Contáctenos  


home :: Notas :: Fertilidad y hábitos alimentarios

Fertilidad y hábitos alimentarios
Buenos Aires, Jueves, 16 agosto a las 11:00:00

Distintos estudios mostraron que en la mujer, los parámetros de composición corporal y el peso están claramente asociados a la función reproductiva. En ese contexto entonces la calidad de la alimentación, los hábitos alimentarios y mantener un peso adecuado son elementos relevantes para el logro de un embarazo. Pero ¿cómo saber si lo que se ingiere es adecuado?





Si bien al pensar en la fertilidad esta se asocia al pensamiento del logro de un embarazo, en realidad, debiera pensarse como la capacidad de concebir un hijo saludable, tanto en el momento del nacimiento como más adelante, a edades más avanzadas. En este cuadro entonces, cobra importancia el asesoramiento nutricional antes de la búsqueda del embarazo. Los estudios muestran una fuerte correlación entre el aumento del índice de masa corporal y los desarreglos reproductivos y distintos estudios muestran que entre un 30 y un 47% de mujeres con sobrepeso y obesidad tienen irregularidades menstruales.

“El estado nutricional pregestacional ejerce un mayor impacto sobre el peso del nacimiento y desarrollo fisiológico del embarazo comparado con las intervenciones que pudiesen realizarse en el transcurso de ese embarazo. Además, en términos de educación alimentaria, las mujeres en planificación familiar son un grupo muy bien predispuesto a la incorporación de hábitos saludables, tanto para ellas como para luego trasmitirlos a la descendencia”, describe la Lic. Lucía Molina, del departamento de Nutrición de Halitus Instituto Médico.

Bajo peso y exceso de peso

Bajo peso: Cuando la ingesta se ve reducida por diferentes razones hay una disminución del tejido adiposo lo que puede provocar falta de menstruación por supresión en la secreción de gonadotrofinas y bajo nivel de estrógenos pero, además, los estudios muestran una baja en los niveles séricos de leptina retrasando la llegada de la primera menstruación. Los ciclos menstruales se reanudan cuando el peso aumenta a un 90% del peso corporal ideal, pero la amenorrea puede persistir cuando la grasa corporal es demasiado baja o cuando persisten problemas emocionales no resueltos y es que existe una imposibilidad de esa mujer con baja reserva calórica para enfrentar las demandas energéticas y nutricionales que requiere un embarazo.

Exceso de peso: Cuando existe un incremento del porcentaje del tejido adiposo, casi siempre acompañado de aumento del peso corporal, determinado por el balance positivo entre la ingesta y el gasto de energía, hablamos de obesidad y su magnitud y distribución condicionan la salud del individuo y tienen efectos sobre la salud reproductiva. Se asocia con alteraciones endocrinas, por cambios en la secreción, metabolismo, transporte y/ acción de varias hormonas. Y es muy importante la distribución del tejido adiposo. Aquel que se encuentra en la parte inferior del cuerpo tiene menor implicancia metabólica y aquel que se encuentra en la parte superior del cuerpo provoca un aumento del cortisol, insulina y andrógenos, lo cual impacta significativamente en el normal metabolismo de la mujer, incluyendo su salud reproductiva. Es necesario lograr una pérdida de peso mayor o igual al 5% del peso reduciendo las complicaciones de la obesidad, y una pérdida del 10 al 20% del peso inicial ya que así se reducen los factores de riesgo a largo plazo.

Ahora bien, si bien existe mucha literatura que especifica cómo la fertilidad puede verse afectada por el bajo peso o el exceso de peso, poco se sabe en realidad sobre cómo la composición de la dieta afecta esa fertilidad.

“No existe una regla de oro en la fertilidad, una dieta para la fertilidad o estudios controlados a largo plazo. Sin embargo, hay cientos de informes relativos a cómo pueden impactar la fertilidad y los niveles hormonales determinados alimentos, bebidas y micronutrientes. Lo importante, a la hora de planificar la alimentación es evaluar el impacto de la dieta en general y no de un alimento en particular”, define la nutricionista.
Varios estudios han encontrado asociación entre el consumo elevado de grasas, proteínas de origen animal, grasas trans, carbohidratos de elevado índice glucémico y su consecuencia negativa sobre el funcionamiento ovárico. Existe también mucha evidencia que indica que la sensibilidad a la insulina es un determinante importante de la función ovulatoria y de la fertilidad. “De esta forma, el aumento de la insulina estimula la producción de andrógenos ováricos y disminuye la producción de SHBG- Globulina fijadora de las hormonas sexuales-, cuya función es el transporte de testosterona en sangre. Todos estos mecanismos hacen que la cantidad de andrógenos aumente, lo cual impacta de forma negativa en el funcionamiento ovárico”, expresa la licenciada en nutrición de Halitus.

¿Cómo comemos?

Un estudio llevado a cabo en los Países Bajos encontró un 40% más de probabilidad de lograr un embarazo en parejas sometidas a fertilización in Vitro que llevaba a cabo una dieta de tipo mediterránea –rica en vegetales, frutas, pescados, productos descremados o bajos en grasas, aceite de oliva, frutos secos- respecto de quienes llevaban una dieta tipo occidental- basada en fast food, papas, lácteos enteros, carnes rojas, huevos, harinas refinadas, bebidas azucaradas-.
“El estudio sugiere que el principal efecto sería producido por el ácido linoleico, precursor de prostaglandinas que juegan un rol importante en el ciclo ovárico y en la receptividad endometrial. Además, la adherencia a una dieta de tipo mediterránea disminuye el riesgo de ganancia de peso y diabetes, muestra el estudio, condiciones con una influencia negativa sobre la función ovárica”, dice la licenciada en nutrición.
Y continúa: “Al evaluar los macronutrientes estudiados en cada dieta, determinaron que  grandes cantidades de carbohidratos  de alto índice glucémico – como harinas refinadas y bebidas azucaradas, proteínas de origen animal y grasas saturadas- conducen a fallas en la función ovárica, mediadas por el aumento de la insulina”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
Versión Imprimible  Versión Imprimible