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HPV: actualidad, diagnóstico y vacunas
Buenos Aires, Jueves, 05 julio a las 00:00:00

El HPV o Virus del Papiloma Humano afecta tanto a hombres y mujeres, aunque a las mujeres en mayor medida. De acuerdo a estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se reportan cerca de 5.000 episodios de neoplasias cervicales invasoras y aproximadamente 1.700 muertes por año, con una tasa de incidencia de cáncer de cuello uterino de 25,5 cada cien mil habitantes. La prevención fundamental está dada hoy por la vacuna que, por resolución del ministerio de Salud de la Nación, el año pasado fue incorporada al Programa Nacional y al Calendario Nacional de vacunación y debe aplicarse en forma gratuita y obligatoria a las niñas a los 11 años. Todo lo que hay que saber sobre prevención y el rol de la vacuna.





El HPV- o Virus del Papiloma Humano- es más frecuente en las mujeres pero el hombre puede infectarse por HPV presentando las mismas lesiones que la mujer, expresándose como verrugas planas, como manchas en el pene o región perianal. La infección por HPV es considerada una enfermedad de transmisión sexual porque el contagio tiene relación directa con el contacto sexual. Existen más de 100 tipos de virus y, sólo algunos, pueden desarrollar un cáncer si evolucionan en el tiempo por no recibir tratamiento. Pero, además, es una de las causas más frecuentes de infección de transmisión sexual en el mundo. El logro del propósito de la introducción de la vacuna es una herramienta dentro de una estrategia más amplia para la prevención del cáncer cervicouterino.
El tipo 16 y 18 son los que más frecuentemente se asocian al cáncer de cuello uterino y pertenecen al grupo de alto riesgo, el HPV de 6 a 11 son virus de bajo riesgo y se asocian con verrugas genitales. En el caso femenino, el virus infecta el tracto genital inferior vulva, vagina, cuello uterino y región perianal. Y en el hombre -si bien el porcentaje de infección es menor- existen más de 30 tipos de HPV que pueden infectar la zona genital, provocando lesiones verrugosas a nivel del glande, prepucio, cuerpo del pene, uretra y región perianal y, sobretodo, muchas veces actúa como reservorio y transmisor.
“Es necesario cortar la cadena de progresión hacia el cáncer. Entonces si no hay un control poblacional femenino adecuado a partir de los 30 años por ejemplo, y persiste la infección va a progresar al cáncer y el cáncer se va a dar en promedio, a los 45 años”, señala el especialista.

El HPV en el hombre

“Es un virus neutro de género, significa que es para ellos y ellas. Lo padecen hombres y mujeres en la misma proporción. La Argentina no está excluida del mundo y tiene las mismas proporciones de HPV que a nivel mundial, sin embargo, lo que sí se manifiesta más en nuestro país son los casos de cáncer cervical y esto se debe a la falta de prevención. Es una enfermedad que mata a 2000 argentinas por año y genera unos 4000 nuevos casos por año”, sostiene el Dr. Silvio Tatti, Presidente de la Federación Internacional de Colposcopía y Profesor de Ginecología de la  UBA.  
“Es importante saber que algunos tipos de HPV que producen las verrugas genitales están asociados también con el cáncer de pene, de aquí la importancia de consultar al especialista. El diagnóstico puede realizarse por observación o por peneascopía. En el caso de los hombres,  el objetivo del tratamiento es eliminar la verruga, y si bien no hay evidencias que el tratamiento del condiloma erradique la infección por HPV, sí se sabe que reduce la infectabilidad. Existen tratamientos tópicos para eliminar la lesión que es conveniente que realice el médico para evitar complicaciones y un tratamiento más agresivo consiste en la extirpación quirúrgica de la lesión por electrocoagulación. Después de la desaparición de la lesión es recomendable el seguimiento de control, durante un tiempo, para descartar recidivas”, sostiene el Dr. Andrés Vazquez, urólogo y andrólogo de Halitus Instituto Médico.
“Los niños varones contraen el virus en la misma proporción que las niñas pero al no tener la misma anatomía que las niñas no progresan al cáncer tan rápido. Por ejemplo, hay cáncer de pene en Argentina, alrededor de 1000 casos por año; y tenemos que pensar también que HPV de alto riesgo puede generar cáncer de recto, ya sea para hombres que mantienen sexo con hombres y para mujeres que mantienen sexo anal que es bastante frecuente, son aproximadamente el 35% de la población. Por otra parte, la circuncisión, desde el punto de vista sanitario, presenta una enorme cantidad de ventajas, entre ellas, la disminución de la transmisión e infección de HPV, por ejemplo”, dice Tatti.


Un buen diagnóstico de HPV es fundamental

La mejor opción para el diagnóstico temprano es el chequeo anual de Papanicolau y colposcopía. El primero permite detectar la presencia de HPV en el cuello uterino al observar células anormales en esa zona y el segundo, ofrece información complementaria y admite la identificación de las lesiones por HPV.
Pero, además, “existen modernamente tests virales: PCR Real time o la captura híbrida”, sostiene el médico ginecólogo.
La reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) incrementa la sensibilidad para detección de ADN de HPV. Este estudio consiste en que, por intermedio de la reacción en cadena que se hace mediante la extracción de secreción del cuello uterino o mediante el estudio del tejido extraído, por ejemplo, por biopsia, los médicos pueden obtener la tipificación individual del virus. La captura híbrida, en cambio, si bien también es un estudio simple que se realiza mediante la extracción de muestras de secreción de endocervix y fondos de sacos vaginales, es utilizada para la detección de HPV de alto y bajo riesgo pero no detecta la tipificación del virus.

Prevención  y vacunación del HPV

Según el Dr. Tatti, “Es muy importante que conozcamos que hay dos subvariedades de HPV. Una que genera verrugas genitales, que es una enfermedad de transmisión sexual casi en sentido estricto y que debe ser tratada pero que no genera cáncer. Y otros tipos – 16, 18, 31, 33, 45- que generan cáncer. No son floridos, no dan síntomas hasta tener un cáncer que ya es un estadio muy tardío por eso hacemos énfasis en la prevención. En la prevención existen dos ramas muy claras desde el 2007. Hay una prevención primaria y secundaria. La vacuna es primaria. La secundaria es papanicolau, colposcopía o tests virales de detección”.
La vacuna abre un camino importantísimo en la prevención del cáncer de cuello uterino y tal vez, a futuro, permita la erradicación de esta enfermedad. La aplicación de la vacuna- en adolescentes que aún no han comenzado con la actividad sexual- no impide ni debería postergar el Papanicolau y la colposcopía de rutina.
En mayo de 2011 salió la resolución por la cual se incorporaba la vacunación gratuita y obligatoria de niñas a los 11 años al Calendario de Vacunación Nacional. “La población de mujeres argentinas nacidas a partir del año 2000 por DNI que se presenten en cualquier vacunatorio tienen que recibir la vacuna en forma gratuita. Y en caso de que una chica tuviera 20 años o, aún lo más frecuente- que no fuera virgen a los 20 años- yo le recomendaría aún así que se vacunara. Yo voy a seguir la guía práctica de la recomendación americana porque tiene sustrato de evidencia, yo recomendaría que se vacunara hasta los 26 años”, dice el médico. A esa edad se aplican otras vacunas del Calendario Nacional y fundamentalmente, se lleva a cabo antes del desarrollo puberal.
El Dr. Tatti explica: “Tiene una lógica la vacunación de una niña. Esta infección se adquiere a través de relaciones sexuales habitualmente. Entonces, la lógica de vacunar una niña en Argentina en el Plan Nacional de Vacunación a la edad de 11 años, es que las niñas a esa edad habitualmente no han iniciado las relaciones sexuales y no están contagiadas por el virus, por lo tanto, la vacuna es mucho más eficaz”.
Y agrega: “El esquema de vacunación es en tres dosis: a cero, el día uno; a los 30 o 60 días- dependiendo de las dos vacunas que hay en el mercado- y a los 6 meses. Son vacunas sumamente inmunogénicas: toda mujer u hombre vacunado desarrolla anticuerpos antihpv. Las contraindicaciones son que fuera alérgica y que se produzca un embarazo en el momento de estar haciendo el plan, en ese caso, deberá suspender el plan de vacunación”.

Tratamiento del HPV

Si bien hay casos en que la lesión puede desaparecer espontáneamente, mayormente necesitan tratarse. El tratamiento consiste en tratar la expresión viral, el tipo de tratamiento varía según la lesión de la paciente, la extensión y el acercamiento al canal de la lesión.
“Esta es una enfermedad de mujeres muy jóvenes que, en general, no tuvieron hijos –especialmente por postergación de la maternidad-, y que le tenemos que preservar la anatomía para que puedan tenerlos. Antiguamente se hacían cotizaciones cervicales, les sacábamos todo el cuello del útero. Hoy tenemos un enfoque muy hipocrático de ‘primero no hacer daño” y lo que sabemos hoy es que cada vez tenemos que sacar menos cantidad de cuello de útero para curar hpv y sus lesiones precancerosas. El enfoque técnico son las técnicas de LEEP, electroconización, criocirugía que hoy se hace muy poco. Hay mucho desarrollo de vacuna en fase 3 que significa que tal vez podamos tenerlas en 2 o 3 años”, describe Tatti.

Las topicaciones suelen realizarse una vez a la semana, se aplican distintas sustancias que cauterizan la zona y no presentan complicación alguna. La crioterapia se realiza de una sola vez, sin anestesia, y la regeneración del tejido lleva aproximadamente un mes. El láser se lleva a cabo en quirófano y prácticamente no tiene postoperatorio. El LEEP es una técnica quirúrgica, que permite extirpar tejido y así poder realizar un estudio histológico para el diagnóstico. Se realiza con anestesia local y la única complicación posible es la hemorragia.
“En caso de verrugas genitales, si la mujer presenta verrugas debe ser tratada y es necesario que ponga en alerta a su pareja que, si desarrolla verrugas genitales en los siguientes tres meses debe ser tratado. Si ambos miembros de la pareja presentan verrugas genitales, ambos deben ser tratados. En caso de lesiones precancerosas del cuello del útero, la mujer debe ser tratada y el hombre debe ser advertido de esta situación pero no tratado”, concluye el Dr. Tatti.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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