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Endometriosis en todas las etapas de la vida
Buenos Aires, Jueves, 21 junio a las 00:00:00

Endometriosis es la presencia de tejido endometrial (glándulas y estroma) fuera de la cavidad uterina. La endometriosis puede causar problemas desde el primer período menstrual hasta el último e incluso, aunque no invariablemente, provocar inconvenientes para lograr el embarazo. Por qué es importante el diagnóstico y tratamiento en la adolescencia y qué importancia reviste esta dolencia en menopausia.





Una de cada diez mujeres en edad reproductiva presentan endometriosis y, sin embargo, no todas presentarán infertilidad. Una de las posibles razones tiene relación con el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad a edades tempranas, en la adolescencia.
La endometriosis, caracterizada por la presencia de tejido del endometrio (la capa más profunda del útero) en algún lugar fuera del útero, puede aparecer en pacientes jóvenes. Se calcula que puede estar presente en un 50% de las adolescentes que padecen de dolor pélvico y aproximadamente un 10% de las consultas ginecológicas son por ese síntoma. Dependiendo de su severidad y de su ubicación puede manifestarse a través de distintos síntomas y diferentes situaciones clínicas. Pero, en todos los casos, el diagnóstico oportuno y temprano evita el progreso de la enfermedad con sus complicaciones, porque si bien se trata de una enfermedad benigna, puede con el tiempo afectar otros órganos. Para ello, es fundamental estar alerta a los síntomas que describe la paciente adolescente y que, en general consisten en:

  • Dismenorrea, cólicos o dolor durante el período menstrual (este suele ser uno de los primeros síntomas)
  • Cambios intestinales durante el período menstrual (mayor estreñimiento o menor pero siempre distinto de aquello que le sucede fuera del período)
  • Infecciones urinarias frecuentes o irritación en la zona durante el período menstrual
  • Dolor durante el coito (dispaurenia)

“En el caso de las pacientes adolescentes la principal dificultad consiste en que la adolescente suele no reparar y alarmarse por los síntomas hasta mucho tiempo después. Generalmente, porque los asocia al período menstrual restándoles importancia. En ese tiempo, la endometriosis puede avanzar. La guía para que la adolescente llegue a consulta o para que una madre traiga a su hija a la consulta es que  estén alerta a los síntomas y que la chica vea afectada su vida normal por ellos. Hay estudios realizados que sostienen que los períodos menstruales muy dolorosos en la adolescencia que interfieren con el normal desarrollo de actividades a esa edad podrían anticipar la presencia de endometriosis. Es importante que sepan que los síntomas pueden en general mejorarse y, si persisten, sospecharse de una endometriosis y actuar sobre ello”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director científico de Halitus Instituto Médico.
A nivel diagnóstico y tratamientos también existen elementos a tener en cuenta. “La única forma de diagnosticarlo con certeza es la cirugía laparoscópica que permite además realizar un tratamiento quirúrgico de la enfermedad. Pero fundamentalmente, si recibimos una paciente adolescente con dolor pélvico severo que no responde a los analgésicos es indispensable evaluarla para confirmar o no una endometriosis. Y el tratamiento está orientado calmar el dolor, controlar la evolución de la endometriosis y preservar la fertilidad futura”, agrega el médico.

Diagnóstico de la Endometriosis

Existen tres tipos de endometriosis: la endometriosis uterina interna, en la cual la capa basal del endometrio invade la pared muscular del útero, esas glándulas responden menos a las hormonas, cambian menos durante el ciclo y puede alterar la pared del útero, extenderse a otros lugares cercanos y afectar en algunos casos la fertilidad; la endometriosis ovárica que se manifiesta por la presencia de un quiste en el ovario; y la endometriosis uterina externa que se divide a su vez, en peritoneal, aquella que genera adherencias en esa zona. Existen además distintos grados de endometriosis –establecidos por la American Society for Reproductive Medicine- que varía desde el 1 para enfermedad mínima hasta el 4 para enfermedad profunda o grave. “Es importante saber que no hay correlación entre el grado de la endometriosis y la intensidad o frecuencia del dolor”, acota el especialista en fertilidad.
“La única forma diagnóstica certera es la laparoscopía. Sin embargo, en los últimos años surgieron distintos estudios que sugieren que una resonancia nuclear de alta potencia –que permiten obtener imágenes más definidas y ubicar lesiones más pequeñas- podría ser de utilidad para detectar endometriosis profundas. En algunos casos, según detallan estos estudios, la resonancia magnética nuclear podría ser de utilidad para definir mejor una anormalidad sospechada por sonografía pero no debería ser utilizada como recurso de primera línea, teniendo en cuenta la poca sensibilidad para la detección de lesiones peritoneales o establecimiento del grado de endometriosis. En el caso de endometriomas- quistes de endometriosis en el ovario- puede ser muy útil la ecografía transvaginal con alta sensibilidad y especificidad. También puede ser útil un doppler para evaluar el flujo sanguíneo de ese endometrioma”, describe el Dr. Pasqualini.

Tratamiento de la endometriosis

“Los tratamientos posibles son absolutamente individuales y dependen fundamentalmente de las características de la mujer -edad, deseos de fertilidad, severidad de los síntomas, ubicación de las lesiones- y del grado de endometriosis que presente la paciente”, sostiene el Dr. Pasqualini. La laparoscopía no es sólo una forma diagnóstica sino también permite realizar el tratamiento en la misma intervención. En algunos casos de endometriosis profundas en los que los endometriomas se hallan en lugares de más difícil acceso, es necesario realizar intervenciones abiertas, más complejas y más invasivas que la laparoscopía. “Pero la cirugía, es decir, la escisión del quiste ya sea por laparoscopía o laparotomía, aparece como el tratamiento óptimo según la mayor parte de los estudios, sin embargo, a los fines de la fertilidad nosotros creemos conveniente la evaluación del caso porque, muchas veces, el tiempo que ganamos realizando la aspiración del quiste por punción hasta su nueva aparición nos permite lograr un embarazo”, dice el especialista en fertilidad.
En el caso de las adolescentes, el tratamiento de primera línea son los anticonceptivos orales continuos pensando que una cirugía podría exponerla de alguna forma a una reducción de su futura fertilidad. También se ha reportado como exitoso el uso de medicina complementaria, como la acupuntura.
“La endometriosis está considerada en la Medicina Tradicional China como estancamiento de sangre en el útero. Esta condición puede estar asociada a distintos factores como estancamiento de la energía del hígado, calor, calor-Humedad, deficiencia de la energía del riñón, deficiencia de sangre. Todos estos patrones son trabajados por la Medicina Tradicional China con acupuntura y hierbas”, sostiene Claudia Pagano, naturópata de Halitus Instituto Médico, a cargo de la acupuntura en esa institución.

Endometriosis en la menopausia

La edad promedio de la llegada de la mujer a la menopausia en Argentina es de 52 años. El período de menopausia puede dividirse en perimenopausia, aquella etapa que antecede a la menopausia y está caracterizada por las menstruaciones irregulares, los sofocos y las variaciones de humor, y posmenopausia, la que la sucede. Las diferencia la aparición de determinados síntomas. Es además, el momento de mayor pérdida estrogénica con las consecuencias que trae aparejada y que repercuten en la calidad de vida de las mujeres. Pero en este caso de la endometriosis, sobretodo es necesario y fundamental tener en cuenta que la endometriosis está directamente relacionada con los estrógenos, hormonas que en la menopausia –y desde la perimenopausia- comienzan a descender. Esta disminución de estrógenos, característica de la menopausia, es positiva para la endometriosis y suele llevar a una mengua de los síntomas y de la progresión de la enfermedad. “El riesgo aparece nuevamente si la mujer recibe como tratamiento para sus síntomas menopáusicos terapia de reemplazo hormonal porque este tipo de terapias se basa principalmente en estrógenos que reactivarían el problema. Y tampoco debemos perder de vista que en la menopausia si bien se reduce la producción de estrógenos a nivel del ovario, su producción continúa en otros lugares del cuerpo. Varios estudios científicos mencionan que existe entre un 2 y un 5% de mujeres postmenopáusicas que padecen de endometriosis y también mencionan que cuando se presenta en esta etapa de la vida hay un riesgo aumentado de que pueda evolucionar a algo maligno, aunque mencionan que aproximadamente sucede en un porcentaje menor al 1%. Incluso han reportado casos de mujeres que han presentado endometriosis luego de una histerectomía”, dice el Dr. Pasqualini.
En esta etapa, los síntomas característicos son metrorragia, útero fijo y engrosado que aumenta la sospecha de cáncer endometrial y presencia de masa pélvica. El tratamiento de primera línea en este caso debiera ser la cirugía. Por todo ello es que, aunque son casos más raros, es importante estar atentos ala endometriosis en menopausia y postmenopausia.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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