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Cómo lograr unas piernas perfectas
Buenos Aires, Jueves, 04 octubre a las 11:00:00

Caminar, correr, saltar. El cuidado de las piernas no es un tema menor y aunque puede ser estético, no deja de ser un tema de salud. Cuáles son las afecciones más frecuentes y qué puede hacerse para tratarlas y prevenirlas.





Las piernas cumplen una función importante en el cuerpo y, como tales, merecen atención. Con frecuencia, las mujeres sobretodo llegan a la consulta buscando soluciones para la celulitis, la flaccidez, las várices y arañitas vasculares, y la adiposidad localizada fundamentalmente en la cara interna o externa del muslo y en el llamado pantalón de montar. Por lo tanto, siempre es un buen momento para realizar un tratamiento para mejorar el aspecto de las piernas. Excepto por los tratamientos como la luz pulsada y la escleroterapia en los cuales es importante cuidarse de la exposición solar, la mayor parte de los tratamientos pueden realizarse en cualquier momento del año.

Opciones para cada afección:

Celulitis y flaccidez

La Dra. Inés Rebasa, especialista en dermatoestética de Halitus Dermatología y Estética, se refiere al tratamiento de uno de los problemas que más preocupan a las mujeres: la celulitis. “Distintos son los tratamientos disponibles para la celulitis, teniendo en cuenta que es una patología muy difícil de erradicar en la mujer. Siempre decimos que puede mejorarse y disminuir el grado de la misma. Hoy en día la novedad es la radiofrecuencia tripolar, acompañada de la ya conocida mesoterapia y botas de presoterapia. Pero, además, es indispensable hacer hincapié en el cambio de hábitos de las pacientes con respecto a su dieta y a la actividad física”, dice.
La radiofrecuencia tripolar mejora el tono de la piel mediante un calentamiento controlado que estimula la producción de fibras de colágeno, también aumenta el metabolismo de la grasa, mejora la circulación local y reabsorbe las toxinas. Por todo esto, es muy útil en el tratamiento no solo de la flaccidez sino también de la celulitis. Puede aplicarse en cualquier zona del cuerpo donde estén estas patologías y es un método sencillo, indoloro realizable durante todo el año.
“La mesoterapia es un tratamiento médico que consiste en la aplicación de medicamentos en la zona a afectada mediante microinyecciones.  Es simple y no agresivo, y con bajas dosis de medicamento se consigue una buena respuesta. Lo aconsejable es que las sesiones se hagan una vez por semana y, luego de obtener los resultados, los mantenimientos se realicen una vez por mes. No se aconseja la mesoterapia en la lactancia, pero sí puede llevarse a cabo la radiofrecuencia y las botas de presoterapia. Ambas mejoran notablemente el aspecto poceado de la celulitis”, refiere la especialista en dermatoestética.
La presoterapia, conocida comúnmente como “botas”, favorece la circulación linfática y mejora el retorno venoso. Dichas botas se van comprimiendo y descomprimiendo, generando una sensación de piernas más livianas al terminar la sesión. “Es muy útil para el tratamiento de la celulitis, várices y edemas de miembros inferiores. Generalmente, este tratamiento se complementa con otros para mejorar el aspecto de las piernas”, agrega.
La flaccidez es la falta de tonicidad y firmeza en la piel debida a la disminución del colágeno y la elastina de la dermis, por eso uno de los tratamientos con mayores resultados hoy en día es la radiofrecuencia  combinada con la mesoterapia corporal donde se colocan sustancias tensoras. “La electroestimulación  está  recomendada para corregir la flaccidez y aumentar la tonicidad muscular en forma intensa sin ningún tipo de molestia. Dependiendo del grado de flaccidez del paciente puede variar la frecuencia y la cantidad de sesiones, aunque generalmente son de 30 minutos cada una y por lo menos 2 a 4 veces por semana. No sólo trabaja a nivel muscular sino también a nivel del tejido adiposo movilizando los depósitos grasos y también sobre el sistema circulatorio generando reabsorción  de los líquidos retenidos y mejorando el drenaje linfático”, explica la especialista en dermatoestética.

Várices y arañitas

Las várices son dilataciones anormales de las venas, consecuencia de un proceso evolutivo y crónico. “Existen factores que pueden incidir en su desarrollo: el origen genético que provoca debilidad en las paredes de las venas; y diferentes causas que provocan el aumento de la presión en el sistema venoso – gimnasia de alto impacto, exceso de peso, embarazo. Todo ello conduce a una dilatación progresiva de las venas y a una incompetencia de las válvulas venosas que dificultan el retorno de la sangre al corazón”, explica la Dra. Cecilia Susanno, flebóloga de Halitus Dermatología y Estética.

Síntomas frecuentes:

  • Dolor, cansancio o pesadez en las piernas, especialmente al permanecer de pie por períodos prolongados
  • Dolor en tobillos y pantorrillas
  • Calambres nocturnos

Para el diagnóstico se realiza un examen físico y, de ser necesario, se solicitan estudios complementarios, de sangre, radiografías, ecodoppler venoso, pedigrafías, etc. También el médico puede solicitar la llamada flebología radioisotópica.
“Los tratamientos son combinados. Por un lado, se intenta educar al paciente en lo que es la enfermedad venosa y tratar los malos hábitos, malas posturas, trastornos de la alimentación, exceso de peso. Por el otro, los tratamientos, a grandes rasgos pueden dividirse en escleroterapia, cirugía convencional o láser. La escleroterapia hoy es considerada el gold Standard”, dice la Dra. Susanno y describe: “Consiste en la aplicación de microinyecciones en determinadas várices, iniciando un proceso de cierre de las mismas. Es sencillo, se realiza en consultorio y en 15 a 20 minutos los pacientes pueden reanudar las actividades diarias. En cada sesión se evalúa el resultado de la sesión anterior, con el fin de ajustar el tratamiento de acuerdo a las características individuales. No requiere tratar todas las venas que se ven sino inyectar las venas reticulares, como si fueran las venas “madres” y luego permitir que ellas alimenten a las pequeñas- arañitas- admitiendo que el sistema venoso se vaya reorganizando. Luego de terminadas las sesiones, se deja descansar por tres meses antes de una nueva evaluación. Se obtienen buenos resultados, en un alto porcentaje de las venas tratadas se logra la remisión o disminución; y en un porcentaje menor, aproximadamente un 10%, es necesario evaluar otros tratamientos”.
El tratamiento en un bajo porcentaje de pacientes puede provocar efectos adversos como: picazón, pigmentación transitoria, escaras, reacciones alérgicas, dolor, flebitis o formación de nuevas telangiectasias. La Dra. Susanno resalta: “Es muy importante tener en cuenta que si bien puede realizarse en cualquier época del año, está contraindicado exponer la zona tratada al sol durante las primeras 48 hs. Sólo en caso de hematoma, que no es lo más frecuente, no es conveniente la exposición directa al sol hasta su desaparición. No se aconseja hacerlo en el período de lactancia ni durante el embarazo”.

“El tratamiento para várices puede variar dependiendo del tipo de insuficiencia venosa. Puede ser necesario recurrir a un tratamiento quirúrgico, o tal vez sea útil la escleroterapia o el láser. Se aplica en forma sencilla y las sesiones duran pocos minutos permitiéndole al paciente regresar inmediatamente a sus actividades cotidianas”, expresa la Dra. Inés Rebasa, especialista en dermoestética de Halitus Dermatología y Estética.

Sobre prevención, la Dra. Susanno destaca: “No hay forma de prevenir la aparición de várices pero es posible evitar el progreso de la enfermedad y la aparición de nuevas. Para ello, es necesario cuidar el peso corporal, evitar el cigarrillo, realizar actividad física- evitando aquellos ejercicios de alto impacto o con excesivo peso-, utilizar medias de descanso durante las horas de trabajo- siempre indicadas por un médico-, tratar de evitar la ingesta de anticonceptivos orales-siempre consultar con el ginecólogo-, no usar ropa muy ajustada ni tacos muy altos y evitar aquellos ambientes excesivamente cálidos. La elevación de las extremidades durante el reposo diurno y nocturno contribuye a disminuir el cansancio y la pesadez de las piernas”.

Manchas

Sobre manchas, la dermatoesteticista refiere: “La luz pulsada es el tratamiento ideal para las manchas solares. Funciona a través de su principio de fototermólisis selectiva. Se recomienda una sesión al mes entre 4 ó 5 sesiones. Y hay que recordar el uso de fotoprotección durante el tratamiento”.

Cicatrices y estrías

Según la Dra. Rebasa, “Dependiendo del tipo de cicatriz que presente la paciente, generalmente las cicatrices son tratadas con peeling químico o mecánico (Microdermoabrasión), infiltraciones locales con triamcinolona, cremas con rosa mosqueta, triiodotironina, corticoides, etc. La microdermoabrasión se puede usar en piernas y es de utilidad como complemento de otros tratamientos como estrías rojas, por ejemplo. En el caso de las estrías, que aparecen con los cambios bruscos de peso, en pacientes embarazadas, en la pubertad debido a la ruptura de fibras de colágeno y elastina. Pero no son la única opción. Es importante resaltar que todos son tratamientos paliativos y no hay que crear expectativas infundadas en los pacientes, ya que ninguno, por sí solo, consigue resultados que podamos considerar excelentes. Fundamentalmente, se utiliza el peeling químico –con ácidos que rebajan el espesor de la piel-, el peeling mecánico –con microdermoabrasión-, y la radiofrecuencia –que estimula la producción de colágeno propio-.  También puede recurrirse a la aplicación localizada  de principios activos a través de cremas o las inyecciones de mesoterapia”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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