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Quistes ováricos ponen en riesgo la fertilidad e incluso la vida
Buenos Aires, Jueves, 07 marzo a las 11:00:00

Un quiste ovárico es una cavidad llena de líquido o algún otro tejido que se forma en los ovarios de una mujer. Si bien suelen ser pequeños, no presentar síntomas y ser inofensivos, hay que saber que, en algunos casos, es importante la consulta temprana ante algún síntoma para recibir -de ser necesario- algún tratamiento. Y que la demora puede, a veces, poner en riesgo la fertilidad o incluso la vida.





Los ovarios de una mujer son los encargados de producir determinadas hormonas pero también de formar el óvulo que, una vez al mes, madurará. Durante la primera parte del ciclo, el ovario es estimulado por distintas hormonas del cuerpo para desarrollar un folículo hasta su maduración y la generación de un ovocito. Cada óvulo está dentro de un folículo y esos folículos pequeños se ubican en la corteza y se ven ecográficamente como una corona en el ovario. Si bien la producción de espermatozoides en el hombre es permanente, en el caso de los óvulos, el ovario femenino y con él la fertilidad femenina declinan a partir de la primera menstruación. “El ovario tiene una cantidad fija de óvulos inmaduros que es máxima a los siete meses de vida intrauterina, al nacer, una mujer tiene entre 1 millón a 3 millones de óvulos en un estadio inicial de desarrollo, en la pubertad se calcula que quedan 300 a 400 mil, esto significa, hay de 7 mil a 8 mil disponibles por mes hasta llegar a la menopausia. En el sexto o séptimo día de desarrollo, por mecanismos no bien conocidos, del pool de microfolículos que han comenzado su desarrollo, uno domina y se abre para liberar el óvulo y los demás se detienen. Si ese folículo no se abre, puede producirse un quiste, o puede liberarlo y luego sellarse también enquistándose. Estos son los quistes más frecuentes en una mujer en edad reproductiva, se denominan quistes foliculares. Pero no son los únicos”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director Científico de Halitus Instituto Médico.
Mayoritariamente, los quistes no provocan daño y, muchas veces, ni siquiera síntomas, por lo cual, suelen ser descubiertos en un chequeo pélvico. Pero no existe un único tipo de quistes y, algunos, requieren mayor atención.

Distintos son los tipos de quistes ováricos que puede presentar una mujer:

  • Quistes funcionales: suelen desarrollarse durante el período ovulatorio cuando el folículo no libera el óvulo y luego desaparecer espontáneamente al cabo de varias semanas. También se cuentan entre ellos, aquellos folículos que, luego de liberar al óvulo no desaparecen. “Puede tratarse de un folículo persistente o hemorrágico o de un cuerpo amarillo quístico o hemorrágico. Y suelen desaparecer espontáneamente”, dice Pasqualini.
  • Quistes no funcionales: Son quistes que persisten y suelen requerir tratamiento. “Dentro de los quistes no funcionales podemos diferenciar tres tipos: benignos, intermedios y malignos”, describe el médico.
  • Quistes benignos:
    • Simple: Puede tratarse de un quiste simple, de paredes lisas y contenido homogéneo
    • Endometriomas o quistes endometriósicos: son producto de la presencia de endometriosis y no suelen desaparecer espontáneamente. Se trata de tejido endometrial enquistado dentro del ovario, que sangra con cada ciclo menstrual y la sangre queda dentro del quiste.
    • Quistes dermoides: pueden contener cabello, dientes y hasta grasa. Generalmente son quistes que una mujer tiene de nacimiento pero se manifiestan al alcanzar la edad reproductiva porque –aunque suelen ser pequeños- alcanzan un mayor tamaño y pueden provocar dolor.
    • TCOMA o fibroma del ovario.
      • Intermedios: “Se trata de quistes de bajo potencial que no son benignos pero tienen una evolución diferente a los malignos”, dice el especialista.
      • Malignos: “Al referirnos a quistes malignos mencionamos los tumores complejos de distinto tipo, en distintos estadios. El cáncer de ovario generalmente se diagnostica en forma tardía, en estadios avanzados porque suele no presentar síntomas en sus inicios y, al aparecer, los síntomas pueden ser inespecíficos demorando la consulta y el diagnóstico. Es por ello que cobra relevancia la ecografía ginecológica anual de control. En algunos casos, es útil la medición del CA-125, un marcador de tumores malignos de ovarios- entre otras cosas-”, dice Pasqualini.

 

Síntomas de alerta de quistes ováricos

  • Dolor de espalda y/o abdomen y/o vejiga
  • Dolor coital
  • Irregularidades menstruales
  • Aumento de peso o pérdida de peso sin causa aparente
  • Sensibilidad mamaria
  • Náuseas y vómitos
  • Dificultades para orinar o incontinencia
  • Estreñimiento

Diagnóstico y tratamiento de un quiste ovárico

“El diagnóstico puede darse por palpación en el momento del control ginecológico de rutina pero suele solicitarse la realización de una ecografía que permite establecer ubicación, tamaño, forma y tipo de quiste. En algunos casos puede ser necesario recurrir a la laparoscopía. Y, en otros casos, generalmente en mujeres postmenopáusicas, puede ser necesario realizar estudios de sangre para descartar que se trate de un cáncer ovárico”, dice el médico.
En cuanto al tratamiento, refiere que principalmente, como primera medida suele tomarse una conducta expectante a la espera de su desaparición espontánea en el corto plazo. “Generalmente, suele solicitarse una nueva ecografía a los 3 o 4 meses para evaluar el estado del quiste y, en algunos casos, podemos recetar anticonceptivos para ayudar a ese proceso o para evitar la formación de nuevos quistes. En aquellos casos en que el quiste produce dolor intenso se suele recurrir a una cirugía de urgencia y, si en el largo plazo el quiste genera molestias y no desaparece puede considerarse la cirugía. En el caso de los quistes endometriósicos, si la mujer está buscando embarazo, puede en algunos casos recurrirse a una punción que no lo hará desaparecer pero tal vez permitirá ganar el tiempo suficiente para lograr el embarazo. Este tipo de conductas tiene en cuenta que al extirpar un quiste de un ovario, en todos los casos, se reduce la masa ovárica. Y, claro, hay situaciones límite en el que la torsión del ovario o el tamaño del quiste exigen extirpar el ovario. En este último caso, es importante saber que, mientras la mujer conserve el otro ovario, no se verán coartadas las posibilidades de lograr un embarazo. En cualquier caso, hay que tener en cuenta la historia clínica de la mujer, su edad, el tamaño y el tipo de quiste y los síntomas, pero sobre todo, la fertilidad y los deseos de embarazo de esa mujer, presentes o futuros”, agrega Pasqualini.
La fertilidad es relevante tenerla presente cuando de cirugías se trata.” Hablemos de preservación de la fertilidad en casos de quistes ováricos. El congelamiento de tejido ovárico para conservar la fertilidad futura es una opción a plantear. ¿En qué consiste? Se extrae tejido ovárico durante la cirugía que en el futuro puede autotrasplantarse. Nunca hay que perder de vista que cualquier cirugía de ovario significará una reducción de la masa ovárica y por lo tanto, debería considerar la posibilidad de congelar tejido ovárico para el futuro. Aún más si la operación exigiera la extirpación de uno o ambos ovarios por causas benignas; en caso de quistes malignos es más complejo”, completa el especialista.

Sindrome de ovario poliquístico y poliquistosis ovárica

El Síndrome de ovarios poliquísticos es el problema reproductivo y hormonal con mayor prevalencia en la población en edad reproductiva. Se considera que entre un 5 a un 10% de las mujeres están afectadas por este síndrome. En la actualidad se cree que varias son las causas: herencia, la genética, la interacción de factores ambientales. El Dr. Pasqualini sostiene: “En mujeres que padecen de poliquistosis, los desarreglos hormonales pueden llevar al desarrollo de más de un folículo, aunque ninguno de ellos logra alcanzar la madurez necesaria para disparar la ovulación y por eso, pequeños folículos de entre 4 y 9 mm de diámetro se acumulan en el ovario provocando, además, mayores desniveles hormonales de estrógenos, progesterona, LH y FSH. Cuando se observa un agrandamiento de los ovarios por gran cantidad de folículos que no maduran y se acumulan en el ovario formando quistes, se sospecha estar en presencia de ovarios poliquísticos”.
Ahora bien, es importante mencionar que Poliquistosis ovárica y Síndrome de ovarios poliquísticos no es lo mismo, el síndrome incluye otros síntomas. “Cuando se sospecha estar en presencia de ovarios poliquísticos, esto suele ir acompañado por síntomas como trastornos menstruales, aumento del vello, acné, sobrepeso, resistencia a la insulina y, muchas veces, infertilidad. Desde el año 2003, por otra parte, hay un consenso establecido para el diagnóstico de Síndrome de ovarios poliquísticos que incluye varios criterios, si se cumplen dos de ellos y en ausencia de otra enfermedad, se considera que la paciente presenta el síndrome: anovulación, hiperandrogenismo e imágenes ecográficas de ovarios poliquísticos. En todos los casos la consulta con un especialista es importante”, expresa el especialista en fertilidad, Director científico de Halitus Instituto Médico.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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