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Tai Chi y su influencia sobre la fertilidad
Buenos Aires, Jueves, 26 abril a las 11:00:00

El tai chi es un principio de unión del ser humano con la naturaleza. Tai chi significa movimiento de la unidad suprema o unión y equilibrio de dos fuerzas polares y complementarias, Yin y Yang, manifestadas en cielo y tierra, sol y luna, hombre y mujer, cuerpo y espíritu. La interacción armónica de estas energías genera y sustenta la vida y, por eso, hoy se presenta como un modo no invasivo de cultivar la fertilidad. Conozcan por qué.





El tai chi chuan es una de las prácticas de la unión del yin y el yang. Sus movimientos suaves, lentos y circulares, basados en la observación de los ciclos de la naturaleza, van desbloqueando los canales de energía del cuerpo, generando vitalidad.  La energía comienza entonces a fortalecer los órganos internos, la estructura ósea, los sistemas digestivo, circulatorio, inmunológico y nervioso, aportando equilibrio en los planos emocional, mental y corporal. Es una medicina natural milenaria.
El chi es la energía primordial presente en todo el Universo, en todo lo vivo. Es el aliento en el cuerpo, la energía vital. Mientras el chi circula, hay vida, cuando el chi se desintegra y retorna a su origen, los seres mueren. “En el ser humano, el chi  se percibe como un fluído electromagnético que circula por los meridianos y órganos internos del cuerpo.  Cuando practicamos tai chi cultivamos el chi en nuestro propio cuerpo y, de este modo, nos unimos al movimiento del universo o naturaleza. Los modos de despertar, cultivar y transformar esta energía son el movimiento y la serenidad. Del movimiento nace la serenidad y de la serenidad nace el movimiento; el yang genera yin y el yin genera yang. Esa es la puerta de entrada a una relación más armónica con nosotros mismos y nuestro entorno. Hay distintos tipos de tai chi chuan, pero el principio del tai chi es siempre el mismo: la unión de  yin y yang, la integración del ser humano con el universo. El espíritu de este conocimiento milenario es cultivar un estado de salud y serenidad desde donde desplegar el potencial humano de belleza y armonía”, comienza expresando Myriam Cohen, a cargo de las clases de Tai Chi en Halitus Instituto Médico.

Práctica del Tai Chi

Existen prácticas de movimientos suaves, lentos y circulares que  generan serenidad, y prácticas en la quietud que generan movimiento: el secreto de la renovación constante. “La práctica grupal nos permite interactuar en forma fluida y armónica, adaptándonos como el agua a los obstáculos y circunstancias, permitiéndonos una comprensión más amplia de nuestro propio cuerpo y espacio. Puede ser practicado por personas de todas las edades y con distintas condiciones físicas, para todos aquellos que estén interesados en explorar  el movimiento que surge de la serenidad. La mirada de la medicina natural taoísta es integradora, no focaliza en la enfermedad sino en mantener el equilibrio energético del ser humano. Cuando la energía vital se quiebra, aparecen los síntomas de enfermedades. Por eso estas prácticas apuntan a cultivar esa fuerza de vida, que no se desgaste”, sostiene Cohen.
La acupuntura es una de las artes de la medicina natural taoísta, trabaja sobre los puntos de energía para desbloquear los meridianos del cuerpo. La práctica del tai chi se basa en los mismos principios, promoviendo el desbloqueo a través del movimiento y la meditación, es un paso previo a la acupuntura y la puede realizar el practicante solo. “Lo específico del entrenamiento del tai chi es que propone un entrenamiento tanto del cuerpo como de la mente y el espíritu. La flexibilidad del cuerpo está íntimamente relacionada con la de la mente, no hay una sin la otra. Por eso están las prácticas del movimiento y las de la quietud, yin y yang interactuando constantemente. La belleza de los movimientos del tai chi chuan es la belleza del movimiento de la naturaleza”, dice.

Ejercicios

La práctica puede ser realizada por personas de todas las edades y con distintas aptitudes psicofísicas. No se requiere estado atlético ni apto físico alguno. Los ejercicios consisten en:
  • Chi Kung o entrenamiento de la energía vital: son respiraciones de energía,  pulsaciones de manos, pies y bajo vientre que van desbloqueando los meridianos y permitiendo que circule la fuerza de vida por el cuerpo.
  • Ejercicios para desbloquear las articulaciones, tendones y meridianos.
  • Ejercicios para los órganos internos
  • Tai chi chuan taoísta: secuencia de movimientos suaves, lentos y circulares, tomados de la naturaleza – la garza, el tigre, las nubes, el agua fluyendo- que promueven la armonía.
  • Posturas de meditación.
  • Tao in o sentar en la calma.
  • Entrenamiento interior del tai chi o respiración prenatal.
  • Prácticas para fortalecer la esencia sexual y los órganos genitales.
  • Automasajes para generar vitalidad.

 En general se comienza entrenando dos veces por semana, hasta incorporar los ejercicios, luego cada persona adapta la práctica a su rutina diaria.

Beneficios generales y para la fertilidad

  • Recupera y preserva la fuerza de vida o energía vital.
  • Cultiva la armonía tanto en la quietud como en el movimiento.
  • Fortalece  el sistema nervioso.
  • Normaliza la producción hormonal.
  • Fortalece el pleno potencial cerebral y espiritual.
  • Equilibra todos los sistemas orgánicos del cuerpo permitiendo al ser humano vivir su tiempo de vida natural.
  • Reduce el stress, generando un estado de serenidad.
  • Fortalece la región del bajo vientre,  la raíz de la vida.

“En casos de infertilidad, se busca restablecer la circulación del flujo vital a través de los meridianos – canales por donde circula la energía vital- promoviendo la circulación del chi y de la sangre en el cuerpo. Es un modo no invasivo de cultivar la fertilidad. Son importantes también las prácticas de  meditación que hacen circular la energía por los centros, renovándose continuamente y  los automasajes que desbloquean los puntos relacionados con la fertilidad. Todo este conjunto de prácticas fortalece la salud de los órganos reproductores,  la circulación de la sangre, la producción hormonal y el equilibrio del sistema nervioso. El entrenamiento da recursos muy concretos para entrar en la serenidad de mente, corazón y espíritu, lo que permite estar en mejores condiciones de atravesar las distintas situaciones que nos presenta la vida”, describe la especialista.
Los entrenamientos fortalecen la zona de la raíz de la vida ubicada en el bajo vientre, donde nos originamos. Se cultiva la esencia sexual y la libre circulación del  chi y la sangre. “Una de las prácticas taoístas esenciales para la fertilidad es la respiración pre natal o respiración interior del tai chi, que cultiva la energía alojada en los riñones y el bajo vientre. Energía pre natal, que sustenta la vida. Es una pulsación de los cinco corazónes, palmas de manos, plantas de pies y genitales. Consiste en movimientos suaves de suspender y soltar genitales y periné, permitiendo que se expanda el centro yin o centro de la esencia sexual, en el medio del útero o de la próstata. El bajo vientre vuelve a su estado natural, se fortalecen los riñones y genitales, relacionados en esta medicina milenaria con el elemento agua y la esencia sexual”, concluye Cohen, de Halitus.

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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