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