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Endocrinología en la mujer mayor de 40: los cambios de la edad
Buenos Aires, Jueves, 01 diciembre a las 11:00:00

A medida que el cuerpo envejece se producen cambios en el sistema endocrino que marcan la disminución de su función e implican no sólo la respuesta a nivel de los tejidos sino incluso una reducción en la secreción de la glándula hipofisaria y las glándulas periféricas. Ese descenso puede afectar negativamente otras glándulas. Qué consecuencias tiene esto en el cuerpo y qué puede hacerse para sentirse mejor.





El paso del tiempo no sólo se refleja en la piel, y el surgimiento de arrugas y marcas sino que todos los sistemas del cuerpo dan cuenta del envejecimiento. El sistema endocrino no es la excepción.
Según la Dra. Lara Miechi, médica endocrinóloga de Halitus Instituto Médico, “La función endocrina disminuye y estos e refleja en un reducción en la secreción de la hipófisis y de las glándulas periféricas. Las alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisario-gonadal son responsables de la menopausia en la mujer, con la consiguiente disminución de los niveles de estrógenos y también en el varón se produce un descenso paulatino de la testosterona –principal hormona masculina-. Pero, además, también el páncreas ve alterada su función endocrina, aumentando así la intolerancia a la glucosa. Según distintos datos estadísticos, se calcula que aproximadamente el 50% de las personas de 80 años padecen de diabetes o intolerancia a la glucosa. El paso del tiempo refleja la intolerancia a la glucosa cuya curva marca un máximo de 200 a los 20 años, pero se encuentra entre 220 y 240 a los 60 y 70 años”.

Estrés

“El eje hipotálamo-hipófiso adrenal tiene relación con el estrés y aunque la forma en que la edad incide sobre este eje no está probada, existen pruebas de cambios en el efecto del cortisol sobre distintos tejidos y viceversa aún cuando no existe con los años un déficit en la producción de cortisol. Varios estudios refieren que el cortisol urinario de 24hs aumenta de un 20 a un 50% entre los 20 y 80 años y que su valor nocturno es más alto y más temprano. Es decir que las variaciones que con la edad se producen sobre este eje pueden tener implicancias fisiológicas El exceso de cortisol podría llevar a atrofia en el hipocampo y alteraciones cognitivas, modificación del ritmo circadiano y por lo tanto desórdenes en el sueño, pérdida de masa ósea y aumento del tejido graso, provocando una alteración en la distribución de la grasa corporal y en la composición del cuerpo”, expresa la especialista.

Dos hormonas importantes en este sistema son la DHEA y la SDHEA, las hormonas esteroides más abundantes en circulación. Miechi sostiene: “Ambas alcanzan el pico a nivel sanguíneo a los 20 años y declinan con el paso de los años, rápidamente a partir de los 25 años, llegando a un nivel de entre 10 y 20% a los 80 años. Cobran aún más importancia si se evalúan sus funciones protectoras cardiológicas, antidiabética, antiobesidad y a nivel cerebral que le adjudican varios estudios. La relación existente entre la función ovárica y  la adrenal destaca la importancia de caracterizar el status ovárico”.

Hormona de crecimiento

La hormona de crecimiento que posee una función anabólica y lipolítica también varía sus niveles a lo largo de la vida. “Suele tener una síntesis baja en la pubertad, luego un fuerte incremento durante la adolescencia y el desarrollo sexual que acelera el crecimiento somático y vuelve a descender su producción y su concentración más de un 50% en adultos mayores. Este declinar en la síntesis de hormona de crecimiento provoca una disminución en la síntesis de proteínas, una reducción en la masa ósea y va en detrimento del funcionamiento del sistema inmune”, expresa la endocrinóloga.
Si bien se desconocen los mecanismos por los cuales opera, el aumento del tejido graso y la carencia de actividad física contribuirían a una baja secreción de hormona de crecimiento.
“La baja en el funcionamiento de este eje responde a diversos factores. Se ha establecido un paralelismo entre el sueño y las alteraciones de la secreción de hormona de crecimiento, e incluso, el descenso de las hormonas sexuales que se da con el paso de los años contribuye a la disminución en la secreción de esta hormona. Es por ello que existe un riesgo aumentado de insulina-resistencia, de diabetes, hipertensión y riesgo coronario. Esto es lo que representa el síndrome de somatopausia, aunque no ha podido ser  demostrado completamente. En algunos casos se utilizó en estos pacientes la hormona de crecimiento y puedo observarse una mejora la masa muscular, la sensación de bienestar, pero no debe perderse de vista que tiene también sus efectos secundarios, como intolerancia a la glucosa y síndrome del túnel carpiano, entre otras”, dice la Dra. Miechi.

Tiroides

El sistema tiroideo pasa por gran cantidad de cambios fisiológicos asociados con la edad pero es necesario diferenciar los cambios directos de los indirectos, causados por enfermedades tiroideas y no tiroideas.
Si bien generalmente la TSH y T4 no suelen mostrar variaciones con la edad, el T3 en cambio se ve ligeramente disminuido a medida que pasa el tiempo. Miechi explica: “Es muy importante tener en cuenta que entre un 5 y un 10% de las personas mayores pueden presentar un problema de hipotiroidismo sin diagnosticar y, por ello, muchos especialista consideran como screening o tamizaje la prueba de dosaje de TSH. Y también debe considerarse la presencia frecuente entre los ancianos del llamado Sindrome de Eutirodeo enfermo, que presenta disminución del T3 y T4 pero TSH normal, generalmente asociado a enfermedades crónicas aunque no requiere tratamiento alguno”. Por otra parte, también debe ser considerado el hecho de que las enfermedades tiroideas también aumentan con la edad. “El hipotiroidismo por patología autoinmune es más  prevalente. El hipertiroidismo se presenta más frecuentemente con manifestaciones cardiovasculares, por bocio nodular tóxico. El carcinoma se presenta de forma más agresiva y también puede haber más presencia de anticuerpos pero se desconoce la causa y la repercusión tanto biológica como clínica”, expresa la médica.

Hipotiroidismo subclínico

Se denomina hipotiroidismo déficit de hormonas tiroideas y lo que provoca a nivel de los tejidos. Cuando la enfermedad se manifiesta con diferentes síntomas y signos se la denomina hipotiroidismo clínico pero cuando no se expresa a través de síntomas y transcurre asintomática, detectable únicamente a través de un análisis de laboratorio, se la denomina hipotiroidismo subclínico. “Al hablar de síntomas es importante estar atentos porque las manifestaciones pueden ser variables e incluso cambiar según la edad del paciente y la velocidad de evolución de la enfermedad. En los bebés puede manifestarse mediante un cuadro neurológico severo, en los adolescentes y adultos puede presentarse por retraso de crecimiento o trastornos cognitivos. Entre los adultos puede verse también cambios de estado de ánimo, trastornos en la piel, astenia, incluso entre las mujeres en edad fértil puede manifestarse como polimenorrea, ciclos menstruales cortos, anemia e infertilidad pero también puede pasar inadvertida. Las etiologías más frecuentes son la tiroiditis autoinmune, la cirugía tiroidea y el tratamiento con radioyodo”, describe Miechi. Y agrega: “El hipotiroidismo subclínico es un factor que permite predecir independientemente aterosclerosis e infarto de miocardio en las mujeres y se asocia con enfermedad coronaria y con un incremento de la mortalidad global en los hombres. Por otra parte, la información sugiere que los enfermos con patologías cardíacas estables y con hipotiroidismo subclínico tienen una mayor incidencia de mortalidad por causa cardíaca, comparativamente con los individuos eutiroideos”.

Hormonas tiroideas y corazón

Las hormonas tiroides y el funcionamiento de contracción y relajación del corazón estarían íntimamente relacionados y hasta hay quienes sostienen que incidirían en el rendimiento y en la conservación de la estructura cardiaca, por lo cual, desórdenes de la tiroides tendrían repercusiones en la función cardíaca.
“Los trastornos tiroides en general se asocian con la aparición y la evolución de la insuficiencia cardiaca, que puede ser provocada tanto por un hipertiroidismo como un hipotiroidismo. Los estudios bioquímicos hormonales son fundamentales para diferenciar si se está frente a un desorden tiroideo o a una insuficiencia cardíaca teniendo en cuenta que varias de las manifestaciones clínicas y los resultados electrocardiográficos pueden ser similares” indica la doctora.

El Sindrome metabólico, caracterizado por la sumatoria de factores de riesgo como la obesidad, hipertensión arterial, alteración en el metabolismo de los lípidos especialmente triglicéridos elevados, intolerancia a la glucosa y niveles bajos de HDL, ha crecido en los últimos años. “Los pacientes que padecen de sindrome metabólico ven aumentado su riesgo de mortalidad, de desarrollo de diabetes y de enfermedades cardiovasculares. Es una condición patológica asociada la resistencia a la insulina e hiperinsulinemia. En los últimos años se han agregado, además, otros  elementos como obesidad vísceroabdominal, aumento delipoproteínas LDL pequeñas y densas, hiperuricemia, aumento del factor inhibidor  del activador del plasminógeno (PAI-1) y del fibrinógeno, hiperandrogenismo y ovario poliquístico en mujeres en edad fértil, hígado graso con estrato-hepatitis no alcohólica, marcadores pro-inflamatorios y de disfunción endotelial”, describe la especialista en endocrinología de Halitus Instituto Médico.

Grasa corporal y masa ósea

A medida que el cuerpo envejece, los estudios han demostrado a lo largo de los años que es la composición corporal. “A los 25 años se calcula que la grasa corporal es sólo un 15% para, a los 75 años calcularlo en el doble. Esta acumulación de grasa corporal se distribuye de forma diferente en el cuerpo del hombre y de la mujer. En el caso del hombre, se acumula en la zona abdominal y en el caso de la mujer, fundamentalmente en la zona pélvica y en las mamas. Por otra parte, con los años disminuye el agua corporal y con ella la tersura de la piel. Y también el paso del tiempo se lleva con él parte de la masa ósea que, se calcula, se reduce progresivamente tanto en hombres como en mujeres aunque en mujeres suele producirse más rápidamente, llegando a un 20% en las mujeres ancianas”, refiere la Dra. Miechi
Y concluye “Por todo esto es que desde el departamento recomendamos un control anual para revisar la historia clínica basada en antecedentes personales y familiares, un examen físico y realizar los análisis bioquímicos correspondientes para descartar cualquier de las alteraciones que sobrevienen con la edad. De esta manera no sólo se apunta a la prevención sino también al pronto diagnóstico y tratamiento reduciendo así la posibilidad de complicaciones y mortalidad”

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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