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Controles obstétricos durante el embarazo
Buenos Aires, Jueves, 01 noviembre a las 11:00:00

Durante los nueves meses de embarazo y para seguir de cerca la evolución del bebé y de la futura mamá, es importante realizar una serie de controles de rutina. Si bien idealmente, antes de la búsqueda del embarazo debería realizarse una consulta preconcepcional, si el embarazo llega antes de realizarla, existen una serie de controles de rutina que la mujer debería llevar a cabo durante esos nueve meses. Cuáles son y en qué consisten.



Idealmente, al momento de decidir la búsqueda de un bebé, se recomienda que la mujer realice una consulta de asesoramiento preconcepcional. “Esta consulta es relevante porque consiste en recolectar toda la información necesaria para poder generar la historia clínica de la mujer, evaluar sus antecedentes médicos, tanto clínicos como ginecológicos y obstétricos, de ella, de su pareja y de sus familiares. En sí, este primer encuentro con la paciente nos permite orientarnos en qué condiciones se encuentra esa mujer que desea encarar la busqueda de un embarazo. Es el momento ideal para poder determinar el patrón serológico de la mujer, esto es, con qué anticuerpos cuenta y si es necesario ofrecer las vacunas necesarias para prevenir complicaciones infecciosas durante el embarazo. Además, es cuando indicamos la suplementación con Ácido Fólico, sería ideal durante tres meses previos”, comienza describiendo el Dr. Ignacio Pérez Tomasone, del Departamento de Obstetricia y Ginecología de Halitus Instituto Médico. Y continúa: “Si el embarazo ya es un hecho, en este primer encuentro, entonces estamos frente a una primera consulta obstétrica. Obviamente, también se elaborará una historia clínica teniendo en cuenta antecedentes y demás datos pero ya estaremos atendiendo la consulta de una mujer embarazada y no de alguien con deseo de estarlo. Primeramente, es necesario confirmar dicho diagnóstico mediante un test de embarazo en sangre o directamente por medio de una ecografía transvaginal si al calcular la edad gestacional del embarazo, lleva 6 o más semanas de evolución. Para este primer cálculo, es muy importante que la mujer recuerde la fecha de su última menstruación, dado que con esa fecha sabremos las semanas de embarazo que transita. Se constatará el peso inicial de la mujer, se tomará la presión arterial y se le solicitarán los exámenes correspondientes a la rutina del primer trimestre. Lo importante es saber que el seguimiento de la evolución del embarazo y la salud fetal es fundamental para un parto a término y el nacimiento de un bebé saludable”.

Controles durante el embarazo

Si bien los controles pueden variar dependiendo de cada embarazo y de cada mujer, existen controles mínimos que en toda embarazada es necesario realizar. “En líneas generales, podríamos hablar que una vez confeccionada la historia clínica y teniendo el diagnóstico de certeza del embarazo, se controla una vez al mes hasta aproximadamente las 32 semanas, para luego realizar los controles a intervalos más cortos, semanales luego de las 34 - 35 semanas. De todas formas, cada caso es particular, existen situaciones que requieren controles mucho más estrictos al comienzo, o algunas mujeres al final del embarazo se las cita en más de una ocasión a la semana", explica el Dr. Pérez Tomasone.

Controles en el primer trimestre

“En la primera consulta el foco está puesto en realizar el diagnóstico de embarazo, solicitando un test en sangre o realizando una primera ecografía transvaginal si la evolución lo admite. Esta ecografía transvaginal permite evaluar el útero en general, el endometrio, los ovarios además de las primeras semanas de un embarazo. Se realiza por vía vaginal con un transductor especial de alta resolución enfundado en un preservativo. Se solicita además una rutina de laboratorio -sangre y orina-. Con respecto al estudio de orina, se realiza un urocultivo -se lleva adelante en el primer y último trimestre- y si la paciente tiene antecedentes de infecciones urinarias a repetición se lo solicitarán también en el segundo trimestre del embarazo. Se realiza para diagnosticar la bacteriuria asintomática, esto es, la presencia de bacterias en orina, porque aunque no generen síntomas, la presencia de bacterias puede desencadenar contracciones uterinas e infecciones maternas graves de no ser tratadas”, expresa el obstetra.

Según El Dr. Pérez Tomasone, “En esta etapa es importantísimo determinar el Grupo y Factor sanguíneo de la paciente para evitar la Enfermedad Hemolítica Feto Neonatal, que puede originarse si la madre es RH Negativa. Para que esto suceda la mamá debe ser RH negativa y el papá RH positivo. Se genera porque la mamá forma anticuerpos ante estos antígenos extraños aportados por el papá, desconocidos por la mamá, que al atravesar la placenta pueden afectar al bebé destruyendo sus glóbulos rojos. Se produce entonces por la presencia de antígenos en el bebé, aportados por el papá, no presentes en la mamá. Son varios antígenos, pero el más importante es por lejos el RH. La aparición de estos anticuerpos puede controlarse por medio de la Prueba de Coombs Indirecta, y se administra profilácticamente una vacuna de gamaglobulina antiRHo a las 28 semanas más otra dosis luego del nacimiento si el bebé fuera RH positivo”.

“De desearlo la pareja, se calculan las fechas para realizar el Screening del Primer Trimestre que permite estimar el riesgo de cromosomopatías que puede tener el embarazo en cuestión dado por la edad materna, ajustado a una serie de marcadores bioquímicos -Free Beta HCG y Papp-A- y marcadores ecográficos -Translucencia Nucal, Doppler del Ductus Venoso, Doppler de la Válvula Tricúspide, Hueso Nasal-. Este estudio arroja en su conjunto un resultado estadístico, no confirmatorio, del 97% de seguridad en los valores, lo cual es un valor excelente si es realizado por un profesional entrenado y acreditado. Es un estudio no invasivo que no compromete en lo más mínimo la vitalidad del feto. De tener que confirmar dichos resultados, se realizará una Biopsia de Vellosidades Coriales. Otro punto importante es que, como parte del mismo, se realiza un ecodoppler de las arterias uterinas de la mamá, ya que junto con uno de los marcadores bioquímicos permite predecir el riesgo que tiene esa mujer de desarrollar una hipertensión temprana –antes de las 34 semanas- en este embarazo. Para realizar el Screening del Primer Trimestre la extracción de sangre se realiza a las 9 semanas y la ecografía entre las 11 y las 13,6 semanas de embarazo”, describe el médico ginecólogo.

Controles del segundo trimestre

A partir del segundo trimestre en todas las consultas se agrega la medición de la altura uterina que permite valorar el crecimiento fetal y estimar la edad gestacional. El Dr Pérez Tomasone agrega: “A las 20 semanas de embarazo se solicita otra de las ecografías importantes que es la ecografía del Scan fetal o de morfología fetal. Es un estudio dirigido que estudia la formación del bebé en detalle teniendo la capacidad de diagnosticar malformaciones neurológicas, renales, relacionadas con el corazón y con los grandes vasos sanguíneos. De esta manera puede realizarse el seguimiento de un cuadro especial en particular, al haber sido diagnosticado a tiempo y puede programarse el nacimiento, si el cuadro así lo requiere, en un centro especializado”.

“Entre las 24 y 28 semanas, se solicita una nueva rutina de laboratorio en la que se incluye la Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa, llamada P75. Consiste en una extracción de sangre en ayunas seguida de la toma de un vaso de un líquido endulzado con glucosa, y nueva extracción de sangre a las dos horas. Se evalúa el resultado, dado que en ocasiones, las pacientes embarazadas presentan dificultad para la metabolizar los hidratos de carbono, desarrollando Diabetes Gestacional. El objetivo de la Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa es justamente diagnosticar la Diabetes Gestacional. En mujeres con factores de riesgo -como haber presentado diabetes gestacional en embarazos anteriores, poseer familiares de primer grado con diabetes o, mujeres que presentan obesidad- esta prueba se lleva a cabo además en el primer trimestre del embarazo. Para aquellas mujeres que lo deseen, la  realización de una ecografía 4D, se recomienda a las 28 semanas”, establece el doctor.

Controles del tercer trimestre

“A las 32 semanas algunas escuelas recomiendan solicitar una ecografíadoppler obstétrico a todas las embarazadas, esto es algo nuevo y discutido, sugerido por los británicos, padres de la Salud Fetal. El Doppler obstétrico es útil para evaluar el estado hemodinámico del feto, es decir, la salud fetal en situaciones específicas del embarazo. En ocasiones, hacia fines del embarazo es necesario solicitar una nueva ecografía para determinar el peso fetal o la posición del bebé si hay dudas al respecto. Resta la última rutina completa de laboratorio a la que se suma un electrocardiograma y riesgo quirúrgico, y  entre las 35 y 37 semanas se solicita la prueba de detección de Estreptococo del Grupo B por medio de un cultivo vaginal y perianal. Esta bacteria puede transmitirse al bebé durante el parto de estar presente y, en algunos casos, provocar complicaciones infecciosas en el recién nacido”, explica Pérez Tomasone.

“El Monitoreo Fetal es un estudio por medio del cual se registran los latidos del corazón del bebé, para evaluar los cambios que manifiesta ante los movimientos y de esa forma poder determinar si es un bebé “reactivo” y evaluar el bienestar fetal. Pero, durante el momento del trabajo de parto, permite evaluar otro importante factor que es la relación de los latidos cardiacos del bebé con las contracciones. Si el embarazo se desarrolla sin sobresaltos, el monitoreo comienza cuando ya se está a término, es decir, a partir de la semana 38, pero existen situaciones que requieren comenzar con anterioridad”, expresa el médico obstetra.

Controles postparto

"El control durante el postparto también es un hecho importante. Durante la internación se chequea que el útero este retraído, subumbilical, que los sangrados no sean abundantes y que vayan disminuyendo con el correr de los días, que las mamas estén blandas y no se encuentren turgentes, y que de tener puntos, ya sea por una episiotomía o por una cesárea, éstos posean una adecuada higiene y estén lo más secos posible para garantizar una mejor cicatrización. Y, por supuesto, evaluar y manejar el dolor o las molestias que la paciente pueda manifestar”, concluye el especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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